lunes, 29 de julio de 2013

CHILE: LA ESCENA ELECTORAL /Alfredo Stecher

Las tribulaciones de la Alianza, tanto por el infortunio de sus precandidatos como por las rivalidades internas en los partidos y entre ambos, así como con el Gobierno, han opacado momentáneamente los complejos problemas de la Concertación, ahora Nueva Mayoría.
De acuerdo a lo esperado, la UDI ha nominado a Evelyn Matthei, economista, renunciante ministra de Trabajo, como su precandidata, y RN, después de insistir en Andrés Allamand, ha tenido que plegarse, ante la renuncia de éste a ser candidato presidencial, de modo que tenemos el interesantísimo escenario de la disputa por la presidencia de Chile entre dos mujeres (los varios otros candidatos no parecen tener ninguna chance).
La Alianza, por la resistencia de RN a Matthei, estaba tratando de ponerse de acuerdo en organizar una convención nacional relámpago de representantes de sus partidos para elegir al candidato común, desechando la idea de competir en primera vuelta. Al parecer han primado, por un lado, el temor a que la división y el enorme riesgo de ni siquiera llegar a una segunda vuelta presidencial desmoralicen a sus votantes, por otro lado la presión del presidente Piñera, que ha recuperado peso por estar mejorando su aceptación ciudadana hasta alrededor del 40%. En ese contexto Allamand debe haber percibido que tenía una alta probabilidad de volver a perder como precandidato, ante la fuerza de Matthei y fuertes disensiones internas en RN (un espectáculo penoso), y ha optado por el camino más seguro de candidato al Senado por Santiago Poniente. Los esfuerzos desesperados del presidente de RN por encontrar otro precandidato aceptable para su partido - y que aceptara - resultaron infructuosos.
La UDI parece ser el partido mejor organizado, ordenado y disciplinado, mientras que RN tiene un liderazgo errático y conflictivo. Y la UDI ha evidenciado una mayor capacidad de movilización de sus afiliados y simpatizantes – incluso físicamente, en sectores pobres. Pero nada le quita al grueso de la Alianza el calificativo que Longueira aplicó a su sector al haberlo llamado en abril, según un columnista, una derecha destructiva, chaquetera y pesimista.
En cuanto a los candidatos, en el indeseable caso de que tuviera que optar entre ambos, mi preferencia por Allamand frente a Longueira se invertiría ahora a favor de Matthei, tanto por la inmadurez paradójica mostrada por él, como porque siempre he tenido cierta simpatía por ella, a pesar de su pasado más conservador que Piñera y sus ocasionales exabruptos verbales ante ataques opositores. Si bien ella ha votado por el Sí en el plebiscito y ha defendido a Pinochet en ocasión de su prisión en Londres, parece haber evolucionado algo, como lo evidencia la poca simpatía que le tenía la UDI cuando creía no necesitarla. Probablemente esto corresponda a la tendencia general, lenta, de liberalización dentro de la derecha, que se expresa en la cada vez más frecuente autodefinición como centroderecha y, por ejemplo, en la conformación, liderada por jóvenes liderados por ex integrantes del actual Gobierno, de una fundación (lo que en el Perú llamamos ONGs) que considera como su principal enemigo a lo que llaman pacto entre burócratas socialistas y empresarios monopolistas.
Se le reconoce, no sé si exagerando algo, a Matthei honestidad, inteligencia, independencia de criterio, realismo, franqueza, capacidad de trabajo, autoridad y facilidad de trato con la gente común, cualidades que comparte con Bachelet (no solo el ser mujer e hija de general), aunque al parecer no mucha empatía y menos sencillez. Y se le reprocha mal carácter. No ha tenido una actuación destacada como ministra del Trabajo, pero sí ha impulsado varias iniciativas positivas y ha mostrado un notable empeño en castigar el incumplimiento de leyes laborales de parte de algunas grandes empresas.
Ella ya fue alguna vez precandidata a la presidencia – en 1992 en RN contra Piñera, o sea que ambición política no le falta, aunque ha estado dispuesta a dejar la política después de terminar el gobierno actual, al no haber postulado al Congreso. Los analistas recuerdan su involucramiento en el famoso caso Piñeragate, donde gente allegada a ella fue acusada de haber grabado y difundido instrucciones telefónicas de Piñera para perjudicarla en un debate televisivo, a raíz de lo cual ella renunció a RN. A pesar de eso Piñera la nombró ministra y es clara su preferencia por ella como candidata. Matthei tiene carisma y ha ganado en todas las elecciones para diputada y senadora en que participó. Parece tener un mayor apoyo que Allamand entre jóvenes y mujeres, la gran incógnita del voto ahora voluntario. Es indudablemente la candidata de centroderecha más fuerte contra Bachelet y está inyectando algo de optimismo a la alicaída Alianza. Pero todo sigue indicando que Bachelet ganará holgadamente.
Las tensiones en la escena política general pueden ser simbolizadas por la sorpresiva iniciativa conjunta de RN y DC de presentar en el Congreso una propuesta de reforma del sistema electoral binominal, sin consultar con la UDI ni Piñera ni el resto de la Nueva Mayoría, a lo cual el Gobierno ha respondido con una propuesta ligeramente diferente. Es significativo que lo que fue un mecanismo criticado desde lustros y corresponsable del desencanto masivo con la política, nunca abordado, ahora sea motivo de propuestas concretas que buscan anticiparse a la anunciada iniciativa de Bachelet al respecto. Y hacerlo conjuntamente RN y la DC es una poderosa señal a la Alianza y a la Nueva Mayoría de que, si no tratan bien a esos partidos en su seno, deja de parecer inviable un tercer bloque entre ambas coaliciones, en el – por cierto difuso - centro político.
El sistema binominal, implantado por la Constitución de 1980, promulgada por la dictadura militar, implica la elección, entre dos candidatos de cada partido o coalición, de dos representantes por circunscripción electoral, sin necesidad de alcanzar un porcentaje mínimo a nivel nacional (esto último ha permitido triunfos aislados de algunos representantes independientes). Y, si un partido obtiene más del doble que el siguiente, obtiene los dos cupos. El objetivo, logrado, era favorecer la estabilidad política, al ser un fuerte incentivo para la formación y la mantención de alianzas políticas y para la búsqueda de consensos en y entre ellas, así como una barrera de entrada para partidos nuevos o más pequeños. Como resultado, Chile ha gozado de una gran estabilidad política, pero a la vez ha sido favorecida la permanencia casi indefinida en el Congreso de políticos cada vez más criticados desde las bases como atornillados al Poder, y se ha generado un creciente y justificado rechazo popular a ese sistema electoral, recogido por políticos de izquierda. Tímidos intentos de la Concertación de modificarlo no han llegado ni siquiera a ser presentados en el Congreso, por la oposición interna y de la Alianza.
La expectativa de recuperar el Gobierno facilita la superación de las enormes tensiones en la Nueva Mayoría, pero no las elimina. Por ahora se dan principalmente respecto del reparto de cupos electorales, pero también son fuertes en el plano programático.
Las difusas exigencias de cambio de parte de amplios sectores ciudadanos, especialmente jóvenes, han sido centradas, principalmente por la fuerza del movimiento estudiantil, tanto universitario como secundario, en la gratuidad de la enseñanza, como una especie de varita mágica para su accesibilidad y calidad, y en una mayor participación y renovación generacional en la política, además de una nueva Constitución. Bachelet ha logrado simbolizar esto y facilitarle un cauce institucional que debilita, al menos por ahora, a las opciones más confrontacionales o anti sistema. Ha afirmado, por un lado, que quiere cambios profundos, a la vez que ha evitado mayores precisiones y ha incorporado a su equipo electoral a expresiones políticas diversas, también respecto de estos temas.
Esto incluye tanto a propulsores de convocar una asamblea constituyente como a personas que prefieren el camino de cambios a través del Congreso; a defensores de la gratuidad de la enseñanza y a detractores que indican – en lo que concuerdo – que lo importante es elevar la calidad y que, al menos por un buen tiempo, la gratuidad generalizada es presupuestalmente regresiva; a partidarios de una reforma tributaria más profunda o más moderada; y a quienes promueven reformas al sistema binominal y quienes prefieren uno proporcional.

Personalmente debo decir que, aunque un poco desilusionado por estar rodeado casi exclusivamente por hombres, veo como más adecuadas las propuestas del exministro de Hacienda Andrés Velasco, que logró el lejano segundo puesto en las primarias de la Nueva Mayoría. Reacio a las tentaciones populistas, plantea reformas políticas importantes, pero moderadas, y cambios en lo económico cuidando la estabilidad, y expresa la modernidad cultural y el liberalismo valórico de crecientes capas medias, especialmente profesionales.

