domingo, 21 de diciembre de 2008

HUEVOS DE ESTURIÓN / Políticos paranoicos / Fernando Rospigliosi

         La semana pasada murió, a los 95 años, Mark Felt, el famoso Garganta Profunda del caso Watergate.

En 1972, el presidente norteamericano Richard Nixon postuló a la reelección y la tenía prácticamente ganada. Pero como la mayoría de los políticos, era un paranoico que quería saber qué hacían sus adversarios del Partido Demócrata.

         Nixon autorizó una operación para instalar clandestinamente micrófonos en el cuartel general demócrata, en el edificio Watergate. Las cosas salieron mal y los chuponeadores fueron descubiertos.

         Al principio parecía un caso sin importancia. Pero la habilidad y tenacidad de dos periodistas, Bob Woodward y Carl Bernstein, del Washington Post, permitió que los responsables de la operación fueran quedando desenmascarados. Y resultó que eran altos jefes de la campaña republicana.

         Woodward encontró una fuente inapreciable, ubicada en las altas esferas, que le confirmaba, a cada paso de su investigación, los hallazgos que conseguía y lo orientaba por el camino a seguir. Esa fuente fue bautizada como Garganta Profunda y su identidad jamás fue revelada, hasta que en el año 2005, 33 años después del comienzo de la historia, el propio Mark Felt la hizo pública.

         Felt era en ese momento un alto funcionario del FBI, resentido porque Nixon no lo nombró jefe de ese organismo a la muerte de John Edgard Hoover.

         Primera conclusión: casi siempre en estos casos, por lo menos parte de la información, tiene su origen en disputas en las alturas del poder.

Felt dijo luego que estaba indignado por la corrupción del gobierno de Nixon, lo cual puede ser parcialmente cierto. Pero si lo hubieran nombrado director del FBI, de seguro no hubiera colaborado con la investigación del Washington Post.

         El caso de Nixon, apodado Dickie el Tramposo, es sintomático. Él no tenía reparos morales en emprender una acción ilegal, pero lo hizo sin necesitarlo, por el puro placer de enterarse qué hacían sus adversarios.

         Pero su perdición se consumó por las grabaciones que hacía en su propia oficina. Nixon había mandado instalar un equipo que registraba todas las conversaciones que sostenía con sus ayudantes.

         Esas grabaciones cayeron en poder de los fiscales y jueces del caso, y terminaron de hundir a Nixon, a pesar que hizo borrar algunas de las más comprometedoras. Las cintas comprobaron que Nixon no solo conocía el asunto, sino que intentó encubrirlo.

         Segunda conclusión: la mayoría de los políticos son paranoicos, les encanta enterarse de lo que dicen sus adversarios y también sus amigos, llegando al delirio de grabarse a sí mismos, igual que Vladimiro Montesinos.

         Nixon, por supuesto, usó todo su poder para tratar de limpiarse. Presionó a las autoridades judiciales, al Congreso y al periodismo, sobre todo al Washington Post, que lideró la investigación. Pero no pudo doblegarlos.

         Un ejemplo de instituciones que funcionan independientemente.

         En el caso del Washington Post, su director Ben Bradlee y la propietaria, Katharine  Graham, se comportaron ejemplarmente, resistiendo las presiones y respaldando a los periodistas durante los dos largos años que duró el proceso, hasta la renuncia de Nixon en 1974.

         Tercera conclusión: en todas partes los políticos ejercen presiones para evitar que sus chanchullos sean descubiertos, expuestos públicamente y sancionados. Pero en las democracias que funcionan, por lo general la prensa y las instituciones resisten esas presiones.

         En cambio, en países como el Perú, el poder político casi siempre logra torcer las instituciones y amedrentar a la prensa, como está ocurriendo ahora en el caso de los llamados petroaudios.

 

2 comentarios:

Jose Alejandro Godoy dijo...

Fernando:
Complementando lo puesto por Marco Sifuentes, aquí hay mas pistas sobre la relación de Canaan y Rómulo León con la Universidad de San Marcos:
http://www.desdeeltercerpiso.com/2008/12/canaan-y-san-marcos/
Saludos.

Leoncio dijo...

Estimado Fernando,
No creo redescubrir la pólvora, pero los audios estaban dirigidos nada menos que al Candidato Permanente.
Todos le han dado demasiada importancia a León A., pero es Quimper el personaje principal de este sainete. Este personaje fue o sigue siendo el abogado asesor (¿nos parece conocido este papel?) tributarista de García cuando fue acusado de enriquecimiento ilícito.
Fue una advertencia directa al C.P. concerniente al juicio contra Fujimori que se lleva a cabo sobre todo en estos últimos meses,(nadie se acuerda de este importante asunto con implicancias para el futuro político del país) ,juicio que concierne a garcìa y a su primer vicepresidente. Estos audios que tienen una evidente hechura de los testaferros montesinistas en su nuevo contubernio con el fujimorismo, no solo demuestran la conocida podredumbre alanista , sino que es una presión al C.P. para salir de una vez del problema que los colude (el caso del Frontón) y que es la espada de Damocles que les quita el sueño y EL PROBLEMA , convertido en el primer propósito del "gobierno" alanista desde la candidatura electoral.
Pruebas al canto: Acusar a los periodistas de atentar contra la gobernabilidad y convertirlos en criminales por no revelar sus fuentes.
Toda esta vorágine de cortinas y teletones de humo, inauguraciones de campeonatos de sapo, de licencias de conducir, de "marcas", Donayres varios, etc...
El frenesí de García a partir de la divulgación de los petroaudios, en las vísperas de la Apec,
lo hace caer en una crisis de ansiedad propia de alguien a quien se le vence el plazo para pagar una deuda ( las vacaciones parisinas de una década y la oportuna prescripción para las elecciones del 2001, para la candidatura, que si hubiera sido ganadora, fuese pronta para el borrón y cuenta nueva).
Estamos advertidos, hasta los periodistas más críticos han caído en el juego de temas irrelevantes y como esos sospechosos incendios de fin de año de las empresas quebradas, se aprovecha de las fiestas decembreras para sensibilizar a nuestra desinformada población y hacernos pasar un tenebroso contrabando.