lunes, 26 de enero de 2015

Ollanta Humala es un mago…

… no de otro modo se puede entender que quién alguna vez tuviese 47 votos en el Congreso y aliados suficientes para hacer mayoría absoluta y que haya logrado hacerlos desaparecer y tener sólo 18 en la votación sobre la llamada ley Pulpín.
Hay muchos ángulos para analizar esta ley (que en mi opinión no habría solucionado mucho, ni afectado tanto), uno de ellas es constatar la habilidad política para hacerse daño del presidente de la República y su pareja.
La ley fue derrotada políticamente hace mucho tiempo y antes de que fuera leída por quienes hoy han logrado derogarla. Creyeron que era un mero trámite administrativo aprobarla en el Congreso (con muchísimos de los votos que luego la derogaron) y no se dieron cuenta que, dada la fragilidad gubernamental, luego de las primeras críticas y las débiles defensas, la ley ya había muerto.
Humala escogió este tema para jugarse parte de su escaso capital político restante y ahí está el resultado. Logró que cerca del 80% de los encuestados la rechace.
Humala hizo un mensaje a la nación y llevó la discusión al pleno del Congreso para que todos puedan ver quienes votaban a favor y en contra. ¡Y lo vimos! 91 congresistas lo hicieron. Todo un récord en estos tiempos de fragmentación. Logró además hacer más evidente que lo que queda de su bancada está fracturada. Marisol Espinoza, vicepresidenta de la República, votó en contra con otros siete congresistas nacionalistas. Difícil que ella se mantenga mucho más tiempo con ellos, más aún si encima fue víctima de los reglajes de la DINI.
Es muy incierto saber quiénes, de los que desde el Congreso se opusieron y votaron en contra de la ley, vayan a ganar mucho políticamente con este acontecimiento. Quizás algunos, quizá ninguno. Lo que queda clarísimo es la abrumadora incapacidad política del presidente y su esposa. Si algo más grave pasa más adelante, no va a ser porque la oposición lo esté buscando o lo quiera, sino porque el gobierno lo precipite con sus torpezas.
Lo que viene tendría que ser un nuevo gabinete, dada la magnitud de la derrota. Complicado escenario puesto que cada vez hay menos gente con peso político propio, dispuesta a representar a este gobierno. Porque  necesariamente tendrían que sacar a Ana Jara quien es su mejor vocera política y porque cualquier sentido atisbo de sensatez les indicaría que debieran sacar a Daniel Urresti, un ministro que es tan impresentable como popular.
¿Cómo mantener a un gabinete que se ha agotado en esta batalla política perdida por K.O.?¿Cómo sacarlo, si es que el nuevo tendría que pasar inevitablemente por el Congreso que los ha humillado?
No hay nada que hacer Ollanta Humala es un mago.

Nota: se han dado cuenta que entre todos los insultos de Urresti en las últimas semanas contra todo lo que se mueva nunca mencionaba la ley Pulpín, nunca la defendía ni atacaba, qué mejor prueba de su cálculo político en donde la agenda es él y exclusivamente él.

viernes, 9 de enero de 2015

IDEAS GENERALES SOBRE ALIMENTACIÓN SANA PARTE II/ Alfredo Stecher

Lo que considero certezas
Resumo aquí -siempre dispuesto a hacer correcciones ante nuevas evidencias-, lo que considero certezas, de creciente aceptación, pero lamentablemente todavía no compartidas por una mayoría:
1.    Alimentarse bien es clave para nutrirse bien, sentirse bien, rendir bien, tener descendencia más sana, así como para prevenir el envejecimiento prematuro y enfermedades, y afrontarlas mejor; es decir, para vivir mejor por más tiempo.
2.    Alimentarse bien es perfectamente compatible con comer cosas que nos gustan o nos pueden llegar a gustar, y proporcionarnos placer.
3.    La nutrición adecuada depende de la ingesta de una variedad de alimentos que incluya la infinidad de elementos que el cuerpo necesita y se encarga de equilibrar cuantitativamente y combinar –si recibe los insumos adecuados n cantidades razonables, que no tenemos necesidad ni de identificar en detalle ni cuantificar.
4.    Son elementos indispensables no solo los macronutrientes -proteínas, hidratos de carbono y grasas-, sino también innumerables micronutrientes, llamados por algunos sustancias vitales -minerales básicos, vitaminas, oligoelementos, enzimas y fibras, y muchos aún desconocidos para la ciencia o negligidos.
5.    Los minerales básicos y oligoelementos en la comida natural, a diferencia de los suplementos artificiales, no vienen aislados sino como parte de sustancias complejas, que en parte son asimiladas y usadas por el cuerpo integralmente.
6.    En el pasado, además de la pobreza y de la gula por opulencia (que ambas persisten), la mala nutrición y las enfermedades carenciales derivaban también del muy limitado desarrollo de la ciencia de la alimentación y salud, así como del olvido o de la supresión de conocimientos ya adquiridos por la humanidad a través de milenios de experiencia, por destrucción de las sociedades que los sustentaban o por represión con motivación religiosa.
7.    También de la formación limitada y unilateral del personal de salud y nutrición en lo que sí ya se sabía.
8.    Actualmente, aún más que a la pobreza, la nutrición insuficiente y la malnutrición se deben crecientemente también a malos hábitos alimenticios, inducidos o acentuados por los cambios en la vida productiva y social, por la propaganda de productores de alimentos refinados o de consumo rápido, así como por programas de alimentación mal concebidos, que, juntos, generan o estimulan incluso obesidad en los pobres y enfermedades carenciales, por falta de sustancias vitales.
9.    Un factor clave para esto es el error de muchos científicos y nutricionistas de considerar nutricionalmente equivalentes a alimentos naturales e industriales con igual cantidad, inicialmente solo de proteínas, hidratos de carbono, grasas (principales fuentes de calorías), ahora también de minerales básicos y vitaminas, y algunos componentes más, obviando los muchísimos otros componentes de los naturales, así como la calidad muy superior de estos y su interacción positiva; y pensando que suplementos alimenticios artificiales compensan su ausencia –lo que es solo parcialmente cierto, nunca de igual efecto nutricional y siempre menos positivo y con frecuencia negativo.
10. Los suplementos artificiales pueden tener la misma estructura química que su equivalente natural, pero éste viene acompañado de sustratos o cofactores que facilitan, refuerzan o complementan su acción, lo que las hace más y más duraderamente efectivas o evitan efectos secundarios negativos.
11. El ser humano ha utilizado aditivos, primero solo naturales, desde la prehistoria, pero es recién en el último siglo que son principalmente artificiales y que se intensifica y generaliza su uso.
12. Según Wikipedia, un aditivo es toda sustancia que, sin constituir por sí misma un alimento ni poseer valor nutritivo, se agrega intencionadamente a los alimentos y bebidas en cantidades mínimas con objetivo de modificar sus caracteres organolépticos, facilitar o mejorar su proceso de elaboración o conservación; curiosamente incluyen la sal, un nutriente básico y más bien un suplemento.
13. Respecto de la superioridad de lo natural el ejemplo más conocido y en que sí ya se va generando consenso, es que ninguna leche artificial equivale ni remotamente en calidad a la leche materna, que lo mejor para lactantes es el seno materno por el mayor tiempo posible, al menos de un año; que hacen bien los países que prohíben la propaganda y entrega de muestras gratis de leche industrial en hospitales y clínicas a gestantes y parturientas, y muy mal las productoras y distribuidoras de éstas en continuar con esa práctica malsana.
14. Lenta- y progresivamente la leche materna debe ser complementada con comida licuada y luego entera, lo más natural posible y bien aceptada por el lactante, y solo parcialmente reemplazada por leche de fórmula en caso de insuficiencia o imposibilidad parcial de amamantar.
15. No siendo lo más adecuado, porque cada leche es específica para su especie, el mejor sustituto de la leche materna es la de cabra o de oveja, frescas, seguidas a distancia por la vacuna fresca, parcialmente descremadas; claro que en casos de huérfanos de madre o en orfelinatos, o de madres que no producen leche o en cantidad suficiente, ni tienen acceso a otra fresca, la leche de fórmula es una ayuda positiva.
16. El gran daño de la alimentación industrial refinada y ultra procesada deriva tanto de la carencia de nutrientes esenciales como de la gran cantidad de nutrientes dañinos por su mala calidad o por su cantidad excesiva, además del estímulo a consumir demasiado.
17. Aunque eso está cambiando, todavía muchos profesionales de la nutrición no consideran o minimizan el daño causado por ingredientes que la industria y los servicios alimentarios agregan en dosis muy altas, tanto por preferencias de los consumidores –en gran parte inducidas- como para propiciar adicción, en especial azúcar, sus sucedáneos químicos y la sal (que en las etiquetas llaman sodio para confundir al consumidor), e ignoran o niegan el efecto negativo de muchos aditivos artificiales, agregados para facilidad de producción, conservación, apariencia y sabor.
18. También minimizan el daño causado por residuos de agroquímicos autorizados, muchas veces mayores que los máximos legalmente permitidos (a su vez frecuentemente fijados a niveles demasiado altos), o de sustancias prohibidas, también de hormonas y de antibióticos, así como por su acumulación y por la potenciación de los efectos debida a la interacción de varias, individualmente dentro de lo autorizado, pero en conjunto sumamente dañinas por acumulación e interacción.
19. Los procesos de refinación de la agroindustria aumentan la duración de los alimentos, también por el agregado de preservantes y antioxidantes artificiales, desodorizan y cambian la apariencia, por ejemplo, a un color más uniforme (con el blanco y lo transparente percibidos como óptimos), lo que incluye eliminar lo que consideran impurezas, algunas efectivamente no nutritivas, pero que en gran parte son justamente micronutrientes vitales, en especial vitaminas, enzimas, algunos minerales y oligoelementos, además de muchas otras sustancias; por ello sus calorías y grasas son denominadas vacías.
20. Con ello afectan negativamente, para quienes aprecian lo natural, el sabor, el olor y la textura originales, aunque adaptándolos a lo que la mayoría de consumidores ha llegado a considerar como lo deseable.
21. La mayor facilidad de almacenamiento, de preparación y de consumo de los alimentos industriales -útil y hasta necesaria en muchas circunstancias-, junto con su frecuentemente menor costo inmediato y su equivocado prestigio social, han llevado al progresivo reemplazo de alimentos naturales, con el consiguiente empobrecimiento de la dieta.


