martes, 24 de noviembre de 2009

CORTINA DE GRASA / Carlos Basombrío Iglesias


Lo de captura de los pishtacos que mataron a 60 campesinos para vender grasa humana es uno de los psicosociales más torpes y grotescos que he conocido en toda mi vida de observador político.

Repito lo que escribí en Peru21:

“Tal ha sido la centralidad del espía que ni siquiera la alucinada historia de los 'pishtacos’ ha podido competir. Según nuestro ministro del Interior, la PNP descubrió una banda que asesinó a 60 campesinos para sacarles la grasa y venderla a 15,000 dólares el frasco. (¿Cándido o fallido émulo de Luza y Montesinos?). Un absurdo que revive una antigua leyenda originada en temores ancestrales en el mundo rural, pero que ha dado la vuelta al mundo como cierta, dejando al Perú como una tierra de salvajes. (Siendo en comparación la historia del pulmón una anécdota: ¿le quitaría la nacionalidad el presidente a su ministro por el daño ocasionado?)”.

Toda persona medianamente informada sabe que nada de lo que el ministro dijo tiene un mínimo asidero en la realidad. A la versión la han hecho ya puré en Enemigos Íntimos y Prensa Libre y las primeras caricaturas en los diarios son buenísimas (El Comercio, Gestión). Habrá que esperar El Otorongo para seguir riéndonos.

¿Quién está detrás y qué se quiso tapar con esta monumental estafa a la credulidad popular?

En esta oportunidad hay que descartar el más alto nivel. Alan García puede tener defectos pero es inteligente y sabe que una historia así estallaría en el ridículo rápidamente. Además, al gobierno no le viene nada mal la discusión sobre el espía que hoy domina los medios, en la que el país está unido detrás del gobierno y frente a la que no hay cuestionamientos importantes a la forma en que éste ha actuado.

Creo que esto no se ha movido a nivel de gobierno en general. Sería una movida, en mi opinión, del propio Salazar. Me pregunto qué lo habría llevado a tratar de distraer la atención pública con algo tan jalado de los cabellos.

Podrían ser los tremendos avisos que el Grupo Wong sacaba en todos los periódicos esos días sobre su inacción en Andahuasi, en que lo increpaban constante y directamente de coludirse con un grupo empresarial cercano al gobierno e impedir que la Policía cumpla sus funciones.

Quizás eso también influyó, pero mi hipótesis es que lo que centralmente se trataba de tapar es la tremenda revelación que ha hecho Ricardo Uceda en la Revista Poder en su artículo El misterio del escuadrón de la muerte que da cuenta de denuncias de ejecuciones extrajudiciales de delincuentes en Trujillo. Algo nunca antes visto en el Perú y que debe ser cortado de raíz.

Salazar fue jefe policial allí en el 2006 y se positivamente que ya sabía que esa publicación estaba en camino.

El artículo debe leerse completo y las autoridades hacer algo con lo que allí se denuncia, pero escojo aquí sólo unos párrafos para reforzar mi argumento.

Empieza diciendo Uceda :

"El jefe policial de La Libertad, general Raúl Becerra, reveló el 20 de octubre pasado que en Trujillo han muerto 56 delincuentes en enfrentamientos con la policía. De inmediato el ex director de la PNP Gustavo Carrión, escribió en el blog Espacio Compartido que ello sugería una perversa tendencia en la lucha contra la inseguridad. “El uso letal de las armas de fuego para eliminar delincuentes –añadió– lo único que provocará será la retaliación de la violencia”.

Más adelante:

"En un caso típico de la versión oficial, los integrantes de una patrulla –de casualidad o avisados por terceros– sorprenden asaltando a dos o más ladrones. Estos huyen, disparando a los policías, quienes, al darles el vuelto, los matan. Acto seguido, las pericias balísticas demostrarán que los abatidos estaban armados y que sus armas fueron disparadas".
(…)
La situación es el resultado directo del Decreto Legislativo 982, dado en julio del 2007, que eximió de responsabilidad penal a policías que “en cumplimiento de su deber y en uso de sus armas en forma reglamentaria, causen lesiones o muerte”. Hay que suponer que casi de inmediato los delincuentes trujillanos tuvieron la mala idea de enfrentarse a balazos con la policía. La racha de muertos por enfrentamientos comenzó precisamente en agosto del 2007. Terminó a fines del año pasado, cuando empezó a actuar una asociación trujillana de defensa de los derechos humanos de los delincuentes".
(…)

"Miembros de conocidas bandas se han entregado porque temían estar en una lista negra de próximos ejecutados. Su atemorizada versión apareció sin medias tintas en los medios. Sin embargo, a Rafael Reyes Velásquez, “Loco Johnny”, no le sirvió haber alertado públicamente que la policía quería matarlo. El 20 de febrero de 2008 envió una carta de denuncia a la Asociación Pro Derechos Humanos. Tres meses después estaba muerto".

Una parte especialmente grave es donde Uceda dice:

"Durante la investigación para esta nota, que incluyó conversaciones confidenciales con policías en actividad y en el retiro, y entrevistas con personajes del círculo delictivo, entre otros informantes, se recogieron versiones de que una política de “limpieza social” empezó a ser concebida en la policía de Trujillo por entonces, aunque nadie aportó evidencias. Una fuente entregó una grabación en la que se escucha la conversación de un empresario trujillano con varias personas. El empresario dice haber recibido la visita de una autoridad de la policía a la que menciona por su nombre, para solicitarle apoyo económico destinado a financiar la eliminación de delincuentes. El dinero serviría para pagar a los confidentes que brindarían la ubicación de los objetivos".


