jueves, 24 de octubre de 2013

CENTRO IDEAS, 35 AÑOS DE SERVICIO AL PAÍS (1)/ Alfredo Stecher

Como cofundador, ex -y ahora otra vez- directivo de una de las más antiguas ONGs del Perú, el Centro Ideas, comprometido con la promoción del desarrollo, me permito un auto publicherry. Quiero visualizar con algunas pinceladas lo que ha significado para nosotros ser ONGD, es decir organización no gubernamental para el desarrollo, sin fines de lucro, con una rica y polifacética experiencia similar a la de muchas ONGDs.
Nos preciamos de haber estado en varios aspectos y temas entre los pioneros del gran cambio cultural que ha vivido y sigue viviendo nuestro país, en consonancia e interactuando con procesos similares a nivel internacional, que pueden resumirse en el concepto de desarrollo democrático, sostenible y más equitativo. Me referiré a ellos, a título personal, con un cierto sesgo hacia aquellos con los que he tenido mayor cercanía, con el prisma de la mirada retrospectiva y enfatizando lo positivo.
Cumplimos en noviembre 35 años desde nuestra fundación como Centro de Investigación, Documentación, Educación, Asesoría y Servicios, por un grupo de seis personas, con motivación altruista y voluntad de servicio público; tres mujeres y tres hombres, de izquierda, pero no de una sola posición política – con Luis Ruiz, Teresa Ciudad, Marina Irigoyen, Rosario Bernardini y Gabriel Carrasco. La idea inicial era canalizar fuentes progresistas internacionales hacia el apoyo organizativo y luego también técnico a sectores populares en lucha económica. Al inicio trabajamos principalmente con campesinos sin tierra que ocupaban y trabajaban tierras no cultivadas de las cooperativas formadas por la Reforma Agraria del Gobierno Militar en las antiguas haciendas, en Piura y con campesinos aimaras en Puno; también con organizaciones de pobladores en Ate-Vitarte. El contexto era el gobierno del general Morales Bermúdez, que había destituido al general Velasco, con la Asamblea Constituyente ya instalada, como parte del proceso de restauración democrática exigido por los partidos y las movilizaciones populares, con el que nos identificábamos.
Nuestros estatutos y la composición inicial ya indicaban dos rasgos fundamentales permanentes: normas de funcionamiento democráticas para la institución y proyectadas hacia las organizaciones sociales, e igualdad de condiciones de la mujer y preocupación por el rol de la mujer en la vida económica y social. Esto iba acompañado del compromiso por el cambio social, de carácter no partidista y no confesional, y la autonomía respecto de los partidos políticos en los que algunos todavía participábamos, válido tanto para la propia institución como para las organizaciones sociales, y para éstas respecto de la institución.
Desechamos expresamente privilegios para los fundadores, limitamos la reelección inmediata en un cargo a una sola vez y hemos dado a quienes trabajaban en Ideas la posibilidad de convertirse en asociados.
Inicialmente nos veíamos más bien en contraposición al Estado, pero a los pocos años, comenzamos a colaborar con el Estado, primero a nivel municipal, para ayudar a orientar mejor su gestión. Muchos de nuestros colaboradores han tenido posteriormente roles destacados y positivos en diferentes empresas, organizaciones civiles y estatales.
Hemos querido prefigurar en nuestro microcosmos aspectos básicos de cómo queremos que mejoren nuestra sociedad y nuestro Estado, con criterios, tareas y metodologías que el Estado podría asumir. Claro que también hemos cometido errores, tenido defectos importantes y pequeños conflictos, pero ha sido invariable nuestro compromiso con altos estándares éticos y con una progresiva evolución de conceptos y metodologías para aportar mejor al desarrollo del país. Seguramente hubiéramos debido ser aún más innovadores, más ambiciosos en cuanto al impacto y más preocupados por la sostenibilidad de nuestras iniciativas y resultados.
Nuestra cultura organizacional, de la cual estamos orgullosos, se ha caracterizado por la valoración de lo que ahora llamamos capital humano y relacional, por relaciones muy horizontales y amicales, de respeto mutuo, por la búsqueda de consensos y el acatamiento de decisiones mayoritarias, por el cumplimiento de los compromisos asumidos, por un equilibrio entre el centro y las regiones así como por el estímulo al surgimiento de liderazgos institucionales desde las regiones, por transparencia, por el fomento del desarrollo personal y profesional y de la movilidad interna, por la solidaridad, por ningún tipo de discriminación. Hemos mantenido una política de evitar excesivos desniveles de ingresos y de tener un ambiente de trabajo positivo, correspondida con una gran dedicación y compromiso con la institución.
Hemos valorado y estimulado las iniciativas personales y el aporte creativo, así como las discrepancias y críticas alturadas. Hemos recurrido repetidamente a diagnósticos organizacionales y de personalidad y a talleres para mejorar la dinámica interna.
Hemos practicado la equidad de género y hemos tenido y tenemos en nuestro seno mujeres y hombres feministas y no feministas, pero todos respetuosos de las mujeres y de diferentes opciones sexuales y contrarios al machismo en sus expresiones más negativas. Siempre hemos estimulado y apoyado el acceso de mujeres a cargos de dirección en la institución y en las organizaciones sociales y de promoción. Actualmente son mujeres nuestra presidenta, Luz María Gallo, proveniente del programa Piura, las responsables de nuestros tres programas de promoción y de la administración, así como dos de los cinco miembros del Consejo Directivo.
Nuestros proyectos han solido estar a cargo de profesionales y técnicos de diferentes generaciones, con un trabajo interdisciplinario, e incluir la formación de promotores técnicos y organizacionales así como la formación de dirigentes comunitarios. Posteriormente agregamos el apoyo a la gestión de autoridades municipales y el fomento de la cooperación entre entidades populares y municipales y entre municipalidades y con programas del Gobierno central. Muchas personas de organizaciones populares con las que hemos trabajado han llegado a ejercer de manera positiva cargos en organizaciones populares y municipalidades.
Nos hemos propuesto, con perspectiva nacional, un trabajo de largo aliento en las zonas y regiones de intervención, conscientes tempranamente de que el apoyo que brindamos debería tener tanta continuidad como la que necesitan las empresas de sus profesionales o asesorías económicas y técnicas. Aunque también hemos trabajado en otros lugares, nuestro enraizamiento se centra en Piura, Cajamarca, Lima metropolitana y Lima región.
Hemos procurado sistemáticamente un uso austero, eficiente y transparente de los recursos, con una administración proba, y hemos tenido regularmente autoevaluaciones, además de las evaluaciones externas periódicas. Hemos sido una de las primeras ONGs en usar computadores para una gestión más eficaz, incluso antes que las agencias de cooperación que nos apoyaban.
Hemos apostado siempre a la cooperación entre instituciones y a la formación y fortalecimiento de redes, tanto de promoción como de investigación. Hemos estado entre los fundadores y primeros directivos de la Asociación Nacional de Centros (ANC) y aportado desde allí al logro de una normativa legal más o menos adecuada para las ONGs. Y hemos impulsado la realización de la primera conferencia nacional por la descentralización y el desarrollo, con participación de personas del Estado, de partidos políticos, de organizaciones sociales y de intelectuales.
Hemos contribuido a los esfuerzos de paliar las consecuencias de los dos grandes fenómenos del Niño, especialmente en Piura, y a los procesos que llevaron a la regionalización del país.
Como muchas otras ONGDs y la propia ANC, ofrecimos resistencia a los embates del terrorismo y uno de nuestros directivos, dirigente popular en Ate-Vitarte y subdirector del Programa Urbano, Zacarías Magallanes, fue víctima de su insania. Contribuimos a generar mecanismos de toma de conciencia al respecto y de seguridad entre ONGDs y organizaciones populares. Nuestra presencia en zonas populares, así como la de otras ONGDs, ha apoyado a las organizaciones contra el terrorismo y favorecido la pacificación.
En un siguiente artículo tocaré algunos de los temas de nuestra intervención.


martes, 1 de octubre de 2013

¿CUÁL ES LA DIFERENCIA ENTRE EL LIBERALISMO Y EL NEOLIBERALISMO?/ Fernando Villarán

Respuesta corta:
El liberal es partidario del libre mercado y de las empresas privadas que actúan en él. Generalmente lleva estas ideas al plano político, en donde es entusiasta promotor de las libertades individuales.

El neoliberal, además de esto, considera al Estado la fuente de todos los males y plantea que no tenga ningún rol en la economía. Se hace de la vista gorda frente a los monopolios y oligopolios que dominan los mercados y recortan oportunidades.

Respuesta un poco más larga:
El liberalismo comienza con el libro de Adam Smith “La riqueza de las naciones” de 1776, en Inglaterra. Se expande por Europa, Norteamérica y luego por todo el mundo occidental. El mercado que Smith vivió, estudió y propuso fue un mercado libre y competitivo, en el que había oportunidades para todos. Este mercado permitió la revolución industrial inglesa y la gigantesca creación de riqueza y bienestar para la población que vino posteriormente. A principios del siglo XX su propio éxito se transforma en problema, al crecer la producción por encima de la demanda real y se genera la gran depresión de 1929 que duró más de diez años, probando que el mercado y las empresas privadas no pueden actuar solas.

John Maynard Keynes reforma y salva al capitalismo, introduciendo al Estado en el manejo de la economía, diseña las políticas económicas, fiscales y monetarias, así como las instituciones como los Bancos centrales, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial que regularían los mercados. A partir de la segunda guerra mundial fue responsable de la mayor época de prosperidad en occidente y algunos países asiáticos.

El neoliberalismo se comienza a gestar en la década de los sesenta, con los trabajos y aportes de Milton Friedman, pero entra plenamente en vigencia con Ronald Reagan en Estados Unidos y Margaret Thatcher en el Reino Unido, a principios de los ochenta, privatizando, desregulando y reduciendo los impuestos a las corporaciones y a los más adinerados.

