sábado, 4 de febrero de 2012
HUEVOS DE ESTURIÓN / Morales Bermúdez / Fernando Rospigliosi
domingo, 2 de mayo de 2010
A PROPÓSITO DE LA SENTENCIA AL GENERAL JORDÁN/ Gustavo Carrión Zavala
No es propósito de estas líneas el discutir las razones de la sentencia de dieciocho meses de prisión suspendida al general PNP ® Alberto Jordan Brignole, por no haber recuperado el puente tomado por los pobladores moqueguanos en aquel episodio que el imaginario popular identifica como el “moqueguazo”.domingo, 11 de abril de 2010
“USTED DIJO PERPETUA” / Luis Pásara
Pese a su carácter aparentemente consagratorio, como sabemos, el Óscar no siempre acompaña a buenas películas. De allí que el premio otorgado este año, como mejor película en lengua no inglesa, a “El secreto de sus ojos” a muchos nos satisfaga y alegre. Para quienes tenemos interés en el tema de la justicia, la ocasión es singularmente significativa por tratarse de una película que es una lección sobre la administración de justicia en América Latina.martes, 29 de diciembre de 2009
VISITA A JUECES / Luis Pásara

domingo, 14 de junio de 2009
¡DETIENEN A CARLOS RIVERA!

viernes, 22 de mayo de 2009
EL REGRESO DEL “MAGO” HURTADO/Carlos Basombrío Iglesias
La Corte Federal de Miami aprobó finalmente la extradición de Telmo Hurtado al Perú quien hace 24 años atrás, cuando fue teniente del Ejército fue el principal responsable de la masacre de Accomarca, donde murieron 69 campesinos entre adultos y niños. Es un hecho muy importante y positivo que da cuenta que, pese a todo, algo se avanza.
Es que pocas personas, como Telmo Hurtado, sintetizan las barbaridades que se cometieron en el Perú al enfrentar el salvajismo senderista.
Refresquemos un poquito la historia (vale la pena en este país de memoria tan frágil):
En la mañana del 14 de agosto de 1985, las patrullas del subteniente EP Telmo Hurtado Hurtado y la del teniente EP Juan Rivera Rondón –aproximadamente 25 efectivos– bajaron a Llocllapampa, ubicado a tres kilómetros de Accomarca y bajo el pretexto de una asamblea reunieron a los comuneros en la plaza.
Los militares acusaban a los pobladores de terroristas, ya que tenían referencias de que funcionaban dos escuelas populares y un centro de abastecimiento senderista. Separaron a los hombres, de las mujeres y los niños y los agruparon en tres viviendas. Testigos señalan que las mujeres fueron llevadas previamente a una acequia en donde las habrían violado. Luego incendiaron las viviendas y finalmente les lanzaron granadas.
A las cuatro de la tarde, los efectivos se retiraron. Los pobladores que habían logrado escapar regresaron al lugar y constataron la horrible muerte de 39 adultos y 23 niños. Además en las semanas siguientes y cuando se empezó a investigar fueron asesinados varios testigos del crimen para tratar de evitar la acción de la justicia.
Alan García acababa de asumir el poder y en la ocasión actuó con firmeza destituyendo a los varios altos jefes militares; asimismo, el 11 de setiembre de 1985, el Senado nombró una comisión presidida por Javier Valle Riestra que investigó esa matanza y la de Pucayacu.
Como parte de sus indagaciones la comisión senatorial entrevistó al subteniente Telmo Hurtado en el cuartel “Los Cabitos” (Ayacucho). Hurtado no mostró arrepentimiento alguno por lo ocurrido e incluso llegó a justificar el asesinato de niños:
“Uno no puede confiar de una mujer, un anciano o un niño, en estos momentos que estamos viviendo… Los comienzan a adoctrinar desde los dos años, tres años, cuatro años, así sucesivamente llevando cosas, cargando los llevan por distintos sitios… poco a poco, a fuerza de engaños, de castigos, van ganándoles a su causa”.
