lunes, 26 de noviembre de 2012

Revocar futuro para re instaurar pasado: el guión de la nueva telenovela de Lima / Augusto Ortiz de Zevallos

El mandato democrático que ganó Susana Villaran, hoy Alcaldesa de Lima,  caminando todas las calles y barrios de la ciudad y debatiendo sus propuestas, hoy se quiere revocar a la carrera, a oscuras y a escondidas.  Frustrando procesos y debates ganados con claridad, y negando los tiempos elementales que una gestión seria necesita para afrontar los problemas urbanos, como el del transporte y los abastecimientos, en una ciudad enorme y conflictiva como Lima.
Casi sin apoyo del gobierno central, además,  celoso de esa vitrina.

Precipitándose así, con ayuda del JNE de cuando el apurado presidente anterior, calendarios , para que  no haya tiempo para que se vean las obras.
Mejor quememos etapas; corramos con  Lima primero, y ya vendrá todo lo demás del país, después.  Y qué importa si se saltan elementales procedimientos y coordinaciones, como correspondería  a un Poder del Estado.  Para eso, como decía el Doc en los vídeos, uno es autoridad. Así es la cojudez. 

Y hay que aprovechar este clima enredado,  y que hay un eco que se ha conseguido con abundantes cámaras televisivas y manipulando  titulares confusos, además de regalarle protagonismo a esos actores secundarios que revocan  (quienes  incluyen a un pintor de paredes que declara ganar mil soles mensuales y a quien, para las fotos,  le han prestado una corbata vieja).  Para que se presten a esto, con  apoyo del marco turbio de la prensa ésa que , cuando Fujimori,  canjeaba  titulares por favores , o de la que responde a malas leches y odios .
Coro al que se incorpora, un día sí, otro también , y un día no, la prensa que fue seria  y ahora es una parodia de sí misma.  Y que con este suicidio traiciona su identidad, su credibilidad  y su trayectoria.
Todo vale. Al fondo hay sitio. La telenovela comienza. 

Esta  telenovela le propone a  Lima regresar al siglo 19.  Parece una de esas venezolanas, donde terratenientes algo feudales tratan de hacer  llorar a damas y damiselas por atreverse a ser modernas. Esas donde todos  tienen tres o cuatro nombres y siempre hay atrás un fondo de caballos que corren o relinchan. Y en la mesa, adornándola, curas (o mejor, cardenales), bendiciendo lo que venga, como cuando Franco.

Seguramente porque " la Villarán " (qué se habrá creído) se coló,  sin vela,  en este entierro. Esa insolente que comenzó en dos por ciento, y que, maldita sea, terminó ganando una elección.
La que racionaliza el transporte y ordena La Parada, sin entender que la política consiste en disimular y no en hacer. Y malogra así  negocios y los  viejos y cómodos escenarios otoronguiles de hoy por tí, mañana por mí,  que les encantan a los partidos oficiales de toda la vida, ahora que ya no están liderados por  gente con convicciones y trayectoria.

Y, peor aún,  atreviéndose, además, a ser honesta. 
Y a cosas peores. A hablar claro. Y a afrontar problemas. 
 Con lo cual deja mal a nuestra clase política, experta en esconderlos. En hueveo, en floro.

A revocarla, se ha dicho. 
Pero ahora, va a haber que encontrar  explicaciones sobre por qué.

Pues La Revocatoria, la telenovela que ya empezó, no nos  presenta ni razones ni denuncias.  Como habría podido esperarse.  Si en vez de estas telenovelas tuviéramos escenarios de liderazgo razonable. Casi es más un concurso de baile.

Ya empezó y, gracias al JNE anterior, nos impedirá a los ciudadanos ir a la playa un domingo de Marzo y también dormir tranquilos,  (pues su cómputo de cuarenta casilleros a marcar por cédula, batirá records Guinness:  de tardanza, y de inutilidad).  
Ya ha habido algunas revocatorias antes, en pequeñas ciudades, revocando a tramposos. Donde las listas de regidores eran cortas y todo el mundo sabía quién era quién.
Pero esta vez en Lima habrá 40 preguntas, una por Regidor, es decir sobre quienes casi nadie conoce y entonces llenar la respuesta será una rifa. En que se juega la ciudad.
Y los resultados serán un enredo de pelea de pulpos, que habrá que pedirle a Fernando Tuesta que explique, porque ni siquiera estará doña Magdalena Chú.

Sin explicaciones sobre por qué habrá todo este enredo, en Lima  el discurso de los revocadores visibles es más bien "Queremos revocarla porque nos da la gana, porque nos sale de los forros. "
Sin dar la cara, y negando esos obvios nexos, recursos, encargos, camionetas, y disimulando esos fideos y  galletas canjeados  por firmas.  Y disimulando esas gorritas y camisas amarillas, del color estridente del resaltador luminoso que usan los asesores para subrayar en los escritos con que justifican sus ingresos cuando los contratan mensualmente y hay que llenar el informe.  El mismo color del que se pintó toda Lima,  Plaza de Armas incluida, escaleras, barandas, hospitales y todo lo que se pudiese ver. Hace poco.

El principal actor telenovelesco de toda esta mediocre farándula , es, como se sabe, un ambicioso extra o actor secundario , con tantos enormes afanes de protagonismo, como metidas de pata y de audio y que, en esos roles variopintos de nuestra farándula,  ha ido desde el izquierdismo cuando Barrantes, en que fue Regidor, hasta el otro  lado del espectro político peruano, a servir ahora a esa derecha de tres letras que está nostálgica de cuando no había que ganar elecciones como ahora  y los alcaldes eran amigotes del presidente.

Y este actor secundario está amparado por actores que se esconden, esperando actuar, cuando todo esto sea un enredo, en la próxima telenovela.  Aunque esconderse cada vez se les hace más difícil. Entre otras razones porque ya se le acabó el discurso al extra protagónico quien no expone otro programa que querer que todo regrese a un supuesto escenario ideal anterior.
Según dice,  o le encargan decir, cuando Luis Castañeda era alcalde (y él cobraba agradables consultorías mensuales) todo en Lima estaba bien. Y ahora todo está mal.

