viernes, 16 de enero de 2009

GAZA: ENTRE MONTANER Y VARGAS LLOSA / León Trahtemberg (columnista invitado)




En lo personal, siempre creí en la coexistencia de dos estados vecinos, el de Israel y el palestino, a cuya delimitación se llegase por vías de la negociación. Junto con ello, usualmente avalé la reacción policial ó militar del estado de Israel cuando tuvo que resolver el dilema existencial entre dejarse atacar por medio de acciones de terror (usualmente promovidas y financiadas por actores externos como Siria, Irak ó actualmente Irán, cuyos intereses tienen poco que ver con lograr la paz entre Israel y los palestinos), o, en cambio, esperar que alguna constelación de buenas voluntades internacionales encontrasen la respuesta a una solución pacífica aceptable para ambas partes.

Aunque para algunos analistas les resulte sencillo asociar la acción de Israel en Gaza con el Holocausto nazi que aniquiló metódicamente a seis millones de judíos en la segunda guerra mundial por el solo hecho de haber nacido judíos -por razones ideológicas nazis-, ó, asociar a Gaza con un campo de exterminio nazi como Auschwitz en el que durante 3 años se aniquiló y convirtió en cenizas a 2.5 millones de judíos por el solo hecho de serlo, para mi –como sobreviviente del grupo objetivo nazi- esa comparación me resulta ofensiva y de una enorme bajeza intelectual. Sin embargo, no son mis juicios los que importan, sino continuar en el intento de un análisis equilibrado y democrático entre peruanos que tienen un interés común por la paz mundial.


Si para nosotros los columnistas del blog que tenemos cierta cercanía, a veces amistad, respeto mutuo y capacidad de diálogo -que no pretende descalificar al otro sino esclarecer las posiciones-, nos resulta tan difícil encontrar puntos de encuentro en el entendimiento del sentido de las acciones que ocurren en los hechos y en la implementación de posibles soluciones, cuánto más difícil no será para quienes tienen la responsabilidad de liderar a sus pueblos y proteger sus poblaciones. Quizá venga al caso ver reflejado este debate en los escritos recientes sobre Gaza de dos importantes líderes de opinión internacionales.

El 11 de enero, coincidentemente se publicaron columnas escritas por dos de los autores hispanohablantes más prestigiados y leídos del planeta: el cubano Carlos Alberto Montaner y el peruano Mario Vargas Llosa. (“Vivir y morir en Palestina” firmas-press y “Morir en Gaza” El País, España).

Ninguno es judío o musulmán, israelí o palestino. Ambos son liberales, convencidos de la economía de mercado y la supremacía de la democracia occidental frente a los totalitarismos dictatoriales de cualquier signo. Ambos han visitado Israel y los territorios en disputa, conociendo “in situ” a los líderes y las relaciones conflictivas que separan a israelíes y palestinos.

Resulta interesante constatar que estos dos hermanos ideológicos vean las motivaciones y perspectivas israelíes y del Hamas respecto a Gaza de manera tan contrapuesta. Ambos en sus columnas reconocen y rechazan el acoso criminal y terrorista contra Israel de parte de Hamas al que consideran como un grupo fanático radical elegido en Gaza producto de la desesperación de sus habitantes frente a la incapacidad política, ejecutiva y la corrupción de la Autoridad Autónoma de Palestina. Vargas Llosa inclusive señala que Hamas alcanzó el poder mediante intimidaciones y asesinatos de palestinos.


Además, sostiene Vargas Llosa que la derechización de la política israelí y su sentimiento de inviabilidad de un acuerdo con los palestinos deriva de la insensatez de Arafat de rechazar en su momento las importantes concesiones que le hiciera el PM Ehud Barak en Camp David y Taba 2000-2001, que de firmarse hubieran conducido al estado palestino (cosa que Montaner no escribe, pero posiblemente suscribiría).


Para Vargas Llosa, Israel reacciona de manera desproporcionada contra el Hamas aún reconociendo que éste ha actuado de modo criminal. Considera a Israel como responsable original de las acciones terroristas del Hamas por su política de incomunicar a Gaza y mantenerla en una suerte de cuarentena que ha contribuido a su gran "fracaso económico", condenando a los palestinos a una injusta agonía. Agrega que hay un aprovechamiento político de los líderes israelíes que en la proximidad de las elecciones internas buscan que elevar su popularidad. Al terminar su artículo y como aval para sus tesis, Vargas Llosa elogia a un periodista israelí afín a su pensamiento, Gideon Levy, que critica la incursión israelí en Gaza, sosteniendo que eso evidencia su decencia, lucidez y coraje.

Para Carlos Alberto Montaner la reacción asimétrica de Israel es justa y coherente con la de cualquier país civilizado que debe eliminar las fuentes del terror que lo atacan. Observa un tufo antisemita en quienes acusan desproporcionadamente a Israel. A diferencia de Vargas Llosa, encuentra una asimetría moral superior por parte de Israel que cuida a sus niños y hace lo indecible por evitar la muerte de soldados y recuperar a sus prisioneros, mientras que Hamas monta sus cuarteles y arsenales en escuelas, mezquitas y hospitales, utilizando a los civiles como escudos humanos y a suicidas para dañar a los civiles israelíes. Además observa sorprendido cómo Israel avisa con volantes y telefónicamente a los residentes de los edificios palestinos que contienen arsenales de guerra, para que los evacuen antes de bombardearlos.

Para Montaner, el responsable de todos estos males es el Hamas y la cultura religiosa de muerte y guerra santa contra Israel, cuya existencia en la región le resulta inaceptable, sin importar el costo que sus acciones bélicas y de terror le causen a su propia sociedad, debido a la reacción natural de Israel. Al terminar su artículo y como aval para sus tesis, Montaner elogia la vocación de servicio cálido y humano con el que líderes y médicos israelíes atienden en sus hospitales a los niños palestinos de Gaza.

¿Quién de los dos tiene razón? Quizá ambos. Cada persona ve lo que quiere ver y lo argumenta apelando a su lucidez intelectual. Son las ideas primigenias instaladas en el alma de cada cual las que guían su lectura de la realidad y la elección de los datos sobre los que apoyarán sus argumentos.

Creo que lo que nos aporta esta comparación, es la constatación por infinita vez, de que la vocación de paz y justicia demanda necesariamente entender que toda moneda tiene dos caras, y que sin renunciar a tomar alguna posición según los dictados de la conciencia de cada cual, tiene un enorme valor equitativo procurar tener una visión proporcional de ambas perspectivas del conflicto. Más aún, si nos toca mediar u orientar a los interesados en el tema.

jueves, 15 de enero de 2009

ALGUNAS REFERENCIAS INTERESANTES PARA EL DEBATE / Ariel Segal (columnista invitado)


Es interesante tomar en cuenta  la opinión de algunos intelectuales europeos de izquierda que durante años se han preocupado por diversos temas relacionados a conflictos olvidados por gobiernos, instituciones mundiales y líderes de opinión, que a veces padecen de una  conveniente amnesia cuando regimenes de su simpatía son los responsables de muertes masivas.