sábado, 20 de julio de 2013

Observando con simpatía/DEPRESIÓN ELECTORAL/Alfredo Stecher

El miércoles, poco después de haber retomado el tema de la política chilena para nuestro blog, en mi habitual caminata vespertina, pasando por un taller de reparación de televisores, vi la noticia de que Pablo Longueira, de la Unidad Democrática Independiente - UDI, el candidato de la Alianza (centroderecha, la coalición del presidente Piñera) a la presidencia, había renunciado a su candidatura por enfermedad. Me pregunté si no sería por alguna encuesta que confirmaba sus pocas chances de ganar - apreciación ésta de amplio consenso. Pero luego, viendo los noticieros, resultó que su enfermedad es una depresión aguda, con diagnóstico clínico, y que todos los políticos entrevistados se mostraban consternados y solidarios, actitud a la que me he sumado. Claro que encuestas malas pueden haber contribuido a gatillarla y muchos sospechan un componente sicótico.
Supongo que quien siempre ha mostrado mucha energía y perseverancia en política y acaba de ganar a Andrés Allamand, de Renovación Nacional, el otro precandidato en campaña desde noviembre, por estrecho margen las elecciones primarias entre precandidatos presidenciales de la Alianza, después de muy intensos dos meses, no pondría un lastre a todo su futuro político usando como pretexto una depresión ficticia.
Repaso los antecedentes que ayudan a entender lo posterior, y en particular, porque la derecha está de nuevo como si estuviera empezando a prepararse:
Ante el inicio de la carrera electoral, presidencial y parlamentaria, en condiciones de bajo respaldo popular a su Gobierno, veo en la Alianza dos variantes para la redefinición de sus posiciones, la de quienes consideran que la derecha ha perdido fuerza por haber diluido sus posiciones tradicionales en pos de ganar al centro, y la de quienes apuestan por modernizarlas como centroderecha coherente (las palabras son mías).
Y algo parecido en la izquierda – Concertación -, la de quienes buscan afirmar el carácter de centroizquierda, alrededor del eje Partido Socialista (al que pertenece la expresidenta Michelle Bachelet, aunque empinada muy por encima de todos los partidos) - Democracia Cristiana, y la de quienes pretenden un frente más amplio y más de izquierda, el Partido Popular Democrático y el Partido Radical Socialdemócrata, que tienen menor respaldo electoral. Ambos aceptan – la DC a regañadientes - una alianza electoral con el Partido Comunista, que a su vez no tiene otra opción si quiere seguir participando en la escena política legislativa (actualmente tiene tres diputados gracias a apoyos de la Concertación, recíprocos).
Los resultados municipales, mucho más favorables a la Concertación, han acelerado la formalización de las dos precandidaturas presidenciales de derecha, de Laurence Golborne, y de Andrés Allamand, para competir en la primaria de la Alianza. Ambos han renunciado para ello a los ministerios en los que han ganado notoriedad e imagen favorable, Golborne a Obras Públicas (antes en Minería) y Allamand a Defensa. Hay que destacar que, aunque el presidente Piñera tiene una aprobación que oscila alrededor del 30%, algunos de sus ministros, entre ellos los dos precandidatos, han estado superando el 70% y casi todos el 50% (excepto el de Educación).
Un problema para sus partidos es que las posiciones de los candidatos son algo más liberales que las de éstos. Por ejemplo, Golborne acaba de reiterar su apoyo al Acuerdo de Vida en Pareja - AVP, para homosexuales y para heterosexuales que prefieren no casarse, propuesto por el Gobierno, y se ha abierto a considerar el aborto en caso de malformaciones, a lo que la UDI se opone tajantemente, y Allamand, el propulsor de AVP, ha declarado, por ejemplo, que el gran y problemático proyecto eléctrico Hidroaysén, que el Gobierno y su partido respaldan, pero que es resistido por los ambientalistas y gran parte de la opinión pública, está muerto.
Lo que complica aún más a la centroderecha es que Golborne basa su campaña casi exclusivamente en su carisma, la simpatía que genera, tanto que en declaraciones y entrevistas, con muchas – demasiadas - palabras, básicamente se limita a subrayar su origen más popular, su éxito empresarial y como ministro (el del rescate de los mineros sepultados) y su cercanía con la gente. Por otro lado Allamand se centra en la experiencia acumulada en su larga trayectoria política, que incluye su capacidad para negociar acuerdos con la Concertación.
Ante la enorme ventaja en las encuestas de la ausente Bachelet – tras unos años como directora ejecutiva de ONU Mujer – se está instalando en los partidos de derecha un ambiente pesimista respecto de sus posibilidades y en los de izquierda un mayor optimismo, a la vez que una creciente preocupación por las luchas entre los partidos que la componen.
Hace poco el panorama ha cambiado completamente. En apretada síntesis, Golborne tuvo que renunciar a la precandidatura, que no daba mucho fuego. Oportunamente dos días antes de vencer el plazo para la inscripción de precandidatos en las primarias vinculantes organizadas por el Estado, la Corte Suprema ratificó decisiones judiciales condenando a Cencosud (actual propietaria de Wong) por cláusulas abusivas en contratos de tarjetas de crédito con los 600 mil clientes de sus cadenas de retail y supermercados, obligándola a devolver a éstos millonarias sumas por comisiones que fueron declaradas anticonstitucionales – aunque habían sido avaladas por la Superintendencia de Banca y Seguros, y por ello sin sanción. Se trata de considerar renovado un contrato de tarjeta de crédito tras aumento de la comisión mensual - en aproximadamente un dólar - con el solo hecho de seguirla usando el usuario, sin su aceptación expresa. La norma que lo permitía ya fue derogada. En un clima político crispado por anteriores casos de abusos de grandes empresas, y agravado por la infortunada declaración de Golborne de que solo cumplía instrucciones de la empresa, su candidatura se hacía insostenible.
Fue en ese momento que la UDI inscribió como su precandidato a Longueira, que tuvo que renunciar al Ministerio de Economía (parecido al nuestro de la Producción). Longueira, uno de los fundadores de la UDI, había impulsado la generación de una amplia base popular que la convirtió en el partido con militancia más numerosa; es el más derechista en lo valórico, pero a la vez con mayor preocupación por lo social y con cualidades de articulación y negociación reconocidas desde antes por Bachelet.
Allamand, buscando asegurarse la victoria en las bases de la derecha, realizó su campaña de precandidato acentuando las posiciones más conservadoras, con lo que perdió respaldo de votantes del centro.
Ahora la Alianza se enfrenta de nuevo al dilema de nombrar a su candidato presidencial, ya sin tiempo para primarias. La opción de que sea Allamand, quizá el mejor candidato, parece difícil, especialmente después de haber despotricado contra la UDI y contra Piñera el día de su derrota interna. Lo que rápidamente corrigió – pero el daño estaba hecho. Aunque sea insólito, la persona al parecer con mayores chances de ser ungida por la UDI es la ministra de Trabajo, Evelyn Matthei, también mujer e hija de general (del más decente de los miembros de la Junta Militar, al menos al final, que forzó la aceptación inmediata del resultado del Plebiscito, la victoria del No), quien hace poco anunció su retiro de la política y la renuncia a la UDI porque su partido no la quería – lo que era cierto, por salirse del libreto y por ser proclive a enfrentamientos verbales con insultos. Está por verse si la Alianza logrará unirse tras un solo candidato o si volverá a dirimir fuerzas en la primera vuelta electoral, como frente a Bachelet en 2005, donde sus votos sumados superaron los de ella, algo costoso y riesgoso.
En cambio la izquierda, que hace unos meses parecía en peligro de descomponerse, en particular por su bochornosa incapacidad de inscribir candidaturas para las primarias para congresistas, está en una situación inmejorable. Evidenciando su gran habilidad política, Michelle Bachelet impuso el reemplazo de la denominación de Concertación por la de Nueva Mayoría, percibida como algo más de izquierda, logrando la incorporación del PC y de partidos menores, a la vez que manteniendo en el redil a la DC y al independiente Andrés Velasco, exministro de Hacienda (como nuestro MEF), como expresiones de las posiciones más centristas.
Las primarias significaron un arrollador triunfo de Bachelet, con más de 70% de los votos en la Nueva Mayoría y un 53% de los votos sumados de ambas coaliciones (la Alianza alcanzó vistosos 800000 votos, la Nueva Mayoría alrededor de impresionantes dos millones. La DC, que había logrado la mayor votación en las elecciones municipales, ratificando su condición de partido más grande de la centroizquierda, sufrió un descalabro al quedar su precandidato Orrego, con un magro 8%, tercero después de Velasco, con 13%. Último, con 5%, quedó Gómez, el a mi juicio poco serio precandidato del PRSD, quien había radicalizado sus propuestas.
El buen resultado de Velasco, de posiciones más liberales en lo valórico y más cautas en lo económico, facilita a Bachelet mantener la posición centroizquierdista que ha querido imprimir a la Nueva Mayoría y probablemente evita la fuga de votos de centro hacia la centroderecha.
Debo decir que alegra, por Chile, y también por nosotros, que nos beneficiamos con vecinos razonables y exitosos, la mayor perspectiva de estabilidad con cambio que estos resultados auguran, y que cualquiera de los principales precandidatos a la presidencia, no solo de la izquierda, sería probablemente un buen presidente – y agrego aquí a Marco Enríquez-Ominami, quien corre por su cuenta, tratando de forzar una segunda vuelta con él como retador, con posibilidades reales si la centroderecha va dividida.

