miércoles, 11 de marzo de 2009

DISCIPLINA COMPAÑERAS. A PROPÓSITO DE LAS SANCIONES A CADETES Y POLICÍAS / Samuel B. Abad Yupanqui


Ha sido muy importante la decisión de la Ministra del Interior de acatar la sentencia del Tribunal Constitucional (TC) según la cual “ninguna autoridad pública o particular puede impedirle a una mujer estudiar normalmente por su estado de embarazo” (Exp. 05527-2008-HC). Por ello, ha anunciado modificar los reglamentos internos de la Escuela Policial para evitar que situaciones similares se repitan. Ha sido un acto positivo que casi coincide con la celebración del Día Internacional de la Mujer. Sin embargo, aún quedan temas pendientes para garantizar los derechos de quienes visten uniforme, pues suele suceder que el propio Estado los vulnera. Ello ha sucedido con las tres policías  cuyas imágenes desnudas se han difundido sin su autorización a través de un video –una “prueba ilícita”- que viene siendo “evaluado” por Inspectoría de la policía.

El TC en la sentencia antes mencionada nos recordó como la propia policía dispuso que la cadete embarazada permaneciera internada sin justificación alguna. El médico policial a cargo impidió su salida, evitando que asista a clases. La finalidad era esperar para darle “de baja” aplicando el reglamento de la Escuela. La madre de la cadete hizo bien en presentar un hábeas corpus pues su hija había sido privada de su libertad increíblemente por el hecho de estar embarazada. El TC cuestionó tal arbitrariedad y sentenció que “ningún manual o reglamento interno de ningún colegio, instituto, universidad o escuela pública o privada, puede, ni explícita, ni implícitamente, tipificar como infracción, falta o causal de mala conducta, el embarazo de una alumna, estudiante o cadete.”   Por ello, resulta importante la decisión de la Ministra de acatar esta sentencia. A partir de ahora deberían olvidarse los certificados de “soltería” y de “no tener hijos” que se exigían como requisitos para postular a las escuelas policiales. Sin embargo, aún quedan temas pendientes.

Por un lado, hacer una profunda revisión de las faltas militares y policiales, asumiendo que el incremento de las sanciones y de las penas no suelen evitar que cunda la indisciplina. De ser así no habría corrupción policial ni militar, pues sanciones elevadas existen hace mucho tiempo. Cabe recordar que aún subsisten sanciones “peculiares”. Así por ejemplo, la Ley del Régimen Disciplinario de las Fuerzas Armadas, Ley 29131, considera como infracción leve “no dar parte de mantener relaciones sentimentales con personal de la misma categoría militar” y, peor aún, “contraer matrimonio sin informar al comando superior”. En ambos casos, según la ley, la sanción es el arresto simple, es decir, la privación de la libertad. Además, constituyen infracciones muy grave: “mantener relaciones sentimentales con personal de distinta categoría militar”, o con “cónyuges de personal militar”. En tales casos, el amor puede conducir al retiro, es decir a la separación definitiva del servicio, o a la baja, si se trata de personal de tropa. Habría que recordar que dicha ley fue aprobada cuando la Ministra del Interior era Presidenta de la Comisión de Defensa del Congreso.

Finalmente, sigue preocupando que un video haya motivado la apertura de un procedimiento disciplinario contra las chicas policías. Se trata de un caso donde la “prueba” se hizo pública sin autorización de ellas. Es decir, si ello no hubiera sucedido jamás nos hubiéramos  enterado de estas conductas que, sin duda, están cubiertas por su derecho a la intimidad. Nada más íntimo que la desnudez de una persona.  El video sólo prueba que los hechos efectivamente ocurrieron; los cuales como tales no constituyen una infracción. A esto suele denominarse “prueba indebida” o “ilícita” cuya valoración debe ser evaluada o ponderada en cada caso concreto siempre que exista un interés público, por ejemplo, la comisión de un delito, tal como ocurrió con los “vladivideos”. En este caso, no existe ningún interés de tal naturaleza. Es más, el sólo hecho de abrir este procedimiento es un maltrato contra dichas policías. ¿Se imaginan a la Inspectoría de la policía, integrada seguramente por hombres, “analizando” la “prueba” obtenida? ¿Ellos luego escucharán los “descargos” de cada una de las policías “infractoras”? ¿Cómo se sentirán esas mujeres cuando las interroguen quienes sin conocerlas las han vistos desnudas?