Dos excepciones entre ellos  son los filósofos franceses, André Glucksmann y Bernard- Henri Lévy, ambos judíos y ambos, los primeros intelectuales que activamente exigieron a gobiernos de la Comunidad Europea que detuvieran la limpieza étnica que durante años ejecutó, impunemente, el régimen serbio de Slobodan Milosevitch contra la población musulmana de Bosnia-Herzegovina y luego Kosovo, tanto el genocidio de casi un cuarto de la población islámica de Chechenia por parte  del imperio ruso de Putin.

En noviembre de 2003, en Saint Denis, se realizó un Foro Social Europeo, y no podía faltar una mesa redonda para rechazar al “imperialismo sionista”, que por supuesto, junto al norteamericano, son, “los únicos y más graves peligros mundiales”. Durante el debate, un joven planteó la siguiente pregunta: ¿Cómo se explica que sean los intelectuales judíos, Glucksmann y Lévy, los únicos que defienden a los chechenios musulmanes? Y la respuesta de un participante musulmán es como la parábola  de un cohete Qassam que da en el clavo sobre lo que significa el fanatismo: “¡Los chechenios no son verdaderos musulmanes!”. 

Glucksmann, quien cuenta esta experiencia en Saint Denis, concluye con tristeza: “El militante del odio decide quién el autentico fiel”, y parafraseándolo, yo agrego: Hay personas fuertemente ideologizadas y con claras simpatías a ciertos dictadores que pretenden determinar, sin ver matices, quienes son “buenos y malos” en un conflicto tan complejo como el palestino-israelí,

La crítica severa a Israel – como las de Mario Vargas Llosa - ¡sea bienvenida¡ La crítica que banaliza y deslegitima a Israel  – y en algunos casos, también revela un fuerte componente contra los judíos con comparaciones descontextualizadas y adjetivos como genocidio, holocausto, etc, ¡sea desenmascarada en su esencia como lo que es: propaganda y discurso de odio!

 ¿Qué han escrito Glucksmann y Henri Lévy, además de las españolas Pilar Rahola y Ana Nuño, y el periodista egipcio del New York Sun Youssef Ibrahim, entre otros intelectuales de izquierda moderada, sobre la guerra en Gaza? No está de más tener estas referencias:

Bernard-Henry Lévi: "Hay que liberar a los palestinos de Hamas"

http://blogs.periodistadigital.com/tizas.php/2009/01/12/levy-bernard-gaza-israel-oriente-palesti-7654

 André Glucksmann: “¿Qué significa 'desproporcionada'?”

http://www.ciudadanos-cs.org/prensa/Andre_Glucksmann_Que_significa_desproporcionada/1530/

 Pilar Rahola: “La libertad escupida”

http://www.lavanguardia.es/politica/noticias/20090114/53617987819/la-libertad-escupida.html

 Ana Nuño: “Medios desproporcionados”

http://www.analitica.com/mujeranalitica/lasmujeresopinan/6638247.asp

 Ibsen Matínez: Gaza, Chávez y usted

http://www.talcualdigital.com/Avances/Viewer.aspx?id=16225&secid=45

 

Youssef Ibrahim: “Dear Brethren, the War With Israel Is Over”

http://www.nysun.com/foreign/dear-brethren-the-war-with-israel-is-over/35606/

 

 

 

miércoles, 14 de enero de 2009

PROPOSICIONES / El imperativo de reformar la Policía en el Perú (1) / Carlos Basombrío Iglesias

Desde hace una década un grupo de civiles venimos peleando por que se haga una verdadera reforma de la policía en el país. A su vez, al interior de la PNP han habido y hay muchos oficiales y suboficiales que comparten esa visión.

De hecho al retornar la democracia y en sucesivas gestiones ministeriales durante los gobiernos de Paniagua y Toledo, se avanzó en el diseño e implementación de muchas de esas reformas. Sin embargo, no hubo continuidad ni apoyo político y los procesos quedaron truncos y en la mayoría de los asuntos centrales se ha retrocedido al pasado.

Con el paso de los años la urgencia de una reforma no ha desaparecido, por el contrario, hay un conjunto de razones que hacen que el tema tenga total actualidad.

Inicio con éste una serie de artículos en Espacio Compartido sobre el asunto y creo que la primera pregunta a responder es justamente la de por qué, en concreto, se necesita reformar la Policía en el Perú.

Habría que empezar diciendo lo obvio. Tenemos un Estado profundamente ineficiente y falto de legitimidad ante la población. Hay un conjunto de funciones claves que deben ser radicalmente transformadas si queremos ser un país viable. En ese contexto más amplio se ubica la reforma de la Policía, que es sólo una de las varias reformas institucionales pendientes.

Pero hay razones muy específicas para preocuparse por la Policía.

En primer lugar, porque la inseguridad ciudadana se ubica ya al tope de las preocupaciones de la gente en las ciudades. Y el temor de ser la próxima víctima está directamente asociado a la percepción de que no hay capacidad de respuesta pública suficiente frente al problema.

En segundo lugar, por la emergencia de nuevos problemas de seguridad. Poco a poco situaciones que antes no nos tocaban tan directamente empiezan a ser pan de cada día en nuestro país. Robos y atracos con armas de fuego y víctimas mortales, asesinatos por encargo, pandillas cada vez más violentas, carreteras que parecen la del viejo oeste, zonas liberadas para el narcotráfico y otras actividades ilegales. A la vez se está produciendo un agudo deterioro, casi un colapso de la capacidad de la Policía de mantener le orden público. En el contexto de estos nuevos problemas -y muy de la mano de la pérdida profesionalismo- son cada vez más los policías que mueren en las calles y las personas que mueren durante las intervenciones policiales.


En tercer lugar, porque el progreso económico del país no va a solucionar per se los problemas descritos. Cabría decir, más bien, lo contrario. Un mayor dinamismo económico tiende a ocasionar que los problemas de seguridad se agraven. A su vez, la inseguridad al extenderse y agravarse se puede convertir no sólo en un problema de convivencia, sino también en una barrera importante al desarrollo.

En cuarto lugar, porque lamentablemente la corrupción corroe a la PNP hasta sus cimientos y hace casi imposible que realicen adecuadamente su labor. Patrulleros que no patrullan por gasolina que se evapora; medicinas que desaparecen de los hospitales policiales y se venden en farmacias privadas, dinero del rancho de los efectivos que termina en estómagos del algunos; turbias licitaciones para equipamiento y las rutinarias coimas en el tránsito, son sólo algunas de las tantas manifestaciones de un problema que todos padecemos.