El componente anti Estado lo añade Ayan Rand, una filósofa rusa que fue perseguida por el régimen soviético y migró a Estados Unidos. Ella critica la intervención del gobierno en la vida política y en la economía, y plantea su práctica desaparición; para que no queden dudas sobre esto propone que la tributación sea voluntaria.

A partir de allí vino la desregulación financiera, la concentración del poder en unos pocos bancos, la regresión en la distribución de los ingresos y el sobre endeudamiento de las empresas, las personas y los Estados. Los instrumentos financieros creados por los bancos de inversión norteamericanos, como los derivatives y los securities precipitaron la crisis del 2008 y su secuela que dura hasta el día de hoy.

Los países que lo promovieron y aplicaron como Estados Unidos, el Reino Unido, Irlanda, España, Islandia, entre otros, se paralizaron o retrocedieron, mientras que los países que lo rechazaron y aplicaron modelos más pragmáticos y menos ideologizados siguen creciendo y creando riqueza , como es el caso de China, India, Corea del Sur, Alemania, Finlandia y Brasil, por citar sólo unos cuantos.

El liberalismo fue un gran avance para la humanidad y el neoliberalismo un grave retroceso.


viernes, 27 de septiembre de 2013

LA GRAN EMPRESA Y LO AMBIENTAL / Alfredo Stecher

Las empresas se ven frente a y son parte de un mundo y sociedad cambiantes, con creciente conciencia de derechos sociales y riesgos ambientales, con nuevos retos y nuevas posibilidades de enfrentarlos.
Las complejas experiencias ambientales y sociales de las grandes empresas llevan también a una mayor toma de conciencia de sus altos ejecutivos de que tarde o temprano las malas prácticas resultan contraproducentes. Y que no bastan declaraciones de principios y estrategias generales correctas ni la instalación de un departamento de responsabilidad social, si éste tiene una concepción estrecha o un peso marginal, y si la ética correspondiente y la empatía necesaria no son compartidas por todas las personas e instancias que toman decisiones y esto no es monitoreado por la alta dirección.
Se nota avances de manera lenta y progresiva. Esto sucede antes y con mayor éxito en las empresas que tienen altos ejecutivos más sensibles y capaces y en aquellas que tienen accionistas comprometidos con esos criterios y exigentes al respecto. Los hay.
En Chile, el presidente de la Confederación de la Producción y del Comercio (equivalente a la Confiep) y ex presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura, Andrés Santa Cruz, en un seminario sobre buenas prácticas, señaló que cuando una empresa se aleja de la ética no puede seguir con ellos ni ser un actor relevante, advirtiendo sí que la condena enérgica corresponde cuando ha concluido el debido proceso con un dictamen definitivo, no ante cualquier denuncia, que muchas veces están orientadas a enlodar a priori.
En una entrevista al diario La Tercera, Ricardo Flores, presidente de Barrick Sudamérica y vicepresidente sénior de Pascua Lama –el único proyecto minero binacional y mayor mina de cobre del mundo- reconoció que habían cometido un error relevante inaceptable, al iniciar la remoción del material con menor contenido mineral antes de haber terminado todo lo exigido en la Resolución de Control Ambiental. Además les afectaron deshielos mayores de los previstos, cuando el sistema de manejo de aguas se encontraba recién en un nivel intermedio de construcción, y tuvieron problemas con el sistema de manejo del polvo porque resultó incorrecta la información sobre fuerza y dirección de los vientos. Sin embargo apunta que el único daño ambiental serio es el de una pequeña extensión de humedales, ya sancionado por la Superintendencia de Medio Ambiente. Considera justo el reproche de sus pares de haber dañado la imagen del sector minero, pero agrega que éstos han reconocido que la compañía está empezando a moverse en la dirección correcta, basado él en su experiencia personal en otros países, de diálogo abierto con comunidades y autoridades, aplicando el concepto de licencia social.
Para la sociedad en general, para las instancias políticas y para quienes critican desde fuera y de buena fe prácticas nocivas y desatinadas así como daños ocasionados, es importante considerar que una gran inversión productiva es de una enorme complejidad técnica y económica, que efectivamente tiene que ser bien atendida y exige mucha concentración, de modo que incluso ejecutivos y técnicos con las mejores intenciones fácilmente no le dan la suficiente importancia y atención a lo social y ambiental. Y a veces piensan que bastan más avanzadas y costosas técnicas productivas y de mitigación, que ya han considerado en el proyecto, sin analizar ni corregir a tiempo sus insuficiencias o fallas en la práctica.
Pero aún en empresas con la mejor orientación programática y ejecutivos muy empáticos y responsables, con frecuencia los daños ambientales y los conflictos sociales son causados por funcionarios intermedios, por concepciones erradas, intereses personales estrechos o simplemente errores. Me ha tocado ver esto como consultor en empresas de todo tamaño y sector.
Muchas veces lo que inicialmente son roces aislados y protestas específicas, partiendo generalmente de lo social, va escalando a una protesta generalizada y de rechazo frontal a la empresa por respuestas inadecuadas o tardías de la empresa e inoperancia o complicidad de las instancias del Estado que podrían encauzar la solución oportuna de los problemas, pero también por miopía, errores o intereses personales de dirigentes sociales, muchas veces no muy representativos. Y esto es por supuesto un caldo de cultivo excelente para posiciones y fuerzas que, con o sin buena voluntad, tienen la orientación de azuzar conflictos, creyendo con ello propiciar un bien social o simplemente para favorecer intereses personales o políticos mezquinos, frecuentemente con la motivación o bajo el ropaje de defensa también del ambiente.
Tanto en quienes actúan de buena como en aquellos de mala fe sus protestas tendrían mayor legitimidad si obedecieran a una actitud general y permanente de vigilancia del bien social y del ambiente, si por ejemplo se preocuparan también de la contaminación de las tierras, de las aguas y del paisaje por la basura urbana, por la ausencia o mala calidad de la disposición de excretas y por los plásticos diseminados por doquier, y de las explotaciones mineras informales, por poner solo los ejemplos más lacerantes.
Pero al margen de esta consideración cada problema y cada conflicto tienen que ser atendidos y solucionados de la manera más positiva para los involucrados y la sociedad en su conjunto.
En Chile, a pesar de su sistema político y aparato estatal relativamente avanzados, curiosamente la conflictividad ha sido aumentada por errores del Estado, en particular por problemas de diseño de las instancias ambientales. Crecientemente, decisiones del Poder Judicial, basadas en fallas de procedimientos en los procesos de aprobación, implican mayores posibilidades de defensa de intereses afectados, a la vez que costosas postergaciones y a veces cancelaciones de inversiones previstas, que afectan el crecimiento económico. La judicialización no es solo un problema para las empresas, por extensión de los plazos de aprobación, sino también para la sociedad afectada por daños.
Otro factor saltante ha sido la intervención del presidente Piñera, apenas iniciado su mandato, para acordar con la empresa Suez Energy la relocalización del proyecto de inversión en una central termoeléctrica a carbón en Punta Choros, región de Coquimbo -en la cercanía de una reserva natural-, de más de 500 megavatios y más de 1000 millones de dólares de inversión, aprobado por el sistema de evaluación ambiental. Posteriormente la empresa desistió del proyecto, señalando que otra ubicación requeriría de un nuevo proceso de estudios y permisos que le tomaría cuatro o cinco años.
El componente judicial hizo especial impacto el año pasado con la desaprobación por parte de la Corte Suprema del proceso de calificación ambiental de la central de Castilla, en la región de Atacama. Se trata de un complejo termoeléctrico de seis unidades a carbón y dos de diesel y un puerto, del magnate brasilero Eike Batista y la alemana EOn, de cinco mil millones de dólares. Sus 2000 megavatios son considerados vitales para la gran minería de la región, que tiene un suministro insuficiente de energía eléctrica, a altos costos. La Suprema objetó que, a pesar de ser un proyecto integral, la tramitación y calificación ambiental haya sido de la central y del puerto por separado.

Con razón hay ciudadanos y organizaciones que protestan, con razón el Estado aumenta su intervención reguladora, preventiva y sancionadora, y con razón las empresas reclaman una mayor certidumbre sobre las normas y mecanismos y una menor arbitrariedad, para poder planificar sus inversiones y reducir costos improductivos, a la vez que asumen o ratifican el compromiso de mejorar su gestión social y ambiental, por conciencia, previsión y exigencias.

martes, 17 de septiembre de 2013

LOS TRANSGÉNICOS, IDEOLOGIZACIÓN O EL SIMPLE TEMOR A LO DESCONOCIDO/ Afredo Stecher

Toco aquí cinco preguntas sobre los organismos manipulados con introducción de genes de otros entes vivos para la agricultura:
1. ¿Son dañinos para la salud?
2. ¿Son un peligro para la biodiversidad y para la agricultura sin transgénicos?
3. ¿Son un buen mecanismo para enfrentar el hambre a escala mundial y el cambio climático?
4. ¿Es la manipulación transgénica superior a la ingeniería genética convencional de larga tradición?
5. ¿Conviene al Perú la moratoria a los transgénicos y la obligación de su mención como ingredientes en el etiquetado de cualquier producto alimenticio?