IDEAS GENERALES SOBRE ALIMENTACIÓN SANA I/ Alfredo Stecher

Hace poco escribí un artículo Por el día de la
alimentación, que partió de la actualización del contenido de una charla que di
en 2004 en un evento del Comité de Consumidores Ecológicos de Lima y que me motivó
a redactar este documento.
Presento aquí ideas generales y, aparte, los consejos
nutricionales para la salud, seguidos de un artículo especial para el Perú.
Todo es expresión de la acumulación de experiencia y conocimientos
durante lustros, tanto por interés personal como social, discerniendo entre
información correcta e incorrecta.
Gran parte de lo que se encuentra fácilmente con
buscadores en Internet es clara- o veladamente comercial o guiado por intereses
comerciales, no solo de parte de la gran industria, con concepciones erróneas o
medias verdades, o bienintencionado, pero parcial o unilateral, muchas veces
con demasiada carga ideológica; incluso artículos sobre alimentación en
Wikipedia - por lo demás muy útil- son evidentemente “corregidos” por la
industria, con información seria pero con tergiversación u ocultamiento, al
menos parcial, de lo que les resulta incómodo. Para facilitar la búsqueda de información
sin tanta propaganda como en otros –aunque con los mismos sesgos-, recomiendo
el uso del buscador Firefox, de la institución sin fines de lucro Mozilla.
La vida es un aprendizaje continuo. Estoy dispuesto,
como siempre, a desaprender lo que evidencie ser erróneo y a enriquecer lo
incompleto.