“Según mi decisión que yo he tomado, yo la considero correcta. Según el punto de vista de ustedes y lo que están pensando en estos momentos, lo van a tomar de otra manera. Ustedes no viven las acciones de guerra que nosotros vivimos acá, No tienen experiencia ni ven las situaciones que nosotros pasamos acá. Las penurias que se tienen o las cosas que se tienen que vivir. Cosa que de repente a nosotros no nos agrada pero tenemos que cumplir para darles un mejor gobierno, estabilidad para ustedes y para que ustedes, en estos momentos, los parlamentarios estén en el Senado. Nosotros tenemos que realizar esas cosas por ustedes”.
Aquí no termina la historia. Catorce años después en 1999 -y casi por casualidad- la revista idéele- descubrió que Hurtado ¡seguía en el Ejército! y había continuado ascendiendo, llegando hasta el grado de Mayor. Estaba en San Ignacio (Jaén) y las campanadas de alerta que ayudaron a identificarlo fueron denuncias de torturas y otros abusos contra los campesinos en la base El Milagro (¡gallina que come huevo!).

El escándalo fue mayúsculo y el propio Fujimori tuvo que reconocer los hechos y ofrecer, ahora sí, darlo de baja. Es probable que él personalmente no supiera de la situación de Hurtado, pero el clima de impunidad en el que se vivía bajo su gobierno (amnistía incluida) hizo posible la complicidad institucional con un criminal tan abominable.
Después de eso Hurtado volvió a desaparecer de la luz pública. Lo siguiente que supimos de él es que había huido a los Estados Unidos (algo para lo que, por más mago que fuese, necesitaba muchas complicidades), dónde finalmente hace un par de años fue detenido y ahora es extraditado.
Pareciera que a Hurtado se le acabaron los trucos de magia y que pagará sus crímenes. Igual habrá que estar atentos. Gente que piensa como él tiene hoy, de nuevo, mucho poder.
lunes, 11 de mayo de 2009
HUEVOS DE ESTURIÓN / No es CTS / Fernando Rospigliosi
miércoles, 6 de mayo de 2009
AL PARECER NO LOGRARON SUS OBJETIVOS/ Carlos Basombrío Iglesias
Todo parece indicar que la gigantesca campaña mediática del fujimorismo y su entorno para descreditar la sentencia a Fujimori no logró sus objetivos
Ya en la encuesta nacional de IPSOS Apoyo, las respuestas a la pregunta sobre si se estaba de acuerdo con los 25 años en prisión fueron muy diferentes al gato por liebre que quiso hacernos tragar uno de los tabloides fujimoristas dos días después de la sentencia. Resulta que lo que encontró IPSOS Apoyo fue que el 70% lo considera culpable y 27% inocente. En ese 70% están incluido los que piensan que la sentencia debió ser menor (25%), pero también – y son incluso más que los anteriores- los que piensan que 25 años ¡fue poco! (26%).
Ahora la encuesta de la Universidad de Lima confirma el mayoritario apoyo a la condena a Fujimori.
¿Cuál debería ser la sentencia en segunda instancia? Sólo 11,6% pide que lo absuelvan. En cambio 52,9% pide confirmar la sentencia y un 27,3% adicional quisiera una rebajita pero que siga condenado. 7,3% pide declarar nulo lo hecho y empezar de nuevo a juzgarlo. En suma, el 70% de IPSOS Apoyo a favor de la condena sube ahora en Lima al 80%.
Hay más. En un país donde el Poder Judicial tiene la peor de las imágenes, un notable 47,2% dice que primó un criterio de justicia al dictar sentencia; asimismo, al vilipendiado juez San Martín lo apoya el 57,4%.
Es obvio que Keiko busca medrar con la sentencia a su padre y la mayoría de la gente se da cuenta. 53,5% dice que la sentencia la beneficia y un 38,2% que no. Es indudable que jugando al papel de la hija buena que lucha por su papi – y con la inmensa ayuda de los grandes medios de comunicación- ha obtenido réditos políticos importantes. Pero esta nueva encuesta empieza a relativizar también eso un poquito. La Universidad de Lima pregunta qué político le inspiran más confianza y es verdad que Keiko sale bien, pero 14,7% tampoco s como para saltar de alegría. Después de todo el “mudo” Castañeda está muy por encima con 21,7% y Toledo (9,7%) y Lourdes (9,6%) no andan muy lejos y sin hacer campaña.
