jueves, 8 de noviembre de 2012

OBSERVANDO CON SIMPATÍA: ELECCIONES MUNICIPALES 2/

Las elecciones municipales en Chile y sus resultados inesperados, como antesala a las elecciones presidenciales y parlamentarias de 2013, están dando lugar a interesantes aportes y debates que auguran tanto fuertes tensiones como, a mi juicio, una renovación y un fortalecimiento del sistema democrático.
Si bien la alianza gobiernista ha sufrido una sorpresiva derrota, que, menos que un desastre, es un fuerte revés, la modesta victoria de la oposición le da esperanzas, pero no es ninguna garantía de éxito, tampoco para quienes apuestan desde fuera de los dos polos, en particular Marco Enríquez-Ominami, el outsider estrella que había obtenido un fuerte tercer lugar en las elecciones presidenciales pasadas.
Repasemos primero algunos resultados – aproximados y todavía provisionales por retrasos en el cómputo, que ya están motivando airados reclamos, con acusaciones principalmente de ineficiencia - para entender mejor lo sucedido y refrescar el escenario político chileno.
Gracias a la peculiaridad de que, por voto preferencial, en cada candidatura municipal las listas de concejales se subdividen en sub listas por partidos, subpactos o independientes vinculados a éstos, se tiene una contabilidad y sumatoria de los votos obtenidos globalmente por cada uno de esos partidos. De paso tenemos gran parte del escenario político partidario de Chile.
En relación con las elecciones municipales anteriores, en 2008, la votación, a nivel de alcaldes, por la Alianza gobiernista se redujo en cerca de 24%, mientras que la de la Concertación en solo 10%. La del PC en cerca de 54%. En promedio la caída fue del 21%.
Aún así, cada partido ha ganado alguito en porcentaje respecto del total de votos emitidos (entre paréntesis la caída porcentual en número de votos obtenidos para concejales respecto de 2008):
En la Alianza de Gobierno la Unión Demócrata Independiente – UDI – ha aumentado su participación porcentual en la votación nacional de 15 a 17% (menos 26%), convirtiéndose en el partido más votado, en general, y Renovación Nacional ha bajado de poco más a poco menos de 16% (menos cerca de 26%), pasando al segundo lugar. Incluso, la Coalición gobiernista triunfó otra vez en siete de las diez comunas más grandes del país, en número de habitantes – entre un cuarto y medio millón de habitantes (intercambiando Santiago, que perdió, por La Florida, que ganó).
En la Concertación la DC ha aumentado de 14 a 15% de la votación nacional (menos 26%), manteniendo el tercer lugar entre los partidos individuales, el PS ha aumentado de 11 a 12% (menos 13%), conservando el quinto lugar, lo que convierte a la alianza electoral entre ambos en el principal eje de la Concertación (tildada por otros como conservador); el PPD de 8.5 a 10% (menos 22%), manteniendo el sexto lugar, el Partido Radical Socialdemócrata – PRSD, ha aumentado medio por ciento, en el rango de 5 a 6% (menos 15%), bajando al octavo lugar.
En estas elecciones la Concertación nuevamente había llegado a un acuerdo de alianza por omisión con el PC (es decir, no presentando candidatos en algunas comunas frente a un candidato de éste), quien aumentó de 5 a 6.5% (menos 54%), superando a los radicales, logró 6 alcaldías (cuatro en Santiago) y perdió por un margen sorpresivo de solo 1% la de Estación Central, con su candidato Camilo Ballesteros, connotado exdirigente estudiantil de las movilizaciones del año pasado.
El PPD, el PRDS y el PC participaron como un subpacto con la pretensión de servir de eje a un gran conglomerado de izquierda, diluyendo en él y eventualmente disolviendo a la Concertación. En esta confrontación interna ganó claramente el eje DC – PS, a mi juicio más propicio a la gobernabilidad del país. En ese sentido hay que precisar que Tohá, la nueva alcaldesa de Santiago, aunque del PPD, está más cerca de las posiciones más favorables a mantener el sello de centroizquierda.
El Partido Regionalista Independiente - PRI, del disidente DC, Adolfo Zaldívar, aumentó de menos de 4 a 8%, en pacto con otros independientes.
El Partido Progresista – PRO – de Marco Enríquez Ominami, participó por primera vez como partido, alcanzando solo 4.5% de los votos, pero siete alcaldías, principalmente en el Norte, incluida Arica, la capital de la nueva región XIV, Arica y Parinacota, lo que le permite ufanarse de haber sido “el tsunami del Norte”.

Un analista, Patricio Zapata, abogado (en La Tercera, LT), da a lo sucedido una Perspectiva histórica (con ese título).
En los últimos 70 años el de Piñera es el primero de signo nuevo (es decir, con cambio del colectivo gobernante) que baja su apoyo en la primera elección siguiente (a diferencia de lo sucedido con los presidentes Pedro Aguirre Cerda, Carlos Ibáñez, Jorge Alessandri, Eduardo Frei Montalvo, Salvador Allende, Patricio Aylwin). Solo dos coaliciones lograron varios gobiernos consecutivos, el Frente Popular – entre 1938 y 1952 – y la Concertación – 1990 – 2010.
La Tercera (LT) analiza el contraste entre sus encuestas y los resultados, en parte por su realización mucho tiempo antes, por no sinceridad o cambio de opinión de la persona encuestada - el 80% respondió que iría a votar, lo que se redujo al 40% - y por el alto porcentaje de indecisos, que resultaron no serlo. Todas las encuestadoras y muchos analistas políticos y think tanks están abocados a ese análisis
Las diferencias más grandes las hubo, con cambio de ganador pronosticado, en Providencia, Santiago, Ñuñoa, Recoleta, La Reina, y sin cambio de ganador, más veces a favor de la Concertación, en Concepción, Valparaíso, Valdivia, y, en la Región Metropolitana, en Peñalolén, Las Condes, San Joaquín, Maipú y Estación Central.
Ante críticas sobre lentitud en entrega de resultados el subsecretario del Interior, vocero de los resultados iniciales (hasta el 95% de los votos escrutados) ha señalado que después del martes depende del Servicio Electoral, con sus colegios escrutadores, tribunales electorales y el Tribunal Calificador de Elecciones, que legalmente tiene seis días adicionales disponibles después del viernes que vencía el plazo para pedidos de recuento e impugnaciones.
A diferencia del alcalde Sabat, su partido, RN, ha pedido recuento de la votación en Ñuñoa, cuyo resultado final bajó a solo 18 votos a favor de Maya Fernández Allende, PS, argumentando la supuesta no inclusión en el cómputo de las actas de dos mesas. Pero, gane o pierda finalmente, Maya se ha convertido de una desconocida en una figura política de primer plano, con amplia cobertura en los periódicos que antes la ignoraban.