En definitiva, la decisión de la Ministra de eliminar la discriminación por el embarazo contenida en los reglamentos internos de la policía ha sido importante; sin embargo, ha actuado mal al disponer que se abra un procedimiento disciplinario en base a una “prueba ilícita” que carece de toda relevancia pública.  Habrá que esperar lo que decida Inspectoría de la PNP. Esperemos que archive el caso. En la lucha por la igualdad el propio Estado no siempre es un aliado.

(CAJON DE/SASTRE) / ¿El día de la mujer? / Liuba Kogan


Tengo que confesar que con los años las diferencias de género entre mis amigas y amigos me parecen cada vez menos notorias. Las mujeres nos masculinizamos, nos volvemos más sujetos que objetos para otros, hablamos con más frescura, disfrutamos el poder y nos importa mucho menos encantar a los hombres (si sucede, bien… y si no, también…). Y mis amigos, pues, se feminizan: descubren que el poder tiene sus bemoles, que es rico cocinar y quedarse en casa, que tiene encanto jugar a las barbies con las nietas, que no siempre son fuertes y que pueden derramar lágrimas.

No exagero. La teoría de género incluso plantea que los hombres la pasan peor en esta trasformación genérica que se produce con el paso del tiempo. Si se definían como hombres por la fuerza y virilidad, el envejecimiento los deja literalmente mal parados. Mientras las mujeres (que vivimos más en promedio) recuperamos terreno: nos empoderamos (¡qué palabreja!).

Por eso, el día de la mujer me deja perpleja… La verdad es que no me gusta recibir un premio consuelo por haber llevado la peor parte en el sistema patriarcal –herido o no, de muerte-.
Hablar de género no es lo mismo que hablar de relaciones de poder: las diferencias de género –creo yo- se van redefiniendo y borroneando en el curso de nuestras vidas e incluso, en la vida cotidiana de la gente de diferentes edades. Ello no excluye -por cierto- que neurobiológicamente seamos diferentes y que además las diferencias de poder entre hombres y mujeres sean aún importantes. En esto último hay que seguir trabajando y tiene poco que ver con las celebraciones acartonadas del día de la mujer.

No es fácil pues, entender el sancochado que tenemos en ciernes: nos parecemos más en términos de género, vivimos relaciones de poder poco equitativas y empezamos a reconocer que la biología sí juega un papel importante en nuestra manera de ubicarnos en el mundo (unos son de Venus y otros de Marte…)

Celebremos juntos, el estar juntos…

lunes, 9 de marzo de 2009

LIBRE ALBEDRÍO/ Mujeres, Hombres, Caricaturas…/Ramiro Escobar


(A propósito del Día Internacional de la Mujer y de todos los días)

Las veo en un cine-club al que suelo ir los sábados, en mi salón de clases universitario, en cualquier eventual curso veraniego (de yoga o budismo, por ejemplo), en talleres literarios,  en un seminario que estoy dictando, en el cine de los martes o de otros días, en el teatro, en la playa, en las marchas callejeras…Siempre, o casi siempre, son mayoría.

Es como si los hombres nos hubiéramos convertido en sombras agregadas del escenario social, en espectros que van perdiendo vigencia –y fuerza, bruta o inteligente- debido a la incursión afanosa, y a veces bulliciosa, de las mujeres. No creo que el mundo se haya ‘feminizado’ por eso, pero sí que la comedia patriarcal se estaría asomando a su lento fin.