En quinto lugar, porque al interior de la Policía cunde la desmoralización por las pésimas condiciones de trabajo, las bajas remuneraciones, el poco aprecio de la población y los maltratos internos. De hecho muchos policías han perdido toda ilusión de que la situación pueda cambiar y se acomodan para sobrevivir o para lucrar. Los buenos efectivos están arrinconados y sin incentivos para hacer su labor.

Se podría seguir con el listado de razones, pero quizás la más importante para exigir una reforma tiene que ver con la oportunidad: ¡todavía estamos a tiempo! La Policía peruana tiene, en medio de sus dificultades, muchas fortalezas en diversos campos, sobre las que nos podemos apoyar para convertirla en una institución eficaz y prestigiada. Es alto el riesgo, sin embargo, de que la inacción y el deterioro acumulados terminen llevándonos a una situación en la que lo positivo termine totalmente avasallado y en la que, como ya ocurre en otros países, la Policía entre en total descomposición. Allí sí que la veríamos negra de a verdad. (Continuará)

CAJÓN DE/SASTRE / La verdad como horizonte inasible / Liuba Kogan




Me permito hablar como ciudadana peruana, nieta de rumanos y rusos, judía proveniente de una familia ortodoxa, no practicante y atea (lo que Jorge Bruce tal vez llamaría una “judía auténtica”, (ver Amnesia Agresiva en este Blog) pero inversamente a su caso, con un cierto desapego irracional por la cosa judía, que simplemente implica considerar mi identidad tan valiosa como cualquier otra).


Creo oportuno señalar que no existe una relación necesaria y causal entre ciudadanía, identidad étnico –religiosa e ideologías. “Los judíos” o “los palestinos” no pueden ser entendidos como entidades monolíticas donde todos los judíos defienden la posición del Estado de Israel o todos los palestinos aplauden las acciones de Hamas. Esta idea de colocar a todos en una misma bolsa representa una trampa en nuestra manera de pensar. Hay múltiples formas de ser judío, palestino, peruano, católico, etc.


Como señala Ramiro Escobar en nuestro Espacio Compartido, existen judíos como “Ilan Pappé… un grupo de judíos británicos publicando un manifiesto en The Guardian, los periodistas Gideon Levy y Amira Haas, que escriben para el diario israelí Haaretz. También los movimientos ‘Paz Ahora’, en Israel; ‘Otra Voz Judía’, en Francia; ‘Voz Judía Independiente’, en Canadá; así como el historiador Yakov Rabkin, también desde Canadá”. Hay gente sensata y con una gran capacidad crítica. El asunto no va por la falta de voces pensantes y alejadas de todo fundamentalismo (de uno y otro lado del conflicto); sino por quienes ostentan poder y tienden a perpetuar posiciones fundamentalistas.

Si bien Israel es un estado que integra política y religión; considero que es muy importante hacer el esfuerzo por diferenciar la religión judía de la nacionalidad israelí. Y aún más, señalar que no todo israelí comparte la posición del gobierno de turno (un 20% de israelíes no aprueba las acciones de su ejército). Para mí, afirmar rotundamente que rechazo las atrocidades del ejército israelí contra la población civil palestina, no implica deslealtad étnico- religiosa, ni acalla mi convicción de un urgente reconocimiento del Estado de Israel por sus vecinos.

Lamentablemente, el porcentaje de ciudadanos, que se permite una perspectiva reflexiva respecto a “temas sensibles”, es muy pequeño (y ello sucede en cualquier país). La gente tiende a ir por lo seguro y lo maniqueo, porque cuestionar las bases de la propia identidad (individual o colectiva), es una tarea que requiere valentía y mucha autoconfianza. Y esto se aplica a palestinos e israelíes por igual. Solo que en este caso, con una desproporción obscena del poderío tecnológico –militar y de las consecuencias del uso de la violencia. Creo que la gente tiende a ser bastante conservadora. Y permítanme afirmar adicionalmente, que no creo a priori en la superioridad moral de ningún pueblo sobre otro. Para mí, todos tienen el legítimo derecho de considerarse “el pueblo elegido”; todos los pueblos en realidad se visualizan como “el ombligo del mundo”: es parte de un etnocentrismo fundacional. Lo real, es que todos pueden tener la desgracia de convertirse en víctimas y en victimarios. No debemos caer en el facilismo de idealizar ni de denigrar a ningún pueblo.

“Antes que buscar la verdad, debemos buscar el bien”; adscribo plenamente la perspectiva de Tzvetan Todorov, en un discurso sobre la memoria del Holocausto, ante un público judío en 1992. Para él, no se trataría de convertir al Holocausto en un trabajo de la memoria para que los judíos nos consideremos las víctimas por antonomasia; sino desarrollar una memoria ejemplar, que nos permita ponernos en el lugar del otro, ser solidarios y entender que en el mundo se perpetúan genocidios en manos de diversos estados. En caso del conflicto en Gaza, nos es urgente buscar el bien: la búsqueda de la verdad es un horizonte inasible.

martes, 13 de enero de 2009

SEGUNDA VUELTA POR GAZA/Ramiro Escobar


En medio de la desolación que nos siguen causando los bárbaros ataques sobre la Franja de Gaza, y sus siniestros misiles de respuesta, resulta alentador que en el Perú, y en este modesto pero afanoso blog, hayamos podido erigir la palabra como arma benigna para cruzar discrepancias. Es lo que debería primar en Oriente Medio, aunque es obvio que, en el mismo escenario del conflicto, es difícil guardar esta suerte de mediana serenidad compartida. Allá –lo recuerdo- hasta una frase mal dicha puede ser explosiva.

Con todo, quisiera permitirme plantear nuevos temas y también referirme a algunos puntos que han surgido de los profusos textos pergeñados, en los últimos días, por columnistas de casa e invitados. El tema nos sigue doliendo y envolviendo….

-         No dejo de asombrarme, y lo digo con gran respeto pero a la vez con alarmada sinceridad, por la escasa capacidad de autocrítica que observo en los miembros de la comunidad judía que están opinando públicamente (y en este blog). Más allá de los importantes argumentos que haya para defender la posición de Israel, me deja tristísimo ver que, por más de que hay civiles y niños muertos en el camino -¡42% podrían serlo, según acaba de reconocer la ONU!-, se sigue defendiendo la, digamos,  “política oficial” del Estado hebreo. La foto de un niño muerto puede matar el análisis, como dice León Trathemberg. Pero no debería matar la indignación, el rechazo, la ética humanista más allá de toda identidad. Sobre todo si esas muertes la causa quién, supuestamente, me defiende. Si el Ejército Peruano, en medio de una estúpida escaramuza, acaso propiciada por el inefable general Donayre, bombardeara civiles en Arica, se volvería indefendible.

