martes, 13 de marzo de 2012

REFLEXIONES SOBRE EL “SERVICIO POLICIAL VOLUNTARIO”/ Enrique Yépez Dávalos, General PNP-R

Algunos dicen, quizá no les falte razón, que ingresando jóvenes-casi adolescentes- a la Policía Nacional y salgan al servicio con escasa preparación de tres meses no vamos a reducir el delito, por el contrario se puede relativizar la seguridad al interior de las comisarías; el carácter reservado de los documentos administrativos correrían peligro si son conducidos o manipulados por éstos; podrían ser víctimas de hechos delictivos en sus tareas complementarias de control del tránsito o de orientación al turista; pueden ser fácilmente “encuadrados” con fines políticos porque también estarían a cargo de los gobernadores, y así por el estilo se plantean estos y otros argumentos que con fundamento nos hacen reflexionar sobre la conveniencia o no de la creación del “Servicio Policial Voluntario”.
Sopesando los inconvenientes que pudieran surgir con los aspectos positivos que tendría la implementación de esta nueva modalidad; y, considerando algunas modificaciones al texto original, me inclinaría por su pertinencia, por las consideraciones siguientes:
Primero.- La finalidad esencial de las policías en el mundo es el trabajo preventivo y de acercamiento a los ciudadanos. Es una labor proactiva que siempre fue tradición en nuestras ex instituciones, particularmente en las comisarías, donde jóvenes de toda condición sobre todo de sectores populares, participaban sin ninguna reticencia en los diferentes programas preventivos y educativos. El policía era visto por el joven como ejemplo a seguir y la comisaria como su segunda casa. Hoy, pese a los esfuerzos de algunos comisarios, esta relación ciudadano-policía ha decaído.
Segundo.- No podemos ni debemos mantener una institución cerrada al cambio y a la participación comunitaria. Por el contrario, cuanto más abiertas estén las comisarias a los jóvenes y adolescentes, mas serán los réditos que los resquemores. Los jóvenes necesitan tener referentes positivos para mejorar su calidad de vida y estos modelos pueden provenir de la misma policía. ¿Qué mejor que nuestros concejos y ejemplos para que estos jóvenes se forjen un destino diferente?  ¿No sería conveniente que la Policía Nacional, a través de sus Comisarías, se convierta en el trampolín de sus aspiraciones abriéndole sus puertas y su confianza?
Tercero.- Por supuesto que el ingreso como policías voluntarios tiene que estar rodeado de un sistema que aliente la presencia de jóvenes con valores procedentes de familias cohesionadas y evite personas con antecedentes policiales y otro tipo de conductas de riesgo, las que deben ser claramente señaladas en los reglamentos respectivos. Sus funciones deben ser complementarias y de ninguna manera suplir las actividades del policía. Tareas como recepción al público que acude a las comisarias, orientación al turista, charlas en colegios sobre tránsito, consumo de drogas, trasmitidas con el lenguaje propio de los adolescentes, apoyo a los promotores de las oficinas de participación ciudadana, entre otras, resultaría necesario y positivo para cambiar actitudes y conductas.
Cuarto.- Con este nuevo sistema se presentarán seguramente algunos inconvenientes y hechos negativos cometidos por los voluntarios que deben ser inmediatamente corregidos, pero estoy seguro que la mayor parte de estos jóvenes se comportarán a la altura de sus responsabilidades.
No estoy de acuerdo con que el servicio policial voluntario sea también para los gobernadores, porque se puede prestar a una serie de especulaciones políticas que es necesario evitar, sobre todo en el sector rural, donde gobernadores y licenciados junto con rondas campesinas pueden formar grupos con actividades y atribuciones amplias difíciles de predecir.
Quinto.- También existen algunas  ambigüedades e imprecisiones que es necesario corregir. Si hubiese la oportunidad de mejorar la norma, propondría, como meses antes lo hice en diferentes foros, de crear el programa de “Auxiliares de Policía” en lugar del “Servicio Policial Voluntario”, para que se constituya en la base de la pirámide organizacional de la Policía Nacional. Esto daría lugar a que los auxiliares adquieran pleno derecho a las diferentes obligaciones, derechos y beneficios que el Estado otorga al personal policial.
Los Auxiliares de Policía, en su fase preliminar, sería sólo para los que han postulado a las escuelas de policía a nivel nacional y no  alcanzaron vacantes. Estos jóvenes ya tienen una orientación vocacional definida de ser policías y, por tanto, su fase de entrenamiento sería más fácil.
Sexto.- La Policía Nacional del Perú es una institución eminentemente democrática, y esta sería una de las mejores formas de demostrar su permeabilidad frente al cambio en beneficio de muchos jóvenes que desean mejorar su situación actual. Este programa se viene llevando a cabo en Colombia con jóvenes a los que se les denomina “bachilleres” con buenos resultados.
Sétimo.- Finalmente es necesario decir con claridad que el “Servicio Policial Voluntario” con las modificaciones  a que hubiere lugar, no suple la  demanda por mejores servicios de seguridad ni el déficit de policías que necesita el país,-No menos de 40,000 efectivos en relación al incremento demográfico-. Difícil de conseguirlo en cinco años considerando las bajas administrativas que sufre anualmente el Instituto por diferentes motivos. En todo caso, es mucho mejor exigir al personal actual mayor compromiso y una de las formas de lograrlo es otorgándole mejores remuneraciones, las mismas que son muy bajas en comparación con sus similares de Latinoamérica.