O al menos a un intermezzo vigoroso. Que las mujeres comiencen a aparecer por todos lados (con menos intensidad en el ámbito del poder, eso sí es cierto) parece una consecuencia muy clara de que la lucha del feminismo, y de miles de mujeres anónimas sin ‘ismo’, no fue en vano. Allí están los resultados, aunque sean inacabados.

Es como una marea imparable que ocupa cada vez más espacio, con manifestaciones diversas -desde Kina Malpartida hasta Raida Cóndor-, y en clave de sacudir no sólo la sociedad sino la mente, el cuerpo, el alma, la piel, la palabra. Por eso, quizás, abundan en el Día Internacional de la Mujer los discursos y algunas auto-flagelaciones  masculinas.

Si todo estuviera en orden, si la equidad fuera real, no habría tantos especiales periodísticos. Las ministras y ministros no se molestarían en hablar, el Facebook no se llenaría de saludos y las grandes tiendas no invertirían en avisos en los diarios (hay que ver cómo han gastado en este año para ello, colgándose de algunas de nuestras heroínas).

Cierta culpa y autenticidad flotan entre esas proclamas, mezcladas inevitablemente con alguna melosería, pero acaso por una razón que nos baila adentro: las mujeres ya no sólo piensan en sus derechos sino que están cada vez presentes y perseverantes , como enterrando un pasado en el cual los estereotipos más delirantes definían el mundo.

Aun así, me parece que hombres y mujeres seguimos en trance. No nos acostumbramos a la nueva situación, no sólo porque re-inventa nuestro modo de vivir sino porque, más allá del floro y lo ‘políticamente correcto en materia de género’, esta sacudida hace tambalear seguridades, modos de comportarse, formas de reaccionar, maneras de amar incluso.

Los hombres –permítanme auto-flagelarme un poco- seguimos bromeando con el asunto, hablamos del verbo para afuera sobre la igualdad, pero llevamos  aún un rastro ‘machista’.  Y acaso percibimos a las mujeres como una amenaza, sobre todo cuando demuestran que ellas sí tienen triunfos reales y no de suplemento deportivo.

No sé si eso es remediable totalmente. Como han escrito varias amigas, todos mamamos machismo desde la infancia, hombres y mujeres, de modo que sostener, ingenua e inconcientemente, que uno –o ‘una’, vamos- no es machista es como decir que no somos racistas de ninguna manera. Eso sólo se lo creen los locos(as) y algunos(as) políticos(as).

Las mujeres, pasando a la otra tribuna, han avanzado notablemente en la conciencia y práctica de sus derechos, pero no es infrecuente observar en algunas de ellas ciertos impulsos atávicos, acendrados en la infancia. Uno de ellos –no me condenen, chicas, lo suplico- es ceder a la tentación del ‘hombre proveedor’, del macho que ofrece seguridad.

No es algo generalizado, ciertamente. Y la prueba fehaciente y demoledora es que muchas, muchísimas mujeres, mantienen solas a sus familias. Pero decir que ya no es así, que eso está exorcizado completamente, sería pecar de soberbia y de irrealidad. Creo que, al menos en parte de la clase media limeña, ese impulso se resiste a morir de inanición.

Otra cosa que ocurre es que, en el esfuerzo por distinguirnos y construir identidad de género,  hemos inventado teorías, o ideas, que extreman las diferencias hasta extremos ridículos. La versión más desatada de eso, de parte de las mujeres, es sugerir que todos los hombres tenemos ‘pensamiento hormonal’ o que sólo somos tiernos en la infancia.

Heridos en nuestro amor propio, los hombres respondemos diciendo que ‘todas las mujeres son iguales’, ‘que no hay que discutir con ellas’, que ‘manejan mal’, que la ciencia ha demostrado que siempre se demorarán más que nosotros frente al espejo, etc, etc. Al final del día, quedarán nuevos estereotipos mutuos, caricaturas de nuestra especie.