-          La prueba de que esto trasciende el legítimo derecho a defenderse es que, en varias partes del mundo, van creciendo voces judías que toman distancia de la barbarie en Gaza. Ya no es sólo el clásico, y a veces solitario, Ilan Pappé. También son un grupo de judíos británicos publicando un manifiesto en The Guardian, los periodistas Gideon Levy y Amira Haas, que escriben para el diario israelí Haaretz. También los movimientos ‘Paz Ahora’, en Israel;  ‘Otra Voz Judía’, en Francia;  ‘Voz Judía Independiente’, en  Canadá;  así como el historiador Yakov Rabkin, también desde Canadá (&).¿Existen, en nuestro medio, voces similares a estas, que no equiparen el ser judío con la defensa de la violenta política del actual gobierno israelí? Sería interesante escucharlas. Me resisto a creer que no las haya. Hablen, por favor…Psicoanalistas, no abstenerse. Ya Jorge Bruce dio el play de honor…

-          Un elemento común, notorio, en las argumentaciones que, de manera alambicada o abierta, defienden el ataque es ubicarse sólo en el pasado reciente. Es decir, comenzar por explicar el origen de esta escalada a partir del rompimiento de la tregua por parte de Hamás. Si bien es necesario explicar, con ánimo quirúrgico, esta escalada no quirúrgica, sí creo que es menester reconocer el presente y el pasado, no sólo el ayer. ¿La actual situación no fue acaso causada, en enorme medida, por las continuas ocupaciones, ilegales que, como consecuencia de las guerras ganadas, hizo Israel? Egipto y Jordania también pusieron lo suyo, por supuesto, al ocupar Gaza y Cisjordania, pero el consenso internacional es que el gran hilo de la madeja está en los territorios ocupados que Israel no suelta, y además coloniza, desde la Guerra de los Seis Días, en 1967. Sólo devolvió el Sinaí, Gaza y parte de Cisjordania, pero estas dos últimas zonas bajo férreo control militar. El caos en Palestina, en suma, se origina por la alucinante inmadurez política de parte de la clase política palestina, pero también por la sensación de aplastamiento con que se vive en esos territorios ocupados y sometidos. Yo lo he visto, con mis ojos desolados.

-         ¿No vale la pena discutir sobre el papel de la ONU? Dios mío, cuánto se parece esa posición a la política descaminada de George W. Bush. Claro que es cierto que los árabes, de manera díscola e irracional, no aceptaron la Resolución 181, que partía el territorio de Palestina. Y que de allí se derivó parte del problema del que ahora hablamos, pero ocurre que luego Israel ha desconocido por lo menos 30 resoluciones de la ONU, a lo largo de los años. ¿Por qué un país puede darse esos lujos frente a un organismo, que no es un gobierno supranacional, pero sí la entidad que representa a la comunidad planetaria? Eso es peligroso, muy peligroso. La ONU, finalmente, es un intento, pálido pero real finalmente, por alcanzar mínimos consensos globales. Si se le desatiende quiere decir que se cree en el poder fáctico y nada más. Sí, claro, se trata de un organismo dominado por las grandes potencias, pero no lo terminemos de hundir amparados en la prepotencia. No es cierto, por último, que es tan ineficaz. Buena parte de la descolonización de África, por ejemplo, se la debemos a la ONU. ¡Y el mismo Estado palestino es un asunto pendiente en la sede de Nueva York!

-         Convengo en que la discusión sobre la ‘proporcionalidad’ de una respuesta puede ser engañosa, enredada, nebulosa. Sobre todo si se lleva al absurdo terreno de imaginar que si uno reclama por eso es porque quiere que no se haga nada en defensa propia. Pero si la sacamos totalmente de la discusión, perdemos de vista el fenómeno, doloroso y terrible, de la desigualdad. No estamos hablando de sumatorias de cohetes o misiles, estamos hablando de que ninguna ‘razón de Estado’ puede pasar por encima de tantos cadáveres, sobre todo si son de niños. Esa es la desproporción más brutal e inaceptable. ¿Qué no se le reclama a EEUU, China u otros países? Pues muy mal, pésimo, gracias por recordarlo para estar más prevenidos. Aunque tampoco es tan cierto. A EEUU se le ha enrostrado eso por sus abusos en Irak y a China por lo que hace en el Tíbet. Y al Ejército Peruano cuando entraba a sangre y fuego a Ayacucho. Memoria, memoria…

-         También de acuerdo con que Irán, y su impresentable presidente, son un gran problema en Oriente Medio. Hay que meter ese factor en cualquier mesa de negociación y hasta Obama lo ha sugerido (¿lo apoyará Israel si intenta dialogar con este país?). Pero precisemos más el tema nuclear. Detengamos la vocación nuclear de la ex Persia, pero ¿por qué no desnuclearizamos toda, toda la región? No se debe ser atómicamente selectivo. El líder mundial que se atreva a proponer eso debería ser bolo fijo para el Nóbel de la Paz. Irán, además, no se calmará con las amenazas. La experiencia lo ha demostrado clamorosamente. Para cortar el hilo siniestro que une a Hamás con Irán se necesita más inteligencia que bombas.

-         Por último, sería interesante que, además de lo ocurrido en este blog, intercambiáramos puntos de vista públicamente, por una razón filosófica y a la vez práctica: en un debate personal, en vivo, puede surgir, lo que Fernando Savater llama la ‘razón dialógica’. Es decir, la posibilidad de que nuestros argumentos dialoguen y nos enriquezcan mutuamente. Ya hay algunas iniciativas por allí, pero lo importante, lo fundamental, es que se acepte el desafío.

 Ojalá podamos dar una muestra  mínima de la sensatez que no se ve en Oriente Medio. Necesitamos hacerlo por un deber profesional, pero también porque judíos y palestinos viven entre nosotros, son miembros de nuestra comunidad. Las palabras shalom y salam deben seguir  reinando entre nosotros, más allá de nuestras profundas diferencias.

 (&) Al respecto, revisar la BBC de Londres en español (ttp://news.bbc.co.uk/hi/spanish/international/newsid_7821000/7821616.stm) y el diario Público de España (http://www.publico.es/internacional/189928/rebelion/judia/ataque/israel).

AMNESIA AGRESIVA / Jorge Bruce


Me felicito por el conjunto de opiniones que se han publicado en nuestro Espacio Compartido, en torno a la tragedia de la Franja de Gaza. Que yo sepa, es la muestra más variada y de mejor calidad que se haya podido leer al respecto en nuestro medio. De hecho, es una práctica que podríamos institucionalizar: invitar a columnistas concernidos y especializados cada vez que surja –y desgraciadamente es seguro que va a continuar ocurriendo en nuestra atribulada convivencia- una controversia tan violenta, dolorosa y compleja como ésta. En mi reciente experiencia como conductor de radio Capital, en donde el formato del programa consiste en proponer temas de interés común, invitar especialistas y solicitar una participación masiva del público a través de las líneas telefónicas, se me ha ocurrido una metáfora para dar cuenta de la dinámica que a diario se establece, en unos casos con más éxito que en otros, pero siempre con la misma tónica de fragmentos múltiples que buscan una forma que los contenga: es la imagen, nada original pero útil para mis designios, del rompecabezas.