jueves, 18 de julio de 2013

EGIPTO CONTROVERSIAL/ Alfredo Stecher

Egipto es un país de un millón de km2, solo un 20% menos que el Perú. Mirando los mapas por separado, nuestro país nos parece mucho más grande, porque olvidamos que África, con más de 30 millones de km2 tiene una extensión mucho mayor que América del Sur, con cerca de 18 millones de km2. Y tiene unos 88 millones de habitantes.
Egipto es básicamente un gran desierto, extensión del Sahara, atravesado por el río Nilo, con apenas 35 mil km2 (3 500 000 ha) de tierra cultivable y cultivada, de las más fértiles del mundo, el tamaño de departamentos como Lima o Piura. En el Perú solo cultivamos algo más de dos millones de hectáreas, menos de la mitad de la tierra cultivable, pero gran parte del resto es tierra con selva o vegetación de altura, principalmente pasturas, mientras que en Egipto el resto es desierto totalmente árido, sin bosques ni pastos.
Egipto comparte con nosotros la característica de haber sido cuna de una de las grandes civilizaciones; ha sido por tres milenios potencia mediterránea bajo los faraones, siempre asimilando a los sucesivos conquistadores, hasta la derrota de Cleopatra y Marco Antonio frente a Octavio (luego emperador Augusto), quien la convirtió en provincia romana, por muchos siglos. Pero posteriormente volvió a ser potencia independiente durante más de un milenio bajo los árabes mahometanos, con políticas tolerantes y de inclusión de judíos y cristianos, como en España antes de los Reyes Católicos y la Inquisición, y con gran preocupación por la ciencia y la economía.
Egipto sigue siendo una potencia en el mundo árabe - en gran parte empobrecido, pero en su parte asiática, países del Golfo, especialmente rico -, y tiene uno de los ejércitos más numerosos del mundo, único contrapeso fuerte al de Israel, aunque perdedor en todas las guerras entre ambos – y tiene enormes fuerzas policiales. Para contribuir a estabilizar la situación política en la región, Estados Unidos apoya a Egipto anualmente con 1300 millones de dólares en ayuda militar y otros 300 millones en ayuda civil, lo que le da una cierta influencia a través del Ejército – y explica porqué el gobierno norteamericano evita la palabra golpe, que lo obligaría a suspender esa ayuda de inmediato.
Me he preguntado por qué toco algo tan candente, fuera de mi temática habitual, ampliamente abordado por muchos analistas, y me contesto que es tan relevante para la estabilidad mundial y para nuestra concepción de la democracia y del bienestar de nuestras sociedades que no quiero rehuir el reto. No envidio la tarea de gobiernos y cancillerías de países desarrollados de tomar posición al respecto y comprendo la cautela de Obama y los intentos de ayudar a encarrilar un proceso descarrilado.
A raíz de la política del presidente derrocado, Mohamed Morsi, y del golpe militar, la estabilidad de Egipto está en cuestión y su futuro aún más incierto que antes. Ojalá no siga las sendas fratricidas de Libia y de Siria.
Morsi fue elegido por más del 50% de los votos en elecciones democráticas más o menos limpias, aunque con más del 50% de abstención electoral – en todo caso con resultados aceptados por todos, pero su gobierno ha hecho todo lo posible, en un plazo récord de poco más de un año, por empeorar enormemente la ya grave situación económica, enfrentar de manera abusiva a todas las demás fuerzas políticas y socavar la democracia, poniendo así en cuestión su legitimidad.
Las elecciones son efectivamente un componente esencial de la democracia, pero no bastan. Hitler usó las elecciones democráticas para alcanzar el Poder y acabar con la democracia – con la complicidad no solo de la extrema derecha sino también de los comunistas orquestados por Stalin, para quienes en ese tiempo el nacionalsocialismo y la socialdemocracia eran dos variantes del mismo fascismo. Mussolini, que fue aupado al Poder por el rey, a raíz de su marcha sobre Roma, hubiese ganado elecciones democráticas si las hubiera convocado. Y otras dictaduras nefastas, en casi todos los continentes, han ganado elecciones amañadas con hasta cerca del cien por ciento de los votos.
Morsi y los Hermanos Musulmanes no son iguales a esos precedentes históricos, cuya repetición se hace cada vez más difícil por el repudio interno e internacional que generan, pero son parte del islamismo sectario y antidemocrático, solo superado en esos aspectos por el partido salafista Nur, el segundo en votación, aún más fundamentalista; y claro, por los jihadistas y seguidores de Al Qaeda. Según opinión generalizada, Morsi había reunido todos los méritos para ser repudiado, al orientar su gobierno hacia un control total del Poder, concentrado en su persona, imponer una constitución islamista (aprobada por amplia mayoría, pero en una votación con solo 35% de participación), tener una gestión extremadamente inepta, alentar el enriquecimiento ilícito de sus partidarios y tolerar, si no alentar, el odio hacia las mujeres sin velo y su violación para limpiar el espacio público de la presencia femenina (lo que Sami Naïr denuncia como expresión de un fascismo religioso ultraconservador). Álvaro Vargas Llosa considera al régimen depuesto como un fascismo islámico. Creo que exageran.
Han sido impresionantes las manifestaciones contrarias, estimadas en 17 millones de personas, de un amplísimo movimiento democrático impulsado por el grupo llamado Tamarud – rebelión -, que manifiesta haber reunido 22 millones de firmas exigiendo la destitución de Morsi (lo que equivaldría a más de 7 millones de firmas en nuestro país). Este movimiento considera la destitución de Morsi como un paso más en su revolución popular.
La discrepancia fundamental se refiere a si se justificaba sacarlo por un golpe, para evitar el empeoramiento de la situación, o si, por haber sido elegido democráticamente, debía esperarse hasta las siguientes elecciones. Algunos analistas consideran que los militares habían contribuido deliberadamente al desgobierno y deterioro de la situación, pero la responsabilidad central reside evidentemente en la política de Morsi.
Los militares, en Egipto, son una casta especialmente privilegiada, con mucho poder económico y político a todo nivel, que ha gobernado Egipto por más de medio siglo y ha sido en general muy antidemocrática y represiva, de modo que su golpe hace temer lo peor. Sin embargo hay algunos indicios alentadores de que el cambio generacional, las experiencias vividas y el entorno internacional están influyendo en un sentido positivo. El presidente destituido, Morsi, se había basado en el general Abdel Fatah al Sisi, de 59 años, para defenestrar al mariscal Husein Tantaui y toda la octogenaria cúpula militar (que había depuesto al dictador Mubarak), y lo había nombrado jefe de las Fuerzas Armadas y ministro de Defensa, al considerarlo afín por su condición de islamista, por cierto moderado. Claro que muchos militares derrocaron a quienes los habían nombrado y también Pinochet fue designado por Allende, confiando en su lealtad, pero eran otros tiempos y Pinochet no convocó a un gobierno civil ni anunció la celebración de elecciones. Y Al Sisi parece haber invocado a Morsi repetidas veces, incluso en el ultimátum al final, a desarrollar una política de inclusión y no de confrontación total con las fuerzas opositoras moderadas y hasta con los demás islamistas.
Preocupa la violenta represión de las protestas masivas realizadas por los Hermanos Musulmanes, que –felizmente – se comprometen a ser pacíficas, pero al parecer incluyen a elementos violentistas. Y preocupa la influencia de los islamistas más fundamentalistas. Pero hay aspectos que alimentan la esperanza para un futuro mejor: la presión internacional, la renuencia de los militares más jóvenes a asumir el desgaste que provoca el ejercicio directo del Poder, la hoja de ruta anunciada, con plazos breves para la elaboración de una constitución y la convocatoria de elecciones, así como la designación del jefe de la Corte Suprema Constitucional, Adly Masur, como presidente interino y de un gabinete de transición de orientación tecnocrática, más laica y democrática (que incluye como vicepresidente al premio Nobel de la Paz Mohamed el Baradei), con apoyo tanto del movimiento Tamarud, como del gran imán de la principal mezquita suní y del patriarca copto (la numerosa minoría cristiana).
Actualmente las principales fuentes de ingresos y de divisas son los servicios, en particular el turismo – fuertemente afectado por la crisis política - y el canal de Suez (juntos alrededor del 50% del PIB), la industria, el gas y la agricultura. Las principales importaciones son productos industriales, alimentos (mayor importador de trigo del mundo), combustibles y armamento. El apoyo económico del más moderno Qatar a Morsi está siendo reemplazado por el de los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, más reaccionarios, expresión del complejo ajedrez geopolítico del Oriente Próximo y Medio.
En condiciones en que parece ser imposible reducir simultáneamente el poder del Ejército y de los islamistas, quizá una democracia tutelada por militares más modernos que antes resulte ser el mal menor frente a la manifiesta falta de voluntad de los islamistas, incluso los moderados, a tener una política de respeto y de tolerancia de la pluralidad democrática. Solo el tiempo dirá quiénes se equivocan menos en el análisis de esta situación tan complicada, que muestra una vez más que, siendo complicado, lo más fácil es derrocar a una dictadura, lo más difícil, reemplazarla por un buen gobierno. En todo caso las fuerzas laicas y democráticas necesitan tiempo, además de condiciones menos adversas, para desarrollarse y ganar más fuerza. Merecen ser apoyadas.



jueves, 20 de junio de 2013

INQUIETANTE POSIBILIDAD/Carlos Basombrío Iglesias

La muerte de los dos asesinos a sueldo no me conmueve. Dos seres miserables que cegaron la vida de personas valiosas y arruinaron la vida de sus familias.

¡Murieron en su ley!

Ahora bien hablemos ahora de nuestra ley, la de la civilización; una que no admite ejecutar sumariamente a personas rendidas. Leyes que no permiten que se maten a delincuentes para que nunca sepan quienes los contrataron; menos todavía que lo hagan para encubrir a sus colegas que unos días antes ayudaron a fugar a los criminales.

No digo que ello haya ocurrido en este caso, pero declaraciones tan valientes como la que sigue, de un ex director general de la PNP y dos veces presidente del INPE son de por sí suficientes para exigir una investigación a fondo y por órgano independiente.

No es el único que ha reflexionado sobre esa inquietante posibilidad, pero por su trayectoria en la PNP y por los puestos que ha ocupado, sus declaraciones son de extrema importancia.

Y las investigación debe ser seria. 

No nos vaya a salir el Ministro Pedraza que como con los seguimientos de la DIRIN la inspectoría de la PNP “investigará”.