Esta telenovela con baile continuará. De aquí a marzo. 
Almodóvar se preguntaba bien qué hemos hecho para merecer esto.

OBSERVANDO CON SIMPATÍA: RESPUESTAS A LA ABSTENCIÓN/

Los resultados de las elecciones municipales del mes pasado, incluyendo el inesperado nivel altísimo de abstención, han removido la escena política chilena.
Aparte de propuestas de reimplantar la obligatoriedad del voto (manteniendo la inscripción automática), cuyo tratamiento, de resultado incierto, quedará para después de las elecciones presidencial y parlamentarias del próximo año, hay consenso de que hay un descrédito generalizado de la política y que será necesario reconquistar o conquistar electorado, y de que por ello será imposible, por impresentable, no hacer primarias para la elección de candidatos a la presidencia (como ya lo ha hecho tres veces la Concertación) y para al menos una parte de las candidaturas a la Cámara de Diputados y al Senado. La mayor resistencia a esto último proviene de la UDI y, en cada partido, de actuales congresistas que temen perder su cupo.
Además muchos analistas y políticos plantean otros cambios legislativos. Hasta han aumentado las voces que piden una asamblea constituyente, mientras otras consideran que bastarían reformas a la Constitución de parte del Congreso.
Entre las propuestas están la reforma a los partidos, un sistema electoral más representativo, el financiamiento público de los partidos y más mecanismos de participación ciudadana directa, como primarias obligatorias o un plebiscito, hacer más fácil ejercer el derecho a voto, por ejemplo con voto por internet, voto desde el extranjero, voto por correo y adelantado.
Varios de estos puntos están en la agenda legislativa hace mucho tiempo. Está ya vigente la ley de primarias, que sin embargo deja mucha discrecionalidad a los partidos, y Piñera se ha abierto al voto desde el extranjero. Las primarias tienen una normatividad obligatoria para su realización, organizadas y financiadas por el Servicio Electoral, con participación de quienes determinen los partidos, con los padrones oficiales si son abiertas a todo ciudadano, en una misma fecha, pero no es obligatorio convocarlas. Están entrampadas la reforma del sistema electoral binominal, que favorece el bipartidismo vigente y dificulta la representación parlamentaria de otros partidos, y la reforma a la ley de partidos.
Un planteamiento que encontramos en todo el abanico de posiciones políticas podría resumirse como que el electorado pide ser encantado y no aburrido con el discurso político, con discusiones de fondo y no solo eslóganes y caras sonrientes, que las propuestas son más importantes que las personas que candidatean.
Pero la realidad actual (en realidad en todo el mundo) hace que las personas sigan teniendo un peso gravitante, particularmente Michelle Bachelet, especie de madre de la patria sin presencia discursiva (por su cargo internacional - secretaria general de ONU Mujeres - y por táctica), y, en la derecha, Laurence Golborne (independiente más cercano a la UDI) y Andrés Allamand (RN), bastante parecidos entre sí en cuanto a su tendencia pragmática y posiciones, – y algo alejados de las dominantes en cada partido. Ambos tienen un muy bajo nivel de intención de voto en las encuestas actuales (mucho más alto el de Golborne) frente a una posible – y muy probable – candidatura de Bachelet. Otros líderes de la Concertación que han expresado su decisión de ser precandidatos en las primarias obtienen un 1 o 2% o no aparecen.
La escena política, de dos bloques principales que no quieren dejar de ser bloques, para facilitar su triunfo, y que están conformados por partidos con enormes contradicciones internas y afinidades transversales, así como el tipo de relación establecida con el electorado, hacen muy difícil la preeminencia de un discurso programático, más aún cuando la nueva coyuntura hace que ambos bloques estén interesados en logros legislativos, la Alianza para poder mostrar más resultados, la Concertación para – como esperan - heredar un gobierno con más problemas resueltos.
Otro factor en contra de un mayor peso de lo programático, como sostienen diversos analistas es que, como en Estados Unidos, el voto voluntario probablemente llevará a que primen las campañas negativas, de descalificación del adversario, y a que se priorice temas de alto contenido emocional, lo que propiciará polarizaciones, de modo que además puede desestimularse la participación de quienes no se hallen a gusto con ello y desprestigiar aún más a la política.
Finalmente, si bien a raíz del carácter de las elecciones municipales ha aparecido con mayor fuerza la idea de escuchar a los votantes, esto es más difícil de aplicar en elecciones parlamentarias de circunscripciones más amplias y aún más en el nivel presidencial.
Pero la idea de escuchar, en principio correcta, se asemeja en parte a la de orientarse por las encuestas, lo que, aparte del descrédito reciente de éstas, ha llevado a uno de los problemas y a la vez fortalezas del sistema actual: que, por un lado, las posiciones se van asemejando y que el conjunto del espectro político tiende a encontrarse más en el centro, por otro lado, a que en muchos problemas que exigen una solución urgente y factible, pero sin o sin una clara preferencia pública, se posterga decisiones indefinidamente, de lo que son expresión los muchos proyectos de ley entrampados hace años o lustros en el Congreso.
El escuchar tiene que partir de lo programático y de propuestas fundamentadas que den marco y viabilidad a la expresión de exigencias y aspiraciones realistas, e ir acompañado de una explicación de los criterios con los que se escucha, con los que se va a decidir qué de lo que se escucha va a ser asumido o con los que eventualmente se reformulará las propuestas. De lo contrario alimenta un populismo que puede ser nefasto por ineptitud o por reducir todo a la conquista y mantención del poder.