sábado, 31 de agosto de 2013

OBSERVANDO CON SIMPATÍA, CHILE - HUASCO, TRES PROBLEMAS AMBIENTALES/ Alfredo Stecher

¿Qué tiene de especial el valle de Huasco en la región de Atacama, aparte de aceitunas, del desierto florido (como nuestras lomas) y de una pequeña ciudad llamada Freirina (porque la hija de un presidente de Chile de inicios del siglo XIX, Freire, iba allí a reponer su salud)? ¿Y aparte de tener una especial relación con nosotros, por ser su nombre probablemente un homenaje al inca Huáscar y tener Freirina un templo consagrado a Santa Rosa de Lima?
Pues tiene el triste privilegio de contar con tres problemas ambientales de grandes inversiones en Chile:
1. La mina de oro Pascua Lama, de la canadiense Barrick Gold, en las cumbres de la cordillera, la primera mina binacional del mundo, entre Argentina y Chile.
2. La planta de crianza y procesamiento de cerdos de Agrosuper, a 8 km de Freirina, ciudad de 6000 habitantes, a orillas del río Huasco, a poca distancia de Huasco. Agrosuper es la mayor empresa del ramo en Chile y la planta, según auditores externos, la más grande del mundo.
3. El proyecto de termoeléctrica a carbón de Punta Alcalde, de Endesa, para 740 MW, 25 km al sur de la ciudad-puerto de Huasco, de 6000 habitantes.
Huasco ya cuenta con dos plantas contaminantes, más cercanas, una de pellets de hierro, de Compañía de Aceros del Pacífico (que emite un polvillo negro) y la termoeléctrica a carbón de Guacolda, de AES Gener (la segunda más grande de Chile), a pocos kilómetros al sur.
1. Pascua Lama, el tercer proyecto minero mayor de Chile, fue iniciado en 1997 a pesar de fuertes movilizaciones de comunidades indígenas cercanas, de usuarios del río Huasco y de ambientalistas a escala mundial, por el riesgo de destrucción de glaciares y de contaminación del agua. En la parte en Chile desde abril de 2012 fue detenida la construcción del rajo por decisión de Sernageomin, debido a exceso de material fino en suspensión, que cubrió varias hectáreas de glaciares. En abril de este año una Corte de Apelaciones ordenó la paralización de todo movimiento de tierras, en respuesta a denuncias de comunidades. En mayo se ordenó la suspensión de toda labor al reconocer la empresa la veracidad de 22 de 23 acusaciones de daño ambiental, cuya reparación y mitigación obliga a una postergación adicional de más de un año.
La Superintendencia de Medio Ambiente había impuesto antes una multa por 16 millones de dólares – ya pagada - por causar un daño irreparable a media hectárea de vegas y bofedales con un alud de barro.
Siendo un proyecto clave para la inversión minera, se trata de una gestión privada particularmente negativa en lo ambiental, que obligó a la intervención del Estado, algo tardía, pero impresionantemente firme. Además ha sido enorme la elevación de costos de inversión desde iniciales 3500 hasta 8500 millones de dólares, con 80% ya desembolsado.
La empresa ha cambiado la plana mayor ejecutiva y ha anunciado una inversión de US$ 29 millones en un canal perimetral para mejorar integralmente el Sistema de aguas de no contacto (sin material minero), una unidad de oxidación, una planta de ósmosis inversa (para limpiar y reutilizar el agua y tener mayor disponibilidad en años secos) y un Sistema de evaporación forzada. Uno se pregunta porqué no hizo eso antes.
El presidente del Consejo Minero, líder de las grandes mineras, declaró que la actuación de la empresa no corresponde al estándar del sector en Chile y reconoció que la paralización por la autoridad ambiental es correcta. Señaló que la empresa está trabajando por solucionar los problemas y reconstruir las confianzas.
2. En Freirina se realizó una inversión de US$ 500 millones, tras un proceso para permisos ambientales considerado exigente, con compromisos relativos al uso del agua, al número máximo de animales así como al tratamiento de residuos biológicos y de olores, que permitieron su aprobación en 2005 y el inicio de su construcción en 2006, reanudada en 2010, con entrada en operaciones en 2011.
En 2005 Agrosuper señaló en una adenda que el proyecto no considera medidas para mitigar el impacto de olores, dado que esas fuentes serían manejadas conforme a estándares técnicos adecuados que los evitarían.
Algo salió mal:
Parece que la distancia de 5 km evita posibles fuentes de contagio para sus animales, ya que los vientos soplan en dirección contraria, pero no el llevar malos olores a la población. Tengo recuerdos vívidos de lo que significó para nosotros en Lima y para la población de Chimbote y otros puertos pesqueros el terrible olor a harina de pescado – lo tomábamos como una fatalidad. Han cambiado los tiempos, para mejor.
La fetidez llevó desde mayo de 2012 a protestas de la población, encabezadas por sus autoridades, inicialmente para que se eliminaran los olores, que obligaron a sucesivos cierres y reaperturas, evidencias de un manejo irresponsable, probablemente por ahorros en medidas de mitigación, además de falta total de empatía con la población. Esta, cansada del maltrato, exigió en diciembre el cierre definitivo, con protestas cada vez más radicales, incluida una semana de cierre de los accesos carreteros a Huasco y a Freirina, levantadas cuando el Gobierno desistió de entablar querellas judiciales.
La ministra del Medio Ambiente señaló que el gerente general sostuvo falsedades respecto de un supuesto cambio de reglas de parte de las autoridades, y que ella había dispuesto visitas de inspección con pernoctación y luego la presencia permanente de un funcionario en Freirina para constatar la presencia de olores ofensivos. Ella misma visitó la zona, encontrándose ya con una actitud cerrada. Dijo que ella tendría al gerente viviendo en Freirina y una oficina allí.
Basado en la asesoría de una empresa norteamericana el Ministerio exigió la corrección de los errores (planta de purines para 80 mil cerdos y no para 150 mil, como estaba programado, había 40 mil madres y 600 mil cerdos, no se construyó la planta faenadora y otra de desechos, previstas). La exigencia del Ministerio fue de aumento gradual de número de madres con informes sucesivos sobre estándares de olor.
En plenas negociaciones la empresa repentinamente decidió el cierre definitivo, quizá como medida de presión a la población o convencida de que su presencia se hacía insostenible – cuesta menos evitar un descarrilamiento que volver a encarrilar. El Servicio de evaluación ambiental solicitó un plan de cierre, cumplido en abril con el retiro de los últimos cerdos, quedando solo cincuenta personas para mantenimiento y vigilancia y diez en labores administrativas, de los 450 empleos directos, principalmente mujeres, y mil indirectos. Una pérdida muy grande para la zona y el país, y causa de pérdidas en el balance de la empresa, en general muy rentable.
El cierre ha golpeado y dividido a la población. Las ex operarias no encuentran empleo o solo a mucha distancia, porque la demanda principal es de minería, que emplea a hombres. Además la empresa pagaba 450 mil pesos al mes, mientras que en la cosecha de olivos, uvas papas y arvejas solo ganan entre 10000 y 15000 por día, temporalmente, y las pocas industrias locales solo ofrecen empleos en aseo y cocina, mal pagados. Muchas pequeñas inversiones en servicios como alojamiento y transporte están paralizadas y también han despedido a sus trabajadores. Pero no ha cambiado la decisión mayoritaria.
3. Punta Alcalde
Según Endesa, la Central termoeléctrica ofrece estándares de clase mundial, nuevos en Sudamérica, en materia de emisiones, y utilizar como combustible carbón bituminoso, que contiene un máximo de 1,8% de azufre (otros hasta 6%), para no exceder los límites de emisión exigidos para SO2.
El Consejo de Ministros por la Sustentabilidad aprobó el proyecto, aceptando una nueva propuesta de Endesa de instalar un precipitador electrostático en una chimenea de la planta de pellets de CAP ( 40 millones de dólares), que compensaría toda la contaminación adicional e incluso mejoraría el aire en Huasco. La Corte de Apelaciones, ante reclamos legales de organizaciones populares, anuló el acuerdo, solicitando que el Comité de Ministros se pronuncie sobre la resolución previa de la Comisión ambiental de Atacama, que lo había rechazado por el impacto negativo en la calidad del aire. El Gobierno apeló a la Corte Suprema, la que podría aceptar el acuerdo ministerial u obligar a un nuevo Estudio de impacto ambiental.
Esto agrava la incertidumbre sobre el futuro energético de Chile. Queda claro, y lo reconocen los principales dirigentes gremiales del empresariado, que las empresas tienen que ser más cuidadosas respecto de lo ambiental y, desde un comienzo, más proactivas en su relación con el entorno social, y el Estado tiene que mejorar la institucionalidad ambiental para evitar un exceso de discrecionalidad y riesgos de arbitrariedad que solo alimentan la radicalización de las protestas, en gran parte justificadas, pero en cauces negativos tanto para la población como para el país. Esto exige también posiciones más responsables de algunas fuerzas políticas locales.
Siendo difícil, es evidentemente más fácil construir confianzas que reconstruir las que se han quebrado.


martes, 27 de agosto de 2013

¿POR QUÉ NO ES VIABLE EL PLAN NACIONAL DE SEGURIDAD CIUDADANA AL 2018?/ Ricardo Valdés Cavassa