Los fujimoristas aben que el juicio que viene por el robo de US 15 millones dólares al Estado para pagarle una “CTS” a Montesinos será demoledor para Fujimori. Para empezar porque las pruebas son abrumadoras y, además, porque dictador que roba es para mucha gente peor que dictador que mata (paradojas de la naturaleza humana).
Los fujimoristas ya no van a jugar limpio en los juicios que se vienen y van a tratar de patear el tablero. El pedido de recusación de los jueces tiene un doble propósito deslegitimarlos y dilatar los procesos. Es que después del los 15 millones vienen otros juicios, también demoledores políticamente hablando, ya que versan sobre otros casos de saqueo del Estado.
¿Lograrán sus objetivos? El tiempo dirá. Por ahora sólo constatar que en la batalla política por la interpretación de la sentencia han sido sonoramente derrotados.
jueves, 9 de abril de 2009
LIBRE ALBREDRÍO / En efecto, no está sólo… / Ramiro Escobar La Cruz
No son coincidencias. El mismo día en que Alberto Fujimori recibía su abultada pero justa sentencia, en Argentina otro tribunal exculpaba al ex mandatario Fernando de la Rúa, que estaba procesado por la muerte de 5 manifestantes en las protestas de diciembre del 2001. Dos días después, el 9 de abril, un tribunal de apelaciones de EEUU, autorizaba la extradición a Francia del ex ‘hombre fuerte de Panamá’, Manuel Antonio Noriega.
En esa misma jornada, desde Bagdad se informaba de manifestaciones en recuerdo del ex dictador Saddam Hussein, derrocado hace 6 años. Una mirada ligera –acaso bañada de luz naranja- podría sugerir que los autócratas o presidentes fallidos (como De la Rúa) las tienen de cal y arena. Pero lo que está ocurriendo es que, más allá de breves respiros, los impunes están perdiendo, en todo el globo, ese aire de perpetuidad que los adornaba.
Ya no pasan piolas, ya no pueden ocultarse bajo el sambenito de que ‘salvaron a la Patria’, ‘gobernaron desde el infierno’ (cuyas brasas ellos mismos alimentaron) o ‘cumplieron con su deber’. Está extinguiéndose, en alguna medida al menos, el mito del hombre providencial que ‘roba pero hace’ y que, en el caso peruano, podría traducirse bajo la tácita pero innombrable sentencia de que ‘mató a algunos, pero salvó al país”.
En Uruguay, desde noviembre del 2006 se encuentra preso (desde enero del 2007 cumple la condena en su casa) Juan María Bordaberry, uno de los grandes símiles políticos de Fujimori. Como nuestro crédito peruano del golpismo cívico-militar, este político del Partido Colorado condujo un auto-golpe de Estado el 27 de junio de 1973, con la diferencia que, 3 años después, sus propios socios lo expectoraron del poder.
¿De qué se le acusa a este pariente político del fujimorismo? Pues de casi lo mismo: del secuestro y la desaparición de varios opositores a su régimen, una mala costumbre clásica de quien, ya atornillado por la fuerza, asume que la historia lo absolverá o que los ciudadanos le perdonarán sus fechorías en el altar de la ‘seguridad nacional’. Muchos años después, sin embargo, la justicia comienza a volver para combatir la desmemoria.
De primera impresión, este ciclo parece abierto en octubre de 1998, cuando el generalísimo Augusto Pinochet fue arrestado en Londres, por orden del juez español Baltasar Garzón. Pero en los últimos días otro mensaje cifrado de la Historia pareció dar una señal, al informarse, el 31 de marzo, de la muerte de Raúl Alfonsín, el corajudo ex presidente argentino que ordenó procesar a la impresentable Junta Militar argentina.
Fue gracias a él que, por primera vez en América Latina, dictadores criminales de la peor laya como Rafael Videla, Roberto Viola y Emilio Massera fueron sentados en el banquillo acusatorio. Por supuesto, Alfonsín luego tuvo que recular en parte, debido a continuas rebeliones militares, sólo que, sin su gesto y decisión, quizás hoy todavía estaríamos viendo pasar delante de nosotros el aroma malsano de la injusticia.