Y para rematar la confusión, desde el poder vendrá alguien, como el presidente García, a decir que se siente orgulloso de que a la ministra Cabanillas la llamen ‘la Thatcher’, ignorante acaso de que la ex primera ministra británica dejó morir de hambre en la cárcel a dos presos del IRA que estaban en huelga seca. Como lo haría un Hitler cualquiera.

Me parece que todos y todas tenemos que hacer un esfuerzo por sacar la cabeza por encima de esta marea cultural que nos aturde, por encima de este trance histórico para que no se convierta en un momento histérico. Me parece que tenemos derecho a la igualdad, precisamente porque somos diferentes, pero no extraños en la noche y el día.

Me parece, finalmente, que los humanos y humanas necesitamos seguridad, afecto, compañía, pasión, compasión. Pero a veces buscamos  eso de manera errática, patética. Y en ese intento fallido podemos inventar cosas tan bárbaras como que un género domine al otro, siendo los dos de la misma especie y llorando con las mismas lágrimas.

Feliz Día, creo, a todos y todas.

RECUERDO, REPETICIÓN, ELABORACIÓN / Jorge Bruce

No solo el Gobierno, círculos militares y “las pandillas sobrevivientes del fujimorismo” se muestran renuentes al trabajo de la memoria y la elaboración consiguiente, tal como lo afirma Mario Vargas Llosa en su artículo de hoy, domingo 8 de marzo, en El Comercio (“El Perú no Necesita Museos”).

El escritor se refiere a la negativa a aceptar el Informe de la CVR, pero lo extiende, con razón, a la negativa de aceptar la donación alemana para la construcción del Museo de la Memoria. Su aporte es valiosísimo, viniendo de quien viene y gracias a la persuasiva y brillante argumentación que plantea a favor de los lugares de memoria, por supuesto, a la par que denuncia la intolerancia e incultura de políticos que no pierden una ocasión de expandir las tinieblas, tal como el ministro de Defensa, Ántero Flores-Araoz. Pero ese comportamiento indigno y dañino para la salud mental de la sociedad ya no sorprende a nadie. El problema es más complicado, sin embargo, pues además de los sectores retrógrados que se sienten amenazados por su propia participación en los crímenes detallados en el Informe, existen núcleos de resistencia entre la población que van mucho más allá de los directamente implicados. Esto no puedo demostrarlo con ninguna encuesta: es, por un lado, el fruto de mi experiencia clínica –materiales que escucho en el consultorio de personas que sin haber tenido ninguna vinculación directa con los perpetradores de las atrocidades que sabemos, se identifican por razones ideológicas con variantes de “no se puede hacer tortilla sin romper huevos” o “en toda guerra hay excesos y bajas colaterales”. Pero lo mismo escucho a diario en mi reciente experiencia como conductor de Radio Capital, donde el formato del programa permite que ingresen centenares de llamadas de oyentes de toda laya a expresar su opinión. Así, cuando he planteado el debate sobre la construcción del museo citado, mucha gente llamó a expresar sus dudas acerca de la “imparcialidad” de ese lugar de memoria, más que aquellos que lo apoyaban y no creo que esto haya sido producto de alguna concertación de activistas, pues esas cosas se sienten de inmediato.

Mi impresión, repito, es que esto va mucho más allá de grupos partidarios de encubrir la verdad terrible de esos años en que las peores partes de nuestra colectividad se potenciaron y recibieron licencia para el desenfreno absoluto y abyecto. Esto último no aplica a las atrocidades de los senderistas, quienes obraron por propia iniciativa y fueron los principales responsables de la tragedia. Pero sí para las Fuerzas del Orden, que durante años, mucho antes de Fujimori y Montesinos, durante los gobiernos de Belaúnde y García, tal como lo detalla el Informe citado, obraron en nombre de los prejuicios y lacras más destructivos y discriminatorios de nuestra Historia: desigualdad social y económica, racismo, violencia étnica y de género, etcétera. El asunto es que hoy todavía muchas personas se niegan a admitir ese periodo de oscuridad durante el cual se dio rienda suelta a nuestros demonios más salvajes. Más aceptable para muchos es la versión distorsionada arriba esbozada, en donde unas Fuerzas Armadas heroicas combatieron en defensa de todos, contra unas hordas de terroristas fanáticos y enloquecidos. Las cerca de setenta mil víctimas fueron, en esa mirada desculpabilizadora, un número puesto en duda, primero, luego consideradas como el fruto inevitable de una confrontación sangrienta y brutal en una guerra civil o de guerrillas, en donde se combate casa por casa contra enemigos difícilmente reconocibles por estar mimetizados con la población. Y quien no ha “puesto el pecho” para combatir por la patria no tiene derecho a enlodar esa gesta valerosa y sacrificada. Hasta ahí la versión ideal, de película, que a todos nos hubiera gustado sea la auténtica y que los enemigos de la verdad aprovechan con el descaro desvergonzado de personajes impresentables como el ministro citado o el aprista Núñez.