El 28 de julio, el mismo día del discurso presidencial, salió publicado en El Peruano el Decreto Supremo N° 012-2013- IN que aprobaba como política nacional del Estado Peruano , el Plan Nacional de Seguridad Ciudadana 2013 - 2018, dando de esa manera respuesta al clamor popular por una mayor y mejor  seguridad que venía pasándole factura a la popularidad y aceptación presidencial.
En el contexto de la muerte de  importantes mandos senderistas y de la promulgación de dos importantes leyes  destinadas a enfrentar el delito y el crimen organizado, el gobierno a  convocado al diálogo a las principales fuerzas políticas del país. El tema que emerge como prioritario en la agenda es la inseguridad ciudadana y, por supuesto, el Plan que está destinado a disminuir la victimización y la percepción de inseguridad.
¿Este Plan Nacional al 2018 es viable?, creo que no. Por lo menos no de la forma en cómo está planteado. Aquí  cinco breves  razones que dificultan la viabilidad del Plan Nacional.
1) El Plan carece de presupuesto.
El Plan Nacional de Seguridad Ciudadana presenta una matriz de actividades para arribar a los seis objetivos estratégicos. Son 238 actividades a lo largo de 45 páginas  y todas carecen de presupuesto. Así por ejemplo, en una actividad se plantea "recuperar la exclusividad del servicio policial" al 100%, acción imprescindible, pero no se establece  cómo se va a implementar , ni cuánto va a costar. Ello supone duplicar el salario de quienes se encuentran en el servicio 2 x 1. Sin  compromiso presupuestal muchas de las actividades pasarán a ser letra muerta.
2) El Plan no soluciona algunos serios problemas presentados en su diagnóstico.
A confesión de parte, relevo de pruebas. La primera parte del Plan presenta un diagnóstico interesante y sumamente preocupante, pero que no tiene un correlato  en el plan de actividades. Un ejemplo, las 1,397 comisarías que deben ofrecer la seguridad a la ciudadanía en las calles de todo el país, solo cuentan con  5,800 policías para el patrullaje considerando el sistema 2 por 1. Eso en promedio supone que hay 4 policías en la calle por comisaría o, dicho de otro modo, un policía en la calle por 5,258 peruanos. El plan no proyecta   el número de policías necesarios en las comisarías para solucionar esta situación (objetivo 5.7). Por otra parte, la solución a las serias deficiencias de infraestructura y de saneamiento legal de las comisarias  no se encuentra ni planteada , ni presupuestada en el Plan, afectando la calidad y la cobertura del servicio.
3) Solo paliativos para los altos niveles de corrupción en los operadores de Justicia.
La corrupción se reconoce como un problema, pero el Plan plantea básicamente acciones  contra la corrupción   vía procedimientos disciplinarios  (objetivo 5.3) que deben culminar este año en la policía. Aún así, los procedimientos disciplinarios policiales tampoco serán suficientes pues, grande o pequeña, la corrupción se encuentra institucionalizada a través de "sistemas" que van de los más altos niveles policiales hasta al policía de la calle. Hay planteamientos similares para el Ministerio Público o para el Poder Judicial (objetivo 6.2). Sin embargo, la pérdida de credibilidad  y la percepción de corrupción en la policía (53% - IPSOS) y en el poder judicial (49% - IPSOS) es tan grande, que el Plan debiera contemplar y presupuestar un cambio radical de estas instituciones.
4) Las actividades planteadas en el Plan carecen de una visión integral operativa.
 A la base de este problema se encuentra la renuencia de la policía  en aceptar  el liderazgo del  Ministerio Público en la investigación del delito.  Este aspecto se mira de costado en el Plan, pese al impacto  negativo en la persecución del delito y en el cuidado de la prueba para la posterior judicialización favoreciendo finalmente a  la impunidad.
5) Indicadores flojos, responsables difusos y ausencia de prioridades.
El Plan contempla indicadores de cumplimiento y responsables de la acción, pero estos son, a nivel de indicadores, tan solo nominales pues no hay una descripción operativa del indicador que permita su seguimiento en el tiempo y la posibilidad de realizar ajustes. Son por  lo tanto indicadores  que no permiten el monitoreo de la actividad. Así mismo, los responsables  solamente se expresan a nivel de sector, ni siquiera se llega a nivel de Dirección General, lo cual no permite individualizar la responsabilidad funcional de quien debe hacerse cargo de la  actividad. Por último, son tantas las actividades que se hace necesaria una priorización de las mismas, pues no todas tienen el mismo peso ni el mismo impacto en la seguridad ciudadana.  Sin prioridades será complicado gestionar el Plan.  Si a ello le sumamos la falta de presupuesto, el riesgo de la ineficacia e inviabilidad  es sumamente alto.
Finalmente, hay que decir que no todo es malo, por lo menos hay un Plan Nacional, un diagnóstico sincero, esfuerzo comprometido y una larga lista de actividades, lo cual es positivo. Pero es imprescindible establecer prioridades, criterios de cumplimiento, responsables identificables y garantizar el financiamiento. En ese sentido el Ministerio de Economía y Finanzas debe incorporarse a la discusión, pues su presencia es necesaria para proyectar, garantizar y provisionar los recursos económicos necesarios para la ejecución del Plan Nacional de Seguridad Ciudadana. De lo contrario seguiremos empedrando de planes el camino al infierno.


jueves, 8 de agosto de 2013

TRANSGÉNICOS Y PRECAUCIÓN / Alfredo Stecher

Los transgénicos, organismos modificados por medio de ingeniería genética, son un tema candente: en los extremos, unos creen – o fingen creer, según el caso - que con ellos están salvando a la humanidad de las hambrunas, otros consideran que afectan la salud de las personas y la biodiversidad; algunos solo defienden sus extraordinarias ganancias como productores o comercializadores de semillas transgénicas; y muchos se han acostumbrado a producir con ellas, y han obtenido temporalmente buenos resultados económicos –no todos-, o han perdido la capacidad de producir sin ellas, un efecto indeseable. Otros las respaldan o cuestionan desde la política, por convicción o por responder a presiones económicas o sociales. En todo caso el mundo agrícola y alimentario ha cambiado mucho con ellas y es imperioso tomar posición fundamentada.
No hay cambio, ni iniciativa, ni creación, que no tengan su reverso. Como en muchos otros campos, no es que los “buenos” estén a un lado y los “malos” al otro. Pero sí hay argumentos científicos más fuertes en uno que en otro sentido y es necesario entender los efectos reales, favorecer el predominio de lo positivo y protegernos de lo malo, al margen de cuán buenas o no puedan ser las intenciones detrás. Es importante analizar los problemas desapasionadamente, sin demonizar aquello con lo que discrepamos, algo que solo contribuye a crear y fomentar fundamentalismos.
Debe quedar claro: no es que lo natural sea siempre bueno y lo modificado por el ser humano sea malo. Muchísimas cosas naturales solo son buenas o son mucho mejores gracias a modificaciones por los humanos. Hay frutos y tubérculos que solo son comestibles tras su cocción u otro procesamiento, hay plantas que son un prodigio una vez que se ha eliminado un componente dañino; la mayor parte del agua en estado natural tiene patógenos orgánicos y, en algunos casos, contaminantes minerales. El mundo sería irreconocible e invivible para la humanidad actual sin los avances tecnológicos crecientemente favorecidos y acelerados por el desarrollo de la ciencia. Pero antes de su reciente florecimiento la humanidad ha ido formando, a través de diez mil o más años, por selección o cruces, las decenas de miles de especies y variedades de plantas y de razas de animales que hoy conocemos, además de muchas que han dejado de existir o hemos perdido de vista. Sin estos productos del ingenio, junto con otros avances tecnológicos, sí que no podríamos alimentar hoy día a toda la población mundial.
El tema de los transgénicos ha sido motivo de discusión con mi amigo Julio Favre, honestamente convencido de que son indispensables en la lucha contra el hambre en el mundo. Su argumentación se basaba en gran parte en la de Alexander Grobman, destacado científico peruano, también empresario. Le debía a Julio este artículo y otros que seguirán, que le había anunciado e incluso comenzado, los que lamentablemente llegan tarde para él. También lo hago pensando en los lectores de Compartiendo, órgano virtual del Centro Ideas, dos veces por semana, de notable duración y regularidad, a cargo del economista Fernando Alvarado. Compartiendo publica artículos tanto en contra como a favor de los transgénicos, entre ellos míos y de Grobman. Fernando y yo somos integrantes de Ideas.
Debo aclarar que en tanto presidente del directorio de una certificadora ecológica, BIO LATINA, velo porque nuestra empresa – latinoamericana, con sede en Lima – cumpla estrictamente con las normativas internacionales y nacionales, que obligan a excluir los transgénicos y la contaminación con estos, como efectivamente lo hace y lo acreditan los organismos competentes en la Unión Europea, los Estados Unidos y nuestros países. Escribo a título personal, lo que me permite un enfoque matizado al respecto.
Desde la adolescencia y juventud he tenido mucho respeto por la ciencia y la tecnología y en muchos casos admiración por su interacción con la naturaleza, y la mantengo. Esto me distancia de los ambientalistas y naturalistas a ultranza. La casi totalidad de la naturaleza sería inaccesible e incluso en su mayor parte irreconocible si abstraemos los cambios introducidos por el ser humano –hasta gran parte de la Selva aparentemente virgen tiene marcas de nuestra acción-. En los años 50 y 60, la bomba atómica hizo temer a muchos científicos y filósofos, así como a políticos y legos, que el avance de la ciencia, a la vez que seguir abriendo opciones de mejora, podía poner en peligro la misma supervivencia de la civilización y de la humanidad. La práctica ha mostrado que, aunque el peligro era y es real, tenemos mecanismos para contrarrestarlo. Es casi increíble cuánto se ha reducido el peligro atómico y se ha pacificado el mundo – aunque por ratos no parezca – y lo que han avanzado la ciencia y las tecnologías desde ese entonces y cuánto han cambiado nuestras vidas.
También la biotecnología transgénica en salud y en agricultura (diferente de la biotecnología natural que combina características de seres genéticamente cercanos por medios de reproducción natural), son un gran avance técnico a partir de la profundización del conocimiento científico de los genes, que a la vez genera posibilidades positivas y nuevos riesgos para la humanidad. Merecen nuestro reconocimiento tanto quienes hacen avanzar las ciencias como quienes advierten de sus limitaciones y riesgos y se preocupan por eliminarlos o al menos disminuirlos o compensar sus efectos.
En el caso de la manipulación transgénica se abren nuevas posibilidades de curación de enfermedades y también de mejoras en la producción agrícola, pero las unas y las otras exigen la más rigurosa aplicación de pruebas científicas sobre su inocuidad y del principio de precaución en todo lo que afecta o puede afectar la salud humana o de nuestro entorno.
Hay incluso experimentación transgénica en varios países del Tercer Mundo para la creación de plantas con resistencias mayores a enfermedades, plagas, sequías u otras adversidades, o potenciadoras de sus cualidades nutricionales, y es posible que efectivamente algún día ayuden a mejorar la producción de alimentos en algunos lugares y que sean aceptadas incluso por escépticos o críticos, una vez que se constate, si resulta ser así, su inocuidad para personas y ambiente natural. Pero eso es un proceso largo. Exige una experimentación científica con primacía del bien social sobre el afán de lucro empresarial, así como la aplicación sistemática del principio de precaución. No porque el afán de lucro sea malo en sí –la búsqueda de ganancias es uno de los motores más potentes del desarrollo-, sino porque, sin control social y en el caso de empresarios poco escrupulosos, es capaz de causar enormes daños sin responsabilizarse por ellos, al menos motu proprio, como lo ha demostrado la experiencia. Recordemos solo los emblemáticos casos de la talidomida (malformaciones congénitas), del asbesto en viviendas, del tabaco, de las grasas trans, y de tantos medicamentos que cada cierto tiempo son retirados o tienen que llevar una severa advertencia de riesgo por los efectos a veces mortales (aunque pueden ser positivos e indispensables en ciertas circunstancias y aplicaciones, hasta la talidomida).
En Europa -salvo España, que autoriza la producción a gran escala, y algunos otros países, con limitaciones- se permite solo la experimentación de producción con semillas transgénicas a pequeña escala y con especiales cuidados de aislamiento, para que no contaminen la producción comercial y la naturaleza. Y se realiza pruebas de inocuidad de sus productos, por ahora en animales. Los resultados más difundidos de estas pruebas arrojan indicios de peligro, pero ni son definitivos, ni demuestran inocuidad. A partir de 2004, todos los productos modificados genéticamente o elaborados a partir de un transgénico (incluso cuando se trate de un mínimo ingrediente) deben indicarlo en el envase. No se trata de una advertencia, ya que la UE considera que los productos aceptados son seguros, sino de información para que el usuario pueda decidir mejor qué está comiendo, ejerciendo el derecho a elegir – positivo, y tan caro a las posiciones pro transgénicas en otros aspectos.
La resistencia a los transgénicos en Europa efectivamente proviene en parte de la opinión contraria de las posiciones ecologistas, de amplio respaldo, meritorias, aunque no siempre en lo cierto, pero también de opiniones críticas desde la comunidad científica. Y es tan fuerte que el gigante Monsanto ha tirado allá la toalla.
Es curioso el contraste en el resto del mundo: Por un lado, lo exigente –aunque con frecuencia no suficientemente exigente- que es la legislación y la comunidad científica con nuevos medicamentos, que tienen que probar tanto su inocuidad como los casos y la frecuencia con que tienen efectos adversos (se supone que, una vez aprobados, son aplicados con cautela y sopesando beneficios y riesgos). Por otro lado, lo laxa que es respecto de semillas que son aplicadas en millones de hectáreas en todo el mundo, con riesgos para los seres humanos y el ambiente en la producción y sin certeza de inocuidad en el consumo.