Antes, incluso, autócratas militares como el colombiano Gustavo Rojas Pinilla (1900-1975) y el venezolano Marcos Pérez Jímenez (1914-2001) también fueron procesados, pero no tanto por sus violaciones a los derechos humanos como por actos de peculado y corrupción. Ambos gobernaron en la década de 1950, un tiempo en el que unas cuantas detenciones, asesinatos y deportaciones todavía podían ser parte del menú político.
En cierto modo, Pérez Jímenez guarda un parentesco más cercano, en cuanto animal político, con Fujimori. Gobernó de 1952 a 1958 y en su prontuario se incluyen unas elecciones fraudulentas, una represión militante contra la oposición a través de la Dirección de Seguridad Nacional y el aplastamiento de la libertad de expresión. La contraparte, por supuesto, era la faraónica y política del Nuevo Ideal Nacional.
En virtud de ella, Caracas y otras ciudades venezolanas, se modernizaron, a un grado que asombró al mundo, pero el costo fueron la sumisión, el silencio, la conversión de la ciudadanía en un masa informe y opaca, incapaz de decirle no al benefactor. Era una política muy parecida a la del dominicano Rafael Leonidas Trujillo, a cuyas faldas por cierto, el general en desgracia huyó cuando en 1958 se le abrió un juicio político.
¿Es exagerado hacer esta odiosa comparación histórica? A diferencia de Pérez Jímenez, Fujimori se dio un auto-golpe, no tenía grado militar alguno y era, digamos, más tecnológico y sutil en su forma de reprimir a la oposición. Pero lo que sí lo hermana con este miembro del clan es que, hasta ahora, hay quienes sostienen el viejo estribillo de que ese señor hizo más por dicho país en años de dictadura que en decenios democráticos.
En otras palabras: que, en Latinoamérica, el precio del progreso pasa por la abdicación de la libertad, un contrabando que, en los últimos días, Keiko y sus seguidores nos han pretendido restregar por la cara, como si fuera un signo de modernidad política. Cuando en realidad es un viejo truco, de baja estofa moral y escaso peso intelectual, que al final apunta a querer convertirnos en zombíes sin memoria, en pordioseros de la democracia.
martes, 7 de abril de 2009
EL DULCE SABOR DE LA JUSTICIA / Carlos Basombrío Iglesias

La verdad que nunca pensé que fuese posible ver a Fujimori condenado a 25 años de prisión por los crímenes que cometió en su gobierno.
Recuerdo, como si fuera ayer, cuando hace 16 años atrás me llamó Ricardo Uceda, director de la Revista SÍ. Era, si no me equivoco, un nada propicio sábado por la tarde. Quería hablar urgente con nosotros. Yo era a la sazón miembro del Consejo Directivo de la CNDDHH. ¿Tiene que ser ahora mismo? Si, insistió Ricardo. Caballero no más. Hablé con Rosa María Mujica, la Secretaria Ejecutiva, la jefa, y ella convocó de urgencia a los miembros del Consejo y allí estuvieron de inmediato Pancho Soberón, Pablo Rojas, Ernesto Alayza, Ernesto de la Jara y otros más.
Uceda estaba con Edmundo Cruz y nos contaron lo que hoy es parte ya de la historia del Perú: sabían dónde estaban enterrados los cuerpos de los estudiantes de la Cantuta y había que desenterrarlos antes que los volviesen a desaparecer. Para eso se requería actuar rápido y que los organismos de derechos humanos participen del caso. Así fue, por supuesto, y así empezó toda esta larga historia.
No voy a entrar en detalles de cómo a lo largo de los noventa todo el poder se confabuló para encubrir y garantizar que no haya sanción para los asesinos. Sería largo enumerar la cantidad de cosas que hicieron y, además, hay decenas de gentes que en estos días lo están recordando mejor que yo.
Pero esa sensación de impotencia, de que nada se podría hacer, acabó abruptamente en el 2000 con el video de Kuori, el colapso del régimen y la huida de Fujimori. Por lo menos los autores materiales directos podrían ser sancionados, pero todos pensábamos que Fujimori, en Japón, sería inalcanzable para la justicia; que allí terminarían sus días en un cómodo exilio.