Desgraciadamente para ellos, los hechos son testarudos. La verdad desilusiona y confronta con la realidad de nuestra sociedad, en particular, del alma humana, en general.

El punto es que para muchos peruanos la construcción de un lugar destinado a la preservación de la memoria de esos tiempos aciagos es sentida como una amenaza para la integridad de su estructura psíquica, la cual se ha acomodado con ese relato grotescamente distorsionado pero asimilable con facilidad. En cambio la verdad que se abre paso en el Informe de la CVR nos coloca frente a un escenario dantesco de abusos masivos, injusticias sin cuento, torturas, violaciones y asesinatos, atrocidades sin límites, en donde los senderistas no eran los únicos malos sino que en cierto sentido -lo que hace las cosas todavía más difíciles de procesar-, acaso no fueron los peores. Explicar que esta resultante no es responsabilidad exclusiva de los militares sino de las autoridades civiles que se hicieron de la vista gorda, y del resto de la sociedad que desvió durante años su atención para no “enterarse” de lo que ya sabía, no es algo que se pueda lograr sin un trabajo paciente de lo que Freud resumía en un célebre artículo sobre el tratamiento psicoanalítico: repetir, recordar, elaborar. Solo así se podrá aislar y conmemorar el verdadero heroísmo de militares y civiles, que los hubo y no merecen ser licuados en la coartada de la lista de crímenes cuyas huellas no terminamos de desenterrar.

Por eso la negativa a recibir el donativo alemán no genera demasiado rechazo entre muchos peruanos de a pie y, más bien, resulta más fácil estigmatizar a quienes reclamamos su construcción como una tarea indispensable, viéndonos como grupos de elites privilegiadas que, por tener nuestras necesidades básicas satisfechas, nos preocupamos de asuntos superfluos en un país con gravísimas dificultades de supervivencia. Es obvio que el principal irresponsable en todo este malentendido es el Gobierno y ya Carlos Basombrío ha explicado en este espacio (http://compartidoespacio.blogspot.com/2009/03/mi-me-parecen-bastante-coherentes.html ) porqué esto es coherente con su trayectoria de maltrato a los derechos humanos, respecto de lo cual su rabo de paja intenta barrer cualquier intento de trabajar en pro de una memoria que nos permita comprendernos y crecer no solo en el sentido de las inversiones extranjeras, sino como seres humanos y colectividad.

No obstante, también es importante que escuchemos lo que acaso nos resulte difícil de tolerar. Esa, pienso, es la verdad que nos cuestiona a quienes estamos decididamente a favor del trabajo de conocimiento y memoria. La propuesta del Gobierno alemán revela nuestras escisiones internas. Si bien ese museo estaría destinado precisamente a lograr que nos pongamos en contacto con aquello a lo que somos reacios porque nos cuestiona íntima y grupalmente, es también por eso que genera resistencias no solo en quienes se oponen a la verdad que temen porque los denuncia, sino también entre quienes no quieren despertar del sueño dogmático y el autoengaño. Y estos no son pocos ni están aislados, me parece. El museo se hará en el futuro, estoy seguro, pero hasta entonces deberemos seguir intentando escuchar esa verdad que nos incomoda a nosotros, quienes sabemos que es indispensable pero acaso no hemos hecho lo suficiente para convencer a una masa crítica de peruanos acerca de la necesidad, la conveniencia de esa exigencia ética que preserva tanto nuestro futuro como nuestra salud mental.