viernes, 16 de noviembre de 2012

OBSERVANDO CON SIMPATÍA: LA ABSTENCIÓN ELECTORAL/ Alfredo Stecher


En el Perú tenemos la inscripción electoral automática, por tener DNI y la edad mínima, 18 años – y voto obligatorio, con multa (no siempre aplicada) e imposibilidad de hacer trámites bancarios, hasta para cobro de un cheque, de aplicación rígida. Me pregunto cuán acertado es esto.
Chile ha cambiado su sistema electoral de inscripción voluntaria y voto obligatorio a inscripción automática y voto voluntario, aplicado por primera vez en estas elecciones municipales del 18 de octubre. El efecto ha sido una muy elevada abstención electoral, casi del 60%, muchísimo mayor que los pronósticos más pesimistas, y lo contrario de lo que la clase política esperaba obtener, una participación más amplia que en elecciones municipales anteriores (siempre con menor porcentaje de votantes que las generales).
Varios sondeos previos habían pronosticado una participación electoral del 60%, lo que ha dejado en mal pie a las entidades encuestadoras y cuestiona sus metodologías – que lógicamente se han puesto a revisar.
Pero el mayor contraste es con las expectativas del Gobierno, que el diario El Mercurio (EM) reseña así: Presidente Piñera (con el optimismo que lo caracteriza) “Será la elección con mayor número de votos en la historia del país”; el Ministro del Interior y como tal, vicepresidente, Hinzpeter anunció un “aumento de hasta un millón”. La realidad les dio una impresionante cachetada.
Tanto la Coalición de Gobierno como parte de la oposición y muchos expertos preveían además un sesgo de clase favorable a las personas de mayores ingresos, con estudios que pronosticaban una abstención 20% más alta en los sectores de menores ingresos, pero que, según EM, resultó a la inversa, 20% más elevada en los de ingresos más altos.
Algo similar constata el economista Eduardo Engel, profesor de economía de U de Chile y Yale, en un artículo titulado Entendiendo y revirtiendo la abstención (en La Tercera - LT). Revisa por separado tres factores que inciden en la abstención: ingreso, competencia y población, y agrupa a los municipios en cinco quintiles según su peso en cada caso.
La abstención fue 13% más alta en comunas de altos ingresos, por PIB per cápita, y de casi 20% si se agrupan según el Índice de Desarrollo Humano: quizá porque las cosas funcionan bien, algo análogo a países desarrollados.
La abstención fue menor donde las elecciones fueron más reñidas, en sus resultados, pero solo un 4% menos. Debería tomarse según cuán competitiva creían los electores sería la elección, dato que no existe.
La abstención fue menor en comunas de menos habitantes, que puede ser por un mayor interés o por mayor interacción con autoridades, o por menor costo de participación en precio y tiempo de traslado (según otra fuente, 30% de ausentismo en comunas pequeñas y 66% en grandes).
 Paso revista a las explicaciones de algunos analistas destacados (con ligera edición):
Eduardo Engel, economista (LT), considera que la no participación podría deberse tanto a que los electores aceptan o están resignados al status quo, como a que no lo aceptan (lo que abre un gran campo de investigación).
Jorge Navarrete, abogado (LT), la considera un síntoma más de cuán extensa es la brecha entre las estructuras de representación formal y la dinámica social a la que se supone representa. La inscripción automática fue un acierto (propugnada por Lagos, Bachelet, Piñera y Enríquez-Ominami (de éste como exigencia para apoyo a Frei en segunda vuelta), el voto voluntario una torpeza (de gran parte de la representación política), ya que la vida en comunidad no solo da derechos sino también importa obligaciones.
Axel Buchheister, abogado (LT), en ¿Tiene oportunidad la centroderecha?, dice que quizás el voto voluntario salvó a la Alianza de un desastre peor, ya que en la abstención puede haber predominado un rechazo a un gobierno que no siente o ya no sienten suyo. No se entiende la razón para votar por la centroderecha, que no se diferencia en sus propuestas de la Concertación y cuando la tesis de que basta una buena gestión ha quedado desmentida.
Veo que la abstención electoral es considerada por todos como una expresión de desafección de un alto porcentaje del electorado con el sistema electoral, con los partidos y con el sistema democrático, en un grado que depende del diferente peso de las motivaciones de la abstención. Si se excluye al seguramente elevado porcentaje de personas que no han acudido a votar por comodidad, pensando que de todos modos ganaría la opción de su preferencia, tenemos personas para quienes el resultado era indiferente, debido a no sentirse representados por ninguna lista, y otras que sienten disgusto con lo que consideran el sistema y el modelo predominante, que probablemente incluye a muchos de los participantes en protestas estudiantiles y medioambientales, que habían llegado a ser muy masivas. 
Este segmento obviamente no se abstiene de votar por comodidad.
Casi no se toca un problema obvio y probablemente significativo: que muchas personas figuran en el padrón electoral, transmitido del Servicio de Registro Civil e Identificación, con una dirección desactualizada, que figura en su carné de identidad (aparte de muchos, incluido Salvador Allende, ya fallecidos). En el Perú la obligatoriedad del voto lleva a muchísima gente a viajar a sus lugares de votación, lo que, como subproducto positivo, lleva a fortalecer o retomar vínculos con sus pueblos o ciudades de origen.
Axel Buchheister, abogado (LT) agrega al tema de la dirección no actualizada dos problemas adicionales: dispendio de recursos para armar mucho más mesas de sufragio que las necesarias y mayor posibilidad de fraudes por inasistencia de personas seleccionadas para dirigirlas (y acceso a la mesa de personas que podrían tener la intención de manipular los resultados).
Personalmente me inclino más por un voto obligatorio (definitivamente sí en nuestro país, donde son grandes las posibilidades de maniobras de facilitación o de impedimento a ejercerlo), considerándolo como un derecho que implica un deber, pero tengo dudas en el caso de Chile, porque hay argumentos fuertes en el sentido de que la voluntariedad obligaría a mayores esfuerzos de las fuerzas políticas frente a los electores. En la OCDE, el marco de referencia obligado para Chile, que ya es miembro, 26 de 33 países tienen voto voluntario. En todo caso, incluso quienes se autocritican de haber contribuido a instalarlo, esperarán la evaluación del proceso electoral general del próximo año antes de un posible cambio. El Gobierno ha anunciado un proyecto de ley para corregir los errores más gruesos en el sentido de depurar el padrón electoral y de mejorar la capacitación de los vocales de mesa.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

