
Me permito hacer algunas anotaciones amistosas,
porque lo siento representativo de muchos hombres en camino a la igualdad de
género, para contribuir a que la fecha también sea de mayor reflexión sobre el
tema:
Las mujeres suelen ganar menos no solo
aunque hagan lo mismo, sino incluso haciéndolo con frecuencia mejor. Llegar al
mismo cargo o nivel que los hombres, normalmente les ha costado mayor
dedicación, muchas veces con un punto de partida de mayor inteligencia, y por
lo tanto las ha calificado más, aparte de que, para algunas, en realidad para muchas
funciones, suelen tener además algunas características pertinentes, como una
mayor sensibilidad, empatía y minuciosidad, más que nosotros.
Efectivamente, por lo que señala, a muchas
les da ganas de no haber nacido o no ser mujer. Pero olvida el otro lado, que
toda realidad tiene, que es lo que ellas pueden y nosotros no, ser madres, una
experiencia envidiable.
Por supuesto que no todas las mujeres son
iguales, tampoco todos los hombres, y hay aspectos en que mujeres y hombres no
podemos ser iguales. Se trata de igualdad de crianza básica, formación, trato y
oportunidades, dentro de un marco legal y reglamentario favorable, en lo que sí
podemos ser iguales. Aunque es fundamental y un gran avance en la medida en que
esto se logra, no basta con medir con la misma vara. Tenemos que luchar, conjuntamente,
hombres y mujeres, feministas o no, para que las mujeres lleguen a ser medidas
a partir de condiciones iniciales y de procesos de desarrollo personal comparables
a las de los hombres. Es decir, no solo igualdad de medición sino también de
oportunidades para lograr lo mismo (o más), y acción para favorecer su
empoderamiento que les facilite resistir el machismo.
Davelouis cita a Carolina Trivelli, a la
que valoro mucho, como persona y como profesional, una de las que nos han
igualado o superado a muchos en campos similares, pero discrepo de su
afirmación de que no hay nada que celebrar (sin embargo comparto la intención implícita).
Sí tenemos mucho que celebrar, y debemos hacerlo, porque, a pesar de lo
muchísimo que falta, por lo que tenemos que seguir luchando, tanto mujeres como
hombres, hemos avanzado enormemente (aunque demasiado poco), gracias a las
luchas feministas y los esfuerzos de todas las mujeres, de modo que la
celebración es también un homenaje a estas luchadoras sociales, intelectuales y
políticas. Concuerdo con Carolina en aspirar a que no necesitemos un día
especial.
Aportemos todos los días, con nuestro
ejemplo y esfuerzos específicos, a que esto llegue a ser realidad, ojalá de
manera más significativa, ya dentro de solo un par de generaciones en nuestro
medio, comenzando por la educación doméstica e institucional y la actitud de
cada quien con su entorno.
¡Frenemos y superemos nuestro machismo,
juntos, mujeres y hombres!
Escribo esto gracias a una comunicación
interna de la ONG Centro Ideas, institución de promoción del desarrollo a la
que pertenezco, fundada en1978 por tres mujeres y tres hombres, que desde sus
inicios ha procurado la igualdad de derechos de las mujeres en su seno y en sus
proyectos. Nuestro presidente, Manuel Aguirre, nos recuerda las resistencias y
los esfuerzos de muchos hombres, también entre nosotros (y, agrego, también de
mujeres) por aceptar el enfoque de género e interiorizarlo en nuestras vidas
personales y laborales, así como en nuestras actividades de incidencia política.
Y nuestro gerente general, Fernando Alvarado, contribuye con el mencionado
artículo de Davelouis. Aclaro que en anteriores directivas ambos cargos fueron
ejercidos alternada o simultáneamente por mujeres (ahora con responsabilidades
fuera de la institución), que nuestros programas de promoción siguen a cargo de
mujeres que prefieren permanecer en sus regiones, y hemos tenido períodos con
mayoría femenina en los cargos directivos.
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