jueves, 6 de octubre de 2011

LA CRISIS SE APRESTA A GALOPAR/ Alfredo Stecher


La crisis económica mundial es un tema ya tan trillado que casi no da ganas de tocarlo. Y sin embargo es importante que tomemos más conciencia de sus características e implicancias.
La buena noticia es que el mundo seguirá existiendo, que seguirá habiendo producción y mercados. No estamos ante un fin del mundo – aunque sí ante un mundo en acelerado cambio en todas las esferas. La mala noticia es que todo indica que la crisis económica se está agravando a paso acelerado, que será muy profunda y que tiene para rato. Una década es un buen estimado. Desde agosto hay claramente una inflexión en el debate público: ya parecen ampliamente mayoritarias las voces académicas, empresariales y políticas que creen entre segura y más probable una recesión, y los mercados reaccionan en consonancia.
Concuerdo con la precisión del economista Kenneth Rogoff, quien considera erróneo calificar a la situación actual de gran recesión, como si fuera una más de las muchas vividas desde la Gran Depresión, y propone calificarla como “segunda gran contracción” (habiendo sido la primera la Gran Depresión de 1929, en tanto crisis financiera típica, con lo que coincido - sin embargo seguiré usando la palabra crisis por su uso más común). Afirma: “El verdadero problema es que la economía mundial está gravemente sobreapalancada y no existe ninguna salida rápida sin un esquema para transferir riqueza de los acreedores a los deudores, ya sea a través de cesaciones de pago, represión financiera o inflación.” En concreto propone que los gobiernos faciliten la rebaja de las hipotecas a cambio de una participación en cualquier apreciación futura del precio de las viviendas, realizar un rescate mucho mayor de Grecia, a cambio de pagos más altos dentro de 10 o 15 años, y dejar que la inflación alcance entre un 4 y 6%, que, siendo una transferencia injusta y arbitraria de ingresos de los ahorradores a los deudores, es sin embargo el único camino rápido hacia una recuperación. De hecho el valor de las propiedades inmobiliarias de las familias en Estados Unidos cayó de 13,5 billones de dólares en 2006 a 5,3 billones en 2009, según la Reserva Federal, y ha seguido cayendo, sin que cambiara por ello el valor de las deudas hipotecarias, de modo que hay 11 millones (28,4%) de propietarios con deudas superiores al precio de sus propiedades.”
Como muchos otros analistas y especialmente los responsables de las políticas económicas, un analista técnico de los mercados bursátiles, John Bollinger, trata de tranquilizarnos respecto de la crisis, él con la aplicación de su modelo predictivo, de bandas de precios, del comportamiento de los activos en el mercado. Según este modelo los principales índices bursátiles han tocado piso y deberían pasar a una tendencia al alza. Que el modelo al parecer haya sido útil en los últimos lustros, lamentablemente no garantiza que lo sea de aquí en adelante, dada la singular situación de acumulación de problemas en la que se encuentra la economía mundial.
Quienes como él pronostican una pronta salida de la recesión señalan que ésta se ha debido a elementos puntuales que no se repetirán (elevación de precio del petróleo por las crisis en el Norte de África y el Medio Oriente y el aumento del precio de los alimentos, que redujeron el ingreso disponible de los hogares, el terremoto del Japón, que afectó la cadena industrial mundial, así como el empantanamiento político en los Estados Unidos y la cesación de pagos de Grecia, que serían superados). Obviamente no comparto esta opinión, porque éstas y peores cosas seguirán sucediendo. La crisis financiera ha sido comparada con razón con un huracán, de recorrido y magnitud prácticamente imposibles de prever. Me llama la atención que Warren Buffet esté entre quienes prevén una crisis relativamente corta.
Estamos viviendo la crisis de dos de los tres grandes centros de poder económico y político: ya de años, Estados Unidos, reciente, Europa. Todo indica que el tercero, China, también se encamina hacia una crisis, no solo por el contexto internacional, que afecta sus exportaciones, sino también por un cada vez más precario equilibrio entre los imperativos económicos internos y los socio-políticos; sus grandes problemas son la inflación, la desigualdad y la corrupción. Ojalá China logre postergarla, de modo de contribuir a un aterrizaje menos violento de la economía mundial.