LA PRENSA Y LA CORRUPCION/Francisco Belaunde Matossian




Los medios de comunicación son actores claves en la lucha contra la corrupción, pues ponen en conocimiento del público muchos casos de malas acciones de funcionarios públicos que, de otro modo, pasarían desapercibidos.
Sin embargo, los destapes no bastan. Luego de unos días de escándalo, las denuncias suelen caer en el olvido y no tenemos idea de lo que pasa posteriormente a nivel policial, fiscal y judicial. Lamentablemente, como sabemos, en esas instancias, la corrupción es frecuente, por lo que es indispensable una actitud vigilante por parte de la ciudadanía. Ello sólo puede ser alcanzado mediante la instauración de una cultura de seguimiento.
En ese cometido, a los medios les corresponde también un papel clave e ineludible, en alianza, eventualmente, con instituciones especializadas en la lucha contra la corrupción. 
Se podría así elaborar un software que comprenda una plantilla estandarizada de seguimiento de los procesos, lo más simple posible y, por lo tanto, accesible al mayor número, y,  en base a ello, un sistema de alertas, ante la actuación de determinado juez o fiscal.
Mientras se produce ese instrumento, los medios escritos pueden, desde ya, ayudar a generar la cultura de seguimiento, estableciendo en sus páginas, secciones suficientemente individualizadas y llamativas en las que enmarquen las noticias que, en ocasiones, sí proporcionan, sobre la marcha de los procesos.   Por supuesto, ello tendría que hacerse de manera regular, de manera tal que se convierta en una costumbre. Esas secciones requerirían por cierto, de títulos que llamen la atención como, por ejemplo, “Marcación Estricta”, entre muchos otros. En otras palabras, para luchar contra la corrupción se requiere también de marketing. 
Ojalá los medios, de manera individual y/o colectiva, a través de organismos como el Consejo de la Prensa peruana, asuman ese reto. La salud de nuestra sociedad y de la democracia, lo exige.

jueves, 8 de noviembre de 2012

OBSERVANDO CON SIMPATÍA: ELECCIONES MUNICIPALES 2/

Las elecciones municipales en Chile y sus resultados inesperados, como antesala a las elecciones presidenciales y parlamentarias de 2013, están dando lugar a interesantes aportes y debates que auguran tanto fuertes tensiones como, a mi juicio, una renovación y un fortalecimiento del sistema democrático.
Si bien la alianza gobiernista ha sufrido una sorpresiva derrota, que, menos que un desastre, es un fuerte revés, la modesta victoria de la oposición le da esperanzas, pero no es ninguna garantía de éxito, tampoco para quienes apuestan desde fuera de los dos polos, en particular Marco Enríquez-Ominami, el outsider estrella que había obtenido un fuerte tercer lugar en las elecciones presidenciales pasadas.
Repasemos primero algunos resultados – aproximados y todavía provisionales por retrasos en el cómputo, que ya están motivando airados reclamos, con acusaciones principalmente de ineficiencia - para entender mejor lo sucedido y refrescar el escenario político chileno.
Gracias a la peculiaridad de que, por voto preferencial, en cada candidatura municipal las listas de concejales se subdividen en sub listas por partidos, subpactos o independientes vinculados a éstos, se tiene una contabilidad y sumatoria de los votos obtenidos globalmente por cada uno de esos partidos. De paso tenemos gran parte del escenario político partidario de Chile.
En relación con las elecciones municipales anteriores, en 2008, la votación, a nivel de alcaldes, por la Alianza gobiernista se redujo en cerca de 24%, mientras que la de la Concertación en solo 10%. La del PC en cerca de 54%. En promedio la caída fue del 21%.
Aún así, cada partido ha ganado alguito en porcentaje respecto del total de votos emitidos (entre paréntesis la caída porcentual en número de votos obtenidos para concejales respecto de 2008):
En la Alianza de Gobierno la Unión Demócrata Independiente – UDI – ha aumentado su participación porcentual en la votación nacional de 15 a 17% (menos 26%), convirtiéndose en el partido más votado, en general, y Renovación Nacional ha bajado de poco más a poco menos de 16% (menos cerca de 26%), pasando al segundo lugar. Incluso, la Coalición gobiernista triunfó otra vez en siete de las diez comunas más grandes del país, en número de habitantes – entre un cuarto y medio millón de habitantes (intercambiando Santiago, que perdió, por La Florida, que ganó).
En la Concertación la DC ha aumentado de 14 a 15% de la votación nacional (menos 26%), manteniendo el tercer lugar entre los partidos individuales, el PS ha aumentado de 11 a 12% (menos 13%), conservando el quinto lugar, lo que convierte a la alianza electoral entre ambos en el principal eje de la Concertación (tildada por otros como conservador); el PPD de 8.5 a 10% (menos 22%), manteniendo el sexto lugar, el Partido Radical Socialdemócrata – PRSD, ha aumentado medio por ciento, en el rango de 5 a 6% (menos 15%), bajando al octavo lugar.
En estas elecciones la Concertación nuevamente había llegado a un acuerdo de alianza por omisión con el PC (es decir, no presentando candidatos en algunas comunas frente a un candidato de éste), quien aumentó de 5 a 6.5% (menos 54%), superando a los radicales, logró 6 alcaldías (cuatro en Santiago) y perdió por un margen sorpresivo de solo 1% la de Estación Central, con su candidato Camilo Ballesteros, connotado exdirigente estudiantil de las movilizaciones del año pasado.
El PPD, el PRDS y el PC participaron como un subpacto con la pretensión de servir de eje a un gran conglomerado de izquierda, diluyendo en él y eventualmente disolviendo a la Concertación. En esta confrontación interna ganó claramente el eje DC – PS, a mi juicio más propicio a la gobernabilidad del país. En ese sentido hay que precisar que Tohá, la nueva alcaldesa de Santiago, aunque del PPD, está más cerca de las posiciones más favorables a mantener el sello de centroizquierda.
El Partido Regionalista Independiente - PRI, del disidente DC, Adolfo Zaldívar, aumentó de menos de 4 a 8%, en pacto con otros independientes.
El Partido Progresista – PRO – de Marco Enríquez Ominami, participó por primera vez como partido, alcanzando solo 4.5% de los votos, pero siete alcaldías, principalmente en el Norte, incluida Arica, la capital de la nueva región XIV, Arica y Parinacota, lo que le permite ufanarse de haber sido “el tsunami del Norte”.