Gustavo Carrión Zavala
Ex director general de la PNP y dos veces presidente del INPE
“Suena a exagerada coincidencia”
LIMA. EL COmercio 19 de junio del 2013

Algo huele muy mal en el Caso Choy, en la fuga del complejo judicial de Lurigancho de delincuentes involucrados en el crimen del periodista de esta casa editora y en la muerte de estos a manos de la policía. Así lo entiende el general PNP (r) Gustavo Carrión, director general de la Policía Nacional entre el 2003 y el 2004 y presidente del Instituto Nacional Penitenciario (INPE) en los períodos 2000-2001 y 2007-2008.
— ¿Qué opina de la muerte de Lindomar Hernández ‘Puerto Rico’ y Édgar Lucano Rosas?
Suena a exagerada coincidencia que hayan muerto los dos que podían haber revelado el nombre del autor intelectual del asesinato del periodista Luis Choy Yin. Primero se fugan, luego desaparecen y al final son abatidos. Habrá quienes vean que hay algo más allá.
— ¿Qué habrá?
¿A quién le interesaba que desaparecieran? Esto da pie a la suspicacia, a pensar que hay alguien que no quiere que su nombre aparezca. El delincuente sabe cuándo ya está perdido. No suele enfrentar a la policía si no tiene posibilidad de escapar. La prensa debe averiguar qué pasó. La policía dirá que ha sido una operación exitosa. ¿Quién sale librado de todo esto? El autor intelectual de la muerte de Choy.
— ¿Pero usted qué piensa?
Había la volada de que en este caso estaba metido el tráfico de drogas. No creo. Los cárteles de la droga no habrían permitido que esos sujetos escapasen de la cárcel. Habrían mandado a que los mataran en el penal.
— El propio ministro del Interior, Wilfredo Pedraza, dijo que en la fuga hubo corrupción policial.
El tema principal en la policía no es la falta de equipos ni de vehículos, sino la corrupción, que se ha instalado como cultura funcional en la institución. Se deben tomar medidas dramáticas en la policía. Hay que refundarla. No tiene sentido encargarle a la policía que se auto regule, autocorrija o auto reforme porque va a dar demasiadas concesiones al cáncer que se ha apoderado de ella.
— ¿Cómo acabar con la corrupción policial?
Tendría que nombrarse una comisión de notables del país, que indague qué policías son corruptos para que sean removidos sin que tiemble la mano. Ya Colombia sacó a 3.500 policías. También tendría que darse una norma por la cual el Poder Judicial, que también tiene corrupción, no admita los procesos de reincorporación de esta gente.
— ¿Cree que Pedraza debería dar un paso al costado?
No me gusta decirle a la gente qué debe hacer con su dignidad y su ética. Finalmente, la figura del ministro resulta irrelevante frente a la corrupción tan grande que hay en la policía. Si él sale, vendrá otro. Si no hay decisión política de sanar a la institución seguirán desfilando ministros que no podrán hacer nada con una policía atravesada por la corrupción.
— ¿No debemos sorprendernos si pronto hay otra fuga?
Pasará cierto tiempo y otra vez habrá noticias como estas. El INPE también está comprometido con la corrupción. Los presos se escapan de dependencias policiales. Esto es incontrolable. Si en la PNP se invierten 800 millones de soles en equipamiento, eso no servirá si los equipos son usados por policías corruptos.

— ¿Qué debe abarcar la voluntad política de la que habla?
Si hay que modificar normas, la Constitución, el Código Penal, si hay que dar leyes específicas, hay que hacerlo. No valen medias tintas como un nuevo reglamento disciplinario de la policía, el cual, ya se comprobó, no disuade a los malos policías.

miércoles, 19 de junio de 2013

¿15 MINUTOS DE BUENAS NOTICIAS?/ Carlos Basombrío Iglesias

Muy, pero muy peligrosas las reiteradas declaraciones del presidente Humala contra la prensa. “Gallinazos que escarban donde hay  carroña”, les ha llegado a decir.

El sentido general de las críticas va por un lado a cuestionar que los medios no den noticias “positivas”. Ha llegado a pedir que los noticiarios tengan siempre 15 minutos de noticias positivas.

(Digresión: Pequeño detalle ¿quién decide que es lo positivo? Por ejemplo a muchos nos parece excelente que el juez constitucional haya aceptado la medida cautelar para impedir el sorteo para el Servicio Militar “Voluntario”, que nos regresaba al siglo XIX en que si eras pobre no te librabas de ser soldado. En cambio a él la noticia le parece muy mala, “pierde el Perú” ha dicho. ¿Positiva o negativa? Fin de la digresión).

Las críticas del presidente van también por el lado de la excesiva violencia en algunos noticieros. Comparto la crítica pero lo que hay que hacer es educar al público para que escoja opciones mejores ¡Y las hay!

OJO, así empezó Rafael Correa en Ecuador. Ahora allá ya es demasiado tarde y ya aprobaron una ley bárbara contra los medios que restringe severamente la libertad de expresión.

PARAÍSOS FISCALES/ Alfredo Stecher

Me he adherido a una campaña de la plataforma mundial de acción ciudadana Avaaz contra la evasión de impuestos de parte de grandes empresas multinacionales a través de paraísos fiscales, evasión que estiman en un billón de dólares anuales - más que el gasto mundial anual en armamento, mayor que el presupuesto anual de 176 países. Señalan que este dinero, repartido igualitariamente (lo que no es la idea), equivale a mil dólares por familia en el mundo. Como ejemplo ponen a Google, que sobre 78 mil millones de ganancias al año prácticamente no paga impuestos.
A esta evasión se suman por supuesto los miles de millones de dólares eludidos en cada país por empresas de todo tamaño, también en los nuestros, a través de trucos contables o vacíos en la legislación, todos perfectamente legales o en el margen de la legalidad, y los muchos millones evadidos por fraude o por la informalidad de empresas en capacidad económica de tributar, así como por el blanqueo de capitales fruto de actividades delictivas.
Tampoco en este tema todo es blanco o negro, delincuencial o impoluto; hay como siempre una amplia gama de grises: No es lo mismo transferir dinero por canales moralmente ilícitos aunque legales, que sacarlo a hurtadillas en maletas o bolsos para no dejar huella; no es lo mismo hacerlo en un país con estabilidad económica y garantías democráticas y judiciales que en uno con políticas caóticas o cautivas de fuerzas muy corruptas o gansteriles. No es lo mismo expatriar ilegalmente superganancias que poner a salvo ilegalmente de la inestabilidad una pequeña herencia o ahorros personales. La campaña va dirigida contra las malas artes tributarias de muchos gigantes.
En Chile la creciente eficiencia y al parecer probidad de las autoridades tributarias, apoyadas por un sistema judicial bastante autónomo y recto, ha llevado a casi eliminar el fraude tributario de gran escala, a destapar algunos fraudes y a aumentar la presión política y mediática para mejorar la legislación tributaria. Además crecen las demandas políticas desde la oposición, de una reforma tributaria al parecer realmente necesaria para una mayor equidad y para aumentar aún más los ingresos estatales para financiar reformas, en especial de la educación.
Anoto que el ministro estrella del gobierno de Piñera, el independiente Laurence Golborne – el del rescate de los mineros -, tuvo que renunciar a su fugaz precandidatura presidencial por la UDI (de la alianza gubernamental), no solo por un fallo adverso del Tribunal Constitucional sobre prácticas de renovación unilateral de contratos de tarjetas de Cencosud (la propietaria de tiendas Wong), cuando él era gerente general, en su momento avaladas por la Superintendencia de Bancos, pero consideradas ex post abusivas y anticonstitucionales, sino también por tener dinero en un paraíso fiscal, Islas Vírgenes. Al insistir Golborne en que ambas cosas eran legales, lo que es cierto (el Tribunal no impuso sanción sino solo ordenó devolución de los millones de dólares recibidos), y no reconocer que eran inaceptables, y al afirmar candorosamente que en Cencosud solo seguía las instrucciones de la empresa, se cerró por un tiempo tanto las puertas de la política como las del mundo de la gran empresa. Atinadamente descartó el premio consuelo de la UDI de ser candidato a senador y del Gobierno de ser nombrado embajador. La fecha de la decisión del Tribunal, días antes del límite para la inscripción de candidatos a primarias, probablemente ha sido inducida por la UDI, enterada informalmente de cuál sería el resultado y ya antes desencantada del discreto desempeño del Golborne candidato.
La crisis económica ha contribuido a movilizar iniciativas gubernamentales en gran parte del mundo, en particular la Unión Europea, el G20 y la OCDE, con al parecer los gobiernos de EEUU y Canadá los más reticentes a actuar. La presión hacia esas iniciativas proviene no solo de las mayores necesidades presupuestales de los gobiernos y de los políticos y medios de comunicación más serios, sino seguramente también de las grandes empresas y fortunas que sí tributan todo o gran parte de lo que corresponde y sufren una competencia desleal.
El Foro de Administraciones Tributarias (45 países) de la OCDE (que agrupa a 27 países más desarrollados), enumera 38 paraísos fiscales, algunos de ellos pequeños países europeos como Andorra, Liechtenstein, Malta, Mónaco, San Marino, Chipre (ahora suena a broma), el Vaticano (todavía no suena a broma), además de tres pequeñas islas de Gran Bretaña, o islas del Caribe o del Océano Pacífico, independientes o dependientes principalmente de Gran Bretaña, más unos pocos de Asia y África, y, según el gobierno francés, también países como Suiza, Austria, Luxemburgo, Costa Rica, Panamá y Guatemala. Menudo problema.
Lo de Suiza en realidad no es tan extraño, no solo por su larga tradición de bancos conocidos, también en películas, por su política de no preguntar y su celoso secreto, sino más recientemente por la revelación, por uno de los empleados del HSBC en Suiza, de una lista de 130000 clientes, lo que ha posibilitado a España detectar a grandes evasores de impuestos, a tal punto que, estando él refugiado en España, ha denegado la extradición pedida por la justicia suiza con el argumento de violación del secreto bancario.
Supongo que la capacidad de hackeo de parte de individuos – hasta desde una pequeña furgoneta, para evitar detección – y de parte de gobiernos, como lo acaba de evidenciar el ex agente prófugo de la CIA, aumentan el riesgo de los evasores (y de los bancos) de ser detectados en sus paraísos así como de desprestigio de las autoridades financieras por no actuar más enérgicamente contra ellos.
Me pregunto qué pasaría en la economía mundial si efectivamente se lograra evitar, al menos en una parte significativa, la inmensa evasión tributaria a través de estos paraísos fiscales. Supongo que eso lo están calculando en los países proponentes y en los que rechazan afectarlos. Imagino que los paraísos fiscales perderían parte de sus ingresos por menor pago de licencias y por el impacto en el empleo y el turismo de negocios turbios o semiturbios, y que aumentarían los ingresos gubernamentales de los países originarios de los impuestos evadidos – y con ello su economía, y muchas grandes empresas tendrían que achicar un poco sus presupuestos de inversión. Disminuiría probablemente el monto distribuido por acciones, aunque seguramente no las casi siempre generosísimas retribuciones a los CEOs por su abnegada labor, y quizá, por ejemplo, demoraría un poco más la aparición de nuevos modelos y tipos de dispositivos electrónicos en el mercado. Y, lo que sí es muy significativo, disminuirían las inversiones en derivados financieros misteriosos y tóxicos tan importantes en el desencadenamiento de la gran crisis económica actual.
¡Oportunidades que genera o refuerza la crisis!


