miércoles, 11 de febrero de 2009

CON NOMBRES Y APELLIDOS / Celeste Viale Yerovi

En uno de los tantos envíos que recibo vía correo electrónico me llega la estupenda intervención de la Doctora  Denise Dresser, en el foro “México ante la crisis: ¿Qué hacer para crecer?”,  realizado en ese país el 29 de enero pasado. La analista política a pocos minutos de iniciar su discurso,  lanza a la concurrencia, compuesta por senadores y diputados, una pregunta “altamente impertinente”: ¿quién gobierna este país? ¿Las autoridades elegidas o los intereses de pequeños grupos dominantes que cada vez con mayor codicia imponen condiciones para que las políticas públicas los privilegien? 

Los organizadores no imaginaron una intervención tan “a boca de jarro”, hecha por la única mujer a la que habían tenido la deferencia de invitar. Los rostros de los padres de la patria hacían esfuerzos por ocultar su asombro a medida que la experta señalaba sin ambages, lo que a su criterio eran las causas principales de la grave crisis por la que atraviesa hoy ese país. México no crece, dijo, por la forma como se usa, se ejerce y se comparte el poder, favoreciendo intereses particulares que convierte a los representantes del interés público en simples empleados de las personas más poderosas del país. Por  un sistema político que funciona muy bien para sus partidos pero muy mal para sus ciudadanos. Porque este modelo de gobierno coludido y mafioso comienza a producir monstruos, los monopolios, los oligopolios que hacen que  el tan ansiado y alabado crecimiento de la economía termine siendo más un juego de palabras que reales estrategias destinadas a una mejor distribución de la riqueza para la construcción de un país más humano y equitativo.

Usando expresiones duras, dando nombres y apellidos, fue  demostrando cómo México había quedado atrapado en manos de intereses perversos que dictan las leyes e incumplen las sanciones, ante la inoperancia y permisividad de los gobiernos de las últimas décadas. Cómo el Estado estaba siendo devorado hoy por seres monstruosos, criaturas que él mismo había creado.

No fue una exposición rabiosa sino más bien mesurada, casi con dulzura maternal, sin palabras complicadas para que los jóvenes lo puedan entender, para que los ayude a orientarse en su búsqueda desesperada de modelos.

Al finalizar, los asistentes aplaudieron  de  pie,  quién sabe si conmovidos por su honestidad y valentía o para  aparentar  no ser parte responsable de lo que señaló con tanta claridad.   Solo dos de los legisladores permanecieron impávidos, quizás para no ser parte del cinismo de sus colegas o, tocados por una ráfaga de sinceridad, quisieron dejar sentada su desaprobación a  tan  impertinente invitada.

 Más allá del contenido impecable del discurso que los analistas políticos sabrán comentar muy bien,  no deja de emocionar y alentar  la valentía de esta mujer joven a la que probablemente no volverán a invitar más a un evento oficial (ya había sido descalificada en uno anterior de empresarios petroleros) No es sencillo en países  como el nuestro, decir lo que se cree ni  actuar como se piensa, parafraseando  a Eduardo Galeano en uno de sus hermosos relatos incluidos en El libro de los abrazos. Porque la rabia e impotencia llega sola, producto de tanta desmesura, de tanta impunidad, de la corrupción que va  envenenando a entidades privadas, a instancias del Estado, instituciones religiosas, asociaciones civiles. Pero la valentía de la denuncia, ésa… hay que elaborarla.  Requiere de esfuerzo y decisión. Tanto en  quienes tienen acceso a los medios de comunicación  o a espacios públicos, como es el caso de la Dresser, como en quienes no lo tienen, aunque para estos últimos resulta mucho más oneroso.

"El discurso que a todos nos gustaría decir...” lo han titulado en la página de Indigo donde ha sido colgado, porque logra identificarse muy bien con  los sentimientos  de  personas comunes y decentes. Como los miles de peruanos y peruanas que pagan sus impuestos, que trabajan 15 horas al día, que lloran a sus hijos atrapados en el socavón, los que bajan trescientas gradas del cerro en la mañana y suben otras trescientas por la noche, los que taxean bajo el sol delirante del verano, los que esperan ser atendidos en el hospital, los que toman su combi asesina. Los que se cansaron de protestar y pedir explicaciones a los que ya ni se toman el trabajo de disimular su desverguenza.

Para quienes quieran alivar el nudo de sus gargantas les recomiendo disfrutarlo en el  siguiente enlace: www.reportebrainmedia.com

1 comentario:

Anónimo dijo...

Celeste,

gracias por el dato; no conocía a Denisse Dresser. Me parece una persona extraordinaria, con un mensaje muy claro que se aplica no sólo a México sino a toda América Latina. Como dices, lo hace en un estilo calmado y al mismo tiempo firme y coherente. Todo un descubrimiento.

Llegué a ubicar en Youtube 2 Videos de Denisse:

(i) De la Sumisión a la Participación Ciudadana :: V3

(ii) Discurso de Denisse Dresser en el Foro “México ante la Crisis” 30 min (que no estoy seguro si es el mismo al que te refieres)

Saludos

FV