Thomas Friedman considera que Estados Unidos está ante la elección entre una década dura y un siglo malo. Por extensión esto vale para todo o gran parte del mundo.
Tenemos simultáneamente una crisis de liquidez y de iliquidez: una falta de liquidez de las entidades financieras encargadas de proveer dinero a la economía real y un exceso de liquidez especulativa. El mercado financiero paralelo o sistema bancario a la sombra, que resumidamente podemos llamar el de los derivados o apalancados, es en la práctica un esquema Ponzi, como el aplicado por Madoff, solo que a mucho mayor escala.
¿Cuáles son los refugios de esta colosal liquidez, que incluye a millones de propietarios de acciones, de bonos y de dinero en efectivo? Los no especuladores profesionales buscan principalmente preservar el capital:
Sus refugios son la deuda pública de los países más solventes (Alemania, Suiza, Estados Unidos), el oro, las monedas duras (corona noruega, yen), depósitos en bancos custodios, garantizados por el fondo de garantías de depósitos (bancos de bancos, como el Bank of New York Mellon y el JP Morgan Chase). Hasta ahora también funcionaban como refugios muchas materias primas, pero ante el creciente temor de una recesión mundial el alza de sus precios se está viendo frenada y revirtiendo. Las bolsas, en las que se expresan muchas de las decisiones de estos actores, están a la cola de los acontecimientos, como manada sin rumbo, reaccionando positiva o negativamente ante los últimos datos disponibles.
En la crisis se combinan además problemas de insolvencia con problemas de falta de liquidez. Por un lado tenemos la potencial insolvencia de los bancos y de varios estados europeos, principalmente del Sur (Irlanda e Islandia – ésta hasta ahora fuera de la eurozona - ya están de salida en un proceso penosísimo), debida a burbujas, a déficits y alto endeudamiento de los estados y a la tenencia de parte de los bancos de deudas estatales desvalorizadas, en un contexto de insuficiente crecimiento y hasta decrecimiento de las economías nacionales. Por otro lado tenemos además la falta de liquidez por la creciente desconfianza entre los actores económicos, lo que lleva a algunos analistas a calificar la crisis como una crisis de confianza, aunque ésta es en realidad la consecuencia de los fenómenos económicos subyacentes.
La crisis de confianza se manifiesta por ejemplo en la incapacidad de los bancos europeos de obtener créditos habituales de más de un día, interbancarios, lo que ha obligado al Banco Central Europeo a ofrecerles acceso ilimitado a sus subastas y a los estados a prepararse para nuevos rescates. Aún así acaba de entrar en crisis uno de los más grandes bancos europeos, Dexia, semipúblico, que será rescatado por segunda vez por los estados en los que actúa (Francia, Bélgica y Luxemburgo).
Una idea de la situación de los bancos la da la caída en el último año del valor bursátil de dos de los más grandes bancos alemanes, Commerzbank 74%, Deutsche Bank más de 50%. La bolsa española ha caído casi un 20% en lo que va del año y un 50% desde sus máximos históricos en 2007. Muchas empresas valen ahora menos en bolsa que en libros y están expuestas a opas (ofertas de adquisición) hostiles, para las cuales sin embargo no aparecen oferentes, indicador de mercado de que se espera tiempos peores.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Alfredo,
felicitaciones por el artículo, está muy bueno. Es una lástima, como tú mismo dices, que no hay mucho interés por estos temas entre los lectores de Espacio Compartido, y en general, en el país, cuando en realidad esta crisis sí va a afectar su vida y la de sus hijos y nietos.
En lo que estoy en desacuerdo es cuando pones casi en el mismo saco a USA, Europa y China, como escenarios de crisis, creo que China es un caso muy aparte, no ha originado la crisis y fue el gran salvador (del resto del mundo) en el caso de la crisis del 2008. De manera que yo espero que tenga un comportamiento muy diferente al de USA y Europa, aunque a estas alturas es difícil prever cuál será su actitud y performance.
Un abrazo
Fernando