jueves, 1 de agosto de 2013

Alfredo Stecher/ HOMENAJE A JULIO FAVRE

Coincido con un amigo común, el economista Ramón Ponce, que me escribe que la nación pierde a un combatiente de primera línea y nosotros a un querido amigo. Ni él mismo ni nosotros, hace no mucho, presentíamos su muerte.
Recibí consternado la noticia a través de una llamada del doctor Antonio Bacigalupo, muy destacado científico en nutrición animal y humana, ex decano de Zootecnia, ex profesor y amigo de Julio Favre. Horas antes habíamos brindado en su casa un simbólico pisquito por la salud de Julio, en ocasión de presentarme él partes de la notable y muy variada música para su ingeniosa y entretenida comedia “El robo del manto de la virgen”, centrada en Chincha, su comunidad negra y un teatro de varietés francés, años antes de la Guerra del Pacífico. Hace pocos meses nos reunimos con Antonio y Julio en mi departamento, a raíz de una breve estadía de éste en Santiago.
Sigo conmovido.
Nos conocimos con Julio en la Universidad Agraria La Molina, creo que en 1965, en el curso de redacción técnica del gran poeta y destacado profesor Javier Sologuren. Nuestra relación fue de adversarios en elecciones y luchas estudiantiles, pero de mutuo respeto. Coincidíamos en el interés por contribuir a la mejora de nuestra Universidad, en ese tiempo una de las más destacadas de ciencias y tecnologías agrarias en Latinoamérica.
Posteriormente nuestros caminos divergieron más, y probablemente mis posiciones eran más equivocadas que las suyas. Pero ante la insania criminal de Sendero Luminoso, coincidimos en la decisión de resistir y no salir del país. El terror, de cualquier signo, es el peor enemigo de una sociedad. Por iniciativa de otro amigo común, el arquitecto Eduardo Figari, formamos, en los aciagos años finales de la década del 80, junto con Julio y otras personas, un grupo de tertulia política, el Grupo Puente. Se trataba de facilitar un mayor conocimiento mutuo y la discusión entre posiciones provenientes de o pertenecientes a diferentes canteras políticas, principalmente socialistas y liberales. Nos unía un afán común de contribuir mejor a la pacificación y desarrollo de nuestro querido país. Después de períodos, durante varios lustros, de reuniones frecuentes, algunos integrantes, entre ellos Julio, nos hemos seguido reuniendo intermitentemente.
Julio Favre es considerado un hombre valiente, franco, emprendedor, visionario, apasionado por sus empresas y por el Perú, preocupado por buenas condiciones de trabajo y laborales así como de cooperación con sus proveedores, y siempre dispuesto a financiar obras sociales en su entorno. Esto le ha valido el reconocimiento de su personal y de gran parte de la sociedad de la provincia de Huaura, lugar de origen de su actividad empresarial, y en otros lugares. Para ello ha constituido también una Asociación de Apoyo Social.
Favre ha sido un pionero en mejorar los estándares de producción avícola, en especial con su pollo denominado natural, sin hormonas ni antibióticos en su crianza, alimentado solo con productos vegetales, en espacios más amplios que los habituales, como expresión de una preocupación ecológica y por una alimentación más sana y más sabrosa, en respuesta también – y favoreciéndola - a la evolución de las demandas de los consumidores. Este noviembre con su empresa en Huacho, originalmente llamada Atahuampa, una de las que luego conformaron Redondos (nombre derivado del innovador diseño de sus galpones), pensaba festejar en grande los 40 años de la empresa.
Redondos es la segunda o tercera empresa avícola y de otros alimentos en el Perú, diversificada (en pavos, porcinos, acuicultura, procesados y pollos bebé, también de exportación) y siempre innovadora, y Favre fue presidente de la Asociación Peruana de Avicultura y de la Confiep. Gracias a él y a empresarios como los hermanos Ikeda, de San Fernando, también surgidos desde abajo, el Perú tiene una de las carnes de pollo más baratas, sabrosas y saludables – claro que no tanto como el pollo orgánico. Sus acciones y posiciones han sido siempre, y muchas veces con razón, controvertidas, pero respetadas por su intención positiva y valentía.
Julio encabezó la resistencia de empresarios de Huacho frente a Sendero y el MRTA, con la negativa a entregar cupos y el reclutamiento de personal militar en retiro para su defensa. Salvó la vida de un ataque senderista a su casa debido a que no se encontraba presente. En 1990 su fábrica de envasado de espárragos en Huacho, en que trabajaban 800 obreras, fue destruida por Sendero. Su respuesta fue reconstruirla en tiempo récord gracias a un generoso préstamo bancario, en reconocimiento de la confianza que inspiraba su intachable conducta empresarial, e instalar una pequeña base del Ejército.
He visto con pena en Internet ataques indignantes contra Julio, que me motivan a escribir estas líneas para evitar que hagan mella entre las personas sensatas como las que siguen este blog. Lamentablemente hay algo de cierto en el dicho “miente, miente, que algo queda”, y hay que limpiar de lodo a quienes no se lo merecen en absoluto. Y es cierto que hay aspectos que criticar, pero con respeto y no inquina, tratando de entender y de convencer.
A raíz del devastador terremoto del 15 de agosto de 2007 en Pisco y provincias aledañas, con alrededor de medio millón de damnificados, Julio Favre, acompañado de Eduardo Figari, recibió del presidente Alan García la tarea de hacerse cargo de la reconstrucción de las zonas destruidas. Consternados por la magnitud de los daños y del sufrimiento, aceptaron la tarea bajo el compromiso de que recibirían facultades y recursos similares a los que permitieron en Colombia la reconstrucción de la ciudad de Armenia y otras menores, en el eje cafetero, después de los terremotos de 1997. El Gobierno colombiano había decidido entregar la tarea a la sociedad civil, la que cumplió con éxito, superando las expectativas. García decidió, adecuadamente, tomarlo como ejemplo, y el Gobierno conformó el Fondo de Reconstrucción del Sur, Forsur.
Entonces aún sin el vistoso rótulo RSE – que felizmente va ganando adherentes poco a poco -, Favre y Figari, con la cooperación de algunos otros empresarios, de similar motivación, entre ellos Fernando Cillóniz (muchos propuestos no aceptaron el encargo), asumieron con toda seriedad, enorme dedicación y creatividad ese difícil compromiso de responsabilidad social empresarial - y cívica, con el ofrecimiento de García de dotar al Forsur de la autoridad, autonomía y recursos necesarios para poder ser eficaz. Me consta que durante meses sus frecuentes traslados y estadías en la zona de desastre fueron cubiertos íntegramente por su peculio.
Forsur logró elaborar lineamientos y normas básicas para una reconstrucción con criterios urbanísticos y de vivienda adecuados e intentó establecer mecanismos de consulta y una fructífera coordinación entre todos los actores, públicos y privados. Pero frente a la terrible ineficacia, corrupción, incompetencia y lentitud de la mayoría de actores estatales e institucionales involucrados, al no contar con las condiciones necesarias para realizar la tarea encomendada, lo que García no pudo cumplir, Favre y Figari se vieron obligados a renunciar al encargo recibido. El resultado penoso ha sido un proceso de reconstrucción lentísimo, tortuoso y con resultados que nadie pondría como un ejemplo para otro país o región.
Ahora reaparecen desaforadas y en muchos casos malintencionadas críticas a Favre, y, de paso, a Figari, con el sambenito de que ellos solo buscaban lucrar. La lógica es la habitual: como hay empresarios corruptos, también lo serían quienes, al contrario, destacan por su honestidad y compromiso social. Así solo contribuiremos a fracturar más a nuestra sociedad, cuando lo que se requiere es unirnos por encima de diferencias, contradicciones y ópticas diferentes. Pongo mi mano al fuego por la probidad de ambos, incapaces de enriquecerse o favorecer a sus allegados a costa del erario público o de fondos para víctimas de emergencias.
Mi aprecio por Julio no significa que hayamos coincidido en todo. Al contrario, discrepamos con frecuencia, especialmente sobre la forma de enfrentarse al terrorismo, así como luego sobre el modo de procesar como sociedad esas terribles experiencias, a partir de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, que yo valoro y que él rechazaba. Y también respecto de la coyuntura política o temas como los transgénicos. Además le he criticado frecuentemente lo que he considerado ataques suyos, a través de su columna periodística, gratuitos y excesivos, y le he hecho notar que por ellos a veces también yo me siento ofendido. Su respuesta ha sido siempre disculparse y atribuirlo a su vehemencia. Sabía escuchar y trataba de entender otras opiniones. Y, en efecto, ninguna diferencia ha significado desconocer su profundo compromiso por un Perú mejor.
Necesitamos como país, sin esconder lo que nos separa, la cooperación o al menos el respeto mutuo y la tolerancia entre todas las personas de buena voluntad, en quienes predomina lo positivo sobre lo negativo, en la sociedad civil y, a partir de ella, en la institucionalidad política. Necesitamos que predomine este enfoque sobre la inquina y la agudización de las discrepancias, y sobre la absolutización de los intereses personales y de grupo. No hay varitas mágicas para avanzar y evitar tragedias, tanto más probables cuanto más nos polarizamos.