Asistimos a un fenómeno preocupante e
inédito en la historia de la humanidad: a la vez que una parte de la población
mundial sigue sufriendo hambre crónica y tiene bajo peso debido a la pobreza, otra
gran parte, alrededor de la mitad, está con sobrepeso, un tercio incluso con
obesidad -un sobrepeso enorme, que limita las capacidades de las personas y
provoca la proliferación y agravamiento de un sinnúmero de enfermedades
crónicas.
Es sorprendente que esto no suceda solo en los
países más ricos, sino que se dé también en los más pobres, más rápido y con
más fuerza, y que incluso sea más generalizado y más grave entre personas de
bajos ingresos (pero no de extrema pobreza).
Hay conciencia creciente de que se debe
principalmente a una alimentación inadecuada y no tanto, aunque también, a un
exceso de ingesta de alimentos, con el agravante de una vida sedentaria. Y que
esto deriva de la generalización del consumo de alimentos refinados y hasta
ultra procesados, así como de comida rápida -además frecuentemente con
contaminantes asociados a la revolución verde.
Es bueno recordar que hasta fines del siglo
XIX casi no había ni harinas ni aceites refinados ni prácticamente conservas, y
que el azúcar y los postres dulces eran solo comunes entre las personas más
adineradas, y una excepción por fiestas en el caso de la mayoría de la
población.
Ya en la primera
mitad del siglo XX en los países industrializados los alimentos industriales
fueron reemplazando progresivamente a los naturales, en particular las harinas,
aceites y el azúcar refinados, además de muchas conservas, dando lugar a un
aumento de enfermedades civilizatorias –es decir relacionadas con avances en la
civilización. Los seres humanos y los animales domésticos hemos perdido gran
parte de los instintos que llevan a los animales a comer lo que corresponde a
su especie, en promedio solo en la cantidad que necesitan para vivir
saludablemente y para acumular para los cíclicos períodos de escasez (invierno
o tiempo seco).
Pero incluso en
gran parte del siglo XX en la mayor parte del mundo el consumo de muchos
productos industriales, aparte de los refinados básicos, seguía siendo más bien
una excepción, no algo diario, para gran parte de la población, por supuesto
también las golosinas –excepto los caramelos.
Lo nuevo del
último medio siglo es el vertiginoso aumento de la obesidad, proceso iniciado
en los Estados Unidos en los años setenta, luego en otros países desarrollados
y posteriormente, con aún mayor velocidad, en los países en desarrollo, propiciado
por cambios sociales y por el inmenso peso de la publicidad, directa o
disfrazada, en gran parte dirigida a niños y adolescentes.
La Organización
Mundial de la Salud ha declarado a la obesidad como epidemia internacional, e
informa que las enfermedades crónicas, derivadas de ésta, actualmente equivalen
en cantidad a las infecciosas. Las muertes anuales por obesidad ya superan a
las debidas al alcoholismo y al tabaquismo. Han planteado y exigido medidas
para afrontarla, que poco a poco, demasiado lentamente, están siendo asumidas,
pero que se enfrentan a enormes obstáculos desde su formulación y aprobación y
en su aplicación, y son totalmente insuficientes.
Las carencias
nutricionales a pesar de abundancia de ingesta de alimentos han agravado
también el problema de la anemia, que aflige y limita las capacidades de miles
de millones de personas, especialmente grave para la niñez y para las mujeres.
A la progresiva toma
de conciencia y a la búsqueda y encuentro de soluciones ha contribuido
enormemente el también vertiginoso aumento de los costos de tratamiento médico
y hospitalización, no solo para los individuos y sus cercanos, sino también
para las economías nacionales –condicionados además por el alargamiento de las
vidas. Lo que se considera –y son- avances tecnológicos y productivos
agroindustriales, han terminado mostrando cada vez más su lado negativo, que
opaca el positivo, hasta hacerlo predominante para una parte creciente de la
población.
Es importante
señalar que el costo no se limita al de los tratamientos de salud, sino que,
tanto para la persona como para la sociedad, significa una reducción de su vitalidad,
creatividad y productividad, y, con ello, de su riqueza y bienestar.
Hay certezas
fundadas científicamente sobre lo que es necesario y posible hacer, pero sigue
habiendo una mayoría de científicos, profesionales, políticos y funcionarios
con concepciones erróneas o sesgos graves. Y hay obstáculos enormes para
avanzar en lo positivo, debidos también a frenos políticos derivados de
intereses de poderosas transnacionales, con priorización de ganancias
cortoplacistas o sin un mínimo o un grado suficiente de responsabilidad social.
Es justo reconocer
que también hay grandes empresas, bajo presión externa, para responder o
anticiparse a demandas del mercado, o por convicción, que están mejorando
lentamente su oferta de productos más sanos o menos dañinos, y se encuentran
con el problema de una demanda reducida de esos alimentos, felizmente creciente;
sin dejar, eso sí, de defender con todos los medios a su alcance la producción
de alimentos nocivos para la salud y saludables para su rentabilidad.
Los obstáculos
para afrontar este desastre se derivan también de concepciones políticas
sesgadas, de exagerada defensa de la libertad individual (incluso la de hacerse
cualquier daño, menos la de suicidarse ni abortar), aunque esté en conflicto
con el interés general de la sociedad, cuando la decisión privada se convierte
en un problema de salud pública, como es el caso de las vacunaciones
obligatorias. Contradictoriamente, estas mismas posiciones se oponen, por
ejemplo, a que el consumidor ejerza su derecho a poder, por medio de un
adecuado etiquetado de los productos, optar por no consumir sustancias que sabe
o cree saber que le hacen daño.
Es necesario
defender tanto las libertades individuales como los intereses de conjunto de la
sociedad, en un difícil pero imprescindible equilibrio.
Ante las evidencias
respecto de lo que es más sano o lo es menos, o es dañino, y habiendo un
creciente acceso a la información sobre esto, otro obstáculo central para una
mejora de la alimentación son las costumbres ya arraigadas –y estimuladas por
la gran industria- de una alimentación dañina, especialmente entre la población
más pobre o de origen pobre, que siente con la comida chatarra una mayor
satisfacción y le asigna un valor de ascenso social (además del real de mayor
facilidad y, en parte, menor costo).
Recalco que no
todo lo industrial ni derivado de procesos químicos es negativo, que no
podríamos vivir o viviríamos mucho peor sin muchos de los avances de la ciencia
y tecnología, del emprendimiento y de la organización empresarial, también en
el terreno de la alimentación, en especial en términos de facilidad de preparación
y consumo, de análisis microbiológicos y químicos para inocuidad relativa a
patógenos y para detección y eliminación de antinutrientes naturales, de
técnicas de conservación, y de conocimientos sobre la composición y efectos de
los alimentos.
Mucho de lo
avanzado en conciencia nutricional y disponibilidad de mejores alimentos lo
debemos a la agricultura orgánica, con sus variantes, pero también, y mucho, al
aumento general de la conciencia ambiental, de protección de los recursos
naturales, de reconexión con la naturaleza, de reacción contra el consumismo y
de valoración de una adecuada combinación de trabajo y placer, así como a
desarrollos positivos de la medicina. Esto permea progresivamente tanto a
muchos consumidores como a una parte de los productores, de todas las escalas,
así como a profesionales, políticos y funcionarios estatales más lúcidos y
abiertos, y se expresa en muchas organizaciones defensoras de los intereses de
los consumidores y del desarrollo social en ese ámbito.
Sin embargo
todavía una mayoría de científicos, en parte condicionados por el
financiamiento proveniente de la gran industria alimentaria, menosprecia e
incluso combate los avances positivos, con la misma ignorancia y con la misma
actitud despectiva con la que muchos desde la medicina convencional menoscaban
a las alternativas serias –medicina tradicional china, acupuntura, ayurvédica,
homeopatía, flores de Bach, aromaterapia, naturista, reflexología, quiropráctica,
otras tradicionales serias (curanderos, hueseros), que aportan conocimientos y
posibilidades curativas ajenas a la convencional -muchas veces complementarias
a ésta-, en parte basados también en investigación científica (es cierto que
incluyen a personas con insuficiente formación y charlatanes, defecto al que tampoco
son ajenos algunos médicos convencionales). Estas alternativas no pueden
reemplazar a la medicina moderna, pero sí complementarla, y son con frecuencia
más efectivas y menos dañinas.
Un aspecto muy
importante de los avances científicos es siempre, aún más en las últimas
décadas, el descubrimiento y toma de conciencia de lo poco que sabemos, de que
junto con la acumulación de conocimientos bien fundados se va ampliando el
espectro y horizonte de lo que ignoramos, motivo para ampliar nuestras
capacidades, esfuerzos por investigar.
Por eso es
fundamental para la humanidad aumentar, en todos los países, también en los
nuestros, la cantidad y los recursos de centros de investigación realmente
independientes sobre nutrición y salud, tema especialmente complicado por la
imposibilidad de ensayos sistemáticos con seres humanos, para aportar a la
investigación básica y para atender las particularidades de nuestros insumos
alimentarios y prácticas de alimentación.
Nutrición y
salud es además un tema que favorece la discusión sobre los profundos cambios
necesarios en nuestros sistemas económicos y políticos y sobre las políticas
para lograrlos; ilumina especialmente la problemática de la desigualdad, de las
políticas de apoyo alimentario, de la ética empresarial y del peso desmedido y
en parte nefasto de la gran industria alimentaria.
Aclaro que no
comparto y que considero muchas veces dañinas las posiciones fundamentalistas,
en cualquier campo, respecto de planteamientos en principio correctos y
bienintencionados, que, en vez de contribuir a aglutinar esfuerzos hacia
soluciones realistas, aíslan, desprestigian y con frecuencia fortalecen las
posiciones que tratan de combatir, además de implicar muchas veces efectos
indeseados.
Sin embargo
reconozco que han sido algunas posiciones extremas las que han estimulado y
empujado a la toma de conciencia y a la búsqueda de soluciones de parte de
segmentos cada vez más amplios de la sociedad, de la comunidad científica y de
la escena política, en diversos temas (también, por ejemplo, los de democracia,
derechos humanos, discriminación racial, de género y de opciones sexuales, y
los ambientales), lo que merece reconocimiento y obliga a esfuerzos para
convencer a sus promotores de lo erróneo y pernicioso de ciertas concepciones y
actitudes.



