martes, 31 de agosto de 2010

SUSANA VILLARÁN, LOS “CAVIARES” Y LA TOLERANCIA

FRANCISCO BELAUNDE MATOSSIAN

No se es necesariamente de extrema derecha ni “fujimontesinista” porque se rechaza la alianza de Susana Villarán con Patria Roja. Ella es, sin duda, una mujer valiosa que, además, ha constituido un equipo de primer nivel, con profesionales destacados como Eduardo Zegarra y Gustavo Guerra-García, entre otros. Sin embargo, si su perfil encaja con el ideal que muchos tienen de una izquierda moderna en el Perú, no se puede decir lo mismo de Patria Roja, que, por el contrario, encarna lo más arcaico del izquierdismo. Hay entonces una contradicción en la propuesta de Villarán que podría desembocar, eventualmente, de alcanzar la alcaldía metropolitana, en tensiones internas que podrían complicar su gestión. Ello, además, de la preocupación que muchos no podemos dejar de sentir ante la eventualidad del ingreso en gran número a las dependencias municipales, de dirigentes y militantes de un partido como Patria Roja que no tiene precisamente credenciales democráticas muy sólidas.

Es decir, si bien es reprobable la crítica histérica a la candidata de Fuerza Social, simplemente, porque es de izquierda, también lo es que se asimile las reservas ante sus alianzas políticas a posiciones de extrema derecha y se busque así descalificarlas. No puede haber un doble estándar a la hora de exigir tolerancia y espíritu democrático.

Lamentablemente, algunos no parecen entenderlo así y no es la primera vez. Los debates en torno al informe de la Comisión de la Verdad y de la Reconciliación y a la condena de Alberto Fujimori por los asesinatos de La Cantuta y Barrios Altos han dado, y, dan pie, a la misma actitud. Así, en respuesta a los ataques histéricos contra las ONG y los llamados “caviares” provenientes de un lado, se ha endilgado indiscriminadamente el mote de “fujimontesinistas” y calificativos como “defensores de la barbarie” a todos aquellos que han expresado reservas o algunas dudas en cuanto a la sentencia judicial y al informe de la CVR. El periodista Jaime de Althaus, por ejemplo, fue blanco de ese tipo de excesos. Esa no es la mejor manera de propiciar un debate alturado; además, con ese tipo de respuesta se transmite mucha arrogancia, estableciéndose una suerte de superioridad moral de un sector respecto de los otros. De esa manera, se alimenta la hostilidad hacia los que son identificados como “caviares”, que, por lo demás, no es sólo propia de sectores extremistas de derecha, sino que también se da, de manera bastante sorprendente, en personas que, por sus opiniones en general, se ubican claramente en el centro del espectro político. Lo más grave es que no sólo se perjudica la causa de los derechos humanos, sino que también, al exacerbarse la polarización en torno al fantasma de “lo caviar”, se distorsiona la evaluación de la labor de determinadas personas cuando ocupan cargos en la administración pública, simplemente porque son vistas como “caviares”. Es lo que claramente ha sucedido, por ejemplo, con la acción del equipo encabezado por Fernando Rospigliosi y Gino Costa, que estuvo al frente del ministerio del interior durante el gobierno de Alejandro Toledo. El escepticismo frente al trabajo desarrollado entonces, no ha sido únicamente de los sectores interesados en impedir cualquier posibilidad de cambio, sino también de otras personas que, sin mucho análisis, veían sólo a un grupo de “caviares” en acción. El resultado fue el insuficiente apoyo político a una propuesta de reforma que, sin embargo, parecía estar muy bien concebida y encaminada. La consecuencia última fue la marginación de profesionales competentes, con sentido común y con ideas, lo que es lamentable pues el Perú no está en condiciones de prescindir del aporte de funcionarios capaces.

Ya es tiempo de reducir la extrema polarización en nuestra política, para lo cual se requiere no sólo promover el espíritu democrático, sino también cuidar de no caer en la arrogancia.

6 comentarios:

Avilio dijo...

Comentario Aparte: Activen por favor la visualización completa cuando uno usa su RSS. Ya que en mi google reader mobile no puedo leer su pagina. Y el ingresar a su pagina genera mas tiempo de carga. Por favor hagan caso a este lector ferviente.

carlos basombrio dijo...

AYUDENOS CON LAS INSTRUCCIONES DE COMO HACERLO SOMOS BASTANTE NOVATOS

Dante dijo...

Muy interesante punto de vista, solamente dos atingencias. Primera, nuestra política está llena de adjetivos, sería positivo que la discusión gire en torno de propuestas y búsqueda de alternativas viables. Tengo la impresión que para alcanzar los objetivos nacionales, no resulta productivo discutir sobre "caviares" ni "fujimontesinistas". Y segunda, sinceramente me parece bastante elemental, el rezonamiento político que se sostiene por oposición, sea negando a unos u otros. Es de esperar más de nuestros intelectuales.

Amador Merino-Reyna M. dijo...

Una sola pregunta a los lectores de esta pagina, si la Ciudad de Lima fuera su empresa, nombrarían a Susana, Lourdes, Lay, o cualquier otro de los candidatos, como Gerentes Generales plenipotenciarios?, arriesgarían todo su capital en alguna de esas personas?, pondrían el futuro de sus hijos en alguno de ellos? o buscarían al mejor y mas capacitado para que haga crecer y desarrollar su negocio?. Lamentablemente la ley no nos pone límites de capacidad, experiencia o instrucción para postular a cualquier cargo público y siempre continuaremos escogiendo entre los que decidan postular y que tengan la mejor voluntad de servir en algunos casos o de servirse en otros.

bernardo dijo...

No tenemos por que temer a nuestro pasado, pues somos la consecuencia de ello. Asi mismo tampoco tenemos por que temer a los adjetivos:
LO QUE DEBEMOS TEMER ES NO PODER CUMPLIR CON UNA PROMESA ELECTORAL O UNA PROMESA HECHA SOBRE ALGUN ACTIVIDAD DE NUESTRA REPONSABILIDAD
En consecuencia no tenemos por que temer la presencia de Patria Roja en la alianza electoral, mas bien debemos sentiornos orgullosos se la madurez de las fuerzas politicas que han sabido unirse para avanzar hacia UNA MEJOR CIUDAD

JOSE LOPEZ dijo...

BASTA DE LUGARES COMUNES. Sin una debida reglamentación, las propuestas no pasan de ser palabras q luego nadie recuerda.¿adjetivos?Otro lugar común. Si lo q aquí faltan son adjetivos.Vg. se dice: hay q favorecer la creación de empleo. Y no!Faltó el adjetivo q diferencia empleo de esclavitud y abuso. Hay q favorecer LA CREACIÓN DE BUEN ENPLEO y no enganches mineros q matan niños por 15 soles diarios, por ejemplo.