martes, 4 de junio de 2013

TRANSGÉNICOS Y GUERRA FRÍA/ Alfredo Stecher

De adolescente yo tenía una visión bastante apocalíptica del mundo, influida por la cercanía de la terrible Segunda Guerra Mundial y por la Guerra Fría que amenazaba con desembocar en la Tercera Guerra Mundial, aún más destructiva que la anterior. Además me imaginaba el año 2000 con naves extraterrestres acechándonos.
Después de terminar la secundaria en el Colegio Alexander von Humboldt en Lima, durante los dos años de bachillerato en Alemania, 1962 y 1963, aumentó en mí el temor a la guerra nuclear, que muchos veían como un riesgo inminente. A eso contribuyó en octubre de 1962 la crisis de la base de misiles atómicos rusos en Cuba, desactivada gracias a tacto y mutuas concesiones entre Kennedy y Kruschev (de parte de la URSS el desmantelamiento de la base y de parte de EEUU el compromiso de no invadir Cuba y de desmantelar las bases de misiles en Turquía, lo que sucedió medio año después).
Esta extraña introducción para hablar de transgénicos está inducida por la lectura de un reciente y sorprendente artículo de Jacob Darwin Hamblin, en el New York Times, sobre las lecciones ecológicas de la Guerra Fría. Sorprendente, porque nos habíamos olvidado tanto, pero coherente.
En apretado resumen: recuerda que en los años cincuenta y sesenta el peligro de una guerra no fría obligaba a pensar en cómo sobrevivir como humanidad. Ante la posibilidad de una guerra total con la Unión Soviética los estrategas en Estados Unidos preveían que no solo militares y civiles sino también plantas, animales y ecosistemas enteros podían ser las víctimas. Imaginaban que armas atómicas, biológicas y químicas podían, además de su efecto destructivo y de contaminación inmediatos, ser usadas para hostigar al enemigo con intensas lluvias, con la destrucción de sus cultivos y de repente causar estragos con detonaciones que afectaran el clima o provocaran terremotos. Durante la Guerra de Corea el congresista Albert Gore padre incluso urgió al presidente Truman a contaminar una enorme franja de territorio con desechos nucleares con la expectativa de desanimar a las tropas comunistas de avanzar hacia el Sur.
A inicios de los sesenta la OTAN denominó eso guerra ambiental y se propuso buscar mantener viva a la gente después de la devastación inicial. Para ello los científicos consideraron que el mejor enfoque era proteger los ecosistemas. Un ecologista de Oxford, Charles Elton, argumentó que la creciente simplificación de los paisajes con herbicidas o la plantación de una sola especie de cultivos en grandes áreas eran una receta para el desastre. Consideró que la mejor defensa frente a enfermedades, invasión de otras especies o catástrofes naturales era conservar tanta variedad biológica como era posible en los campos y cercos vivos, lo que ahora llamamos biodiversidad, en tanto la mayor complejidad de un ecosistema reduce la importancia relativa de cualquiera de sus elementos en riesgo, haciendo menos vulnerable al sistema. En los años ochenta analistas de la CIA analizaron que en caso de un cambio climático inducido, los Estados Unidos con su mayor diversidad agrícola sufrirían menos que la URSS.
En el mismo sentido deberíamos en la actualidad considerar la biodiversidad no como un asunto filosófico sino de sobrevivencia.
Actualmente, agrego, las probabilidades de un conflicto nuclear o de guerra biológica o química de escala mundial son mínimas, y conflagraciones menores o accidentes graves por armas nucleares, químicas y biológicas, de efectos mundiales, tampoco muy probables y, en todo caso, con consecuencias menos cataclísmicas. Pero de lo que ya tenemos certeza es que estamos en un proceso de calentamiento global con consecuencias graves en lo climático. Aunque no hay consenso sobre la proporción de éste atribuible a la acción humana o a factores cósmicos, sí es indudable que la acción humana contribuye fuertemente. Además siempre es posible una erupción volcánica gigantesca como las que ya afectaron el clima mundial en los últimos siglos y milenios.
Ya que de todos modos irá en aumento el cambio climático, con crecientes alteraciones del clima, más extremas e irregulares, se hace imperativo enfrentar sus consecuencias en mejores condiciones, en primer lugar con la conservación y ampliación de la biodiversidad. Ésta no solo diversifica el riesgo de pérdidas de cosechas sino también ayuda a conservar los recursos productivos, comenzando por el suelo, pero también una capacidad variada de los agricultores y empresas agropecuarias que facilita su adaptación a los cambios; además ayuda a lograr microclimas más favorables. Para ello es clave la agricultura orgánica en sus variantes, y contribuye desde la agricultura más convencional el sello Global GAP, de las grandes cadenas comerciales, que bajo presión de los consumidores europeos promueve prácticas social y ambientalmente más responsables.
Y allí entra el tema de los transgénicos. Más allá de si afectan o no la salud humana, lo que debe ser abordado con seriedad y aplicando el principio de precaución, y más allá incluso de su cuestionada rentabilidad de mediano y largo plazo para los agricultores, definitivamente los transgénicos, al menos los de Monsanto y empresas similares, sí estimulan aún más los monocultivos no solo de una especie sino de una o muy pocas variedades de cada especie, lo que, junto con la destrucción masiva de bosques, aumenta enormemente la fragilidad de nuestros ecosistemas, con un aumento considerable del riesgo frente al cambio climático y frente a cambios en las plagas.
Una noticia reciente en el Wall Street Journal da nuevas luces sobre este candente tema. La creciente resistencia de la plaga del gusano de la raíz del maíz a las semillas transgénicas de Monsanto ha llevado en EEUU en el primer trimestre de este año a un aumento del 41% de las ventas de pesticidas. Dos tercios de las casi 40 millones de hectáreas de maíz cultivado en EEUU ya provienen de semillas de Monsanto.
Monsanto afirma que aconseja a los productores rotar sus cultivos para romper el ciclo del gusano de raíz y señala que ya están vendiendo semillas con más de un factor resistente al gusano. La Agencia de Protección Ambiental de los EEUU- EPA – advierte sin embargo que los gusanos que han desarrollado resistencia a las primeras semillas transgénicas son más propensos a volverse resistentes a otras versiones; y señala además que otras plagas se están propagando porque la mayoría de agricultores siembran maíz cada año en las mismas tierras.
La mayor empresa norteamericana de pesticidas, American Vanguard, ha comprado en la última década una serie de tecnologías y de empresas de pesticidas en una apuesta a que la demanda por los insecticidas aumentaría cuando el maíz Bt (la toxina insertada) comenzase a perder su eficacia. Esa apuesta está dando sus frutos. Su facturación de insecticidas de subsuelo aumentó en 50% en 2012 y su ganancia 70%. En el primer semestre de 2013 sus ventas subieron 41%.
Los defensores del maíz transgénico han desestimado airadamente las advertencias ecologistas sobre justamente esos riesgos. ¿Son realmente tan descabelladas, si incluso un gigante de los pesticidas apuesta sus capitales a que estos riesgos se materialicen y si su efecto en el aumento de la extensión de monocultivos es un riesgo que estrategas de defensa y seguridad consideran multiplicado?