Un analista, Patricio Zapata, abogado (en La Tercera, LT), da a lo sucedido una Perspectiva histórica (con ese título).
En los últimos 70 años el de Piñera es el primero de signo nuevo (es decir, con cambio del colectivo gobernante) que baja su apoyo en la primera elección siguiente (a diferencia de lo sucedido con los presidentes Pedro Aguirre Cerda, Carlos Ibáñez, Jorge Alessandri, Eduardo Frei Montalvo, Salvador Allende, Patricio Aylwin). Solo dos coaliciones lograron varios gobiernos consecutivos, el Frente Popular – entre 1938 y 1952 – y la Concertación – 1990 – 2010.
La Tercera (LT) analiza el contraste entre sus encuestas y los resultados, en parte por su realización mucho tiempo antes, por no sinceridad o cambio de opinión de la persona encuestada - el 80% respondió que iría a votar, lo que se redujo al 40% - y por el alto porcentaje de indecisos, que resultaron no serlo. Todas las encuestadoras y muchos analistas políticos y think tanks están abocados a ese análisis
Las diferencias más grandes las hubo, con cambio de ganador pronosticado, en Providencia, Santiago, Ñuñoa, Recoleta, La Reina, y sin cambio de ganador, más veces a favor de la Concertación, en Concepción, Valparaíso, Valdivia, y, en la Región Metropolitana, en Peñalolén, Las Condes, San Joaquín, Maipú y Estación Central.
Ante críticas sobre lentitud en entrega de resultados el subsecretario del Interior, vocero de los resultados iniciales (hasta el 95% de los votos escrutados) ha señalado que después del martes depende del Servicio Electoral, con sus colegios escrutadores, tribunales electorales y el Tribunal Calificador de Elecciones, que legalmente tiene seis días adicionales disponibles después del viernes que vencía el plazo para pedidos de recuento e impugnaciones.
A diferencia del alcalde Sabat, su partido, RN, ha pedido recuento de la votación en Ñuñoa, cuyo resultado final bajó a solo 18 votos a favor de Maya Fernández Allende, PS, argumentando la supuesta no inclusión en el cómputo de las actas de dos mesas. Pero, gane o pierda finalmente, Maya se ha convertido de una desconocida en una figura política de primer plano, con amplia cobertura en los periódicos que antes la ignoraban.


miércoles, 31 de octubre de 2012

OBSERVANDO CON SIMPATÍA: ELECCIONES MUNICIPALES/Alfredo Stecher


El domingo 28 de octubre se han realizado las elecciones municipales en Chile, con resultados inesperados y tan interesantes que me animo a comentarlas, aunque no lo tenía previsto (un compendio para quienes siguen las noticias internacionales). Si bien me falta mucho para tener los cinco años de residencia que me facultarán para votar, he mirado el proceso y algunos resultados con especial empatía, ya que mi familia vive repartida en tres comunas de Santiago, vecinas, en las que los alcaldes son de la coalición y han sido derrotados por candidatos de la oposición, con los que simpatizamos. Y ha sido una linda experiencia celebrar algunos resultados con hijos, parejas y nietos, en parte en la calle.

En el caso de Ñuñoa, donde vivo, ha ganado por un margen de infarto – 98 votos - Maya Fernández Allende, nieta del expresidente, del Partido Socialista- PS, a Pedro Sabat, que buscaba su cuarta reelección (a pesar de lograr un 8% el Partido Humanista, también de oposición). En Providencia la socióloga independiente, centrista, Josefa Errázuriz (bastante parecida físicamente a nuestra Susana Villarán), elegida en primarias abiertas y respaldada por la Concertación, ha derrotado categóricamente, con 56%, a Cristián Labbé, coronel retirado, exmiembro de la Dirección de Inteligencia Nacional – DINA, famosa por la tortura y eliminación de opositores, exministro portavoz de Pinochet, cuatro veces alcalde, desde 1996. En La Reina venció Raúl Donckaster, de la Democracia Cristiana – DC - a una derecha dividida. A esto se agrega la contundente victoria de Carolina Tohá, del Partido por la Democracia – PPD, exdiputada y exministra de Michelle Bachelet, sobre el alcalde Pablo Zalaquett, en Santiago (centro). Da especial gusto ver ese triunfo de tres candidatas mujeres, serias, sensatas, honestas y queribles, que han hecho todas una intensa campaña participativa, casa por casa (a quienes se une la nueva alcaldesa de Peñalolén, comuna vecina).

