lunes, 24 de noviembre de 2008

NOS GANARON UNA PARTIDA (EL CASO VÉRTICE/PLANAS) /Sandro Venturo

Hace un par de semanas la galería de arte Vértice fue clausurada por la Oficina de Fiscalización de la Municipalidad de San Isidro. Esta decisión edil, sin embargo, resultó merecedora de todas las sospechas. Desde la inauguración de “La Migración de los Santos”, de Cristina Planas, existió una fuerte presión de parte de un grupo de vecinos católicos, quienes ejercieron una efectiva influencia detrás del escenario. Dirigieron cientos de cartas al Alcalde –siguiendo el formato publicado en una web cristiana- y visitaron a diversos funcionarios municipales. Al final, la municipalidad cedió de forma extraña a esta presión, esto es, cuando faltaban dos días para la culminación de la muestra. Se trató de un gesto inútil para la censura aunque significativo para un grupo decisivo de vecinos dispuestos a librar una guerra santa.

Lo de Vértice muestra que existen capas culturales previas al siglo XVIII que aún están vigentes. Yo pensaba que se trataba creyentes exóticos, fetichistas, corporativos, personajes de una película o una novela del Perú post-colonial. Falso. Viven aquí. Están bien organizados. Usan las redes virtuales. Tienen mucha influencia política. Se organizan bien.

Eso de vivir en San Isidro, en el distrito con el más alto índice de desarrollo humano en el país, y tener una ideología que se basa en la ecuación "fe igual ideología de iglesia", me parecía una paradoja. Y no lo es. Hay que tener recursos (ingreso, salud, nivel de instrucción, etc.) para sostener una vida social tan anacrónica.

Lo del Gobierno municipal es bochornoso. Como no existe argumento ni norma que justifique la censura, los funcionarios de fiscalización encontraron en un trámite en proceso, el talón de Charo Wenzel, directora de Vértice.

La censura prosperó porque existen vecinos que actúan en San Isidro como si fuera su hacienda. Pero San Isidro es la ciudad y la ciudad es de todos los ciudadanos (disculpen la redundancia).

En fin. Ganaron una partida. El arte que ejerce la crítica no debe quejarse de ellos. A fin de cuentas lo de Cristina Planas tocó un nervio social. Y eso hace de su trabajo algo relevante, nos parezca interesante o no. El arte se salió de la Galería. El picazón vino a propósito de un nota en El Comercio escrita por Carlo Trivelli.

Uno pica sin querer queriendo y recibe una cachetadón. Lo digo por experiencia propia: quien ejerce la interpretación con filo debe estar preparado para perder. Y luego recuperarse. Y seguir en esta batalla ideológica a favor de una ciudadanía plena.

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Pdt. Escribo esto directamente relacionado con el caso: escribí el texto de la exposición para Cristina Planas, trabajo de vez en cuando con Vértice, y Natalia Iguiñiz -mi compañera- se quedó sin Galería por esta censura. Y soy un ciudadano peruano. Así que estoy absolutamente parcializado en lo que digo.

7 comentarios:

Enrinando dijo...

Sigo insistiendo, xq para algunos la ley y para otros no, la casa vertice no tiene licencia de funcionamiento y la ley dice q se debe cerrar hasta que la obtenga, si sabian que la muestra era polemica y que los reclacitrantes de siempre tratarian de atentar contra la muestra hubieran buscado una galeria que tuviera tod en regla y no darle armas al sesgado para poder irrumpir en la muestra. No puedo creer que con una mano pedimos ley y que se cumpla y con otra, en este caso xq es arte, se deje, simplemente ls itio no tenia ni licencia municipal ni licencia de INDECI, asi que no le hagan tanto rollo, pongan la muestra en una galeria con todas las de lay y no tendran como clausurarla.

B dijo...

Me quedé con las ganas de ver la muestra, como muchos que nos enteramos de ella después del bochornoso escándalo...
No se podrá reabrir en otra galería, en otro distrito?

eunice dijo...

Por mí, que la artista use mi casa como espacio para sus obras jaja. Estoy completamente del lado del arte en su máxima expresión. Y bueno gente cerrada siempre va a haber, asi que tolerancia y paciencia nomas pues..deben haber otras salidas para poder expresarse uno de la forma en que le nace artisticamente. Mecanismos...todo es cuestion de eso.

maría malló dijo...

Enrinando,

Creo que es el asunto es mucho más complejo y reducirlo al tema de la licencia no viene al caso. Nadie se ha enfocado --que yo tenga entendido-- en que se exima a la galería de cumplir los trámites correspondientes. Lo cierto es que el hecho de que el trámite esté en proceso ha sido una herramienta para la censura, una excusa. Y eso es lo que es aterrador.

Andrea Naranjo dijo...

Buen artículo

Andrea Naranjo dijo...

Va un comentario que hice el 19.11.08 en Puente Aéreo sobre este blog:
"Sería interesante que a la pluralidad de opinión en Espacio Compartido se le sumara la pluralidad de género.
Esperemos que aprovechen la oportunidad de evolucionar a un proyecto de medio digital más grande.
saludos y suerte

Bustrofedón dijo...

Muchos de los firmantes, es decir aquellos ilustres vecinos de San Isidro, pertenecen a un grupo católico sumamente conservador que ha crecido enormemente durante los años de gobierno del Apra: se trata de Avanzada Católica/Pro Ecclecsia Sancta, nada menos que la agrupación que por obra y gracia de la señora Cecilia Bákula ha sentado pesos y reales en el INC. Ya tienen en su haber una censura, efectuada desde el seno mismo del Estado: la de las caricaturas de Piero Quijano. Esa es la siniestra conexión a la que la sociedad civil debe apuntar, ya que, pienso, este es un problema de salud pública (son cientos los adolescentes raptados en universidades y colegios por este grupo para que se conviertan en curas o diáconos). ?Por qué en el perú se permite el desarrollo de este tipo de comunidades, retrógradas, sexistas, racistas e intolerantes? Sencillamente porque en el Perú los problemas siempre son del otro y que el otro los resuelva y a mí qué me importa. Como el poema de Brecht. Casi mil trabajadores especializados del INC, con muchos años de servicio, lanzados a la calle entre el 2006 y el 2008 para que, en su lugar, ingresen más de 1500 fanáticos autómatas dedicados a cualquier cosa menos a la administración de la cultura, como por ejemplo organizar misas intenas y retiros de asistencia obligatoria. Ese es el país que estamos permitiendo. Lo de Planas, como antes lo de Quijano, es parte de un infierno que se viene.