martes, 9 de diciembre de 2014

A PROPOSITO DE LA FORMACIÓN POLICIAL/ Gustavo Carrión Zavala

Estimé pertinente dejar pasar algunos días, a partir de la afirmación que no se necesita policías muy preparados para  “perseguir carteristas” o que para ser policías no se necesita saber” física cuántica”. Intuía en estas afirmaciones una suerte de desprecio por la función policial y por lo que ella comporta. Desprecio que por otro lado, no resulta ser novedoso en interpretación de un militar. Recurriendo a los sucesos que tuvo que sufrir la policía en regímenes militares o militarizados, encontramos la decisión del llamado “gobierno revolucionario de las fuerzas armadas”,  que lideró Juan Velasco Alvarado, de disminuir el período de formación policial en el nivel de oficiales, a tres anos, quitándole la equivalencia de estudios superiores universitarios. Ante la reacción de los policías, tuvieron que modificar las leyes orgánicas que como decretos legislativos, habían sancionado para regir a las entonces fuerzas policiales. En el mismo periodo, se produjo un fuerte levantamiento policial (5 de febrero de 1975), que además de reclamar mejoras salariales, fue motivado por el maltrato (agresión física) que recibiera un cabo de la entonces guardia civil, por parte de un general del ejército de apellido Ibáñez, quien fungía de jefe de la casa militar de palacio de gobierno. Posteriormente, y durante el militarizado gobierno de Fujimori, se cerraron las escuelas de formación de la  policía provocando las distorsiones en el número de policías que se arrastra hasta la actualidad. Son algunos de los hechos, que nos permiten sostener el desprecio que siempre han tenido las autoridades militares respecto a la policía y a la función que cumplen.
Quisiéramos expresar brevemente en que se sustenta la función policial. La finalidad de la policía, no sólo la peruana, de todas las policías en el mundo, no es otra que la de mantener la indemnidad de las personas en su vida, bienes y en el ejercicio de libertades y derechos. En el caso peruano, la constitución tiene una inspiración “jus naturalista”, que reconoce a la persona humana derechos anteriores a la misma sociedad y al mismo estado, cuando en su artículo primero sostiene que  “la defensa de la persona humana y el respeto de su dignidad, es el fin supremo de la sociedad y del estado”. La persona tiene derechos inherentes a su calidad de ser humano, y el estado se organiza para protegerla. Una de las organizaciones generadas para así hacerlo, es precisamente la policía nacional, inspirada en la necesidad de promover la convivencia pacífica, asegurar el cumplimiento de las leyes y que las personas encuentren el medio propicio para desarrollarse. Resulta entonces que, el agente o funcionario de policía, tiene que estar profundamente identificado con la defensa de la persona humana y el respeto de su dignidad. Si sostenemos que para perseguir carteristas no se necesita mayor formación, estamos sin decirlo, sosteniendo que hemos retirado a ese carterista la condición de persona humana, y sólo estamos pretendiendo que se actúe en atención a la violación de la ley que está cometiendo y por ello, quién debe perseguirlo no debe detenerse en consideraciones interpretativas de la constitución, solamente debe emplear la coerción empleando para ello los medios contundentes necesarios.  Ahora si podemos entender, la reacción poco sensata del policía que disparó en Cajamarca a un ciudadano que se resistía a un desalojo de la vivienda que ocupaba y que le ocasionara la muerte. Este policía, poco y mal preparado resulta absolutamente incompetente para defender a la persona humana y respetarle su dignidad.
Cuando se sostiene con ironía, que para ser policía no se necesita saber de física cuántica, tenemos que consentir que ello es verdad, no se necesita formar  a los policías en una rama alternativa a la física formal, que pretende explicar la totalidad de los eventos que puedan producirse a partir de la molécula, el átomo y cuyos estudios han permitido ser aplicados en técnicas médicas para mejorar la salud de las personas. Igualmente es cierto, que los físicos cuánticos no necesitan aprender técnicas policiales para defender a la persona humana en sus relaciones convivenciales. Pero es igualmente cierto, que los policías tienen que ser formados en el desarrollo de sensibilidades especiales, que le hagan comprender sin hesitación alguna, que lo de ellos es defender la vida de las personas, aún cuando algunas de ellas incurran en infracciones a la ley penal.
Nos hacemos cargo que la crispación popular, muchas veces exige mayor severidad frente a los delincuentes y que incluso esta crispación se revela en el hecho de haberse elegido en una ciudad del norte del país a un alcalde, que cuando estuvo en el activo de la policía, fue acusado de haber ejecutado extrajudicialmente a delincuentes, y que probablemente ello haya sido determinante, para que en su momento se le ascienda por acción distinguida. Si ese es el temperamento a seguir y las autoridades a cargo de la conducción de las políticas públicas de seguridad quieren satisfacer esta tendencia, tendríamos que sincerar la situación y abandonar el espíritu “jus naturalista”de la Constitución y declarar que solamente se respetara a la persona humana que no traiciona las leyes y que para todas las que si lo hagan, la coerción no tendrá miramientos ni limites y a los agentes y funcionarios de policía, no se les formará en el respeto de los valores que identifican a la función policial, que como ya se ha dicho, no son otros que la defensa de la vida de las personas, la protección de sus bienes y la garantía del ejercicio de sus libertades y derechos.
Se ha afirmado también, que seis semestres académicos para formar a un agente de policía, es un período exagerado y que en ningún otro país se insume tanto tiempo para formar policías. Estamos seguros que en otras realidades, las oposiciones que se fijan para acceder a los centros de formación policial, son escrupulosamente respetadas y que los bachilleratos o educación secundaria exigida, son de mayor calidad que la impartida en nuestro país, en donde se ha vuelto recurrente, no sólo bajar al mínimo la dificultad de las mediciones para el acceso a las escuelas de policía, sino que a pesar de esta disminución en la dificultad, siempre tiene que recurrirse a lo que ha venido a denominarse “ponderación de resultados”, que no es otro procedimiento, que el de aumentar las notas de los resultados finales, para lograr cubrir las vacantes declaradas.
Compadeciéndose con esta tendencia de aligerar la formación de policías, tratando de hacerlos lo mas coercitivos posible, se está desarrollando concursos para captar exclusivamente a licenciados de las fuerzas armadas. Está demás explicar, que los soldados están formados para eliminar al enemigo que pretenda afectar la soberanía nacional y que por ello su reacción tiene que ser totalmente agresiva, contrario al policía que debe ser formado en la ponderación y en el respeto a la vida. Resulta obvio, que a los licenciados que ingresen a la policía, su formación tendrá que ser mucho más extensa, pues primero hay que liberarlos de la agresividad que traen para en una segunda etapa, dotarlos de la sensibilidad a la que nos referíamos y que está vinculada a la defensa de la vida y a la búsqueda de la convivencia pacífica.
Terminamos estando de acuerdo con quién sostuvo que para ser policía no se necesita saber física cuántica, es verdad no necesitan saber física cuántica.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

CERTEZAS SOBRE ALIMENTACIÓN Y SALUD/ Alfredo Stecher

El 16 de octubre, declarado en 1979, hace 35 años, Día Mundial de la Alimentación, por la Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), nos invita a reflexionar sobre nuestra alimentación y a difundir los conocimientos más avanzados al respecto, además de predicar siempre con el ejemplo.
Desde entonces la humanidad, especialmente en Occidente, ha dado importantes –aunque insuficientes- pasos hacia una toma de conciencia de los problemas de la alimentación y hacia iniciativas para mejorarla.
Esto tiene dos grandes vertientes: la de seguridad alimentaria -asegurar que toda la población de cada país tenga suficientes alimentos para no sufrir hambre; y que la humanidad mejore sus hábitos de consumo para evitar muchas enfermedades o su agravamiento, así como para mejorar su calidad de vida.
Hay certezas científicas sobre lo que es necesario y posible hacer, pero sigue habiendo una mayoría de científicos, y otros profesionales, con concepciones erróneas, así como obstáculos enormes para avanzar en lo positivo, debido a frenos políticos derivados de miopías y de intereses de poderosas transnacionales y de productores nacionales equivocados, con priorización de ganancias cortoplacistas o sin un mínimo de responsabilidad social.
A la toma de conciencia y a la búsqueda y encuentro de soluciones ha contribuido enormemente el vertiginoso aumento de la incidencia de enfermedades carenciales y por sobrealimentación o mala alimentación, en el último medio siglo, relacionadas con los efectos de la generalización del consumo de alimentos ultra procesados, frecuentemente con contaminantes asociados a la revolución verde, y un aumento enorme de los costos de tratamiento, no solo para los individuos sino también para las economías nacionales –relacionados además con el alargamiento de las vidas. Lo que se considera –y son- avances tecnológicos y productivos agroindustriales, han terminado mostrando cada vez más su lado negativo.
Aclaro que no comparto y que considero muchas veces dañinas las posiciones fundamentalistas respecto de planteamientos en principio correctos, que, en vez de contribuir a aglutinar esfuerzos hacia soluciones realistas, aíslan y desprestigian. Sin embargo reconozco que han sido algunas posiciones extremas las que han estimulado y empujado a la toma de conciencia y a la búsqueda de soluciones de parte de segmentos cada vez más amplios de la sociedad, de la comunidad científica y de la escena política, en diversos temas, lo que merece reconocimiento y obliga a esfuerzos para convencerlos de lo erróneo de ciertas concepciones y actitudes.

