martes, 14 de julio de 2009

HUEVOS DE ESTURIÓN / Malas señales / Fernando Rospigliosi


Al presidente Alan García no le interesa lo más mínimo la seguridad ciudadana, uno de los problemas que más preocupa a la población, según muestran todas las encuestas. La reciente designación del general (r) Octavio Salazar al frente del Ministerio del Interior es una prueba de ello.

Salazar fue director de la Policía el 2008, con Luis Alva Castro como ministro del Interior. Como Alva es un ignorante en materia de seguridad y tampoco le interesaba aprender, el ministerio quedó, en la práctica, en manos de Salazar. Este aplicó un plan de “distritalización” que resultó un desastre.

La distritalización consistió en descuartizar unidades policiales grandes –Emergencia, por ejemplo- y enviar sus efectivos y patrulleros a las comisarías. Pero, pequeño detalle, las comisarías no estaban preparadas en ningún sentido para eso.

Así, los policías se apelotaban en los locales que no tenían condición para alojarlos, sin saber qué hacer. El resultado fue un desorden mayúsculo, más corrupción y un empeoramiento de la situación de seguridad.

Uno de los más feroces críticos de la distritalización era el general (r) Remigio Hernani. Cuando cayó el gabinete Del Castillo, en octubre del año pasado, Alan García nombró precisamente a Hernani como ministro.

Por supuesto, lo primero que quiso hacer Hernani es sacar a Salazar de la dirección de la Policía. Y -¡sorpresa!- Salazar se aferró al cargo, respaldado por García y se negó a renunciar. Sólo cuando Hernani hizo público su disgusto y se armó un escándalo, salió Salazar.

Como premio consuelo lo enviaron a Washington, a un puesto creado especialmente para él, que cuesta muchos miles de dólares al fisco peruano.

Hernani deshizo la distritalización de Salazar y creó una nueva estructura, favoreciendo las direcciones de investigación criminal a todo nivel. (Hernani es un antiguo PIP, un investigador).

Ahora retorna Salazar, que por supuesto, cambiará lo que hizo Hernani.

En suma, incoherencia total, idas y venidas, vaivenes, que no tienen nada que ver con una política de seguridad, sino con ministros nombrados para el cargo por razones totalmente circunstanciales.

En el caso de Salazar, el hizo buenas migas con los apristas cuando fue jefe policial en Trujillo. En esa época empezaron a aparecer “escuadrones de la muerte” que asesinaron a decenas de delincuentes –reales o supuestos-. Según informaciones periodísticas de Trujillo y denuncias de los familiares de los muertos, los ejecutores eran policías.

Precisamente hace poco, con Mercedes Cabanillas en el ministerio, se ascendió por “méritos extraordinarios” a uno de los policías denunciado por esos hechos.

Sin embargo, el principal problema de Salazar son las acusaciones de corrupción de cuando era Director de la Policía. Por supuesto, estando él en el ministerio y Alva Castro presidiendo el Congreso, ninguna de esas denuncias va a prosperar por los canales formales. Pero va a causar un gravísimo daño a la Policía.

En efecto, el principal problema de la Policía es la corrupción, que limita su eficacia, la aleja de la población y corroe su moral. Con Salazar al frente del ministerio, se da una señal muy clara. Todos pueden desbandarse.

En temas de orden público, Salazar fue el principal responsable del “moqueguazo”, al impartir órdenes contradictorias que permitieron la captura del general Alberto Jordán y la humillación de la Policía. Pero a la vez, en otras manifestaciones, hubo un uso excesivo de la fuerza que costó la vida a una veintena de manifestantes y policías.

Por último, Salazar fue el que anunció personalmente un gran descubrimiento en febrero del año pasado en Tumbes: la detención de 7 peligrosos terroristas. En realidad, se trataba de Melissa Patiño y otros muchachos que asistieron a un evento izquierdista en Quito. Todos salieron en libertad, luego de pasar semanas o meses en la cárcel injustamente.

Fue una maniobra ordenada por el gobierno para justificar sus denuncias de injerencia externa como explicación a los conflictos sociales. Octavio Salazar se prestó a eso.

¿A qué se prestará ahora que García habla de la guerra fría?

3 comentarios:

Troba dijo...

Y así nos sorprendemos, cuando se habla de una huelga policial?

Nombrar a la mala copia del oficial gorgory de los Simpson, es una provocación.

No sabía de su papel en los escuadrones de la muerte policiales, tan comunes a finales de los 80s y tan poco investigados.

Saludos.

Jus dijo...

Nota: Entrevista a Pedro Salinas: Política Actual …No se lo pierda.

http://libertadperiodistica.wordpress.com/2009/07/14/entrevista-a-pedro-salinas-politica-actual/

Alfonso dijo...

Esto ya está por demas...
Y tú crees realmente, Fernando, que al orate de palacio le interesa lo que pueda pasar, lo que le digan, a quien coloca y todo eso?
Debe preocuparnos mas el adivinar o estar un paso adelante en las fechorías que están tramando en Palacio...
Ya tienes al impresentable Kueskin de Jefe de Servicio Palaciego (porque premier este individuo no es en ninbguna parte, al menos creo que la mayoría de peruanos lo sentimos asi), quien cree que su "occión" por fin llegó y para refrescarse va a tomar una "pecsi" que a su "concecto" es una buena bebida.
Tienes ahi a Pastor de Ministro de Justicia, qué burla! Quien está investigado por un crimen en San Martín, fue lacayo servil del congresista Reátegui en la época del fujimorismo más desvergozado, renegando de su partido del cual fuera expulsado y, bueno, el resto ya para qué comentar.
Juntémonos para crear una "tinka" política y poner en sorteo las posibilidades de lugares donde vayan a tratar de hincar las mugrientas uñas, que alan y cia. solo sabe de eso, y qué bien sabe.
Y para terminar: Hola, Leon, qué tal va en tu casita, todo chévere, no? mientras mantengas las fauces cerradas y listo para otro faenón.
Que pais, Dios Mio!!!!!!!!!!!