Labbé es una muestra de lo que es capaz la derecha pinochetista recalcitrante: Siendo al parecer un buen administrador municipal, reelegido en 2008 con 64% de los votos, que ha hecho de Providencia una comuna ejemplar en cuanto a ornato público y servicios – claro que con arcas llenas -, pero ignorando y menospreciando la participación vecinal, ha logrado enajenarse las simpatías de todo el centro político con sus posiciones de ultraderecha, su reacción feroz contra las tomas de colegios por estudiantes secundarios, con expulsión de los participantes, con su reciente auspicio de un acto de desagravio a un exfuncionario de la DINA, condenado por violaciones a los derechos humanos a 144 años de prisión, su ninguneo a la candidata opositora como simple ama de casa; esto se expresó también el día de la votación, molesto por manifestaciones hostiles en su mesa de votación, en su negativa a felicitar a la triunfadora, con su clásico “yo no hago nada que no me nazca”. Del lado más moderno y, en parte, más liberal de la derecha, ahora centroderecha, en el Poder, cabe resaltar las felicitaciones inmediatas de Zalaquett y de Sabat a sus contendoras, de este último incluso antes de terminar el conteo, habiendo apenas cien votos de diferencia, y renunciando a una posible demanda de recuento ante el Tribunal Calificador de Elecciones.

Destaca el hecho de que el Gobierno y la alianza gobiernista, así como los principales medios de comunicación, hayan considerado el triunfo en Santiago como seguro, en Providencia como más reñido, pero altamente probable, y en Ñuñoa como aplastante y la contendora casi ignorada – a tal punto que prácticamente no existía en la cobertura mediática y tampoco la oposición veía posible su triunfo. El contraste entre la gran celebración prevista en Santiago, con participación de cinco ministros, con la realidad, simboliza el significado de los resultados generales para el Gobierno. Es probable que su triunfalismo previo haya contribuido a la debacle.

Curiosamente, todos los partidos y opiniones tienen algo que celebrar, menos el Gobierno, en particular el presidente Sebastián Piñera, la Coalición gobernante, que bajó su porcentaje de 43 a 33% (frente a un aumento para la Concertación del 44 al 50%), y sus dos principales aspirantes a candidatos presidenciales, especialmente el favorito, Laurence Golborne, ministro de Obras Públicas, cercano a UDI, que se involucró mucho en la campaña, a diferencia de Andrés Allamand, ministro de Defensa, de RN, mejor político. Para el Gobierno es unánime la calificación de derrota – reflejada en sus caras largas. Por otro lado, tampoco puede celebrar el sistema democrático, por la bajísima participación electoral, a pesar del correcto funcionamiento de los mecanismos electorales (siendo las mesas de votación por primera vez mixtas, hombres y mujeres, y con sistema Braille para invidentes). Cabe agregar un tercer gran derrotado, las encuestadoras, cuyas predicciones contribuyeron al desatinado y contraproducente triunfalismo gobiernista, que contribuyó a la elevada abstención (entre sus partidarios).

Si bien el cambio de sistema electoral de inscripción voluntaria y voto obligatorio a inscripción automática y voto voluntario hacía prever un alto grado de abstención, el porcentaje efectivo fue una sorpresa para todos, incluidos sus detractores: 57%, o sea una participación de solo 43%, un récord histórico, con una reducción de un millón y medio de votantes, de casi siete millones en las elecciones municipales de 2008 a cinco millones y medio, a pesar del enorme aumento de la población con derecho a voto, a cerca de trece millones y medio.

A primera vista el resultado no es tan malo para la Coalición gobiernista, a pesar de haber bajado su votación a nivel nacional y de 144 a 121 alcaldes, en Santiago metropolitano de 15 a 9 alcaldías, y la Concertación subido de 15 a 24, de un total de 34 (el resto totalmente independientes); y de las quince capitales regionales ha bajado de nueve a seis, habiendo la Concertación subido de dos a seis. La derrota gobiernista se magnifica por el contraste entre el triunfalismo previo y la pérdida de comunas emblemáticas – Santiago, Providencia, Recoleta, Concepción.

Aunque cada partido de oposición ganó algo o alguito, probablemente el mayor ganador fue la unidad del bloque opositor, seriamente amenazada por desavenencias internas, simbolizada por la hasta ahora fantasmagórica pero real (pre)candidatura presidencial de la expresidenta Bachelet. Loa s resultados evidencian la precariedad de su avance si no fuera por haber logrado mantenerse unidos, a pesar de todo.

 