Resumo aquí lo que considero certezas, de creciente aceptación, pero lamentablemente todavía no compartidas por una mayoría:
1.    El hambre en el mundo obedece principalmente a las desigualdades económicas, en y entre países, no a una insuficiencia cuantitativa global de alimentos, que son en gran parte desperdiciados a lo largo de toda la cadena de producción, distribución y consumo.
2.    La nutrición deficiente se debe crecientemente también a malos hábitos alimenticios, inducidos o acentuados por los cambios en la vida productiva y social, por la propaganda de productores de alimentos refinados o de consumo rápido, así como por programas de alimentación mal concebidos, que generan o estimulan incluso obesidad en los pobres.
3.    Un factor clave para esto es el error de muchos científicos y nutricionistas de considerar nutricionalmente equivalentes a alimentos naturales e industriales con igual cantidad de proteínas y de calorías, y algunos componentes más, obviando los muchísimos otros elementos de los naturales, su calidad muy superior y su interacción, y pensando que el agregado de componentes artificiales compensa su ausencia –lo que es solo parcialmente cierto y nunca idéntico.
4.    Además no consideran o minimizan el daño causado por ingredientes que la industria agrega en dosis muy altas para propiciar adicción, en especial azúcar, sus sucedáneos químicos y la sal, e ignoran o niegan tanto el efecto negativo de muchos aditivos artificiales, como el de residuos de agroquímicos, muchas veces mayores que los máximos permitidos (a su vez frecuentemente fijados a niveles demasiado altos) o de sustancias prohibidas, también de antibióticos, así como su acumulación y la potenciación de los efectos por la interacción de varias incluso dentro de lo autorizado.
5.    La mayor facilidad de preparación y de consumo de los alimentos industriales -útil y hasta necesaria en muchas circunstancias-, junto con su frecuentemente menor costo y equivocado prestigio social, contribuyen a inducir el progresivo reemplazo de alimentos naturales –sin contaminantes químicos-, en particular los crudos o con el tiempo de cocción necesario para hacerlos digeribles (o para eliminar patógenos), con el consiguiente empobrecimiento de la dieta. La situación se agrava por la creciente sustitución de cultivos alimenticios tradicionales por cultivos para industrialización, y la reducción de su variedad.
6.    La obesidad se deriva principalmente de la falta de una infinidad de micronutrientes necesarios para el metabolismo, solo secundariamente de comer demasiado –esto además estimulado por las carencias nutricionales cualitativas, ya que el cuerpo trata de compensar la falta de nutrientes indispensables con el aumento de la ingesta, que se acumula como grasa nociva.
7.    La agricultura orgánica o ecológica, con sus variantes, es la mejor respuesta a estos problemas, en principio capaz de alimentar bien a toda la humanidad, con alimentos más nutritivos y sabrosos, por lo que debe ser estimulada y apoyada; pero es imposible generalizarla en el corto o mediano plazo, no solo por resistencias, sino también por insuficiencia de técnicos, de colectivos agrícolas y de empresas capaces de aplicarla bien, y por limitaciones derivadas de la aún limitada investigación para diversas realidades y problemas productivos. La menor cantidad necesaria para nutrirse bien compensa en gran parte o totalmente el precio todavía más elevado de sus productos.
8.    La agricultura orgánica forzosamente convivirá durante mucho tiempo, quizá siglos, con la agricultura convencional, convivencia más positiva mientras más piense la convencional en el largo plazo y sea cuidadosa en el uso de agroquímicos, evite los transgénicos o sea al menos cautelosa en su introducción; y aplique técnicas como diversificación, rotación y asociación de cultivos, abonos verdes, por compostaje y de humus, cobertura vegetal, labranza cero o mínima, intercalado de especies forestales, arbustivas o menores –como barreras de viento y para la propagación de plagas a la vez que hospederos de insectos beneficiosos-, terrazas para evitar la erosión, riego tecnificado, lo que es promovido también en parte por algunas transnacionales a través del sello de buenas prácticas agrícolas -físicas y sociales-, Globalgap, instaurado por grandes cadenas comerciales, y están haciendo crecientemente incluso algunas grandes empresas convencionales más avanzadas.
9.    La mejora de la nutrición exige cambios culturales -que suelen ser procesos lentos-, en especial una valoración positiva, para la salud y el disfrute, de la diversidad de alimentos y de variaciones en sus tamaños y apariencias, así como la inclusión de niños y hombres en la cocina, a lo que contribuye en el Perú poderosamente el movimiento de reivindicación gastronómica, de unión entre cocineros y productores primarios, y de llegada masiva al consumidor (Mistura, medios) desencadenado por Gastón Acurio, que difunde conocimientos sobre el valor de los diferentes alimentos y su más fácil, sabrosa y beneficiosa preparación, así como sobre sus mejores combinaciones y formas de consumo.
10. Para los pequeños productores una parte de esa canasta alimenticia puede ser cubierta por diversidad de su propia producción y por el mercado local, pero los habitantes urbanos y los trabajadores agrícolas dependen enteramente de la diversidad en sus mercados, complementada eventualmente por agricultura urbana en jardines y macetas.
11. La preferencia por alimentos naturales no implica desconocer la utilidad de los agroindustriales en diversas circunstancias, por su mayor garantía de inocuidad bacteriológica –por ejemplo, importante para personas con sistema inmunológico debilitado o en el contexto de alguna epidemia por agua de riego contaminada, como el cólera-, por su disponibilidad en todo momento, su más fácil almacenamiento y su mayor duración, pero deben ser consumidos como complemento o como sustituto temporal, no permanente, de los naturales.
12. Es ampliamente preferible el consumo de alimentos industriales menos perjudiciales por su tecnología de procesamiento, por usar preservantes menos dañinos, por no usar colorantes y saborizantes artificiales, por incluir cantidades reducidas de azúcar refinada y de sal, por contener aceites no refinados y, por ejemplo en el caso de las conservas de pescado, usar agua en vez de aceite refinado; el aumento de su peso relativo en el mercado puede ser inducido por regulaciones y controles estatales razonables, y por programas alimentarios nutricionalmente positivos, pero requiere principalmente de cambios desde la demanda, los lentos cambios de hábitos de los consumidores.
No está demás subrayar, para una alimentación sana, que
·         incluye la regularidad y la moderación cuantitativa de su ingesta, comer con tranquilidad, masticar bien y tomar mucha agua no gasificada
·         son ampliamente preferibles los alimentos integrales y los más frescos
·         es muy positiva la diversidad de alimentos en el tiempo, pero es preferible poca diversidad en cada comida, para facilitar la digestión y no sobreexigir al hígado
·         hay proteínas valiosas (aminoácidos) no solo en las carnes sino también en huevos, leche, menestras o legumbres, cereales, seudocereales (quinua, kiwicha, cañihua, chía), papas, camotes, castañas amazónicas o nueces del Brasil, nueces, almendras, hongos, algas, granos germinados, y muchos otros productos, incluidas algunas frutas y hortalizas
·         los alimentos de origen vegetal pueden generar, por combinación, proteínas completas, como las de alimentos de origen animal, sin las toxinas de éstos
·         el consumo ocasional y limitado de carnes (mejor las de pescado) puede ser beneficioso
·         el cuerpo necesita una cantidad regular de carbohidratos
·         la fibra provechosa es la de la alimentación diaria (mejor no, por ejemplo, el salvado solo)
·         el cuerpo necesita grasas, tanto insaturadas como saturadas, pero debe reducir el consumo de las saturadas
·         los elementos más nocivos son el azúcar refinada (incluida la rubia) y los aceites refinados
·         la sal, indispensable, es muy dañina en exceso, por lo que, en general, es negativo echar sal adicional a los platos
·         el colesterol malo no proviene principalmente de alimentos con colesterol sino de procesos estimulados por la mala nutrición
·         son dañinas las bebidas con edulcorantes químicos, y no son saludables las gasificadas
·         la soya en general no es una opción saludable (aunque hay modos de preparación artesanal e industrial que la hacen tolerable para el cuerpo, en cantidades limitadas)
·         también los alimentos naturales pueden incluir toxinas y antinutrientes, según su grado de madurez, su condición bacteriológica y su modo de preparación
·         cada persona puede tener tolerancias diferentes frente a los alimentos o su forma de procesamiento o preparación, y lo que para unas es inocuo, en otras puede provocar reacciones adversas y daños (ejemplos, gluten de cereales -en especial del trigo-, leche vacuna, y muchos otros alimentos con mucho menor frecuencia) o incluso mortales (en el caso de algunas alergias -maní, mariscos, crustáceos)
·         las frutas ácidas, como los cítricos, provocan una reacción alcalina positiva en el estómago, en cambio la leche puede provocar acidez
·         la mala alimentación es una de las causas principales de numerosas enfermedades, en particular del corazón, el cáncer, y la diabetes
·         los alimentos sanos deben ser la base de nuestra alimentación, pero es aceptable la ingesta ocasional de alimentos y bebidas menos sanos, por circunstancias o por placer
·         son indispensables los ejercicios y caminatas
·         una mente sana necesita un cuerpo sano, pero también el cuerpo necesita una mente sana, positiva, lo menos estresada posible, para estar sano o sanar.
Siempre es preferible un alimento orgánico,
garantizado por una certificación
especialmente para niños.