Esto es comparable a la tesis central de la psicología de la Gestalt: la pregnancia de las buenas formas. Los humanos no toleramos la dispersión informe y por ende procuramos darle una forma reconocible, una identidad a lo que de otro modo aparecería como un magma borroso, incierto y amenazador. Ni siquiera todo un siglo (el XX) de arte abstracto, no figurativo –la música incluida-  ha conseguido liberarnos de esa afanosa búsqueda de formas tranquilizadoras y, en particular, familiares. Hace poco tuve el privilegio de visitar en el DF de México el museo de la Revolución Mexicana, guiado por el propio director del establecimiento. La avidez con que escuché sus explicaciones y pregunté todo-lo-que-usted-siempre-quiso-saber-sobre-la-revolución-sin-osar-preguntárselo-a-Pancho-Villa- obedecía a esta urgencia humana de dar sentido, pues no solo somos un amasijo de pulsiones eróticas y agresivas, a un gran acontecimiento histórico que, como le dijo Hamlet a Horacio, era una de esas cosas entre el cielo y la tierra que mi “sabiduría” ignoraba. Muy bien. Al punto. Lo que creo estar entendiendo en la radio y espero sea de alguna utilidad para el presente debate, es que todas las opiniones, incluidas las erradas y sesgadas, integran el rompecabezas. Me atrevería a decir que hasta las mentiras deliberadas y cínicas son piezas del mismo. Hay, sin embargo, un matiz, una sutileza importante que diferencia esta idea del puzzle del principio rector guestáltico. Aquí no se trata de darle una forma a como dé lugar, sino de admitir que todas las piezas son necesarias para alcanzar una comprensión, un sentido, ante una situación cuya extrema complejidad va a requerir unos esfuerzos intelectuales y afectivos muy intensos, a fin de poder encontrar puntos de equilibrio aceptables para la mayoría de las partes.

Permítanme aclarar, en este punto de mi intervención en el debate, que no pretendo practicar la neutral benevolencia del psicoanalista. Sencillamente, no podría. Mi posición, como bien indica León Trahtemberg al inicio de su artículo, está sesgada, como la de todos los participantes. Mi apellido materno es Mitrani, por mi abuelo Lázaro, judío sefardí nacido en Turquía. Sin embargo, no recibí una formación judía, dado que mi abuela Carmen Rojas era cristiana, de Chepén. Pero sí siento un apego irracional por las cosas judías. El psicoanálisis, después de todo, es considerado por sus enemigos como una “ciencia judía” (en realidad no es ni una cosa ni la otra), y este agravio discriminatorio yo lo recibo con una sonrisa y una secreta complacencia: es mi manera solapa de ser un judío honorario. Dicho lo cual, en este ataque devastador a la población de Gaza estoy persuadido que la decisión del Gobierno israelí, con el apoyo exasperado de dos tercios de la población de ese Estado, es un crimen. Y que la prioridad absoluta es el cese del fuego y el ingreso inmediato de la ayuda internacional.

Quisiera aclarar que el párrafo anterior no es una estratagema retórica del tipo “me hago pasar por judío para luego emitir la opinión contraria a la esperada”, para de esa manera obtener un efecto sorpresa y darme el aire de una gran independencia de criterio. Por el contrario, lo que intento demostrar es la tesis inversa. Es precisamente el hecho de no ser un judío auténtico lo que me coloca a cierta distancia respecto de las trampas ideológicas o afectivas que esta situación nos tiende a todos. Pero tampoco hay cómo escapar al sesgo. Dado que ese lugar de libertad absoluta no existe, hay que asumir dicho sesgo con la mayor honestidad intelectual que uno pueda lograr (en donde recojo puntos de vista tanto de León Trahtemberg como de Farid Kahhat). Menos aún pretendo imponer un relativismo gaseoso ni un consenso blando. Estoy convencido de la justicia de mi punto de vista pero sé que la verdad es algo mucho más vasto que éste. Intentaré explicarme. Como carezco de la erudición especializada de los especialistas que se han manifestado en Espacio Compartido, voy a recurrir a una de las tradicionales herramientas del judío ateo Freud para procurar explicar mi pieza[i] de este intrincado rompecabezas: un chiste. Es, además, un chiste de psicoanalistas.

“Un paciente acude a su primera entrevista. El terapeuta le pregunta por el motivo de su consulta. El paciente responde:

-         Doctor, padezco de amnesia agresiva.

-         ¿Amnesia agresiva?- Umm (piensa), es la primera vez que escucho hablar de ese cuadro clínico. -¿Y desde cuándo lo tiene?

-         ¿Desde cuándo tengo QUÉ, concha tu madre?”

 El chiste me sirve para aventurar un diagnóstico respecto de las atroces decisiones del Gobierno israelí ante el desafío de Hamas. Abimael Guzmán afirmó en la autodenominada Entrevista del Siglo, en El Diario de Marka, que el diálogo era lo que transcurría entre el vencedor y el vencido, después de la batalla. El Gobierno de Israel parece pensar que esta bárbara incursión en un territorio atiborrado de civiles obligará a Hamas a negociar o ceder el poder a la Autoridad Nacional Palestina, tal como Al Fatah terminó plegándose a los pedidos de la comunidad internacional de reconocer la existencia de Israel, tras la feroz persecución a la que los sometió Tsahal con las masacres que sabemos… solo para dar paso a otro grupo aún más fanático y violento como Hamas. Pero la amnesia agresiva no para mientes en estas consideraciones de la experiencia histórica. Sus recuerdos son selectivos y especializados en la fuerza bruta. Israel está perdiendo la batalla más importante de todas: aquella de la legitimidad moral de su causa. Esta última masacre no solo ha horrorizado a buena parte del mundo, sino que nos ha recordado (pues los no directamente concernidos padecemos otras amnesias) las inhumanas condiciones en las que tienen sometidos a los habitantes de Gaza. Si a eso se añade la colonización de los territorios ocupados, el expediente resulta abrumador para la causa de Israel.

Una muchacha del Sur israelí, después que cayera uno de los también criminales cohetes de Hamas, respondió lo siguiente a un reportero: “Igual estoy en contra de la intervención militar en Gaza”. Ante la pregunta sorprendida del periodista, la joven respondió: “Por lo menos nosotros tenemos alarmas y refugios. Ellos no tienen adonde ir”[ii]. La entereza de personas como ella, Daniel Baremboim o su fallecido compinche, el palestino Edward Said me deja pasmado. Lamento que mi admirado Amos Oz haya aflojado, pero eso hace que respete aún más el coraje de Gideon Levy en el diario Haaretz (citado este domingo en El Comercio por Mario Vargas Llosa): cuando todos comienzan a ceder, personas como las citadas sostienen el mundo. Mis amigos judíos saben que aludo a la antigua tradición talmúdica de los Lamed-Waf: 36 justos que nacen en cada generación y resisten al mal[iii], cuando todo parece perdido. Esta es la única pieza que puedo aportar.