Se me dirá que un homenaje no es el momento de expresar críticas. Eso es cierto en el cementerio, donde mi lejanía física no me ha permitido estar, pero en la prensa política es indispensable, para dar más fuerza a lo positivo, que evidencia así no provenir del desconocimiento de las discrepancias sino de su justa calibración. Creo que él lo hubiera apreciado. Una lástima que dejemos tantos homenajes importantes para el después.

lunes, 29 de julio de 2013

CHILE: LA ESCENA ELECTORAL /Alfredo Stecher

Las tribulaciones de la Alianza, tanto por el infortunio de sus precandidatos como por las rivalidades internas en los partidos y entre ambos, así como con el Gobierno, han opacado momentáneamente los complejos problemas de la Concertación, ahora Nueva Mayoría.
De acuerdo a lo esperado, la UDI ha nominado a Evelyn Matthei, economista, renunciante ministra de Trabajo, como su precandidata, y RN, después de insistir en Andrés Allamand, ha tenido que plegarse, ante la renuncia de éste a ser candidato presidencial, de modo que tenemos el interesantísimo escenario de la disputa por la presidencia de Chile entre dos mujeres (los varios otros candidatos no parecen tener ninguna chance).
La Alianza, por la resistencia de RN a Matthei, estaba tratando de ponerse de acuerdo en organizar una convención nacional relámpago de representantes de sus partidos para elegir al candidato común, desechando la idea de competir en primera vuelta. Al parecer han primado, por un lado, el temor a que la división y el enorme riesgo de ni siquiera llegar a una segunda vuelta presidencial desmoralicen a sus votantes, por otro lado la presión del presidente Piñera, que ha recuperado peso por estar mejorando su aceptación ciudadana hasta alrededor del 40%. En ese contexto Allamand debe haber percibido que tenía una alta probabilidad de volver a perder como precandidato, ante la fuerza de Matthei y fuertes disensiones internas en RN (un espectáculo penoso), y ha optado por el camino más seguro de candidato al Senado por Santiago Poniente. Los esfuerzos desesperados del presidente de RN por encontrar otro precandidato aceptable para su partido - y que aceptara - resultaron infructuosos.
La UDI parece ser el partido mejor organizado, ordenado y disciplinado, mientras que RN tiene un liderazgo errático y conflictivo. Y la UDI ha evidenciado una mayor capacidad de movilización de sus afiliados y simpatizantes – incluso físicamente, en sectores pobres. Pero nada le quita al grueso de la Alianza el calificativo que Longueira aplicó a su sector al haberlo llamado en abril, según un columnista, una derecha destructiva, chaquetera y pesimista.
En cuanto a los candidatos, en el indeseable caso de que tuviera que optar entre ambos, mi preferencia por Allamand frente a Longueira se invertiría ahora a favor de Matthei, tanto por la inmadurez paradójica mostrada por él, como porque siempre he tenido cierta simpatía por ella, a pesar de su pasado más conservador que Piñera y sus ocasionales exabruptos verbales ante ataques opositores. Si bien ella ha votado por el Sí en el plebiscito y ha defendido a Pinochet en ocasión de su prisión en Londres, parece haber evolucionado algo, como lo evidencia la poca simpatía que le tenía la UDI cuando creía no necesitarla. Probablemente esto corresponda a la tendencia general, lenta, de liberalización dentro de la derecha, que se expresa en la cada vez más frecuente autodefinición como centroderecha y, por ejemplo, en la conformación, liderada por jóvenes liderados por ex integrantes del actual Gobierno, de una fundación (lo que en el Perú llamamos ONGs) que considera como su principal enemigo a lo que llaman pacto entre burócratas socialistas y empresarios monopolistas.
Se le reconoce, no sé si exagerando algo, a Matthei honestidad, inteligencia, independencia de criterio, realismo, franqueza, capacidad de trabajo, autoridad y facilidad de trato con la gente común, cualidades que comparte con Bachelet (no solo el ser mujer e hija de general), aunque al parecer no mucha empatía y menos sencillez. Y se le reprocha mal carácter. No ha tenido una actuación destacada como ministra del Trabajo, pero sí ha impulsado varias iniciativas positivas y ha mostrado un notable empeño en castigar el incumplimiento de leyes laborales de parte de algunas grandes empresas.
Ella ya fue alguna vez precandidata a la presidencia – en 1992 en RN contra Piñera, o sea que ambición política no le falta, aunque ha estado dispuesta a dejar la política después de terminar el gobierno actual, al no haber postulado al Congreso. Los analistas recuerdan su involucramiento en el famoso caso Piñeragate, donde gente allegada a ella fue acusada de haber grabado y difundido instrucciones telefónicas de Piñera para perjudicarla en un debate televisivo, a raíz de lo cual ella renunció a RN. A pesar de eso Piñera la nombró ministra y es clara su preferencia por ella como candidata. Matthei tiene carisma y ha ganado en todas las elecciones para diputada y senadora en que participó. Parece tener un mayor apoyo que Allamand entre jóvenes y mujeres, la gran incógnita del voto ahora voluntario. Es indudablemente la candidata de centroderecha más fuerte contra Bachelet y está inyectando algo de optimismo a la alicaída Alianza. Pero todo sigue indicando que Bachelet ganará holgadamente.
Las tensiones en la escena política general pueden ser simbolizadas por la sorpresiva iniciativa conjunta de RN y DC de presentar en el Congreso una propuesta de reforma del sistema electoral binominal, sin consultar con la UDI ni Piñera ni el resto de la Nueva Mayoría, a lo cual el Gobierno ha respondido con una propuesta ligeramente diferente. Es significativo que lo que fue un mecanismo criticado desde lustros y corresponsable del desencanto masivo con la política, nunca abordado, ahora sea motivo de propuestas concretas que buscan anticiparse a la anunciada iniciativa de Bachelet al respecto. Y hacerlo conjuntamente RN y la DC es una poderosa señal a la Alianza y a la Nueva Mayoría de que, si no tratan bien a esos partidos en su seno, deja de parecer inviable un tercer bloque entre ambas coaliciones, en el – por cierto difuso - centro político.
El sistema binominal, implantado por la Constitución de 1980, promulgada por la dictadura militar, implica la elección, entre dos candidatos de cada partido o coalición, de dos representantes por circunscripción electoral, sin necesidad de alcanzar un porcentaje mínimo a nivel nacional (esto último ha permitido triunfos aislados de algunos representantes independientes). Y, si un partido obtiene más del doble que el siguiente, obtiene los dos cupos. El objetivo, logrado, era favorecer la estabilidad política, al ser un fuerte incentivo para la formación y la mantención de alianzas políticas y para la búsqueda de consensos en y entre ellas, así como una barrera de entrada para partidos nuevos o más pequeños. Como resultado, Chile ha gozado de una gran estabilidad política, pero a la vez ha sido favorecida la permanencia casi indefinida en el Congreso de políticos cada vez más criticados desde las bases como atornillados al Poder, y se ha generado un creciente y justificado rechazo popular a ese sistema electoral, recogido por políticos de izquierda. Tímidos intentos de la Concertación de modificarlo no han llegado ni siquiera a ser presentados en el Congreso, por la oposición interna y de la Alianza.
La expectativa de recuperar el Gobierno facilita la superación de las enormes tensiones en la Nueva Mayoría, pero no las elimina. Por ahora se dan principalmente respecto del reparto de cupos electorales, pero también son fuertes en el plano programático.
Las difusas exigencias de cambio de parte de amplios sectores ciudadanos, especialmente jóvenes, han sido centradas, principalmente por la fuerza del movimiento estudiantil, tanto universitario como secundario, en la gratuidad de la enseñanza, como una especie de varita mágica para su accesibilidad y calidad, y en una mayor participación y renovación generacional en la política, además de una nueva Constitución. Bachelet ha logrado simbolizar esto y facilitarle un cauce institucional que debilita, al menos por ahora, a las opciones más confrontacionales o anti sistema. Ha afirmado, por un lado, que quiere cambios profundos, a la vez que ha evitado mayores precisiones y ha incorporado a su equipo electoral a expresiones políticas diversas, también respecto de estos temas.
Esto incluye tanto a propulsores de convocar una asamblea constituyente como a personas que prefieren el camino de cambios a través del Congreso; a defensores de la gratuidad de la enseñanza y a detractores que indican – en lo que concuerdo – que lo importante es elevar la calidad y que, al menos por un buen tiempo, la gratuidad generalizada es presupuestalmente regresiva; a partidarios de una reforma tributaria más profunda o más moderada; y a quienes promueven reformas al sistema binominal y quienes prefieren uno proporcional.