Escrito para la página web del Centro Ideas, ONG de la que soy directivo (aquí con ligeras modificaciones).
Si este artículo le parece útil, imprímalo para tenerlo más presente

y difúndalo entre su familia y amistades.

jueves, 23 de octubre de 2014

ELECCIONES REGIONALES 2014/ Alfredo Stecher

Las recientes elecciones en regiones y municipalidades han reactivado la alarma de analistas y políticos serios sobre la pésima salud de nuestra democracia, felizmente sin amenazas externas inminentes. No diré nada nuevo, pero dejaré sentadas mis opiniones para aportar al debate democrático que necesitamos intensificar.
He tomado como referencia los artículos de varios analistas, en particular la notable columna de mi amigo Carlos Basombrío, en Perú21, con quien coincido en gran medida, con algunas discrepancias.
Para alguien no familiarizado con nuestra triste historia política debe parecer muy extraño que sean candidatos exitosos -o tan apoyados-personas que o están presas u oficialmente acusadas por delitos graves de corrupción y malversación de recursos estatales, entre otros -claro que es posible y hasta probable que algunas sean víctimas de calumnias y acusaciones falsas; que en muchos lugares, no solo Lima, hay más de una decena de candidatos por el mismo cargo; que muchísimos son caudillos locales o regionales sin ningún antecedente de servicio público, ni experiencia de gestión estatal, ni activismo político serio, muchos con evidente voluntad de usufructo personal o grupal; que los partidos políticos nacionales brillan en general por su ausencia o insignificancia, síntoma de su descomposición; que campea descaradamente el dinero sucio en muchas campañas, frecuentemente con organizaciones delictivas asociadas a los candidatos; y que destacan casos de aprovechamiento político electoral de entidades de servicio público, como universidades.
No hay nadie sin aspectos de sombra, pero es terrible cuando la sombra oscurece a todo el personaje y peor cuando este tiene responsabilidades públicas.
Es cierto que esto último ha habido y en parte sigue habiendo en casos como de las mafias italianas o norteamericanas, en algunas regiones y hasta altas esferas gubernamentales, y en muchos países latinoamericanos, pero parece que estamos llegando a extremos de generalización de todas estas características –felizmente con esperanzadoras excepciones a todo nivel, también en algunos gobiernos regionales.
Es también preocupante la gran acogida de algunos candidatos con posiciones antisistema, en especial contrarios a las grandes inversiones mineras que el país necesita, a pesar de los problemas que causan a su entorno social y ambientalmente –que deben ser debidamente previstos, minimizados y compensados. En eso tienen responsabilidad tanto los movimientos anti y las fuerzas políticas más sensatas, como el Estado y las propias empresas que muchas veces han sido negligentes respecto de su responsabilidad social y ambiental.
Además del catastrófico sistema judicial y del mal sistema educativo, esto es favorecido tanto por desconocimiento y falta de compromiso político de los votantes como por el sistema político imperante, que incluye en varias regiones un número excesivo de provincias y, en general, de distritos con poca densidad poblacional y de tejido productivo; una legislación laxa que no exige mínimos adecuados de organización, militancia oficialmente registrada y activa,funcionamiento democrático, primarias vinculantes y supervisadas, control de aportes a las campañas y rendición de cuentas de los partidos nacionales,así como normatividad casi nula para movimientos o partidos subnacionales, casi nada de transparencia y un sistema de control nacional absolutamente insuficiente para su tarea.
Las deficiencias principales indican claramente en qué sentido diseñar las soluciones. Pero también creo que es muy difícil que todo esto cambie, en un plazo previsible, porque quienes tendrían que aprobarlo están entre los más interesados de mantenerlo. Pero además, porque faltan capacidades y masa crítica para hacerlo bien, y porque algunos cambios requerirían de un gobierno muy fuerte, ahora inconcebible en una forma democráticamente aceptable, ya que ocasionarían fuertes y violentos movimientos de resistencia de todo tipo. Aparte de ser inciertos los resultados, el costo político sería tan alto que seguramente superaría ampliamente los beneficios.
Esto vale en particular para la propuesta de reducir a un tercioel número de regiones, provincias y distritos. En el caso de las regiones la existencia de una región enana y de tres regiones quizá demasiado pequeñas es un elemento poco significativo y en el de las provincias es un problema de varias, pero no de todas las regiones.
Coincido en que sería saludable generar incentivos económicos para la fusión de circunscripciones territoriales, pero aún más para su agrupación voluntaria como la que se está dando en la forma de mancomunidades distritales.
Creo que sería positiva la eliminación del voto preferencial (que inicialmente me pareció un avance democrático), no así la del voto obligatorio, considerando que el voto voluntario tiende a favorecer la polarización, especialmente peligrosa en democracias frágiles; que es más fácil impedir que gente vote que lograr que vote; y que el voto obligatorio es de todos modos un pequeño incentivo para la ciudadanía a involucrarse en la política y para los candidatos y autoridades para tener en cuenta al conjunto de la población.
Estoy de acuerdo que, a grandes problemas, grandes soluciones. Pero, en dosis tolerables por los pacientes. En general, ante una multitud de problemas, considero preferible abordar primero los más gravescon certeza de tener soluciones adecuadas y que conciten consensos amplios, y por lo tanto solubles sin una resistencia demasiado fuerte; y que los intentos de solución sean precedidos por una acumulación de fuerzas intelectual, social y política a su favor.
Para terminar, toco el tema de Gregorio Santos, reelegido presidente regional de Cajamarca. Él expresa un sentimiento profundo y masivo de protesta ante problemas reales causados anteriormente por la gran minería y ante problemas imaginarios o solubles construidos por sus opositores, con complicidad de un Estado inepto –coronada por la detención que lo convirtió en víctima-, y la convicción de muchos cajamarquinos serios de que la mayoría de las acusaciones son infundadas o se refieren a faltas menores. No sé si eso es cierto. En todo caso su desempeño, siendo muy negativo para su región, no tiene comparación ética con el integralmente delictivo del anterior presidente de Ancash. También en los delitos hay gradaciones y diferentes tipos y duraciones de penas. Son también muy preocupantes las altas votaciones de antimineros en Puno, Apurímac y Moquegua. Otras, por otras razones.
Debe ser aclarado que si bien Santos tiene vínculos con Patria Roja y ha sido apoyado por ésta en la región, su dirigencia nacional tiene una posición diferente frente a las grandes minas, probablemente influida por ser algunas ahora de propiedad de empresas estatales chinas.


domingo, 21 de septiembre de 2014

NUEVA LEY UNIVERSITARIA/ Alfredo Stecher


La nueva ley universitaria, aprobada por el Congreso peruano, es un tema complicado.

Aunque he dejado la docencia universitaria –en economía política- hace décadas y son lejanos los tiempos de mi condición de alto dirigente estudiantil, esas experiencias obviamente influyen en mi posición, de la cual transmito algunas pinceladas.

La ley me recuerda la reforma de Córdoba de 1918, punto de origen de un amplio movimiento de democratización de la vida académica en las universidades latinoamericanas, que nos siguió inspirando en la década del 60. Habíamos logrado en el Perú en1960, bajo el segundo gobierno democrático de Manuel Prado, la varias veces suprimida autonomía universitaria, el cogobierno en la modalidad de tercio estudiantil, el compromiso de investigación y extensión universitaria, el ingreso de profesores por concurso y su ratificación periódica, el reconocimiento de los centros y federaciones estudiantiles, y un alto grado de libertad de cátedra, dentro de parámetros dados por sílabus compartidos. Entendíamos que no era aplicable la demanda de ingreso irrestricto de quien quisiera estudiar en una universidad.

En tanto dirigente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Nacional Agraria -La Molina, fui quizá el principal responsable de una lucha por mantener un artículo del estatuto cuya modificación rebajaba a mayoría absoluta el requisito de dos tercios de la votación de un consejo para ratificar a un profesor. Después de semanas, una huelga general, indefinida y total, con respaldo de todas las fuerzas políticas –los mayoritarios populistas y socialcristianos, el todavía unido Movimiento de Unidad Estudiantil, de izquierda, y un pequeño grupo de apristas –, y aprobación por voto secreto universal casi unánime del conjunto del estudiantado para su declaración y su mantención, nos llevó al receso de un semestre, pero también posteriormente a la aprobación de un avanzado sistema de evaluación docente con participación estudiantil.