martes, 28 de mayo de 2013

CRISIS, MINERÍA Y HUACAS/ Alfredo Stecher

Para el Perú el deterioro de la escena económica mundial, con reducción de los precios de todos los metales (también del oro, aunque no por la misma razón), implica una significativa reducción del presupuesto estatal y de fondos disponibles para desarrollo regional y programas de promoción así como un freno a la inversión minera. Ya han sido postergados en su ejecución varios mega proyectos mineros en el mundo, partiendo por los más conflictivos. Reducciones adicionales de los precios pueden llevar a reducir exploraciones y paralizar algunas explotaciones mineras, comenzando por las de menor escala, por lo general de mayor costo unitario, o al menos hacer aún más difícil su formalización y el logro de un respeto mínimo de derechos sociales y ambientales, muchísimo más maltratados que en la gran minería y gran parte de la mediana.
Además de la crisis influye en la baja de precio del cobre la búsqueda, en China, de una mayor eficiencia en sus inversiones, con un menor uso de cobre. Ya en 2011 y 2012 el consumo de cobre en China aumentó muy por debajo del crecimiento de su PIB, a la vez que aumentó la oferta de cobre en el mundo. China consume más cobre que Europa, Estados Unidos y Japón juntos.
Definitivamente se acabaron los altísimos precios del cobre de la última década, a veces de hasta cuatro dólares la libra, y los expertos esperan un promedio de 3.2 para los próximos años. Sin embargo se trata de expertos que no prevén una agudización de la crisis. Algunas minas ya tendrían problemas de rentabilidad con un precio por debajo de 3 ó de 2.8 dólares la libra. En caso de crisis más aguda la baja podría llegar a $1.5 o menos, lo que sería una catástrofe para Perú y aún más para Chile. Ya en la situación actual y con pronósticos relativamente optimistas, algunos grandes proyectos mineros han sido postergados por razones no solo de conflictividad.
Pero si el precio se mantiene al menos dos años más por encima de $3, tenemos un valioso tiempo para aprovechar lo mejor posible lo que queda del boom minero, incluyendo la diversificación productiva, para depender menos de él, y para seguir consolidando nuestra posición mundial de productor significativo con varias minas muy competitivas aún en condiciones adversas del mercado mundial.
Algunos dirán ¡qué bien que no haya más inversión minera!, mirando solo sus facetas más problemáticas en lo social y ambiental, que son reales. Pero son justamente las grandes inversiones mineras, en particular de las empresas sujetas a mayores controles accionarios y de opinión pública en sus países de origen o sede, y con gestión más moderna, las que ocasionan menos problemas y generan recursos para resolver esos problemas - y tantos otros acumulados, especialmente por la propia minería, pero también en otros aspectos de nuestra vida mal gestionada por otras empresas privadas, poblaciones y entidades estatales altamente ineficientes y con frecuencia negativas, a todo nivel. Casos emblemáticos son La Oroya y Hualgayoc, el vertido de desagües y de basura doméstica en los ríos y la proliferación de plásticos desechados en aguas y paisajes.
Curiosamente – en realidad no tan curiosamente – muchas personas que muestran la mayor intransigencia frente a algunas grandes inversiones mineras de Occidente, en promedio las más responsables, muestran gran laxitud frente a grandes inversiones chinas, “por no ser imperialistas”. En realidad en todo el mundo las inversiones chinas - que sean bienvenidas si cumplen con los estándares sociales y ambientales exigibles – suelen ser mucho menos respetuosas con estos estándares. Marcona es un buen y triste ejemplo. En especial deben ser cuidadas, aunque eso requiera inversiones costosas, las aguas que pueden ser contaminadas, de modo que tanto las poblaciones como la agricultura no se vean afectadas, y deben ser repuestas, con creces, las aguas que se gasten en la explotación minera.
Es cierto que las poblaciones que pierden parte de su territorio son fuertemente afectadas, y por lo tanto deben ser fuertemente compensadas, con consulta de sus opiniones y estudio de sus necesidades y opciones, de una manera lo más favorable posible a su ulterior desarrollo, con especial cuidado y empatía en el caso de poblaciones indígenas. Esto muchas veces no es el caso, al menos inicialmente – y tiene que ser exigido y logrado. Pero lo que no es aceptable es que intereses legítimos de pocas personas afecten seriamente el desarrollo del conjunto de nuestra nación en formación, que no debe basarse solo en el crecimiento del PIB, pero que lo requiere como fuente también de recursos para otras dimensiones del bienestar.
Quiero llamar la atención sobre un aspecto al parecer ignorado por los enemigos a ultranza de la gran inversión minera (ya que de la chica, la más contaminante, no se ocupan): el Perú ha sido siempre, desde tiempos prehispánicos, un país – también - minero. Felizmente la riqueza minera de nuestra orografía compensa en parte lo poco favorable que es a la agricultura – que sin embargo siempre ha sido y debe seguir siendo una de las bases de nuestro desarrollo.
Como lo reseñan algunas crónicas españolas, los incas, ensalzados por muchas de las personas anti mineras, consideraban a las minas, al menos a las de oro y de plata, y a los cerros en los que se ubicaban, como wakas, lugares sagrados y destinos de peregrinación festiva, a la vez que realizaban en ellos las mitas a las que estaban obligados - combinación del sistema agrícola del que vivían y del sistema minero. Informes de la extirpación de idolatrías de parte de los españoles dan cuenta de que el punkucamayoq, guardián de la entrada a la mina, tenía a la vez una función de oráculo y de sanador, y recibía las ofrendas de los peregrinos. El producto de las minas de socavón, con oro de tipo compacto (ya que no conocían el uso minero del mercurio – que en forma de cinabrio solo servía como pintura), era de propiedad exclusiva de los incas (a diferencia del oro aluvional en los ríos, que correspondía a las comunidades que lo extraían).
Un reciente artículo periodístico sobre el hallazgo y estudio arqueológico de la mayor explotación de cobre precolombino en el norte de Chile, en Collahuasi, Tarapacá, me lleva a una reflexión adicional.
Se trata de una mina inca, ya explotada desde antes, siglo X. Han sido identificados hasta ahora 50 hornos de fundición en tres lugares distintos, que constituyen un distrito minero que incluye campamentos, recintos administrativos, sitios rituales y caminos. Se trata de todo un sistema interconectado, basado en trabajadores mitimaes traídos rotativamente de asentamientos humanos cercanos, a través de mitas. La tecnología, a diferencia de las fundiciones prehistóricas europeas – que generalmente usaban sistemas mecánicos, como fuelles -, consistía en atizar el fuego con viento, por lo que estaban situadas en la cima de pequeñas colinas. El combustible era de llaretas y queñuales, que evidentemente resultaban depredados, como fueron depredados, salvo relictos, todos los bosques en nuestra vertiente occidental de los Andes, y algunos en la oriental desde tiempos prehispánicos e incluso preincaicos.
En Tarapacá se trata de un lugar desierto, inhóspito. En otras zonas andinas la tecnología probablemente ha sido similar, quizá con variantes en zonas con lluvias. Es uno de los tantos temas que requeriría mucho más investigación arqueológica e inversión en ella. Las empresas mineras harían bien en contribuir más a ello, y el Estado, en promoverlo.


viernes, 26 de abril de 2013

CRISIS: LA DEPRESIÓN AMORTIGUADA/ Alfredo Stecher


Hace unas semanas pensaba advertir sobre lo engañoso de la tranquilidad de la economía mundial, pero la muerte de Hugo Chávez y la elección del Papa Francisco me distrajeron. Ahora la advertencia es innecesaria, porque las noticias nos lo recuerdan casi a diario. Pero creo que vale la pena reflexionar sobre ellas.
En los últimos meses lo más saltante ha sido Chipre, diminuta economía que sin embargo ha hecho temblar el edificio económico europeo y ha obligado a una combinación de rescate con las más drásticas medidas de austeridad y con la afectación de los depósitos bancarios superiores a los cien mil euros, en gran parte propiedad de millonarios rusos. Felizmente, después del sobresalto por la afectación de depósitos menores a cien mil, la confianza de los mercados en que se trata de un caso excepcional – paraíso fiscal caído en desgracia – y en la política sensata del Banco Central Europeo ha logrado que, para el conjunto, no pase de un crujido más.
Otros motivos de alarma son Eslovenia, cerca de tener que pedir un rescate, el reciente estallido de la burbuja inmobiliaria en Holanda, expresión del inmenso endeudamiento de los hogares, el ajuste anunciado en Dinamarca y la fragilidad de España y de Italia, ésta con una profunda crisis política. Es fuerte la crisis de las empresas de energías alternativas, en particular solar y eólica, que ya ha llevado a la quiebra a la principal y enorme empresa china en este campo. Y las desprestigiadas calificadoras de riesgo siguen rebajando paulatinamente las calificaciones, últimamente hasta de Gran Bretaña.
Nada de esto conmovió mucho a los mercados, lo que ha llevado a una caída significativa del precio del oro. Sin embargo es esperable que hasta grandes empresas industriales y financieras, que están capeando el temporal precariamente, vayan sucumbiendo y agravando el declive. El FMI advierte sobre la fragilidad de una parte del sistema bancario europeo, incluso en Alemania – no solo los bancos de sus estados federados, ya en crisis.
Ahora los mayores elementos de acentuación de la crisis son la aún leve recesión en la Eurozona en su conjunto (incluida Alemania) y la desaceleración del crecimiento de China, que probablemente se acentuará el próximo año. Por lo pronto la toma de conciencia de esto ha llevado a una fuerte caída del precio del cobre, el metal más resistente ante la crisis, lo que indudablemente nos afectará.
Paul Krugman está usando la calificación de Pequeña Depresión, en contraste con la Grande (a partir del crack de 1929). Ojalá sea adecuada, pero me temo que va a quedar corta. Pienso que más bien se trata de una depresión amortiguada en la rapidez de su profundización – tobogán en cámara lenta, con curvas y descansos -, pero que, aunque menos dramática, bien puede resultar tan o más larga que la anterior, que en realidad solo terminó al son de los tambores bélicos inmediatamente previo a la Segunda Guerra Mundial. Obviamente es preferible que se extienda a que desemboque en otra conflagración mundial, felizmente altamente improbable. Toco madera.
La gran diferencia, hasta ahora, con la Gran Depresión, es, simplificando, que, en ese entonces, los economistas y los políticos en general no tenían idea de qué hacer y dejaron que el sistema bancario se desplomara, con efectos catastróficos para la economía y la sociedad en todo el mundo. Y el patrón oro, que hacía depender la emisión de dinero físico del oro acumulado en los bancos centrales, contribuyó a acentuar la crisis, al resultar la masa monetaria física totalmente insuficiente para el funcionamiento de la economía. Fue la audacia de Franklin Delano Roosevelt, convencido por un único asesor enfrentado a todos los demás, que inició en 1933 el progresivo abandono del patrón oro de parte de los estados y un programa de reactivación de la economía y de protección social, inspirado en los planteamientos de John Maynard Keynes.
En nuestra actual depresión la política de salvataje del sistema financiero y de la industria automovilística, seguida de una política monetaria expansionista, han evitado en Estados Unidos su colapso económico y una profunda recesión – y podrían estar en mejor situación sin el freno de las exigencias de austeridad extrema y el obstruccionismo de parte de la oposición republicana. Japón, después de décadas de estancamiento, a pesar de un altísimo endeudamiento del Estado, acaba de asumir una política que prioriza el estímulo de su economía, bien recibida por el FMI, el G20 y los mercados. En cambio en la Eurozona la austeridad excesiva ha hundido a gran parte de sus economías y obligado a sucesivos salvatajes con condiciones asfixiantes.
La crisis ha evidenciado las contradicciones del sistema capitalista, acentuadas por el neoliberalismo – la supremacía del mercado a ultranza. Y además efectivamente hay mucha grasa innecesaria, engranajes disfuncionales y óxido y arena en los indispensables, tanto en los Estados como en los sectores privados, que es necesario eliminar. Y eso exige austeridad. Pero la orientación neoliberal y su influencia incluso en corrientes socialdemócratas, ha llevado en la Eurozona a políticas de austeridad extrema y contraproducente, acentuadora de la crisis económica, con recortes a mecanismos ideológicamente aborrecidos, pero indispensables,– léase todo lo positivo del históricamente progresivo Estado de bienestar - a la vez que renuencia a afectar a otros más bien disfuncionales.
En las últimas semanas se han multiplicado críticas demoledoras, también de Krugman, a un estudio de dos economistas famosos, Reinhart y Rogoff, de Harvard, 2011, que había sustentado la tesis de que el 90% de deuda respecto del PBI de un país es el umbral a partir del cual ésta se hacía insostenible. Ya antes la evidencia empírica en contra y ahora una revisión detallada de su estudio, con errores metodológicos y de cálculo - la ahora famosa crisis Excel -, han quitado el piso a ese sostén teórico clave de la austeridad extrema, causa de agudización de la crisis económica. También un estudio del FMI, que ha moldeado la política de éste, ha demostrado que es erróneo un supuesto básico de las políticas de ajuste acelerado, la subestimación grosera de su efecto recesivo, que lleva a aumento en vez de disminución de las deudas estatales por la reducción de la base impositiva.
Esto, junto con el insatisfactorio, pero mucho mejor desempeño económico de los Estados Unidos, ha llevado a un creciente consenso fuera de la Eurozona y aumento de las voces a su interior de la necesidad de un cambio sustancial.
El principal obstáculo a esto, además de las anteojeras ideológicas, es la renuencia de Alemania y de otros países a compartir más los costos del salvataje de los países en mayores problemas, de los cuales estos por cierto son en gran medida responsables, pero que han sido estimulados y de los que se han beneficiado los países acreedores y sus bancos, por lo tanto corresponsables. Y esto responde tanto a intereses de sus entidades financieras como a consideraciones políticas, en el caso de Alemania por las elecciones generales a realizarse en setiembre, con un electorado reacio a asumir mayores costos de la crisis europea.
Es cierto que Alemania ha dado hace dos décadas un ejemplo de política de austeridad, en gran parte necesaria por los costos de la reunificación de la próspera República Federal del Oeste con la decrépita República Democrática del Este (y también allí los intereses financieros y de la gran industria, bajo el manto ideológico neoliberal, aprovecharon para desmantelar una parte de lo más positivo que tenían tanto su política de bienestar como algunos segmentos de su industria y, en la última década, para debilitar mecanismos de protección social en la Alemania unida).
Sigo sin dudar de que Alemania y sus principales dirigentes, incluida Ángela Merkel, tienen un firme compromiso con la unidad europea, por convicción y por interés económico, pero su política amenaza con fragilizarla aún más. Confío en que el próximo año termine de imponerse la sensatez económica en toda la Eurozona y supere las políticas negativas aún dominantes, que amenazan con profundizar la crisis y alargarla mucho más, incluso para Alemania. Pero ninguna política podrá evitar la prolongación de la recesión en Europa por un buen tiempo más. Y ojalá no logren predominar las corrientes antieuropeas en crecimiento en la mayoría de los países de Europa.

