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viernes, 10 de agosto de 2012

LO QUE DICE Y NO DICE EL CNE SOBRE LA CPM/León Trahtemberg


A partir de ciertas afirmaciones de los voceros de la anterior gestión del ministerio de educación para defender la CPM que han sido dados por ciertos y exactos sin verificación alguna,  diversas personalidades políticas y periodísticas han usado algunas medias verdades para aludir al respaldo que habría dado el Consejo Nacional de Educación a la Carrera Pública Magisterial aprobada en el 2007 bajo el régimen del gobierno de Alan García. 
Vale la pena revisar el tema para ajustarse a la verdad.
El Proyecto Educativo Nacional planteó entre sus objetivos estratégicos implementar una nueva Carrera Pública Magisterial, antes de que el gobierno aprista haya formulado su versión de CPM. De este modo el CNE definió un concepto, y no la fórmula usada por el gobierno de Alan García. Muchos consejeros se sorprendieron al ver la fórmula promulgada y lo expresaron en diversas oportunidades, porque nunca imaginaron que sería una carrera para incorporar a unos pocos y dejar fuera a la mayoría. El mismo CNE como colectivo en el “Balance y Recomendaciones 2001” en la pag. 49 ítem 10 dice lo siguiente: “El CNE recomienda al Ministerio de Educación que realice acciones tendientes a mejorar la Carrera Pública Magisterial aprovechando los aciertos y errores identificados en la implementación de la Ley Nº 29062, de modo que en un plazo razonable, se logre la integración de todo el Profesorado Público en un solo escalafón magisterial dando los pasos necesarios para convocar los concursos que lo posibiliten; se derogue la Ley Nº 29762, por carecer de sustento técnico y estudio financiero; se modifique el D.S. Nº 079 – 2009 – EF incrementando la jornada laboral de los profesores del nivel de Educación Inicial; se mejore las actuales bajas remuneraciones de los profesores pertenecientes a la Ley del Profesorado, sin sacrificar la calidad del servicio educativo público y la actualización profesional del docente; se desarrolle el sistema de evaluación del desempeño docente; y se atienda la capacitación de los comités de evaluación de las instituciones educativas y los procesos de inserción de los profesores del primer nivel de la carrera.” Es decir, este texto plantea fuertes demandas al ministerio de educación para que corrija la aún insatisfactoria CPM y sus estrategias de implementación.
Pocos meses después, el 19 de enero del 2012 se publica el “Pronunciamiento del Consejo Nacional de Educación sobre la Carrera Pública Magisterial” en la que dice:  “c) En diversas oportunidades el CNE ha expresado su preocupación por los vacíos y debilidades en la implementación de la Carrera Pública Magisterial, por lo cual viene recomendando aplicar los correctivos necesarios a sus procesos de gestión, a fin de mejorarlos y hacerlos más transparentes”; “g) Consideramos importante lograr, en un plazo razonable, la integración de todo el profesorado público en un solo escalafón magisterial. Ello significa dar los pasos necesarios para convocar los concursos que lo posibiliten”.
Pregunto: una lectura objetiva y desapasionada de lo dicho ¿permite deducir que el CNE estaba de acuerdo con la CPM que creó y llevaba a cabo el gobierno de García? O acaso la nueva Ley de Reforma Magisterial aparece como una respuesta más cercana a lo que el CNE ha estado sugiriendo?
Da pena constatar la manera tan superficial y a la vez manipuladora como diversos congresistas, voceros del gobierno anterior y otros interesados en el tema han ido asumiendo como verdad absoluta que no requiere verificación una supuesta identificación del Consejo Nacional de Educación con la fórmula usada por el gobierno anterior para establecer e implementar la Carrera Pública Magisterial. Todo parece evidenciar que más bien la Ley de Reforma Magisterial es la que mejor recoge el espíritu de las recomendaciones del CNE. 