Pero no. En el que quizás pueda bautizarse como el capítulo más extrañó de la historia política del Perú o como el error más torpe que un político haya cometido, Fujimori se fue a Chile y no fue recibido como héroe, ni las masas en el Perú se levantaron pidiendo que regrese, sino que se activaron todos los mecanismos judiciales que hoy acaban con su condena.
¿Favorece esto políticamente a los fujimoristas? Quizás sí, quizás no -y escribo sobre eso en otro blog- por si a alguien interesa mi opinión.
Pero hoy no importa la política, hoy la justica ha triunfado.
AGRADECIMIENTO AL MAESTRO, A CARLOS IVÁN / Ronald Gamarra (invitado)
Qué mejor que esta fecha histórica, martes 7 de abril del 2009, el día que el dictador Fujimori fue condenado a 25 años de prisión, para rendir homenaje a Carlos Iván Degregori, hoy pasando por momentos difíciles.
Qué mejor que hacerlo en palabras de Ronald Gamarra, Secretario Ejecutivo de la CNDDHH y abogado de las víctimas, quien ha tenido un papel tan valioso en este histórico juicio.
Dice Ronald Gamarra con ocasión de la presentación del informe anual de la CNDDHH
"La elaboración del Informe Anual, como todo lo que hace la Coordinadora, como todo lo significativo que se produce en el movimiento de derechos humanos, es resultado de una obra colectiva. Son muchas las personas e instituciones involucradas en una labor de este tipo. La Coordinadora agradece a todas ellas por su invalorable colaboración. Pero esta vez queremos simbolizar en una persona toda esta impagable deuda de gratitud. Esa persona es un amigo conocido y profundamente querido por todos nosotros, y se llama Carlos Iván Degregori.
Durante muchos años, prácticamente desde el nacimiento de nuestro movimiento de derechos humanos, Carlos Iván Degregori ha caminado junto a nosotros, ha vivido entre nosotros, compartiendo nuestras aspiraciones y nuestras frustraciones, nuestros esfuerzos y nuestra lucha. Pero Carlos Iván, no sólo ha sido un compañero ejemplar y fraterno, ha sido además y sin afectar jamás la menor pose, un maestro. Ha sido y es nuestro maestro. Quiero decirlo con toda claridad: si hay alguien que en nuestro movimiento ha merecido y merece el título de maestro, por encima de generaciones y especializaciones académicas, ese es Carlos Iván.
Hoy, Carlos Iván afronta una prueba muy dura, que nos duele a todos en lo más profundo, realmente nos hiere en carne viva. Estamos contigo, querido hermano, en esta lucha que libras con sereno coraje, dándonos, sin proponértelo, una nueva lección de entereza. Estamos seguros de que superarás este momento difícil para seguir el camino aún largo que debemos cumplir. Hacemos fuerzas para que pronto te vuelvas a encontrar entre nosotros, porque te queremos, te admiramos y te necesitamos tanto".
viernes, 27 de marzo de 2009
EL PRESIDENTE Y LAS ELECCIONES: ¿UNA CONFESIÓN SINCERA?/ Samuel B. Abad Yupanqui
miércoles, 25 de febrero de 2009
JUICIOS ¿PARALELOS? / Samuel B. Abad Yupanqui
Uno de los argumentos utilizados en las últimas semanas para tratar de erosionar la legitimidad de
Suele hablarse de un “juicio paralelo” o “juicio de papel” cuando los medios de comunicación se erigen como “jueces” y anticipan la culpabilidad o inocencia del acusado o desacreditan el proceso a fin de influir en la decisión del tribunal trastocando su imparcialidad; de esta manera, toda persona puede conocer anticipadamente que se dictará sentencia en los términos difundidos (LATORRE Virgilio, “Función jurisdiccional y juicios paralelos”, Madrid: Civitas, 2002, p.105).
Para referirnos a un “juicio paralelo” hay que evaluar si el proceso penal tiene carácter público o es reservado. Si el proceso es público los medios de comunicación tendrán todo el derecho de informar sobre su desarrollo contribuyendo a la formación de una opinión pública libre. Esto es precisamente lo que ocurre con el juicio al ex-Presidente de