[i] Admitiendo incluso la posibilidad de que cada pieza sea un pequeño rompecabezas a su vez.

[ii] El reportero asombrado no era de Al Jazeera o TeleSur sino de CNN en inglés.

[iii] Los interesados pueden buscar la novela Le Dernier des Justes (El Último Justo) de André Schwarz-Bart, de 1959. Es de notar que el protagonista apellida Levy, como Gideon. Cierto, es un nombre muy común, pero no deja de llamarme la atención la coincidencia.

lunes, 12 de enero de 2009

HUEVOS DE ESTURIÓN / ¿Nos chupamos el dedo? / Fernando Rospigliosi


Los chuponeadores y sus encubridores creen que los peruanos nos chupamos el dedo y hacen lo imposible por ocultar un hecho fundamental: la interceptación ilegal se realizaba desde un local del servicio de inteligencia de la Marina de Guerra ubicado en la avenida Santa Cruz 254, San Isidro.

Según las informaciones de la Policía y la Fiscalía, publicadas en varios medios de comunicación, dos sub oficiales en actividad que trabajaban allí, llevaban las grabaciones de las interceptaciones al local de la empresa BTR del contralmirante (r) Elías Ponce Feijoo.

Se sabe, por los difundidos petroaudios y correos electrónicos de Rómulo León Alegría, Fortunato Canaán y sus otros compinches, que esas interceptaciones duraron por lo menos ocho meses.

Sin embargo, los colaboradores eficaces han declarado, de acuerdo a varios medios, que hay muchas otras interceptaciones a políticos, empresarios, periodistas, etc., realizadas a lo largo de varios años.

¿Nos quieren hacer creer que este negocio industrial de interceptación ilegal de teléfonos y correos electrónicos lo efectuaban sólo dos modestos sub oficiales del servicio de inteligencia de la Marina?

¿Que sus compañeros de trabajo y sus jefes se chupaban el dedo y no sabían que desde ese lugar se interceptaban decenas o quizás centenares o tal vez miles de conversaciones y mensajes electrónicos?

¿No es más lógico pensar que el contralmirante (r) Elías Ponce Feijoo, con tan poderosos padrinos en el gobierno y la Marina estableció una relación con altos mandos de la DIN (Dirección de Inteligencia Naval) para realizar esa actividad ilícita?

Habiendo trabajado en la DIN cuando reinaba el todopoderoso almirante Américo Ibárcena, ayudante de Vladimiro Montesinos, a mediados de la década pasada, el contralmirante (r) Elías Ponce Feijoo tenía muy buenos contactos no solo a nivel de sub oficiales, sino de encumbrados oficiales.

¿Podemos creer que el reputado servicio de inteligencia de la Marina es tan cándido e inexperto, que un par de sencillos sub oficiales los engañó a lo largo de meses –o probablemente años- utilizando sus equipos para interceptar y grabar ilegalmente comunicaciones sin que nadie se diera cuenta?

¿Y que esto ocurriera en el local de contrainteligencia de la DIN, es decir, la unidad encargada de detectar y evitar la infiltración y el mal uso de los recursos propios? ¿Justamente allí?

¿Y eso sucedió a pesar que a principios de 2007 se descubrió que oficiales de la Marina en actividad usaban a la DIN para conseguir información y vendérsela a empresas privadas a través de dos empresas de seguridad propiedad de marinos en retiro?

Es decir, estando advertidos los mandos de la Marina de Guerra, del Ministerio de Defensa y, sobre todo, de la contrainteligencia de la DIN, que eso había ocurrido, como se comprobó fehacientemente ¿no tuvieron ningún cuidado en que no se repitiera?

¿Esas personas que ahora dicen que esto no tiene nada que ver con la Marina de Guerra creen que todos los peruanos nos chupamos el dedo?

Claro que no toda la institución está comprometida. Pero nadie puede creer que este negocio ilegal lo realizaban dos sub oficiales.

Es más, a raíz del supuesto atentado contra el presidente Alan García en diciembre de 2006, se descubrieron varias cosas. Primero, que tal atentado no existió sino en la imaginación de quienes lo inventaron, que trataban de explotar la paranoia de García.

Segundo, que una civil como la señora Giselle Giannotti –que trabaja para la empresa del contralmirante (r) Elías Ponce Feijoo-, tuvo acceso al Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas para explicar el supuesto complot. ¿Quién la apadrinó?

Tercero, que se trataba de convencer al presidente García de la eficacia de las empresas de seguridad privada dirigidas por marinos en retiro, en particular de la del contralmirante (r) Elías Ponce Feijoo, cuya empleada, la señora Giannotti fue la encargada de exponer ante el CCFFAA.

Cuarto, eso abonaba a la propuesta del vicepresidente de la República, el vicealmirante (r) Luis Giampietri, para nombrar al contralmirante (r) Elías Ponce Feijoo como jefe de la DINI (Dirección Nacional de Inteligencia).

Quinto, eso también respaldaba la tesis que debería existir una estrecha colaboración comercial entre servicios de inteligencia y empresas privadas. Luego de eso se presentó un proyecto de ley en el Congreso para legalizar esa asociación público-privada. ¿Quién presentó el proyecto?

En suma, los chuponeadores, sus padrinos y sus encubridores, quieren que todos los peruanos nos chupemos el dedo. Que creamos que ese ilegal negocio de dimensiones industriales lo manejaban dos modestos sub oficiales sin que nadie más se enterara –ni se beneficiara- en la Marina de Guerra.

Entretanto, Hugo Guerra pasa, en El Comercio, de los documentos de Salud a las leyes antichuponeo, minimizando a sus amigos marinos. ¡Si ingenuísimos lectores, necesitamos más leyes, muchas leyes, ese es el problema!

sábado, 10 de enero de 2009

HUEVOS DE ESTURIÓN / El Comercio y el chuponeo / Fernando Rospigliosi


Los lectores de El Comercio deben estar anonadados. El periódico que se negó a publicar la investigación de corrupción en el gobierno que habían hecho sus periodistas y que despidió a Fernando Ampuero y Pablo O´Brien por insistir en que se publique la investigación y se denuncie la corrupción. El diario que justificó esa mala jugada con el pueril argumento de que lo más importante en el Perú y el mundo eran los chuponeadores, que la corrupción gubernamental era irrelevante frente a ese delito monstruoso. ¿Qué hace cuando los chuponeadores, contra todo pronóstico, son atrapados?