lunes, 22 de abril de 2013

OLLANTA HUMALA: ¿DE REGRESO AL CHAVISMO?


Ese es el fantasma que empieza a rondar en los medios empresariales y las clases medias en Lima. Varias razones concurrentes lo explican.
En el plano internacional el viaje al sepelio de Hugo Chávez y las declaraciones del presidente diciendo que el fallecido era un ejemplo para la región. Luego la participación en UNASUR, en la que junto con sus colegas de América del Sur convalidaron a Maduro, elegido en un proceso plagado de irregularidades desde el primer día.
Se mencionan también medidas de política económica. Entre ellas la decisión del Petro Perú de comprar la refinería de la Pampilla  y la red de grifos de propiedad de Repsol. También la decisión de poner a la Marina a cargo de diversas responsabilidades en los puertos. Algunos, también, ven signos de aquello en las decisiones sobre regulación de pesca y los cambios en las normas sobre las AFP.
¿No vamos al chavismo? ¿Está ocurriendo lo que pasó con Chávez que recién en el segundo año sacó las garras?
Es muy difícil saber qué puede pasar en un país tan desinstitucionalizado, donde los partidos políticos no importan y donde los caudillos hacen lo que le da la gana. Sin embargo ensayo una hipótesis.
No creo que Humala tenga en la cabeza un modelo económico chavista. Lo que sí me preocupa y mucho es que tenga un modelo político chavista.
Da la impresión que en lo económico Humala y Nadine saben la barbaridad que sería llevar al país a un modelo que ha fracasado, más todavía si no tenemos el oro negro a raudales para paliar los efectos de las malas políticas.
Lo que sí hay, creo, es un gran riesgo de que tomen uno los aspectos del modelo chavista, que es el de la perpetuación en el poder, en base a usar la popularidad para torcer instituciones y voluntades.
Formo parte del 82% de peruanos que creen que Nadine Heredia está preparando una candidatura. Ello es a todas luces ilegal, porque hay ley expresa que lo impide. Es también una violación abierta al compromiso ético y político que asumió frente a los garantes para conseguir su apoyo, en donde sostuvo que no habría ninguna forma de re elección y que se irían el 28 julio 2016.
No parecen ser esas las intenciones. La negativa sistemática a decirlo expresamente es muy reveladora. El rol de Nadine dentro y fuera del gobierno habla por sí solo. Sumémosle que han multiplicado por siete los gastos del sistema de inteligencia y que las promociones del poderoso asesor Adran Villafuerte,  así como las de Ollanta y Antauro Humala, no pasarán al retiro como las previas, porque se les ha aumentado cinco años más de carrera.
Una parte de quienes leen este post se sentirán a estas alturas aliviados y se dirán, bueno que importa, si Nadine es pro mercado y proempresarial, asunto solucionado.
Ese es uno de los graves problemas que tenemos en el Perú. Tanto las izquierdas como las derechas son en su mayoría profundamente pragmáticas y no les interesa un ápice la institucionalidad y la democracia; les basta con que el proyecto político en el poder encaje con sus intereses y visión del mundo.
El mejor antídoto frente a los autoritarios de izquierda y de derecha es preservar y fortalecer la institucionalidad; en este caso asegurándonos que haya elecciones libres y competitivas en el 2016 y que no participe nadie que no pueda hacerlo, porque la ley se lo impide. Menos todavía quién tendría todo el apoyo del aparato del Estado para competir con ventaja sobre los demás.
Este es a mi juicio el problema político fundamental que enfrentamos para los próximos años. El país ya está polarizado al respecto: el 44% piensa que no debe hacerlo porque la ley se lo impide, pero el 47% que sí puede porque con la Constitución no se lo impide; justamente la "interpretación auténtica", que al mejor estilo fujimorista buscan hacer para permitir su postulación.
Hay que poner en el centro del debate este problema y exigir definiciones inmediatas. Si no vendrán tiempos turbulentos, polarización y enfrentamiento; con todas las consecuencias que esto trae para la estabilidad, la convivencia pacífica y el desarrollo económico.


martes, 9 de abril de 2013

BERGOGLIO, PREOCUPACIONES / Alfredo Stecher


Nunca imaginé que alguna vez escribiría un artículo sobre el Papa, y menos, dos seguidos. Pero el interés mostrado por varios lectores y la importancia del tema me llevan a ampliar mis reflexiones a partir de lo que conocemos de las opiniones anteriores, cuando Bergoglio aún era arzobispo o cardenal. Reiterando mi aprecio por su persona y que tengo expectativas globalmente positivas, considero importante insistir en los aspectos que califiqué de sombras, en que sus posiciones pueden resultar dañinas para nuestras sociedades, tanto o más que las de su antecesor, en la medida de su mayor legitimidad e influencia.
Me preocupan principalmente las convicciones que expresa sobre asuntos de sexualidad, pero también su insistencia en ver la obra del Diablo en posiciones contrarias a la suya. Espero que sean matizadas en la práctica.
Incluso actualmente estas posiciones son en parte ignoradas hasta por algunos en la jerarquía eclesiástica, como sucede en muchos países en los que la Iglesia Católica no es mayoritaria o ha perdido peso en el poder político, especialmente en Estados Unidos, Canadá y el Norte de Europa. Hay episcopados que aceptan administrar anticonceptivos a mujeres violadas o tienen mayor comprensión para el uso del preservativo para prevenir el sida. Y felizmente parecen ser mayoría entre los católicos, incluidos muchos en posiciones políticas relevantes, quienes, conservando su fe y algún grado de relación con su Iglesia, no aplican en la práctica sus prescripciones sexuales, entre otras.
Entre las sombras de las opiniones de Bergoglio destaca obviamente la condena de los anticonceptivos y del aborto. No entiendo la resistencia a los anticonceptivos y considero, por ejemplo, inmoral e inhumano el extremo de que la Iglesia Católica impida en muchos países, en particular en África, la repartición de condones para frenar el avance del sida.
En cuanto al aborto, considero que es preferible evitarlo, principalmente por los riesgos físicos y sicológicos para la madre. Pero en muchos casos resulta ser el mal menor, al menos en los primeros meses, cuando el feto incluso pasa por estadios previos a nuestra condición de mamíferos y es una persona humana potencial, pero no lo es aún, y es aún parte de la madre y totalmente dependiente de ella fisiológicamente. Incluso la naturaleza tiene mecanismos de aborto espontáneo, muy frecuentes en el primer mes (de modo que la mujer ni se entera) - en total hasta de un 15% de los óvulos fecundados.
Considero que, sin ser deseable, es lícito y debería ser legal recurrir al aborto en los primeros meses por decisión de la madre, ojalá adecuadamente asesorada en lo médico y sicológico y realizado en las mejores condiciones posibles. Las políticas al respecto deberían ser laicas y no eclesiásticas. Que las iglesias se ocupen de quienes quieren hacerles caso.
Entiendo a quienes, convencidos de que la persona existe con plenos derechos desde el momento de la fecundación, se oponen consecuentemente al aborto en todos los casos – como entiendo la lógica de otros fundamentalismos, pero considero a todos nefastos cuando logran imponerse.
Prefiero a quienes son inconsecuentes ante demandas apremiantes de la realidad, como es el caso de violaciones y de malformaciones congénitas severas. Pero entonces no entiendo que no acepten ampliar ese criterio a lo que es no solo un problema moral y económico, sino de salud pública, el enorme número de abortos en condiciones sanitarias deplorables para las pobres, con muchas muertes y efectos graves para la salud de las madres, pero, en el otro extremo, asequibles bajo algún eufemismo para las mujeres con mayores recursos. Es una de las facetas de nuestras enormes inequidades.
En Chile se estima que hay unos 200 mil abortos al año; hay quienes consideran exagerada la cifra, pero, aunque fuera “solo” la mitad, es una realidad espantosa debida a las condiciones derivadas de la ilegalidad. También en el Perú se estima en cientos de miles los abortos clandestinos cada año, y el aborto figura en un destacado lugar entre las causas de muerte de mujeres. ¿Estas vidas no valen nada? Valoro la compasión ex post que preconiza y practica Bergoglio, pero valoraría mucho más una compasión ex ante.
Entre las sombras está también la oposición al divorcio civil. Pero incluso allí se van matizando las posiciones en la práctica. La Iglesia Católica, a través de la derecha, impidió en Chile hasta la década pasada la aprobación del divorcio. Pero luego de aprobado, ha dejado de ser tema y hasta muchos católicos de derecha se divorcian. Y, quienes tenían las necesarias conexiones y poder económico y político, siempre han podido divorciarse, a través del resquicio legal de la nulidad o bajo la figura de una licencia papal especial, uno de los tantos servicios de la Curia. En el Perú es saltante el caso de nuestro expresidente Manuel Prado, pero dista de ser un caso aislado.
Y por supuesto no coincido con la apreciación de Bergoglio de que el ateísmo priva al hombre de una parte esencial, la espiritual.
Pero no nos quedemos solo con lo oscuro, retomemos también lo claro.
Bergoglio ha escrito: “La dignidad la tenemos por el trabajo, porque nos ganamos el pan, y eso nos hace mantener la frente en alto. Pero cuando el trabajo no es lo primero sino que lo primero es la ganancia, la acumulación de dinero, ahí empieza una catarata descendente de degradación moral. Y termina esta catarata en la explotación de quien trabaja.” … “y empieza a crecer el afán de dinero insaciable.” (2011)
Se puede interpretar como una prédica anticapitalista, pero no debería ser vista así, sino contra los excesos del capitalismo y contra el parasitismo, así como contra el estalinismo y sistema soviético, contrarrestados por la democracia gracias a los movimientos sociales y los reformismos socialistas y liberales.
Bergoglio no ha asumido, como lo hizo su orden bajo el padre Arrupe, la Teología de la Liberación, que ha sido en general positiva, aunque con algunos excesos individuales en su tolerancia hacia e incluso compromiso con partidos violentistas, lo que Bergoglio expresa así: “en la teología de la liberación hubo desviaciones y excesos, pero también miles de agentes pastorales, religiosos, religiosas, laicos jóvenes, maduros y viejos, que se comprometieron como lo quiere la Iglesia y constituyen el honor de nuestra obra”. Un reconocimiento valioso.

