lunes, 15 de noviembre de 2010

HUEVOS DE ESTURIÓN / Corrupción en el Ejército / Fernando Rospigliosi

Un reportaje en La República muestra que un comandante del Ejército, acusado de traficar armas y municiones robadas para venderlas luego a las FARC de Colombia, es protegido por los altos mandos de su institución. (Doris Aguirre, “Comandante EP implicado en red que traficaba armamento para las FARC”, 14.11.10, http://www.larepublica.pe/archive/all/larepublica/20101114/14/pagina/15).
        
Desde hace años se sabe que municiones y armas que se roban en las Fuerzas Armadas y la Policía se venden, a través de Ecuador, al grupo terrorista de Colombia, FARC. Esto ha suscitado en varias ocasiones muy discretas protestas del gobierno colombiano.
        
En diciembre del año pasado, una operación policial en Lima, Chiclayo, Tarapoto y Tumbes, llevó a la detención del ecuatoriano Freddy Torres y varios miembros de la Fuerza Aérea, la Policía Nacional y del Ejército que vendían material robado a Torres que a su vez lo negociaba con las FARC. Los del Ejército trabajaban en la base de Bellavista, Tarapoto, jefaturada por el comandante Isaud Zamora.
       
Zamora usaba una camioneta 4x4 para transportar el material robado al Ejército, según la investigación policial. La camioneta se guardaba en el cuartel Bellavista. Zamora compró el SOAT para el vehículo, que tenía placas y tarjeta de propiedad falsas. Probablemente fue robado en Ecuador e introducido de contrabando en el Perú.
        
Según un sub oficial que participaba en el tráfico de armas, quién entregó la camioneta es Gilmer Arrascue, otro traficante que se encuentra prófugo.
        
Lo interesante del caso es que los altos mandos del Ejército protegen a Zamora, que desde hace casi un año es citado por la fiscalía pero simplemente no asiste a los requerimientos. Es más, Zamora trabaja ahora en el Cuartel General del Ejército.
        
El general EP Gualberto Zevallos Rodríguez, jefe en Tarapoto, dice que no sabía nada y que las armas y municiones robadas no salían de sus cuarteles.
        
En síntesis, como siempre, algunos sub oficiales presos y los oficiales evidentemente implicados, libres y protegidos por los altos mandos. 

1 comentario:

Luis Enrique Alvizuri dijo...

Señor Rospigliosi:

1. Ciertamente que es loable su intención pero, como usted sabe, estamos en la época del pensamiento correcto y que, cuestionar el modelo, es "traición a la patria". Por ello hacer críticas en estos tiempos resulta no solo incómodo, vaso-medio-vacío, sino trabajar a favor de Humala, Chávez y Bin Laden.

2. Usted ha visto cómo en esta última CADE al empresariado nacional, al que se le pinta como santo, puro, inmaculado e imprescindible para la vida, le importa muy poco, por no decir nada, la corrupción (puesto que toda ella obviamente le favorece, no así al pobre obrero o desempleado). Y como a buen entendedor pocas palabras, el mensaje es que: con corrupción o sin ella, el modelo tiene que continuar.

3. Y si para que éste continúe es necesario "callar" todos sus "errores" pues habrá que hacerlo, tan igual que en la peor época comunista de Stalin, donde, en pro del "sistema políticamente correcto y único posible", se prohibía la difusión de los actos de corrupción internos bajo pena de fusilamiento.

4. De modo que denuncias como las que usted plantea, si bien son buenas ―y, en otros tiempos serían motivo de escándalo― en tiempos de los Chávez amenazadores son, diríamos, imprudentes y hasta irresponsables (como seguramente diría Althaus) pues, no por denunciar un hecho como éste, se va a terminar empujando hacia arriba la candidatura de Humala.

5. Creo que esto es suficientemente claro y explica el porqué personas como Hildebrandt están fuera del espectro de los medios y la política, porque este no es tiempo de verdades ni de denuncias sino de "preservar el modelo y evitar que se debilite". Hay tiempos así, pues, señor Rospigliosi, lo cual demuestra que la Democracia también puede ser asumida con el mismo fanatismo y absolutismo ciego como cualquier otro pensamiento creado por el hombre.

Muchas gracias
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