Publica en su primera plana del sábado 10: “Desaparecen 41 mil documentos de salud”. ¡Así es que ahora el chuponeo ya no es el problema más importante del Perú, al que dedicaron decenas de indignados editoriales, primeras planas, artículos y comentarios! Los documentos de salud son ahora la prioridad, sin duda.

En la primera plana de esa edición de El Comercio hay un pequeño titular: “Pieza clave en red clandestina. Detenida por 'chuponeo' hizo 75 viajes al extranjero”. Así es que la pieza clave, el elemento más importante a destacar, es la única civil detenida, una empleada de segundo orden. Lo importante no es la red de chuponeo dirigida e integrada por marinos en retiro y actividad utilizando los equipos y recursos de la Marina de Guerra del Perú. No. Eso ni se menciona.

En páginas interiores, El Comercio muestra con toda claridad hacia donde quiere orientar –mejor dicho, desorientar- la atención pública. El artículo de páginas interiores se titula: “Congreso investiga a clientes del chuponeo”. Y el editorial: “Quienes son los clientes de `chuponeadores´ corruptos”.

Ahora el asunto ya no es el peor de los delitos que pueda cometer persona alguna, el chuponeo. Ahora que los chuponeadores han sido descubiertos, el problema son los clientes.

El hecho que los chuponeadores sean marinos en retiro y actividad no puede ser ocultado a estas alturas. Pero es minimizado por El Comercio. Lo más importante no se resalta, sino se trata de difuminar entre otros muchos temas. Ni que hablar del importantísimo hecho que el jefe de la banda, el contralmirante (r) Elías Manuel Ponce Feijoo es el hombre de confianza del vicepresidente de la república, congresista del Apra y hombre fuerte de la Marina de Guerra, el vicealmirante (r) Luis Giampietri.

Sólo una pequeñísima mención para desmentir lo que es verdadero y todo el mundo sabe en la Marina de Guerra, en los servicios de inteligencia y Palacio de Gobierno. Y que se está publicando profusamente en varios blogs.

¿Por qué El Comercio quiere ahora disipar a los chuponeadores y trata de ocultar los vínculos de éstos con altos cargos y con la Marina?

La respuesta es sencilla. El hombre fuerte de El Comercio, el mismo que dirigió la campaña para distraer a la opinión pública de la corrupción con el argumento de que el chuponeo era lo más importante, está estrechamente vinculado a los marinos. Y ahora que los han descubierto con las manos en la masa, trata de protegerlos.

Lo dijo en su momento el despedido jefe de la Unidad de Investigación de El Comercio, Fernando Ampuero, al referirse a la persona que jugo un papel decisivo en bloquear la investigación de corrupción, “ese editor, de quien sabemos que ha trabajado en los últimos años con ministros de Estado y hasta con el vicepresidente de la República del actual régimen”. (Caretas, “El periodismo y la falsa decencia”, 6.11.08).

Ha trabajado con el vicepresidente de la República. Que casualidad.

Ampuero concluye que “el editor de ese diario ha optado por ser un servil ayayero del gobierno de turno, por defender intereses ocultos y, lo peor de todo, por no cumplir con su deber de hacer buen periodismo.” Se refiere, por supuesto, a Hugo Guerra.

En síntesis, se negaron a publicar las investigaciones de corrupción con el cuento de que el chuponeo era lo más importante. Y cuando se descubre que los chuponeadores son marinos en actividad y en retiro, vinculados a altos cargos, resulta que lo substancial ya no son los chuponeadores, sino los que los contrataron. No hay que investigar a los chuponeadores, sus vínculos con la Marina de Guerra y personajes importantes del gobierno. No. Lo decisivo son los viajes al extranjero de la señorita fulana.

¡Qué vergüenza que el periódico más importante del país haya caído en esas manos y defienda “intereses ocultos”!

viernes, 9 de enero de 2009

ISRAEL, HAMAS, EL PASADO Y EL FUTURO/ León Trahtemberg (columnista invitado)



Frente a una fotografía de un niño muerto en Gaza o que corre presa de pánico a un refugio ante la inminencia de un ataque, no tengo mucho que decir. Siento que ese niño es tan mío como los niños israelíes que pasan por igual trance, aunque los medios prefieran no mostrarlos. La foto mata cualquier análisis. Despierta sentimientos de conmoción en cualquiera que tenga algo de sensibilidad humana. En ese terreno, hay poco para debatir.

Frente a quienes juegan al ping pong respecto a quién empezó, quien tiene la culpa, cuál es la fecha o incidente clave que da origen a la represalia consecuente, tampoco el debate resulta muy productivo. Se pueden construir argumentos de todo tipo para todos los lados. Se puede colocar la línea del tiempo de las culpas en el 19 de diciembre del 2008 (fin de tregua no renovada de 6 meses), el 19 de junio del 2008 (inicio de tregua), el 25 de enero del 2006 (Hamas toma el poder en Gaza desplazando al partido de Mahmoud Abbas acusado de corrupción e incompetencia), en septiembre del 2005 (retiro unilateral de Israel de Gaza), en agosto de 1993 (Acuerdos de Oslo), en junio del 1967 (Guerra de los 6 días y ocupación de territorios), a principios de 1949 (armisticio fijando fronteras), en noviembre de 1947 (partición de Palestina en dos estados), o en cualquier fecha intermedia. O, podríamos retroceder hasta el siglo VII y el nacimiento del Islam o más aún hasta la historia bíblica del patriarca Abraham y sus hijos Itzjack e Ismael. Cada argumento de un lado puede ser contestado con otro argumento del otro. Creer que alguien sacará de la manga un argumento contundente que prevalecerá sobre el otro es una ilusión.

Frente a quienes reclaman una proporcionalidad en las respuestas frente a un ataque tampoco hay mucho que concordar. No conozco ningún país que en situación de guerra haya procurado aplicar al bando opuesto un nivel de fuerza o acción militar exactamente equivalente al daño humano o material causado el día anterior, ni tampoco entiendo los criterios de proporcionalidad en la reacción aplicada al conteo de muertos, heridos, o de misiles lanzados. Nunca ví usar tal criterio en las acciones de EE.UU., China, Rusia, Francia, Inglaterra y otros al enfrentar a sus enemigos externos o internos, ni tampoco lo he visto en el uso de la fuerza que gobiernos como Siria, Irak, Arabia Saudita ó Jordania han aplicado a sus propias poblaciones cuando han querido debelar cualquier intento de insurgencia, ni tampoco en las acciones violentas de Hamas contra los policías palestinos enviados por Mahmoud Abbas para controlar el territorio de Gaza del que fueron expulsados.