miércoles, 27 de marzo de 2013

FRANCISCO, ESPERANZA - LUCES Y SOMBRAS/ AlfAlfredo Stecher


 Quiero expresar mi esperanza - desde fuera de la Iglesia Católica, y de toda iglesia (aunque de formación luterana) -, de que el nuevo Papa sea para la humanidad una fuerza de mejora significativa.
Escribo esto también recordando a mi difunto padre, quien fue primero franciscano, formado en los seminarios de Cochabamba y del Cusco, y luego cura seglar, uno de los pocos en el Perú capaces de conversar en latín (y de predicar en quechua). Para casarse con mi madre, maestra en el colegio Santa Úrsula, dejó los hábitos y su iglesia, encontrando amparo espiritual en la iglesia luterana, que sentía más cercana; además tanto su madre, con la que nunca vivió, como el padre de la mía eran luteranos. Ya adultos sus hijos, y gracias a su amistad con el cardenal Landázuri, logró la dispensa papal de sus hábitos y volvió al redil.
Pienso que la elección de Mario Jorge Bergoglio lo hubiese alegrado, no solo por el nombre adoptado - sin dejar de tener cierta reserva franciscana por ser jesuita. Y creo que hubiese apreciado lo que estoy escribiendo, sin estar totalmente de acuerdo. Aunque quién sabe, muchos hemos ido evolucionando con los cambios en nuestras sociedades – no solo Bergoglio. Sé que mi padre estaba a favor de una iglesia más humilde y con mayor compromiso social, así como del celibato voluntario y del uso de anticonceptivos, y aceptaba el divorcio.
Como a muchos, me alegra que la cabeza de la iglesia más poderosa en el mundo, sea de una orden actualmente destacada por su compromiso con los más necesitados y su interés por el conocimiento científico, que sea un latinoamericano, con sentido común y empatía, además de tener experiencia más cercana con la vida real de la gente no privilegiada. En ese sentido los cardenales han ratificado la rehabilitación de los jesuitas iniciada por Benedicto XVI, después de su relegación de parte de Juan Pablo II a favor de órdenes como los Legionarios de Cristo y el Opus Dei.
Celebro los gestos de Francisco, consistentes con toda su conducta previa, de humildad y sencillez. Valoro los síntomas de que quiere alejarse del rol papal como monarca absoluto, con una corte como las de hace siglos, y transformar el gobierno vaticano en algo más horizontal, colegiado, retomando algunos elementos importantes de la gran reforma inconclusa e interrumpida que significó el Concilio Vaticano II bajo Juan XXIII. Y aprecio su actitud ecuménica, de cordialidad hacia otras confesiones.
Tiene la tarea - y ojalá lo logre, de reformar y limpiar la Curia, de descentralizar la administración de la Iglesia, de insuflarle un espíritu de mayor compromiso con los más desposeídos de dinero y de poder, de continuar con la condena firme y pública de los abusos sexuales de parte de sacerdotes, y, ya que está fuera de su óptica cambiar al respecto lo esencial, favorecer al menos una mayor y más valorada participación de la mujer y una mayor tolerancia en materia de doctrina sexual. Sus exabruptos anteriores como la calificación del matrimonio entre homosexuales como guerra contra Dios, y el rol del Diablo, han sido luego corregidos con actitudes de respeto y diálogo poco frecuentes en la jerarquía eclesiástica, incluida la aceptación de acuerdos de vida en común para homosexuales.
Un gesto que pinta a Bergoglio como un ser humano positivo es su cercanía personal a divorciados, homosexuales y aún travestis, así como a enfermos de sida y a recolectores de residuos reciclables en la basura. Su aprobación reciente, cambiando su posición anterior, a que una pareja de homosexuales adoptara un niño, es una evidencia de apertura poco frecuente en la jerarquía eclesiástica.
Por su actuación consistente, y concordando con lo expresado por el premio Nobel de la Paz Pérez Esquivel y el obispo argentino Hesayne - quien a diferencia de Bergoglio se enfrentó abiertamente a la Junta Militar-, considero infundada la acusación de que en tanto provincial de los jesuitas haya entregado a la represión a dos de sus sacerdotes injustamente acusados de colaborar con la guerrilla. Ya arzobispo y a nombre del obispado argentino, que incluía a muchos obispos colaboradores con la dictadura, pidió perdón por omisiones y acciones cometidas por la Iglesia en su cercanía a la dictadura militar.
Creo que para la Iglesia Católica es un gran paso adelante, en un momento de enormes tensiones internas por el peso de la tradición formalista y machista frente a la evolución social. Le deseo éxito.
Y aquí comienzo con el lado oscuro. Al fortalecer a la Iglesia Católica, fortalece no solo sus aspectos positivos sino también los negativos, que son especialmente significativos en países de mayoría católica. Es en general un freno a la necesaria secularización de la vida política y de separación entre los asuntos del Estado y de la religión. Lo religioso debe ser respetado, pero como parte del fuero privado de las personas.
Donde la Iglesia Católica es más débil convive tranquilamente con legislaciones avanzadas en materia familiar y sexual, pero, donde es más fuerte, lucha, lamentablemente muchas veces con éxito, por impedirlas. Por ejemplo, en Chile su peso hizo que se demorara hasta la década pasada la aprobación del divorcio civil. En muchos países africanos la condena católica al uso y a la distribución de preservativos ha contribuido a una enorme propagación del sida. ¿La vida de esos seres humanos y de su descendencia no cuenta?
Aunque las víctimas de las prohibiciones a la contracepción y al aborto reciban luego su misericordia pastoral (si no están entre las fallecidas), el daño está hecho: millones de mujeres forzadas a recurrir a abortos clandestinos, frecuentemente de consecuencias mortales o secuelas permanentes, o a ser madres de hijos no deseados, que no pueden criar como quisieran, o que mueren en la infancia por desnutrición y enfermedades. Y esto agrava la injusticia social, porque las mujeres de mayores ingresos sí encuentran en su país o en otro vecino el modo de abortar en condiciones clínicas adecuadas.
Comprendo y comparto la desazón por el aborto, que siempre es traumático para las madres - y para los padres que las acompañan- aún más desde que hay imágenes más precisas de los fetos. Mi primer consejo es evitarlo. Pero es una realidad de salud pública, que tiene que ser tratada como tal, y es una decisión que corresponde prioritariamente a la madre, de la cual el feto es todavía parte indisoluble, con la mejor asesoría y atención posibles.
¿Entonces por qué le deseo éxito? Porque tengo la expectativa de que predominará lo positivo, así como la esperanza de que Francisco haga prevalecer la tolerancia dentro y fuera y relaje el poder político de su iglesia. Además porque, sabiendo que la misma fuerza puede ser adversaria en unos y aliada en otros aspectos y circunstancias, considero que tener adversarios de mayor calidad obliga a mejorar la propia y permite que el desarrollo del conflicto tenga repercusiones más favorables o menos negativas para la sociedad.