lunes, 29 de octubre de 2012

APUNTES SOBRE ASOCIATIVIDAD AGRARIA/ Manuel Aguirre Gutiérrez

Aun hoy en día, muchos creen que la pequeña agricultura en el Perú es un lastre que nos heredó la Reforma Agraria de Velasco. No ha bastado con que más del 90% del café que exportamos provenga de pequeños productores, que casi el 50% de ellos este organizado y además de producir, exportan directamente su producto. No ha sido suficiente con saber que el mejor café del mundo en el 2010 provino de un pequeño caficultor organizado en una cooperativa de Puno, que casi el 90% del cacao que exportamos proviene también de pequeños productores y que han sido las cooperativas y asociaciones de pequeños productores de cacao quienes más han hecho por mostrar al mundo la calidad de nuestro cacao –véase la campaña “el cacao de Oro Verde pone”, de BBVA y los premios al cacao peruano en el Salón del Chocolate de París-; no ha sido suficiente con que el boom exportador de banano orgánico peruano haya sido a partir de la asociatividad de los pequeños productores de Sullana (más del 50% de las exportaciones actuales de banano proviene de organizaciones de pequeños productores exportadores); a pesar de todos estos avances, y de otros muchos en diversos productos, aun muchos piensan que la pequeña agricultura en el Perú es un problema, un cáncer que nos impide desarrollar nuestro sector agrario, algo que hay que acabar, casi una mala palabra.
Felizmente para el país y para la inmensa mayoría de productores con menos de 5 has (más de las 2/3 partes del área agrícola del Perú está en manos de ellos), existe algo llamado asociatividad que inicialmente les fue impuesta, que fracasó, que cambió de formas, que volvió y que ha demostrado ser el arma con que la pequeña agricultura en el Perú puede ser exitosa y transitar hacia la modernidad de nuestro golpeado sector agrario.
Hoy podemos contar por decenas las experiencias exitosas de asociatividad agraria en diversos productos, que muestran que sí es posible y que deberían ser el punto de partida de la política agraria en el país, la referencia para la clase política dedicada al sector; no sólo como fuente y matriz para la política agraria, sino también como modelos de desarrollo que permiten activar las economías rurales y mejorar las condiciones de vida y de inclusión de miles de familias que fueron condenadas a la pobreza por un modelo económico que las relegó a ser sólo sujetos pasivos de las gotas de riqueza que el modelo generaría y que nunca llegaron.
Sin embargo, la asociatividad entre los pequeños productores no es fácil. No es una simple cuestión de juntar dos o más productores y “crearles” una organización. No se trata de una suma de ingredientes como cuando se hace un pastel o un chaufa. Se trata de un complejo proceso de conjunción de objetivos, de mezcla de intereses colectivos y particulares también, de coyunturas especiales, de búsqueda de empatías, de compromisos, de liderazgos, de recursos; es decir, de una serie de factores que se van amalgamando para finalmente configurar una organización de productores.
La organización nace frágil, necesita ser guiada adecuadamente por un liderazgo responsable y democrático, una dirigencia que entienda que su principal activo son los socios y que a ellos se debe. Que entienda que no van a manejar únicamente una organización social ni únicamente una empresa, van a manejar las dos cosas a la vez!!! Este es el gran desafío de este tipo de organizaciones y es lo primero que hay que entender de ellas y que en realidad marca todas las acciones que esta organización desarrollará en el futuro, todo lo que haga en adelante estará signado por esta doble y a veces contradictoria “personalidad”: son organizaciones sociales y son empresas al mismo tiempo.
Pretendemos alentar este debate sobre la asociatividad, tratando de analizar e ir colocando en agenda algunas de estas complejidades como por ejemplo;
-          Cooperativas o asociaciones, cuál es el mejor modelo?
-          Lo social y lo empresarial en la organización.
-          Líderes dirigentes, continuidad de los liderazgos en la dirigencia.
-          Rol de los directivos y de la gerencia; búsqueda constante de equilibrio.
-          Gerencias y/o presidencias omnipotentes.
-          Los directivos y los fiscalizadores; relaciones sensibles.
-          Hasta dónde crecer?, crecimiento y desarrollo.
-          Recambios generacionales; complejo proceso.
-          Recambios dirigenciales y formación de nuevos cuadros.
-          La planificación y la acción; frecuentes incoherencias.
-          La incursión política en las organizaciones.
-          Lo laboral en las organizaciones de productores.
-          La lealtad y el compromiso; valores ficticios?
-          La honradez del dirigente y las tentaciones del poder.
Son algunos de los temas que proponemos debatir. Como vemos, la asociatividad es compleja y encierra un gran número de desafíos, de preguntas aun sin respuesta, se está haciendo camino al andar y ningún modelo es totalmente bueno ni totalmente malo, estamos en una etapa de prueba aun, de aprendizaje. Pero estas experiencias debemos irlas recogiendo para que nos sirvan a las actuales organizaciones y a las que se vienen, sólo así podremos ir consolidando esta aún frágil asociatividad.
Piura, Enero 2012

sábado, 20 de octubre de 2012

OBSERVANDO CON SIMPATÍA/ Alfredo Stecher


Tratar de ser buenos vecinos y amigos, y cooperar para avanzar, no anula la competencia ni impide que surjan tensiones entre países. Las peores, por su potencial disruptivo y destructivo, son las territoriales con implicancias militares. En el caso de Chile, confío en que, con el veredicto de La Haya, quede zanjado nuestro último diferendo territorial, ojalá (más) favorable a nosotros, pero que ambas partes acepten acatarlo, cualquiera sea el resultado, a lo que se han comprometido ambos gobiernos – lo que los enaltece. En cuanto a las diferencias y conflictos en otras esferas, lo importante es abordarlas de manera constructiva y avanzar para superarlas con beneficio compartido, siempre con tendencia a la mayor integración cultural, social, económica y política posible.

Para ello es importante, además de respetarnos, conocernos mutuamente lo mejor posible, tratar de entender al otro, explicar y difundir lo nuestro y analizar la experiencia del otro con las preguntas ¿qué aprender, qué errores evitar, qué no imitar, en qué cooperar, en qué buscar sobresalir en la competencia?

Me propongo en sucesivos artículos observar con simpatía, es decir, con sentimiento de afinidad, preocupación y solidaridad, lo que sucede en Chile, donde estoy residiendo, y contribuir a responder esas preguntas. Me importa que a Chile le vaya bien y cada vez mejor, como me importa que nuestro Perú avance en todo sentido, de modo que juntos podamos dar una mayor contribución a la unión y desarrollo latinoamericanos. Me importa que a todos nuestros vecinos, demás países latinoamericanos y del resto del mundo les vaya cada vez mejor, pero es respecto de Chile que puedo aportar un granito de arena.

En ese empeño me baso en información periodística y en las opiniones de políticos y analistas, seleccionadas a partir de mis propias posiciones, tratando de transmitir una imagen equilibrada. Anticipando mi orientación al respecto toco algunos aspectos de lo económico y de lo no económico.

Tomo el emblemático caso del pisco, uno de nuestros productos bandera, aún a riesgo de molestar a algunas personas. Está claro que nuestro pisco es diferente y superior al tradicional aguardiente chileno, mal llamado pisco, por ser procesos diferentes, el nuestro de mosto fresco fermentado destilado hasta alcanzar el grado alcohólico deseado, el chileno de vino, destilado industrialmente (principalmente por dos grandes empresas, cooperativas), con un resultado de hasta 73 grados, para luego rebajarlo con agua desmineralizada. La superioridad del nuestro es ampliamente aceptada en Chile, que así se ha convertido en el primer o segundo más importante destino de nuestras exportaciones de pisco. Además, en una época de valoración creciente de la diversidad, Chile está en desventaja por tener prácticamente solo pisco de moscatel y algo de torontel y otras dos variedades marginales, nosotros una gran variedad, cuatro no aromáticos, cuatro aromáticos, acholados y de mosto verde.