En retrospectiva me parece que las autoridades tenían razón en ese cambio, que daba al tercio estudiantil casi un poder de veto, bastando que actuara unido y que al menos un profesor coincidiera con su posición. Mi perspectiva era la de una dirigencia estudiantil, si bien de izquierda radical, interesada en la calidad de la Universidad y respetuosa de la libertad de cátedra, independientemente de la orientación ideológica o política del profesor; pero lo cierto es que gran parte del movimiento estudiantil nacional fue ganado por posiciones políticas sectarias, tanto de izquierda como apristas, muchas veces coludidas con catedráticos de su posición para aprovechamiento político o incluso personal. En su momento, aunque las respetábamos, no supimos valorar la calidad de la dirección de nuestra universidad, que la había convertido de buena, pero limitada, Escuela Nacional de Agricultura en una de las dos mejores universidades agrarias de Latinoamérica.

Volviendo a la nueva ley, paradójicamente se anuncia una política nacional de educación superior, que debería haber sido previa. También una nueva ley para institutos tecnológicos, seguramente necesaria, considerando que estarían sobrerregulados, aunque sospecho que más bien mal regulados.

Es cierto que nuestro sistema de universidades, tanto públicas como privadas, con meritorias excepciones, es en gran parte muy malo –y también lo es el de los institutos. Es para muchos la mejor manera de hacer dinero rápido, al menor riesgo, o de asegurarse una sinecura. Hace tiempo era urgente abordarlo. En ese sentido hay que felicitar al congresista Mora y al ministro Saavedra por su elaboración, y a la mayoría del Congreso por su aprobación, a partir de la noción de la educación como servicio público esencial, a cargo tanto del Estado como de privados, pero adecuadamente regulado.

Gran parte de la resistencia se debe a intereses económicos, tanto de propietarios como de una parte del profesorado, que incluye argollas, además de intereses políticos partidarios, en parte secundados por sectores estudiantiles. Pero también hay objeciones serias a diversos aspectos. Tengo la leve esperanza –ojalá que León Trahtemberg no tenga razón en su pesimismo, siempre bien fundado- de que se logre algunos avances, especialmente si se aplica bien la idea de universidades piloto.

Ninguna ley por sí sola puede cambiar la universidad para bien, pero, si no es asfixiante, puede promoverlo o al menos facilitarlo.

Es importante que, junto con reglas comunes claras y estándares básicos para todos, sea respetada la autonomía universitaria, de modo que se busque no imponer resultados –lo que es a la larga contraproducente-, sino poner frenos a las malas personas y políticas, y estimular las positivas, sabiendo que la mejora del sistema universitario es forzosamente un proceso largo.

La Asamblea Nacional de Rectores efectivamente no ha estado a la altura de sus tareas, por decirlo suavemente. Al calificar el presidente de la ANR a la ley como chavista, pro senderista y engendro monstruoso, se está descalificando a sí mismo y a la institución que representa.

Aunque no tan patético, el rechazo a la ley de una parte de la directiva de la FEP no se caracteriza por mucha argumentación.

Pero no deja de preocupar que la necesaria nueva Superintendencia Nacional de Educación (SUNEDU), no tenga un status autónomo semejante al del BCR, y que el representante del Minedu lo presida y sea ejecutivo. Aún en el supuesto de que los demás miembros sean idóneos y tengan estabilidad, para lo que no hay ninguna garantía, lo esperable es que el que preside y esté a cargo de su ejecución sea en la práctica el que mande, por su modo de acción respecto de lo acordado o por omisión. Ojalá la designación, por concurso, de cinco de sus integrantes, a cargo de un Consejo Nacional de Educación, resulte seria, y que la podamos usar como ejemplo de sistema de selección para todos los cargos ejecutivos importantes de todos los sectores. No basta que sean personas de muchos méritos, tienen que tener una visión moderna de la universidad y experiencia de gestión universitaria que les facilite ser realistas.

Probablemente lo más importante será la obligación de mayor transparencia, con publicación de la normatividad, de los sueldos y estados financieros, así como de las actas de los organismos de gobierno, y un mejor control, de parte de la Contraloría, ojalá autónoma y fortalecida, a todo gasto de dineros públicos de cualquier fuente –en esto, mejor significa serio y bien orientado, no castrador.

En la situación actual de nuestro sistema universitario y de nuestro Estado la mejor solución práctica parece ser una acreditación internacional de universidades y facultades, a pesar de sus defectos, complementaria de la acreditación nacional – solo voluntaria- que está sujeta a mayor discrecionalidad, y que por supuesto tiene que ser reorganizada.

Me parece una ilusión pensar que cualquier maestría y cualquier doctorado significan una mayor calidad docente o capacidad de dirección, e inadecuado que se excluya de la enseñanza de pregrado a muchos profesionales capaces que no creyeron importante o no pudieron acceder a una maestría –que a muchos otros les ha venido casi de regalo –claro que pagado. La Ley permite ser profesores extraordinarios a profesionales destacados en su profesión, con al menos 15 años de experiencia, algo positivo, pero solo aplicable a una minoría. A todos les hace bien llevar al menos un curso de pedagogía.

La elección de las autoridades por voto universal de docentes y estudiantes suena muy democrática, pero puede fácilmente resultar peor que un sistema basado en representantes de estamentos y facultades. Me imagino que está pensada para facilitar el desalojo de autoridades enquistadas en sus cargos, para lo cual podría haber sido una medida transitoria, porque, como dice Luis Bustamante, una ley es para el largo plazo. También es discutible, a la larga, el peso de la representación estudiantil en el cogobierno, que, como principio, sí debe ser mantenido.

La exigencia de que los dirigentes universitarios sean del tercio superior es aparentemente positiva, pero se presta a manipulación de las calificaciones para eliminar a candidatos incómodos para algunos profesores.

Es positivo que nos midamos por estándares internacionales, bien escogidos. Es adecuado exigir un conocimiento (que debería ser más que básico) del inglés o de otro idioma extranjero, y aprecio que se valore nuestros idiomas indígenas.

Ojalá un positivo vicerrectorado de investigación sea acompañado de recursos para potenciarlo.

Dado el deterioro de la calidad de la enseñanza es razonable la eliminación del bachillerato automático.

Debiera darse el impulso y apoyo mayor posible a intercambios universitarios, de nuestros estudiantes al exterior y de estudiantes extranjeros al Perú, así como de docentes e investigadores, como factor de enriquecimiento recíproco.

Parece que, salvo en el caso de las peores universidades, es razonable pensar en el cierre de carreras antes que de toda la universidad, y que se plantee mecanismos de traspaso de estudiantes, que tendrán que ser muy bien pensados. Y dado el abuso de esa figura, parecerazonable acabar con la proliferación de filiales o anexos.

Considero desafortunado impedir a los estudiantes cambiarse de universidad, por el motivo que fuere –económico, cambio de residencia, cambio de valoración, cambio de carrera.

Parece poco realista la adecuación de infraestructura en un año.

Coincidiendo con lo señalado por Gonzalo Portocarrero, por cierto los problemas de la Universidad comienzan desde la primera infancia, en el hogar y por ausencia o mala orientación de las instituciones para parvularios, y en un sistema escolar en que la mayoría de los niños, niñas y jóvenes ven poco estimuladas o incluso ahogadas su curiosidad, su interés por la lectura, su capacidad de razonamiento y abstracción, y su creatividad; todo ello en el marco de un sistema económico y social que estimula el consumismo, el facilismo y el rentismo a costa del Estado –aunque con algunas tendencias contrarias, más bien desde segmentos intelectuales y del sector privado de pequeña escala. Todo esto se expresa en la dificultad de la mayoría de estudiantes en hacer tesis (serias) para obtener su título profesional.

De todos modos dependerá de miles de acciones individuales y colectivas de las personas más capaces de cada universidad, docentes, estudiantes, graduados y empleados, que la ley pueda ayudar a una real mejora de nuestro sistema universitario.

