martes, 30 de junio de 2009

LA LUZ AL FINAL DEL TÚNEL / Alfredo Stecher


Estamos viviendo la mayor crisis económica mundial desde la Gran Recesión y es importante saber si estamos en medio de ella o cerca de la salida. ¿La luz que algunos dicen ver desde hace algunos meses, y que ha impulsado la subida de las bolsas de valores, y, en particular, la nuestra, es tal, o solo una ilusión?

Es obligación de los gobernantes ser a la vez realistas e inspiradores de confianza en el futuro, capacidad que tuvo Churchill durante la Segunda Guerra Mundial y de la que está haciendo gala Obama. Ojalá tenga éxito.

Para nuestra toma de decisiones pública y privada el necesario realismo exige tener en cuenta que, según los analistas económicos más acertados en sus predicciones previas a la crisis, en tanto académicos o especuladores, aún no hemos pasado lo más profundo de la crisis a nivel mundial. A pesar del triunfalismo inicial, aún menos en el Perú.

Es cierto que en nuestro país hemos entrado a este período en mejores condiciones que la mayoría de países latinoamericanos. Pero también es cierto que la demora en reconocer la gravedad de la crisis había llevado al MEF y al BCR a postergar la adopción de medidas adecuadas, especialmente por haber seguido priorizando la lucha contra la inflación y el control del gasto, cuando ya era necesario hacer exactamente lo contrario. Como se sabe, el aumento de inversiones estatales ha demorado en hacerse efectivo. Confiemos en que el golpe al optimismo que significan los datos de los últimos trimestres y la cada vez más complicada situación política no contribuyan mucho a prolongar esta recesión, que podríamos haber evitado, al menos este año. Aún es posible que tengamos un pequeño crecimiento durante 2009, del orden del 1%, pero las probabilidades van disminuyendo.

A escala mundial hay demasiados indicios de que aún faltan otras fases de la crisis. Ni siquiera es seguro que la crisis inmobiliaria norteamericana esté cerca de tocar fondo, y menos la europea, pero es indudable que la crisis financiera está aún lejos de terminar y que la economía “real”, ya fuertemente afectada, seguirá siéndolo en efecto dominó. Un indicador sensible es el de la caída del comercio internacional, que continuará diseminando la debilidad económica.

Los derrumbes económicos ya vividos, de enormes empresas y de algunos países, serán seguidos de otros derrumbes y hasta huaycos durante un buen tiempo. ¿O es creíble que no seguirá habiendo, por ejemplo, un efecto en cadena de las quiebras y reestructuraciones hacia una escala mucho menor de empresas gigantes como las tres automotrices norteamericanas, y de las reducciones de producción de prácticamente todas las automotrices en el mundo? La política norteamericana está amortiguando ese proceso, con la esperanza de poderlo parar y revertir, pero parece mucho más probable que, después de una fase de estabilización relativa, en que nos encontramos ahora, la caída continúe de manera más pronunciada. Eso significa que gran parte de las recientes e importantes ganancias de las bolsas de valores, incluida la nuestra, se evaporarán.

La gravedad de esta caída adicional dependerá en gran medida de la capacidad de China de evitar su propia recesión. Los dirigentes chinos insisten en que esto está sucediendo. Aunque su economía está en manos de ingenieros, como dice su colega, el amigo Fernando Villarán, parece más probable que China no lo logre. Esto augura una profundidad y duración aún mayores de la crisis, incluso más allá de 2010, y con un largo período de estancamiento y muy lenta recuperación. Se tiene que interpretar en ese sentido los indicios de que las importantes compras de minerales de parte de China en el último medio año representan más una recuperación de sus reservas físicas a costa de sus reservas monetarias, que sienten en peligro de ver reducido su valor, que un incremento de la demanda inmediata de la economía china.

Todo esto se expresa en la seguidilla de proyecciones para nuestra economía y el resto del mundo, siempre a la baja, en particular las últimas del Banco Mundial. Eso continuará. Ojalá me equivoque.

2 comentarios:

Mag. John Tarazona dijo...

Alfredo en Principio un gran saludo, sin duda el escenario económico es aun sombrio sobre todo por que los primeros resultados en los paises de mayor dinamismo en la última decada (el grupo de los BRIC)nos advierten del inicio de problemas de recesión en sus economías.

Balcasan dijo...

El desorden mundial establecido se ha hecho visible en catastróficas consecuencias (aumento del hambre en el mundon y crisis en los países consumistas). Coincidiría por eso con Alfredo en que estamos casi en la Hora 25. Pero prefiero apegarme a una pequeña esperanza que no tiene nada que ver, por cierto, con los economistas- em mi criterio simples psiquiatras del sistema.