jueves, 24 de octubre de 2013

¿ FUSIONAR MINISTERIOS DE INTERIOR Y DEFENSA? / Gustavo Carrión Zavala

Guardo un escrupuloso respeto por las opiniones de Pedro Pablo Kuczynski en materia económica, política y protección de recursos hídricos. No puedo decir lo mismo de su reciente opinión, que de ser gobierno fusionaría los ministerios de Interior y Defensa, con fines de lucha contra la inseguridad. Y no puedo estar de acuerdo por las siguientes consideraciones:
Las fuerzas armadas tienen una finalidad constitucional, absolutamente vinculada a la defensa de la integridad territorial y la soberanía nacional, que resulta ser común a las fuerzas armadas en el mundo. Por tanto sus miembros son formados como combatientes que deben oponerse a los hipotéticos enemigos del país y que deben ser dotados de la consecuente agresividad que les permita imponerse a quienes pretendan ofender la heredad nacional. Son en esencia profesionales de la guerra
Las policías en el mundo se organizan para mantener la indemnidad de las personas en su vida, bienes y ejercicio de libertades y derechos. Ergo los policías deben ser formados como promotores de la convivencia pacífica y ordenada desempeñándose en  las esferas preventiva, disuasiva, control y reactivas, que posibiliten una vida ciudadana ordenada al evitar las conductas anómicas, desalentar a quiénes pretendar violar las normas, perseguir a quiénes finalmente deciden ser violadores del orden legal y recuperar la normalidad cuando se presenten alteraciones en el orden público. Son en suma, profesionales de la paz.
Es probable que PPK, se haya sumado a esa idea equivocada que ubica a la policía como parte del aparato militar del país, idea que se mantiene vigente y que provoca que la formación de los actuales policías tenga una marcada impronta militar.
Estamos de acuerdo con los que sostienen que debe refundarse la policía nacional, pero esta refundación debe sostenerse en la afirmación de la verdadera identidad de la institución policial, que no debe ser otra que la organización que cumple una función ciudadana, al servicio de la ciudadanía y que ella misma es parte de la urdimbre social.
En los últimos tiempos, se ha incorporado en la teoría el concepto comunitario de la función policial. Y digo en la teoría, porque resulta sumamente difícil que el concepto, más allá del debate, forme parte de la actuación de policías formados militarmente e inmersos en ese maniqueísmo militar-civil que los aleja de la ciudadanía, que es la razón principal de su existencia.
El problema no es singularmente peruano. En Colombia se viene discutiendo la formación del ministerio de la seguridad ciudadana, que absorbería a la policía nacional, actualmente ubicada en el ministerio de Defensa. Las primeras voces discrepantes frente a esta posibilidad han surgido del colegio de oficiales generales y de la asociación de ex directores generales de la policía. Esto nos dice que el mayor arraigo de las formas militares en la policía se ubica en los altos mandos, ante la convicción que la verticalidad militar es la mejor forma de afirmar el mando, esta posición en sociedades democráticas es altamente debatible. Creemos que es el momento de incidir en la formación profesional policial de los agentes, relativizar la formación militar, que actualmente ocupa la mayor parte del período formativo y migrar hacia una organización identificada con la función ciudadana que cumple.
Debemos recordar, que los grandes logros contra el crimen organizado, especialmente terrorismo y narcotráfico, se dieron con trabajos de paciente pesquisa policial y que los últimos sucesos de afectación a poblaciones civiles por parte de las fuerzas armadas (Mazangaro), obedece básicamente a que los miembros de estas instituciones están formados para la guerra.
El tema da para un prolongado debate, pero en inicio, considero un despropósito mezclar profesionales de identidades distintas y que resulta contraproducente militarizar a la policía y a la vez policializar a las fuerzas armadas.