 

martes, 9 de septiembre de 2014

MONTAR SOBRE EL BUS AZUL: MI PRIMERA VEZ/ Fernando Alvarado

Crónica de "viaje"
1 de setiembre 2014
Muy atento a la llamada ‘reforma del transporte’, impulsada por Susana Villarán, en especial al corredor azul Tacna-Garcilaso de la Vega-Arequipa, me quedé con las ganas de subir al bus azul durante los "ensayos" de los fines de semana (los sábados supervisamos el Mercado Saludable de La Molina y los domingos la Ecoferia Lima del Parque Washington).
Hoy lunes 1 de setiembre me saqué el clavo, mi Taller PAF (Plataforma de Agricultura Familiar), a las 8.30am en el local del Centro IDEAS (ubicado a la altura de la cuadra 2 de la Av. Arequipa) fue la mejor razón para montar en el bus azul.
Los previos
A las 7.15am salí hacia la Av. Angamos y agarré la línea 25 que históricamente avanzaba por la Arequipa; dentro del micro me enteré que su ruta a partir de ahora será por el Paseo de La República. Me bajé en la Vía Expresa y caminé hacia la Av. Arequipa.  Mientras cruzaba la calle vi la llegada de un bus azul. Siguiendo las instrucciones de las facilitadoras de la Municipalidad cumplí con hacer mi cola (que algunos intentaron pasar por alto, pero al final debieron acceder ante una mayoría disciplinada)
La abordada
A los 30 segundos de espera llegó otro bus azul, la línea 301 y subimos como 15 personas; en ese momento serían las 7.45am. El bus azul estaba bastante nuevo y con cuatro filas de asientos; conforme avanzaba y se detenía fiel a sus paraderos se fue apretando de usuarios, motivando –lógicamente- que las propias personas solicitaran que ya no suban más. Lo ilógico sucedió cuando algunos pidieron que ya no se detenga en los paraderos para acelerar la marcha, a lo que el conductor, una persona bastante joven, enfrentó amablemente pidiendo comprensión y explicando que debía parar para que las personas bajen en el paradero requerido.
Las malas lenguas y otros desentonos
En uno de los paraderos subió una pareja asegurando "seguiremos rajando de esta porquería que han hecho". Como se trataba de "mayorcitos" nadie quiso intervenir, aunque sí logré escuchar quedito "si es una porquería para que sube", "que se vayan a las avenidas paralelas parar tomar su bus tradicional", "lo que pasa es que estamos mal acostumbrados".
Una señora y luego otra pidieron se les permitiera bajar por la puerta delantera pues sus paquetes les impedía avanzar hasta la puerta posterior. A regañadientes el conductor accedió. Nadie le reclamó, ya que parecía adecuada la excepción.
Último percance
Al cabo de unas 20 cuadras el bus se aligeró, y fluidamente subían y bajaban entre 10 a 15 personas por paradero, ello permitía el desplazamiento de las personas de la parte delantera hacia la posterior para bajar.  El trayecto mejoró significativamente, y desde Javier Prado hasta 28 de Julio, todo fluyó.  A pesar de esto, un par de jóvenes mujeres insistieron en bajar por la puerta delantera; el conductor, amable pero firme, no lo permitió; las jóvenes exigieron tiempo para desplazarse hasta el final del bus para bajar, a lo que el conductor aceptó.  Mientras las ‘infractoras’ avanzaban, las personas aprovecharon para sermonearlas "entiendan que se debe bajar por la puerta de atrás", "hay que respetar las normas", "si queremos mejorar hay que hacer caso", etc.  Debo suponer que las chicas difícilmente intentarán quebrar las normas en el futuro.
La meta
A las 8.20am bajé en mi paradero y pude llegar a tiempo a mi reunión, antes de las 8.30am. Un par de jóvenes bajaron conmigo, pero, la calcularon mal "ya no entramos a la clase, llegamos tarde". Al parecer, varios necesitan afinar sus horarios para llegar a las 8am.
La segunda
Poco antes de las 10am, Silvia me conminó a participar en la reunión en la Municipalidad de Lima. Además de evaluar la marcha de la Ecoferia Lima (del Parque Washington, que ya cumplió sus siete fechas), debíamos tomar decisiones sobre la segunda Ecoferia.  Muy pronto les tendremos los detalles de la inauguración de este nueva emprendimiento semanal. Estén atentos.
Terminada la reunión había que volver a mi oficina; así que caminé de la Plaza de Armas hacia la Av. Tacna; en menos de 30 segundos llegó un bus azul nuevecito, de tres asientos por línea, también de la línea 301.  Ya daban las 12.50, y el bus estaba bastante ligero, tanto que logré sentarme y en los siguientes paraderos todas las personas también. Un par de chicas, aún desorientadas, preguntaban a quién le debían pagar, un usuario les explicó "es gratis todo el mes de setiembre".  Muy contentas, las chicas aseguraron "mañana también lo tomamos, nos conviene".  Otra joven se animó a repartir los volantes que tenía el conductor a toda persona que los necesitaba.  Todas/todos querían informarse de las modificaciones, los recorridos, los paraderos, .... Además, en cada paradero, un facilitador informaba con anticipación del siguiente paradero; así las personas podían prevenir y decidir si bajar o esperar a la siguiente parada.  Llegué a mi oficina de manera rápida y cómoda.
La tercera
Al final de mi jornada, me encaminé al paradero que ya tenía una cola como de 15 a 20 personas; mi bus azul llegó antes del minuto de espera y pudimos subir todos; serían alrededor de las 5.40pm; este bus estaba relativamente nuevo. Estuvo apretadito por varios paraderos, pero en algún momento pude avanzar y conseguir asiento en la última fila. La marcha fue lenta, mucho más que en las dos anteriores.  A las 6.20pm bajé en Angamos; ahí tomé la línea D, que antes cruzaba toda la Av. Arequipa y ahora la intercepta. Llegué a casa a las 6.50pm, nada mal para ser hora "punta".
Así de fácil me hice tres al hilo.
En resumen:
1.      De los tres buses que tomé, dos estuvieron relativamente nuevos y uno estuvo nuevecito, incluso mantenía los plásticos protectores de los asientos; na’ que ver con los buses de 10 a 20 años de antigüedad que mencionan los diarios insidiosos El Comercio, Perú.21 o La Chuchi.
2.      En tres momentos distintos del día, la frecuencia entre las llegadas del bus fue menor a un minuto, na’ que ver con los 5 a 7 minutos que aseguran los conocidos diarios insidiosos El Comercio, Perú.21 o La Chuchi.
3.      Si hay facilitadores en TODOS los paraderos, y responden claramente a todas las preguntas y dudas de las/los usuarios; na’ que ver con las mentiras de los archi-conocidos diarios insidiosos El Comercio, Perú.21 o La Chuchi.
4.      Evidentemente, siempre encontraremos gente molesta y alaracosa, que a pesar de tildar de " porquería" al sistema, lo aprovecha; igualmente, varios llegaran tarde, y solo será hasta que reajusten sus horarios, conozcan el sistema y se hagan a la nueva rutina.
5.      La gran mayoría asiente con simpatía el nuevo sistema y está dispuesto a seguirlo, defenderlo y a contribuir con la "educación" y el control social a los que se resisten.
Como alguien ha dicho, no estamos haciendo una reforma, sino una revolución con eso que se llamaba “sistema” de transporte; gracias al coraje de Susana Villarán y su equipo.
Esta es la crónica personal de mi primera vez montado sobre el bus azul.
Nota adicional
Como tal (crónica de viaje) no es una evaluación del nuevo sistema de transporte, ni un estudio de puntos críticos, etc, etc. Eso que lo hagan los expertos.
Sólo describo lo que viví. No vivo en el Rímac, ni en Lima Norte, donde hay mas problemas, no puedo describir lo que pasa por allá.
Quizá sea una persona con suerte -un vez en un bingo de colegio gané tres premios...me tuve que ir porque me miraban mal...- , quizá otros son "piñas" y les pasa todo lo malo, etc.
Lo concreto es que el cambio se está dando para mejor, esperamos que se resuelvan rápidamente los problemas más graves.
Pero es evidente que las horas punta siempre serán difíciles, los que tienen problemas para caminar siempre necesitarán ayuda, los pobres sufriranmas que la clase media, etc.
Este corredor azul, es uno de cinco; el Metro es uno de cinco, faltan los corredores complementarios, etc, es decir tenemos trabajo para rato.
¿Porqué no se empezó antes? Las mafias no lo querían, los alcaldes que quieren ser "Presidentes" no querían perder votos, etc.
Demos fuerza a Susana para enfrentar el cargamontón de los "mala leche", de los que tienen intereses políticos y mafiosos, de los descontentos e insatisfechos de siempre...pero que el cambio no se detenga.
3 setiembre 2014
Gerente general Centro Ideas