martes, 18 de octubre de 2011

EL SIGNIFICADO DEL “AGUA” PARA LOS NATIVOS ANDINOS Y PARA LOS PROFESIONALES MODERNOS/ Por León Trahtemberg

En reciente viaje a Andahuaylas (Apurímac) invitado por la Cooperativa San Pedro para dar unas conferencias, se me acercó el sociólogo rural Alfredo  Mendoza Bellido para entregarme un breve libro en formato horizontal escrito junto con Nancy Campos Pérez titulado "Crianza del agua y tradiciones  ambientales en Andahuaylas: prácticas campesinas para contrarrestar el cambio climático y fortalecer la soberanía alimentaria".
A la hora de la cena empecé a hojear el libro y me quedé prendido de la página  5 en la que desarrolla el concepto andino de "madre agua" versus el concepto  occidental del "recurso agua". Transcribo los tres primeros párrafos de la página para que se entienda qué fue lo que llamó mi atención. Dice así.
"Crianza de la Madre Agua o Yaku Mama. En las culturas, dentro de cada palabra, está el concepto y el contenido. Todo depende de la cosmovisión con la que se piense. Así, "Recurso Agua" (concepto occidental) difiere del concepto  andino "Yaku Mama" (Madre Agua). De otra parte, hay una correspondencia entre la lengua y el lugar donde se vive. Es así que "Puquio Mama Waqaychay" en quechua andahuaylino significa ritualidad, protección y amparo al ojo de manante y humedad circundante.
En la epistemología indígena, la forma andina de conocer, pensar, hablar y hacer es sintiendo que todo cuanto existe son madres, vivas, amadas y tienen ánima o espíritu. El agua es Yaku Mama (Madre Agua); la tierra es Pacha Mama (Madre Tierra); el manante es Puqio Mama (Madre Puquio); la coca, Mama Coca (Madre Coca); la Puna es Sallqa Mama (Madre Puna); el maíz es  Sara Mama (Madre Maíz). En nuestras averiguaciones en los Andes de Andahuaylas no hemos podido encontrar una palabra quechua que signifique recurso natural y mineral inerte, sino todo lo que existe en la naturaleza son  vivas, amadas y tienen ánima.
Es así que si la Yaku Mama es madre, no se la negocia, no se la vende, no se la agrotóxica, no se succiona con motobomba del subsuelo, ni se la contamina con la excrecencia del porcino, porque es sangre y fluido de la Pacha Mama, de las entrañas de la tierra amada que cría y amamanta a todos, por lo que su conservación es un ritual donde participa todo el pueblo”.
Más adelante expresa el contraste con un colegio en el que el profesor de ciencias define el agua como "H2O" y en el uso de términos técnicos legales para referirse al agua como “factor de producción”, objeto de explotación,  un "recurso hídrico", como si fuera un objeto inerte, insaboro, inodoro, incoloro, insípido, inorgánico, un bien transable en forma sólida, líquida o gaseosa.
En suma, el agua es tratado como objeto, como cosa, intercambiable, definible por una fórmula química, con lo que pierde toda su esencia espiritual y tradicional.  
Esta confrontación de conceptos, lenguajes, valores, actitudes frente a la naturaleza y sus bienes me produjo múltiples asociaciones con la interculturalidad, con los conflictos entre nativos e inversionistas modernos que explotan los recursos naturales, entre calendarios nacionales y locales, y las cientos de costumbres, fiestas, tradiciones nativas así como el uso del lenguaje autóctono como expresiones de una brecha cultural que cada vez que quiera ser ignorada o reprimida a la fuerza, lejos de producir una sana aculturación  solamente puede producir malestar y resentimiento.
Quién sabe en los colegios y en todas las carreras profesionales que se estudian en institutos y universidades peruanas debería haber un espacio para estudiar estas cosas y reflexionar sobre ellas, si es que seriamente estamos pensando en hacer del Perú una nación inclusiva, tolerante, solidaria y que sea capaz de convertirse en un espacio de convivencia pacífica entre los diferentes grupos étnicos que comparten el mismo territorio.

jueves, 4 de agosto de 2011

¿PORQUÉ TIENEN QUE JURAR EL CARGO LOS PRESIDENTES, MINISTROS Y CONGRESISTAS?/ León Trahtemberg


A propósito de la sanción a  Martha Chávez por el lío en el Congreso respecto al  juramento -válido o no- del presidente y los vicepresidentes, y el juramento  distinto de los ateos, los agnósticos, los creyentes de distintas religiones, etc. teniendo como telón de fondo el evidente incumplimiento de presidentes, ministros y congresistas con aquello que juran o enuncian en sus discursos y promesas, me pregunto ¿porqué tienen que jurar para asumir sus cargos los presidentes, vicepresidentes, ministros y congresistas?
Para empezar, y sin ánimo alguno de mortificar a los creyentes católicos que suelen ser la mayoría, la escena de colocar “a priori” un crucifijo y retirarlo si es que el que va a jurar no es católico ya implica señalar al que “es diferente en  razón de sus creencias privadas” lo cual no guarda relación con el espíritu de un estado que proclama la igualdad legal entre credos, ni con la inclusión que    no debería hacer sentir diferente a ninguna minoría.    
Por otro lado, en un estado secular, una vez que los funcionarios son designados ó electos según lo que manda la ley, debería bastar que reciban sus credenciales de la autoridad competente para que en la fecha que señale  la norma empiecen a ejercer como tales.
Para el caso de los creyentes, cabe preguntarse ¿no se estará malbarateando   el nombre de Dios, cuando se reclama que hagan ese juramento ante Dios los funcionarios que no serán sancionados terrenalmente por incumplir lo jurado o  prometido -que también es una especie de juramento hecho a los seguidores-?
Los defensores del juramento dirán “la rendición de cuentas ante Dios por las trasgresiones quedan en la conciencia de cada uno”. Pero por otro lado,  quienes creemos en Dios sabemos que Dios no necesita esos juramentos para  evaluar los méritos y la calidad  ética de las personas.
Por lo tanto, si todo queda en la conciencia de cada uno ¿En qué cambia esa  conciencia el hecho de hacer ese juramento?