viernes, 4 de junio de 2010

¿SE PUEDE CAER MÁS BAJO?/ Carlos Basombrío Iglesias

Confieso que cada vez me cuesta más escribir sobre la política peruana. Los niveles de deterioro deprimen y casi sólo hay para dar cuenta de corrupción, maniobras políticas, clientelismo, transfuguismos y todos los males imaginables.  Nada alentador, tampoco, se ve en el horizonte de mediano plazo.

Pero aún en ese escenario deprimente, lo ocurrido ayer en el Congreso sobresale, en el sentido de lo descarado y explícito. Como sabemos hace meses de meses que estamos sin dos magistrados en el Tribunal Constitucional y que después de un proceso de selección en el Congreso, que al parecer fue bastante razonable, quedaron los dos candidatos más potables entre los que se habían presentado. ¿Un proceso serio en el Congreso? Pues eso no podía quedar impune.

Desde hace meses el presidente de esa Comisión de selección Falla La Madrid, aprista dicho sea de paso, intenta que los nombren en el pleno. Se necesitan 80 votos y sus propios compañeros lo bloquean sistemáticamente. Había que dejar claro que ellos no estaban avalando una actuación como la de Falla la Madrid. (Faltaba más, no vaya a ser que tal tipo de ejemplo cunda y se repitan casos así dentro del partido).
Ayer sucedió de nuevo. Esta vez se estaba al filo y habían conseguido los 80 votos necesarios. El APRA no quiere a esos potenciales magistrados porque textualmente: “no les dan confianza política”. Es decir no les importa evaluar si son competentes y honestos, sino lo que importa  es que podrían no ser útiles a sus intereses como partido. Lo que más me impresiona no es que actúen así, sino el que ya es que ya no les importe decirlo públicamente.

Bueno como las cosas estaban a punto de lograrse agarraron a dos congresistas de Solidaridad Nacional, Morales y Menchola, y de delante de todo el mundo les ofrecieron algo (uno puede suponer que vinculado a las investigaciones por Comunicore o el “Lentopolitano” que hay en el Congreso) y estos se fueron del hemiciclo para no votar. Se consiguieron entonces sólo 78 votos y los apristas se salieron una vez más con la suya.

Reitero, no me impresiona la inmoralidad en la política peruana;  a estas alturas eso es ya un dato consistente de la realidad. Lo que me llama la atención es que ya no hay el más mínimo esfuerzo por disimular y/o justificar los sucios enjuagues que la dominan.  

2 comentarios:

Tito dijo...

OTRA CUTRA IMPUNE MAS:
Otra prueba de que el PJ es corrupto, comenzando por la cúspide de su pirámide: En una polémica decisión, la Corte Suprema archivó la denuncia contra Rómulo León Alegría, Rómulo León Romero, Alberto Quimper, Ernesto Arias-Schreiber y Fortunato Canaán por el delito de asociación ilícita para delinquir. El tribunal tomó esa decisión luego de determinar que la apelación de la Procuraduría Anticorrupción a la resolución de la Tercera Sala Anticorrupción –que anteriormente había llegado a la misma conclusión que el colegiado supremo– no cumplía con los requisitos que establece la ley para que evaluara el contenido de la citada resolución. Según la Corte, el delito de asociación ilícita para delinquir supone la formación de una organización delictiva para establecer varios hechos delictivos, y no uno solo, como en el presente proceso.
Obsérvese que no se incluyó en el proceso al socio de Rómulo León Alegría, Carlos Motte Piccone. Si eso no hubiera sucedido, otros delitos se hubieran podido sumar a la lista, como por ejemplo, el tráfico ilícito de drogas en el cual estuvo involucrado su hijo Christian Motte, de solo 19 años cuando fue arrestado resguardando cientos de kilos de cocaína. Existe un nexo de ese incidente con todos estos personajes. Christian y su socio colombiano se fugaron juntos misteriosamente de prisión en el 2009, gracias a una maniobra orquestada por el nefasto vocal aprista César Vega Vega, siempre presto a estos gajes. Lo mismo se puede argumentar de los negociados sobre el tema de la contrucción de hospitales también. Recuérdese que las purebas de ese caso desaparecieron del MinSal también misteriosamente. Otro detalle importante que se debe resaltar es que ni Jorge del Castillo, ni Hernán Garrido Lecca fueron considerados como cómplices de los faenómanos. Lo que sí la Suprema no aclaró es que si se realmente se cometió ese único de delito que mencionan, el cual está bajo escrutinio judicial.
Y después Javier Villa Stein asegura que que en su PJ no hay corrupción...

carlos dijo...

Y después sale Alí Babá (Alan García) a decir que ellos no han interferido en el nombramiento de tales magistrados: Ingenuidad propia de los que transitan por los altos caminos del poder superior? (ingenuo el de la fracesita famosa: "en politica no hay que ser ingenuo", por favor; y pensar que hay gente que creé que Alan ha cambiado; jajaja.