Frente a quienes argumentan motivaciones político-electorales detrás de estas acciones israelíes aduciendo que Tzipi Livni quiere prestigiarse a sí misma y a su partido Kadima con miras a las elecciones israelíes del 10 de febrero, también podríamos mencionar las motivaciones político-electorales del otro lado. Mahmoud Abbas ha convocado a elecciones generales en Gaza y Cisjordania para enero del 2009, fecha en que se vence su presidencia, cosa que Hamas no acepta, porque aduce que en esa fecha se debe elegir a un nuevo presidente de la Autoridad Palestina pero no a un nuevo parlamento de Gaza, que Hamas domina, ya que éste debería regir hasta fines del 2010. Sin duda Hamas considera que su liderazgo se fortalece en el contexto del ataque a Israel y su conducción de la resistencia.

Frente a quienes reclaman el respeto a las resoluciones de la ONU tampoco hay mucho que concordar. Primero, porque allí no existe un criterio de proporcionalidad entre el número de votos de estados judíos que defienden la posición del lado israelí frente al número de estados árabes o islámicos que defienden el bando contrario. Segundo, porque que yo recuerde, jamás la ONU ha resuelto problema militar alguno de envergadura entre vecinos. La ONU ha sido básicamente la entidad en la que se han firmado algunos acuerdos para colocarlos en la historia del derecho internacional, pero esos acuerdos han sido promovidos y logrados por las grandes potencias que han intervenido en cada situación de guerra para mediar en busca de algún acuerdo de cese de fuego o paz. Por ejemplo si en el año 1947 Egipto, Jordania y los palestinos hubieran aceptado la resolución 181 de la ONU que establecía la creación de dos estados, Israel y Palestina, hoy no estaríamos escribiendo sobre el tema. Los árabes sistemáticamente rechazaron tal resolución hasta que 20 años después, frente a la inevitabilidad del hecho de la existencia de Israel, decidieron apelar a aquella resolución de 1947, pese a que el mapa de la realidad ya había cambiado por la fuerza de los hechos (y no precisamente por la negativa de Israel a aceptar el estado palestino, sino más bien la de los países árabes, en especial Egipto y Jordania, que entre 1948 y 1967 fueron los ocupantes de la Palestina de los palestinos)

De modo que discutir todo eso nos llevará a un debate sin fin y sin salida. Por lo demás, creer que un analista o comunicador palestino puede ser “objetivo” o que un analista judío puede serlo, también me parece iluso. El que tiene una identidad nacional particular está comprometido con ella, y ello sesgará su pensamiento. Eso no quiere decir que no hay que leerlos o escucharlos; solamente significa que hay que estar alerta del sesgo particular y procurar leer y escuchar también otras versiones.

Lo que sí creo que puede ser productivo es intercambiar ideas sobre el futuro, habida cuenta que en ese plano israelíes, palestinos y todos los demás pueden tener una mayor plataforma de acuerdo. En eso si tengo bastante que decir, respecto a como veo las cosas.

Yo creo que hay grandes actores fuera de la zona que tienen el poder de enfriar o calentar la zona para sus propios intereses. Desde mi lectura, el principal incendiario es Irán, a través de Hizbalah y Hamas, aunque sin duda los contrarios dirán EE.UU. Es curioso que con Líbano y Gaza ya no hay problemas del retiro de Israel de esos territorios, pero que es precisamente desde Líbano que Hizbala ataca a Israel y desde Gaza que Hamas ataca a Israel, usando terroristas suicidas o lanzando cohetes contra Israel. Quienes quieren justificarlo dirán que lo hacen por reivindicar los derechos palestinos en Cisjordania. Pero curiosamente, son quienes viven en Cisjordania presididos por Mahmoud Abbas los que llevan a cabo las negociaciones políticas con Israel con miras a un acuerdo final, que es torpedeado sistemáticamente por Hizbala y Hamas que se niegan a reconocer la existencia de Israel.

Habría que peguntarse entonces a quién no le conviene la paz en la zona, y quién entrena, provee de armas y fondos a Hamas y Hizbala para que mantengan ocupado a Israel, poniéndolo en la vitrina del desprestigio mundial cada vez que se calienta la zona. Para mí, la respuesta es Irán.

Por eso es que pienso que una paz acordada bilateralmente entre Israel y Palestina es casi imposible y que ésta solo podrá lograrse con un acuerdo regional, que incluya a EE.UU., Europa, Rusia, China, la Liga Árabe e Irán. Mientras estos actores no hagan lo suyo, Irán seguirá incendiando las fronteras israelíes a través de Hamas y Hizbala para ganar tiempo hasta convertirse en potencia nuclear. Luego, el mundo entero - no solo Israel - tendrá que negociar con Irán desde una posición de temor a una guerra nuclear.

Esto es lo que explica que los gobiernos europeos y árabes que no simpatizan con los afanes hegemónicos y nucleares de Irán, en privado animen a Israel a terminar la tarea de anular la capacidad de ataques terroristas de Hamas. Se observa claramente que más allá de las declaraciones públicas que hacen sus líderes políticos para recabar una popularidad mediática, se niegan a censurar tajantemente a Israel. Inclusive Egipto ha censurado claramente al Hamas por iniciar esta escalada de violencia y le ha exigido que cese el fuego.

Si bien para consumo interno estos países condenan a Israel, para todos ellos es claro que si Hizbala y Hamas se fortalecen, quien habrá sido derrotado no es Israel sino ellos mismos. Eso, porque los grupos fundamentalistas islámicos vinculados al Hamas que actúan en los mismo países árabes bajo el título de “Hermandad Musulmana” ganarán peso, prestigio, poder, podrán importar la experiencia jihadista del Hamas, y con ello, a los primeros que desestabilizarán será a los gobiernos árabes de Egipto (secular), Jordania (hashemitas gobernando a un pueblo que en 75% es palestino) y Arabia Saudita, que no por casualidad se animó en el 2002 a procurar un acuerdo de paz regional incluyendo el reconocimiento de Israel. Irónicamente, los países árabes apuntan a Israel como aquel que tiene todas las posibilidades de mantener el perfil bajo de Hamas.

Habida cuenta que el nacionalismo árabe liderado en su momento por Egipto e Irak está siendo reemplazado por el nacionalismo islámico (religioso) liderado por Irán, éste irá ganando cada vez más espacio, poder geopolítico y capacidad de desestabilizar regímenes árabes que consideren competidores o no alineados con ellos.

Para Egipto, un Hamas fortalecido en Gaza equivale a tener una frontera directa con Irán ¿Pueden imaginar un mundo en el que Irán nuclear -que de no ser por los norteamericanos fácilmente podría presionar u ocupar Irak, Kuweit y Arabia Saudita y con ello controlar casi el 50% de las reservas mundiales de petróleo- como interlocutor de los EE.UU. la U.E., Rusia y China?

En mi opinión, si no se coloca a Irán en la escena, todas las discusiones sobre el conflicto palestino-israelí y una posible paz en la región serán inocuas.