Personalmente debo decir que, aunque un poco desilusionado por estar rodeado casi exclusivamente por hombres, veo como más adecuadas las propuestas del exministro de Hacienda Andrés Velasco, que logró el lejano segundo puesto en las primarias de la Nueva Mayoría. Reacio a las tentaciones populistas, plantea reformas políticas importantes, pero moderadas, y cambios en lo económico cuidando la estabilidad, y expresa la modernidad cultural y el liberalismo valórico de crecientes capas medias, especialmente profesionales.

sábado, 20 de julio de 2013

Observando con simpatía/DEPRESIÓN ELECTORAL/Alfredo Stecher

El miércoles, poco después de haber retomado el tema de la política chilena para nuestro blog, en mi habitual caminata vespertina, pasando por un taller de reparación de televisores, vi la noticia de que Pablo Longueira, de la Unidad Democrática Independiente - UDI, el candidato de la Alianza (centroderecha, la coalición del presidente Piñera) a la presidencia, había renunciado a su candidatura por enfermedad. Me pregunté si no sería por alguna encuesta que confirmaba sus pocas chances de ganar - apreciación ésta de amplio consenso. Pero luego, viendo los noticieros, resultó que su enfermedad es una depresión aguda, con diagnóstico clínico, y que todos los políticos entrevistados se mostraban consternados y solidarios, actitud a la que me he sumado. Claro que encuestas malas pueden haber contribuido a gatillarla y muchos sospechan un componente sicótico.
Supongo que quien siempre ha mostrado mucha energía y perseverancia en política y acaba de ganar a Andrés Allamand, de Renovación Nacional, el otro precandidato en campaña desde noviembre, por estrecho margen las elecciones primarias entre precandidatos presidenciales de la Alianza, después de muy intensos dos meses, no pondría un lastre a todo su futuro político usando como pretexto una depresión ficticia.
Repaso los antecedentes que ayudan a entender lo posterior, y en particular, porque la derecha está de nuevo como si estuviera empezando a prepararse:
Ante el inicio de la carrera electoral, presidencial y parlamentaria, en condiciones de bajo respaldo popular a su Gobierno, veo en la Alianza dos variantes para la redefinición de sus posiciones, la de quienes consideran que la derecha ha perdido fuerza por haber diluido sus posiciones tradicionales en pos de ganar al centro, y la de quienes apuestan por modernizarlas como centroderecha coherente (las palabras son mías).
Y algo parecido en la izquierda – Concertación -, la de quienes buscan afirmar el carácter de centroizquierda, alrededor del eje Partido Socialista (al que pertenece la expresidenta Michelle Bachelet, aunque empinada muy por encima de todos los partidos) - Democracia Cristiana, y la de quienes pretenden un frente más amplio y más de izquierda, el Partido Popular Democrático y el Partido Radical Socialdemócrata, que tienen menor respaldo electoral. Ambos aceptan – la DC a regañadientes - una alianza electoral con el Partido Comunista, que a su vez no tiene otra opción si quiere seguir participando en la escena política legislativa (actualmente tiene tres diputados gracias a apoyos de la Concertación, recíprocos).
Los resultados municipales, mucho más favorables a la Concertación, han acelerado la formalización de las dos precandidaturas presidenciales de derecha, de Laurence Golborne, y de Andrés Allamand, para competir en la primaria de la Alianza. Ambos han renunciado para ello a los ministerios en los que han ganado notoriedad e imagen favorable, Golborne a Obras Públicas (antes en Minería) y Allamand a Defensa. Hay que destacar que, aunque el presidente Piñera tiene una aprobación que oscila alrededor del 30%, algunos de sus ministros, entre ellos los dos precandidatos, han estado superando el 70% y casi todos el 50% (excepto el de Educación).
Un problema para sus partidos es que las posiciones de los candidatos son algo más liberales que las de éstos. Por ejemplo, Golborne acaba de reiterar su apoyo al Acuerdo de Vida en Pareja - AVP, para homosexuales y para heterosexuales que prefieren no casarse, propuesto por el Gobierno, y se ha abierto a considerar el aborto en caso de malformaciones, a lo que la UDI se opone tajantemente, y Allamand, el propulsor de AVP, ha declarado, por ejemplo, que el gran y problemático proyecto eléctrico Hidroaysén, que el Gobierno y su partido respaldan, pero que es resistido por los ambientalistas y gran parte de la opinión pública, está muerto.
Lo que complica aún más a la centroderecha es que Golborne basa su campaña casi exclusivamente en su carisma, la simpatía que genera, tanto que en declaraciones y entrevistas, con muchas – demasiadas - palabras, básicamente se limita a subrayar su origen más popular, su éxito empresarial y como ministro (el del rescate de los mineros sepultados) y su cercanía con la gente. Por otro lado Allamand se centra en la experiencia acumulada en su larga trayectoria política, que incluye su capacidad para negociar acuerdos con la Concertación.
Ante la enorme ventaja en las encuestas de la ausente Bachelet – tras unos años como directora ejecutiva de ONU Mujer – se está instalando en los partidos de derecha un ambiente pesimista respecto de sus posibilidades y en los de izquierda un mayor optimismo, a la vez que una creciente preocupación por las luchas entre los partidos que la componen.
Hace poco el panorama ha cambiado completamente. En apretada síntesis, Golborne tuvo que renunciar a la precandidatura, que no daba mucho fuego. Oportunamente dos días antes de vencer el plazo para la inscripción de precandidatos en las primarias vinculantes organizadas por el Estado, la Corte Suprema ratificó decisiones judiciales condenando a Cencosud (actual propietaria de Wong) por cláusulas abusivas en contratos de tarjetas de crédito con los 600 mil clientes de sus cadenas de retail y supermercados, obligándola a devolver a éstos millonarias sumas por comisiones que fueron declaradas anticonstitucionales – aunque habían sido avaladas por la Superintendencia de Banca y Seguros, y por ello sin sanción. Se trata de considerar renovado un contrato de tarjeta de crédito tras aumento de la comisión mensual - en aproximadamente un dólar - con el solo hecho de seguirla usando el usuario, sin su aceptación expresa. La norma que lo permitía ya fue derogada. En un clima político crispado por anteriores casos de abusos de grandes empresas, y agravado por la infortunada declaración de Golborne de que solo cumplía instrucciones de la empresa, su candidatura se hacía insostenible.
Fue en ese momento que la UDI inscribió como su precandidato a Longueira, que tuvo que renunciar al Ministerio de Economía (parecido al nuestro de la Producción). Longueira, uno de los fundadores de la UDI, había impulsado la generación de una amplia base popular que la convirtió en el partido con militancia más numerosa; es el más derechista en lo valórico, pero a la vez con mayor preocupación por lo social y con cualidades de articulación y negociación reconocidas desde antes por Bachelet.
Allamand, buscando asegurarse la victoria en las bases de la derecha, realizó su campaña de precandidato acentuando las posiciones más conservadoras, con lo que perdió respaldo de votantes del centro.
Ahora la Alianza se enfrenta de nuevo al dilema de nombrar a su candidato presidencial, ya sin tiempo para primarias. La opción de que sea Allamand, quizá el mejor candidato, parece difícil, especialmente después de haber despotricado contra la UDI y contra Piñera el día de su derrota interna. Lo que rápidamente corrigió – pero el daño estaba hecho. Aunque sea insólito, la persona al parecer con mayores chances de ser ungida por la UDI es la ministra de Trabajo, Evelyn Matthei, también mujer e hija de general (del más decente de los miembros de la Junta Militar, al menos al final, que forzó la aceptación inmediata del resultado del Plebiscito, la victoria del No), quien hace poco anunció su retiro de la política y la renuncia a la UDI porque su partido no la quería – lo que era cierto, por salirse del libreto y por ser proclive a enfrentamientos verbales con insultos. Está por verse si la Alianza logrará unirse tras un solo candidato o si volverá a dirimir fuerzas en la primera vuelta electoral, como frente a Bachelet en 2005, donde sus votos sumados superaron los de ella, algo costoso y riesgoso.
En cambio la izquierda, que hace unos meses parecía en peligro de descomponerse, en particular por su bochornosa incapacidad de inscribir candidaturas para las primarias para congresistas, está en una situación inmejorable. Evidenciando su gran habilidad política, Michelle Bachelet impuso el reemplazo de la denominación de Concertación por la de Nueva Mayoría, percibida como algo más de izquierda, logrando la incorporación del PC y de partidos menores, a la vez que manteniendo en el redil a la DC y al independiente Andrés Velasco, exministro de Hacienda (como nuestro MEF), como expresiones de las posiciones más centristas.
Las primarias significaron un arrollador triunfo de Bachelet, con más de 70% de los votos en la Nueva Mayoría y un 53% de los votos sumados de ambas coaliciones (la Alianza alcanzó vistosos 800000 votos, la Nueva Mayoría alrededor de impresionantes dos millones. La DC, que había logrado la mayor votación en las elecciones municipales, ratificando su condición de partido más grande de la centroizquierda, sufrió un descalabro al quedar su precandidato Orrego, con un magro 8%, tercero después de Velasco, con 13%. Último, con 5%, quedó Gómez, el a mi juicio poco serio precandidato del PRSD, quien había radicalizado sus propuestas.
El buen resultado de Velasco, de posiciones más liberales en lo valórico y más cautas en lo económico, facilita a Bachelet mantener la posición centroizquierdista que ha querido imprimir a la Nueva Mayoría y probablemente evita la fuga de votos de centro hacia la centroderecha.
Debo decir que alegra, por Chile, y también por nosotros, que nos beneficiamos con vecinos razonables y exitosos, la mayor perspectiva de estabilidad con cambio que estos resultados auguran, y que cualquiera de los principales precandidatos a la presidencia, no solo de la izquierda, sería probablemente un buen presidente – y agrego aquí a Marco Enríquez-Ominami, quien corre por su cuenta, tratando de forzar una segunda vuelta con él como retador, con posibilidades reales si la centroderecha va dividida.