Podríamos haber logrado la exclusividad del nombre pisco, como Francia de la champaña. Pero no lloremos sobre leche derramada: Nadie en el Perú se había interesado oportunamente por el registro de la denominación en el mercado mundial (aunque en las últimas dos décadas hemos avanzado en obtener numerosos reconocimientos bilaterales, en parte de exclusividad, y obtuvimos en 2005 un reconocimiento exclusivo en el Sistema de Lisboa de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, pero integrado por pocos países). Y Chile había hecho el vivo asumiendo ese nombre como propio, incluso rebautizando en 1936 como Pisco Elqui la población de La Unión, en Coquimbo. Hay que reconocer que el nombre de pisco para una parte del aguardiente chileno se remonta hasta al menos fines del siglo XIX, con algunas menciones aún más antiguas, y ya se encuentra en diccionarios de chilenismos de inicios del siglo XX, como vocablo en uso, proveniente del Perú. La denominación de origen pisco es creada en Chile en 1931, para las provincias de Atacama y Coquimbo. En el Perú la denominación de origen recién es legislada en 1990, abarcando casi toda la Costa entre Lima y Tacna.

Tomémoslo por el lado positivo, un reconocimiento por Chile a la calidad de nuestro pisco (denominado originalmente así en el Perú y por haber sido exportado a Chile desde nuestro puerto de Pisco y en botijas denominadas pisco, denominación prehispánica, que recuerda los aríbalos – nombre de origen griego aplicado a una cerámica típica de la cultura inca). Siempre he sostenido que nos conviene una pugna fraterna al respecto, que aumenta el interés de los consumidores internacionales por probarlo, siendo fácil ganar en la competencia de calidad a los paladares extranjeros; y que nos ha convenido en el pasado el pequeño pero significativo espacio conquistado por el pisco chileno en mercados externos, por el excelente márketing, favorecido por la calidad de sus vinos, a cuya sombra hemos podido colocar inicialmente con mayor facilidad el nuestro.

Ahora que nuestro pisco está asociado al boom de la gastronomía peruana, el “pisco del Perú” está superando al chileno en exportaciones y obligando a los productores de nuestro vecino a mejorar la calidad del suyo, sin por cierto alcanzar la del nuestro. Aumentemos juntos y/o compitiendo fraternalmente la cuota de mercado internacional para el pisco y ganemos esa competencia por los mercados más exigentes con nuestro “Pisco del Perú”, al amparo también de nuestra floreciente marca país.

Un caso de mucho mayor magnitud e importancia es la minería. Perú y Chile están entre los grandes países mineros y entre los primeros en producción de cobre (siendo Chile de lejos el mayor productor, cuatro veces mayor que nosotros). Algunas de las más grandes empresas mineras del mundo se encuentran en ambos países. La minería genera en cada país una gran red de proveedores de bienes y servicios, creadores de ingresos y de empleo, que constituyen un cluster crecientemente competitivo en cada país. Hay pocas, pero crecientes inversiones peruanas relacionadas con la minería de Chile y viceversa. Mientras más entrelacemos nuestras actividades en este campo, como supercluster binacional, más podremos aprovechar ventajas de escala y de competitividad frente al mercado mundial.

Otro es el caso de las frutas, en que Chile nos lleva muchas décadas de adelanto en el mercado mundial, con eficaz aprovechamiento de la producción de contraestación respecto del hemisferio Norte. Sin embargo nosotros tenemos, además del efecto contraestación, la gran ventaja, por la diversidad de climas, de poder ofrecer una mucho mayor variedad de frutas de calidad y durante más meses por año. En los últimos lustros las inversiones chilenas en fruticultura en el Perú se han multiplicado, aprovechando estas ventajas, no sin producir tensiones y conflictos por el uso creciente de tierras y agua y de carácter laboral. Pero también han contribuido, junto con importantes inversiones peruanas y de otro origen, no solo a un enorme salto en la tecnología, producción y exportación y su aporte al PIB y al empleo, nacional y de varias regiones, especialmente de la Costa, sino también a constituir un cluster frutícola con servicios para técnicas productivas y de márketing avanzadas que favorece nuestra competitividad.

En estos y otros ámbitos debemos tener cuidado con la prepotencia de algunos empresarios y ejecutivos chilenos, en parte autocriticada y remediada, pero seguir aprovechando know how, servicios y mecanismos de comercialización en la competencia común con otros países.

Tenemos con Chile también una gran afinidad cultural, ancestral y moderna, y compartir iniciativas culturales resulta para nosotros de gran ventaja. Incluso, por ejemplo, los grandes eventos musicales que prefiere nuestra juventud y los pequeños, como los de música clásica, son mucho más factibles por el imán del mucho mayor mercado cultural chileno, que además permite reducir costos.

En Chile vivimos más de 50 mil peruanos, entre ellos empresarios, especialmente exitosos en la gastronomía peruana, muy bien acogida, pero principalmente trabajadores, incluyendo a gran número de trabajadoras del hogar, muchas de ellas especialmente apreciadas por su buena relación con niños y su buena dicción en castellano, así como por sus dotes culinarias. Un porcentaje significativo de estos trabajadores regresa después de algunos años al Perú con un pequeño capital y con nuevas competencias y perspectivas, enriqueciendo nuestro tejido social y económico, así como acá han aportado  positivamente al chileno.

El indispensable fortalecimiento de nuestra institucionalidad en todas las dimensiones nos debe también ayudar a que, en estas relaciones, sean respetados los derechos de nuestros conciudadanos y empresas y del país en su conjunto, e igualmente de las personas e intereses de Chile en nuestro país, a la vez que a aprovechar mejor nuestra cooperación.