jueves, 7 de marzo de 2013

SUSANA Y FLOR DE RETAMA/ Alfredo Stecher


 Un amigo empresario, en principio favorable al No a la revocatoria a Susana Villarán, me expresa su preocupación ante la reciente arremetida de vincularla al terrorismo, por haber cantado, junto con otras personas, Flor de retama, que sería el himno de Sendero Luminoso. Otro amigo empresario, favorable al Sí, me hace llegar un artículo que difunde eso. Ambos personas valiosas.
Parece que quienes han iniciado esa campaña no se dan cuenta o no les importa que con ello le hacen propaganda a esa insania criminal, felizmente definitivamente derrotada, pero aún causando daño. Total, todo vale para favorecer sus intereses.
Pero además se trata de una calumnia más, siguiendo el dicho “miente, miente, que algo quedará”.
Lamentablemente arrastran a ello a personas honestas pero confundidas y con comprensibles temores. A ellas va dedicado este artículo.
Porque todo es falso. Susana no tiene ni ha tenido ningún compromiso con Sendero Luminoso, al contrario, y es más bien lideresa de una izquierda democrática que hay en todo sistema político sano, como corriente de opinión y en el gobierno o en la oposición; precisamente una fuerza dique contra el terrorismo. No es casual que Sendero se haya ensañado especialmente con líderes populares radicales democráticos y sectores que los apoyan, como dirigentes de ONGs de promoción del desarrollo que estorbaban su avance. Son éstos los que más directamente han cuestionado que Sendero representara lo popular, cuando es más bien lo contrario, arriesgando y con frecuencia, miles, ofrendando sus vidas.
Quiero recordar aquí las víctimas que me han sido más cercanas, María Elena Moyano, la dirigente de Villa El Salvador, Pascuala Rosado, dirigente del asentamiento humano de Huaycán, en Ate – Vitarte, y Zacarías Magallanes, dirigente popular del mismo distrito y directivo del Centro Ideas.
Lo que llaman el himno es una de las canciones populares aprovechadas por Sendero, Flor de retama, como también, por ejemplo, Adiós pueblo de Ayacucho. Que Sendero utilice una canción popular no significa que alguien que la cante sea pro senderista. Debemos ser muchísimos, al menos cientos de miles, quizá millones de peruanos y peruanas, no solo de Ayacucho, que nos emocionamos con esa música.
Flor de retama, una canción protesta, la del estribillo “amarillito, amarillando”, que yo también he cantado, en compañía de víctimas del senderismo, es parte del acervo popular, a pesar de contener un par de versos que obviamente no compartimos (como muchos versos que entonamos a pesar de algunos contenidos). Hasta nuestro himno nacional dice barbaridades (claro que ya no cantamos esas estrofas, como aquella en que amenazamos con nuestros cañones a las costas de España – que no se da por aludida). Millones exhiben la imagen del Che y no por ello son guerrilleros ni pro guerrilleros.
En su momento ese verdaderamente bello huayno, del distinguido maestro huantino y connotado compositor Ricardo Dolorier, expresó, desde una óptica radical, propia de la época, junto con tristeza, una indignación generalizada en nuestro país por la matanza de estudiantes y campesinos en Huanta, en 1969, llevada a cabo por los sinchis, de la policía, parte de una protesta nacional masiva contra un decreto del Gobierno Militar, que restringía la gratuidad de la enseñanza escolar y técnica para la población pobre, de una manera brutal y además absurda. Pretendía que cada alumno que desaprobara un curso pagara cien soles mensuales, muchísima plata para la gran mayoría de nuestro pueblo.
Que haya habido en esa movilización masiva una participación de alguna gente que más tarde formó Sendero no es excusa para asesinatos en nombre de la Nación. Por mucho menos, han renunciado ministros del Interior decentes (aunque en mi opinión deberían haber seguido para tratar de corregir esa óptica y esos excesos de las fuerzas bajo su mando). Es ese tipo de acción - supuestamente para defendernos como sociedad - el que ha contribuido a darle tantas alas a ese grupo demencial y asesino. Y es lógico que suscite indignación y protestas.
Un cierto nivel de excesos puede ser inevitable, pero no podemos tolerar excesos sistemáticos y abominables. Los sinchis, formados con asesoría norteamericana en contrainsurgencia, en el tiempo de la nefasta guerra de Vietnam, no habían sido entrenados para controlar multitudes furiosas, sino para combatir a guerrilleros, es decir, forzosamente a ser excesivos si se les asignaba una función normal de la policía – lo que fue responsabilidad de quienes les dieron la orden de intervenir, bajo el ministro del Interior general Artola.
También Adiós pueblo de Ayacucho, un precioso huayno de los años 20, anónimo, que creo todos los que queremos al Perú apreciamos, ha sido instrumentalizado por Sendero. No dejemos que nos lo roben para siempre. También la música andina es parte fundamental de nuestra identidad nacional en gestación.
Aunque empática, no ha sido oportuna la actuación de Susana, por facilitar este tipo de campaña. Pero como ciudadanos y políticos tenemos que aceptar la canalización de la indignación popular aunque sus formas no nos gusten, siempre que respeten - gruesamente, excepciones siempre habrá - los cauces democráticos. Y Susana los respeta íntegramente, mucho más que sus revocadores.
Me preocupa e incomoda ciertamente una parte de los aliados de Susana, de izquierda radical, pero tampoco son pro senderistas, al contrario, y su encauzamiento por carriles democráticos es algo más bien positivo.
Sí es cierto que Susana ha estado en contra de la explotación de la mina Conga, en Cajamarca, el tipo de posiciones que considero nocivas para nuestro desarrollo como país - y espero que cambie a ese respecto, sin dejar de defender los derechos legítimos de las poblaciones afectadas. Respecto de Lima ya ha mostrado su capacidad de cambio para bien.
Para Lima el gobierno municipal de Susana es un activo valioso y una esperanza realista de superación de algunos de nuestros mayores problemas como ciudad, junto con la instauración de una política más decente.
¡No a la absurda y antidemocrática revocatoria!


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