Aunque la grabación es auténtica, el nombre del oficial no es difundido aquí porque fue obtenida sin consentimiento de los participantes y en sí misma no constituye una prueba. Por otra parte, en 2006, durante la gestión del general Salazar, no hubo muertes de delincuentes por enfrentamientos con la policía. La oleada mortal comienza a mediados del 2007, luego del D.L. 982, y abarca las gestiones de los generales Carlos León, hoy Inspector General, y Raúl Becerra, quien ejerce hasta la actualidad".

Estamos ante las acusaciones más graves de violaciones de derechos humanos desde la época de la lucha contra Sendero Luminoso.

Esta historia no ha concluido y los que pudiesen estar involucrados tienen fundadas razones para preocuparse. Podrán pasar los años pero las familias nunca olvidan, por más delincuentes que pudieran haber sido los afectados. Por cierto Uceda da cuenta que se ha formado la “Asociación de Víctimas Ejecutadas Extrajudicialmente en la Libertad por la PNP”.

¿Sería eso lo que le preocupaba a Salazar y quería que la investigación de Poder pasase desapercibida?

¿Sería ese el origen de ese mamarracho de psicosocial que ha dejado al Perú ante el mundo como un país primitivo donde cualquier cosa puede pasar?

6 comentarios:

Edgardo Alarcon Leon dijo...

Carlos, yo creo que los psico-sociales que el partido de gobierno esta utilizando para divergirnos de nuestra realidad, se vuelven cada vez mas torpes. Como lo dijimos en (http://sociedad-sana.blogspot.com/), todas estas “noticias” incluyendo el caso de los espías y los pistachos son una calculada maniobra política para trata de distraer la atención de los peruanos y encarpeta los verdaderos problemas que con urgencia necesitamos resolver (por ejemplo, casos de corrupción en las más altas esferas de poder). Lo triste de toda esta parodia es, que hasta los periodistas mas serios han caído en la trampa de Alan y el APRA. Creemos, como en todo estado de derecho y democrático, el caso del espionaje debería de haber sido dilucidado en forma mesurada pero con firmeza. Para ello se tienen instituciones responsables como el Ministerio de Relaciones Exteriores, el Ministerio de Defensa y el Poder Judicial. En caso contrario, si realmente existe una voluntad soberana para defender los derechos inalienables del Perú y si el caso lo amerita, el estado Peruano necesita inmediatamente revisar sus relaciones diplomáticas y posiblemente mantenerlas a un nivel consular mínimo y sin relaciones comerciales, es decir sin TLC.

AguilaX dijo...

Soy de Chiclayo y por mi que eliminen a tanto parásito que ahora pululan libremente en el norte asaltando a pobres taxistas y comerciantes. Ahora ya no es novedad la modalidad de extorsión por vehículo secuestrado.
Se dice que esos delincuentes provenientes de trujillo han venido corridos y andan haciendo de las suyas.
Que quieren los periodistas? que sigan esos sinvergüenzas con sus fechorías? que asesinen o roben a sus familiares para que entiendan la real dimensión del problema?
Por favor.

Lsandoval. dijo...

Cada día nos estamos pareciéndo más a los casos de eliminación como paices más atrazados en Derechos Humanos tipo Mejico, no hay que copiar lo malo.

Aldo Valencia Piñan dijo...

Carlos:
Desde que vi la noticia por primera vez, esa fue mi tesis: tapar lo del comando de aniquilamiento en Trujillo.
Poca gente lo vincula, pero me parece lo más lógico.
Incluso, ¿no es el mismo jefe de la Dirincri que estaba en Trujillo el que salió a balbucear sobre números y redes?
Pero es GRAVÍSIMA la manera en que estamos naturalizando la pérdida de derechos fundamentales.

manoleche dijo...

Éste y muchos más, parecen ser PISCOSOCIALES.

carlos dijo...

Sería muy grato para los seres humanos que no somos delincuentes y que no matamos a humanos y que tratamos de vivir en un marco de respeto a las normas y leyes de nuestro y cualquier paìs y que estamos en el derecho a que nuestros gobiernos nos garanticen un ambiente de paz y tranquilidad para poder desenvorvernos en buen vivir; que también hubieran "observadores políticos" que observaran con la misma perplejidad que cuando se anuncia o sebrepticiamente conocen de la muerte de un descarnado y desalmado asesino, asesino de seres humanos o sea, un inhumano, un ofensor de los derechos humanos de los que no son sus pares; que se preocuparan asi mismo de aquellas valiosisimas vidas que se pierden en manos de tales rufianes como por ejemplo, y sin ir hasta los requicios de la historia, la muerte en manos de las hordas delincuenciales que forman parte de las llamadas "barras bravas", de la contadora cuyo nombre en el momento no recuerdo pero que su imagen esta fresca en la mente de quienes sufrimos y lamentamos la muerte de aqel ser que aunque no fue delincuente, tambien es humano, y que en cuyo futuro inmediato, mediano o posterior como en el de muchas otras victimas de la delincuencia, no se encontraba ni robar ni asesinar ni estafar, como si estaba en el futuro inmediato mediano o posterior de aquellos delincuentes a quienes lloran y lamentan su muerte los observadores politicos. Cuantos seres humanos se habrán salvado de la muerte, del robo, de la violación y cuanta modalidad de delito practican los delincuentes que ya no contamos como vivos en este pais o mas especificamente en Trujillo?.
Esperanzado, espero, ojalá y con la misma emoción con la que les apena a algunos observadores políticos la muerte de asesinos y toda calaña de delincuentes que hay en nuestro país; algún comentario sobre la perdida constante de vidas de tantos peruanos de buen vivir o aunque sea solo de aquellos a quienes les cegaron la vida esos 57 criminales que murieron en trujillo.