jueves, 18 de julio de 2013

EGIPTO CONTROVERSIAL/ Alfredo Stecher

Egipto es un país de un millón de km2, solo un 20% menos que el Perú. Mirando los mapas por separado, nuestro país nos parece mucho más grande, porque olvidamos que África, con más de 30 millones de km2 tiene una extensión mucho mayor que América del Sur, con cerca de 18 millones de km2. Y tiene unos 88 millones de habitantes.
Egipto es básicamente un gran desierto, extensión del Sahara, atravesado por el río Nilo, con apenas 35 mil km2 (3 500 000 ha) de tierra cultivable y cultivada, de las más fértiles del mundo, el tamaño de departamentos como Lima o Piura. En el Perú solo cultivamos algo más de dos millones de hectáreas, menos de la mitad de la tierra cultivable, pero gran parte del resto es tierra con selva o vegetación de altura, principalmente pasturas, mientras que en Egipto el resto es desierto totalmente árido, sin bosques ni pastos.
Egipto comparte con nosotros la característica de haber sido cuna de una de las grandes civilizaciones; ha sido por tres milenios potencia mediterránea bajo los faraones, siempre asimilando a los sucesivos conquistadores, hasta la derrota de Cleopatra y Marco Antonio frente a Octavio (luego emperador Augusto), quien la convirtió en provincia romana, por muchos siglos. Pero posteriormente volvió a ser potencia independiente durante más de un milenio bajo los árabes mahometanos, con políticas tolerantes y de inclusión de judíos y cristianos, como en España antes de los Reyes Católicos y la Inquisición, y con gran preocupación por la ciencia y la economía.
Egipto sigue siendo una potencia en el mundo árabe - en gran parte empobrecido, pero en su parte asiática, países del Golfo, especialmente rico -, y tiene uno de los ejércitos más numerosos del mundo, único contrapeso fuerte al de Israel, aunque perdedor en todas las guerras entre ambos – y tiene enormes fuerzas policiales. Para contribuir a estabilizar la situación política en la región, Estados Unidos apoya a Egipto anualmente con 1300 millones de dólares en ayuda militar y otros 300 millones en ayuda civil, lo que le da una cierta influencia a través del Ejército – y explica porqué el gobierno norteamericano evita la palabra golpe, que lo obligaría a suspender esa ayuda de inmediato.
Me he preguntado por qué toco algo tan candente, fuera de mi temática habitual, ampliamente abordado por muchos analistas, y me contesto que es tan relevante para la estabilidad mundial y para nuestra concepción de la democracia y del bienestar de nuestras sociedades que no quiero rehuir el reto. No envidio la tarea de gobiernos y cancillerías de países desarrollados de tomar posición al respecto y comprendo la cautela de Obama y los intentos de ayudar a encarrilar un proceso descarrilado.
A raíz de la política del presidente derrocado, Mohamed Morsi, y del golpe militar, la estabilidad de Egipto está en cuestión y su futuro aún más incierto que antes. Ojalá no siga las sendas fratricidas de Libia y de Siria.
Morsi fue elegido por más del 50% de los votos en elecciones democráticas más o menos limpias, aunque con más del 50% de abstención electoral – en todo caso con resultados aceptados por todos, pero su gobierno ha hecho todo lo posible, en un plazo récord de poco más de un año, por empeorar enormemente la ya grave situación económica, enfrentar de manera abusiva a todas las demás fuerzas políticas y socavar la democracia, poniendo así en cuestión su legitimidad.
Las elecciones son efectivamente un componente esencial de la democracia, pero no bastan. Hitler usó las elecciones democráticas para alcanzar el Poder y acabar con la democracia – con la complicidad no solo de la extrema derecha sino también de los comunistas orquestados por Stalin, para quienes en ese tiempo el nacionalsocialismo y la socialdemocracia eran dos variantes del mismo fascismo. Mussolini, que fue aupado al Poder por el rey, a raíz de su marcha sobre Roma, hubiese ganado elecciones democráticas si las hubiera convocado. Y otras dictaduras nefastas, en casi todos los continentes, han ganado elecciones amañadas con hasta cerca del cien por ciento de los votos.
Morsi y los Hermanos Musulmanes no son iguales a esos precedentes históricos, cuya repetición se hace cada vez más difícil por el repudio interno e internacional que generan, pero son parte del islamismo sectario y antidemocrático, solo superado en esos aspectos por el partido salafista Nur, el segundo en votación, aún más fundamentalista; y claro, por los jihadistas y seguidores de Al Qaeda. Según opinión generalizada, Morsi había reunido todos los méritos para ser repudiado, al orientar su gobierno hacia un control total del Poder, concentrado en su persona, imponer una constitución islamista (aprobada por amplia mayoría, pero en una votación con solo 35% de participación), tener una gestión extremadamente inepta, alentar el enriquecimiento ilícito de sus partidarios y tolerar, si no alentar, el odio hacia las mujeres sin velo y su violación para limpiar el espacio público de la presencia femenina (lo que Sami Naïr denuncia como expresión de un fascismo religioso ultraconservador). Álvaro Vargas Llosa considera al régimen depuesto como un fascismo islámico. Creo que exageran.
Han sido impresionantes las manifestaciones contrarias, estimadas en 17 millones de personas, de un amplísimo movimiento democrático impulsado por el grupo llamado Tamarud – rebelión -, que manifiesta haber reunido 22 millones de firmas exigiendo la destitución de Morsi (lo que equivaldría a más de 7 millones de firmas en nuestro país). Este movimiento considera la destitución de Morsi como un paso más en su revolución popular.
La discrepancia fundamental se refiere a si se justificaba sacarlo por un golpe, para evitar el empeoramiento de la situación, o si, por haber sido elegido democráticamente, debía esperarse hasta las siguientes elecciones. Algunos analistas consideran que los militares habían contribuido deliberadamente al desgobierno y deterioro de la situación, pero la responsabilidad central reside evidentemente en la política de Morsi.
Los militares, en Egipto, son una casta especialmente privilegiada, con mucho poder económico y político a todo nivel, que ha gobernado Egipto por más de medio siglo y ha sido en general muy antidemocrática y represiva, de modo que su golpe hace temer lo peor. Sin embargo hay algunos indicios alentadores de que el cambio generacional, las experiencias vividas y el entorno internacional están influyendo en un sentido positivo. El presidente destituido, Morsi, se había basado en el general Abdel Fatah al Sisi, de 59 años, para defenestrar al mariscal Husein Tantaui y toda la octogenaria cúpula militar (que había depuesto al dictador Mubarak), y lo había nombrado jefe de las Fuerzas Armadas y ministro de Defensa, al considerarlo afín por su condición de islamista, por cierto moderado. Claro que muchos militares derrocaron a quienes los habían nombrado y también Pinochet fue designado por Allende, confiando en su lealtad, pero eran otros tiempos y Pinochet no convocó a un gobierno civil ni anunció la celebración de elecciones. Y Al Sisi parece haber invocado a Morsi repetidas veces, incluso en el ultimátum al final, a desarrollar una política de inclusión y no de confrontación total con las fuerzas opositoras moderadas y hasta con los demás islamistas.
Preocupa la violenta represión de las protestas masivas realizadas por los Hermanos Musulmanes, que –felizmente – se comprometen a ser pacíficas, pero al parecer incluyen a elementos violentistas. Y preocupa la influencia de los islamistas más fundamentalistas. Pero hay aspectos que alimentan la esperanza para un futuro mejor: la presión internacional, la renuencia de los militares más jóvenes a asumir el desgaste que provoca el ejercicio directo del Poder, la hoja de ruta anunciada, con plazos breves para la elaboración de una constitución y la convocatoria de elecciones, así como la designación del jefe de la Corte Suprema Constitucional, Adly Masur, como presidente interino y de un gabinete de transición de orientación tecnocrática, más laica y democrática (que incluye como vicepresidente al premio Nobel de la Paz Mohamed el Baradei), con apoyo tanto del movimiento Tamarud, como del gran imán de la principal mezquita suní y del patriarca copto (la numerosa minoría cristiana).
Actualmente las principales fuentes de ingresos y de divisas son los servicios, en particular el turismo – fuertemente afectado por la crisis política - y el canal de Suez (juntos alrededor del 50% del PIB), la industria, el gas y la agricultura. Las principales importaciones son productos industriales, alimentos (mayor importador de trigo del mundo), combustibles y armamento. El apoyo económico del más moderno Qatar a Morsi está siendo reemplazado por el de los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, más reaccionarios, expresión del complejo ajedrez geopolítico del Oriente Próximo y Medio.
En condiciones en que parece ser imposible reducir simultáneamente el poder del Ejército y de los islamistas, quizá una democracia tutelada por militares más modernos que antes resulte ser el mal menor frente a la manifiesta falta de voluntad de los islamistas, incluso los moderados, a tener una política de respeto y de tolerancia de la pluralidad democrática. Solo el tiempo dirá quiénes se equivocan menos en el análisis de esta situación tan complicada, que muestra una vez más que, siendo complicado, lo más fácil es derrocar a una dictadura, lo más difícil, reemplazarla por un buen gobierno. En todo caso las fuerzas laicas y democráticas necesitan tiempo, además de condiciones menos adversas, para desarrollarse y ganar más fuerza. Merecen ser apoyadas.