HIJOS DE LA CRISIS 5: LOS CULPABLES DE CARNE Y HUESO / Fernando Villarán


La revista norteamericana Time realizó una encuesta para determinar cuáles eran los rostros de la crisis financiera más grave de su historia, que ha arrastrado al mundo hacia una profunda recesión. Elaboró una lista de 25 personas que tenían algún grade de intervención y responsabilidad, sometiéndola a una votación global por la Internet. 2.5 millones de personas respondieron a la encuesta. El orden de la lista fue elaborado en base a dos criterios: (i) el número de votos totales obtenidos y (ii) el grado de “culpabilidad”, en una escala de 10 a 1, que según los participantes de la encuesta, tenía cada uno de ellos. La revista brasileña Veja toma esta lista y le añade información y juicios de valor.

A continuación, la famosa lista. Disculpen la extensión, pero estos personajes y lo que hicieron, son muy reveladores de la profundidad, extensión y bajeza moral de la crisis:

1. Angelo Mozila: fundó y dirigió Countrywide, la compañía privada que hizo más préstamos inmobiliarios en Estados Unidos. Cuanto más prestaba más dinero se llevaba al bolsillo. Se embolsicó 470 millones de dólares entre el 2001 y el 2006. Ese año vendió su empresa, con todos los malos créditos incluidos, al Bank of América, hoy día en crisis.

2. Phil Gramm: ex presidente del Comité de Bancos de Senado norteamericano. Fue el principal defensor de la desregulación de Wall Street. Propuso y logró la aprobación de sus colegas senadores, el bloqueo de la fiscalización de los productos financieros “exóticos” que eran sospechosos desde hacía buen tiempo.

3. Alan Greenspan: es la única persona que pudo evitar, a sola firma, la crisis. Presidió la Reserva Federal (el banco central de USA) entre 1987 y 2006 (19 años!). Alimentó la burbuja inmobiliaria y especulativa al mantener los intereses de su institución (que sirven de referencia a todo el sistema financiero) extremadamente bajos. Durante todo su mandato combatió la regulación “excesiva” del ejecutivo.

4. Christopher Cox: ex presidente de la Comisión de Valores de Estados Unidos (SEC en inglés). Ocultó decenas de investigaciones realizadas por funcionarios de su institución sobre los malos manejos financieros, incluyendo la efectuada a Bernard Madoff, el mayor estafador de Wall Street.

5. Los consumidores (as) norteamericanos: ellos gastaron demasiado, comprando casas, autos, televisores, abusando de sus tarjetas de crédito. Sin su voracidad consumista no hubiera existido esta burbuja inmobiliaria y financiera. La deuda (en relación a su ingreso total) que era de 60% en 1982, pasó a ser de 130% en el año 2007. Es decir, gastaban más de lo que ganaban; o, lo que es lo mismo, no ahorraban nada.

6. Hank Paulson: dejó la presidencia del Banco de inversiones Goldman Sachs para asumir el cargo de Secretario del Tesoro (ministro de economía), nombrado por el gobierno de George Bush. No hizo nada por detener la bomba financiera, cuyos engranajes conocía perfectamente. No pudo evitar la quiebra del Banco financiero Lehman Brothers, evento que precipitó la crisis.

7. Joe Cassano: llevó hasta la falencia económica a la principal empresa de seguros de Estados Unidos – AIG. Fue jefe de su unidad financiera, invirtiendo 25 billones de dólares en “derivativos”, instrumentos financieros que resultaron tóxicos. El gobierno norteamericano la estatizó y le ha colocado 150 billones de dólares, aunque todavía no tiene las cuentas en azul.

8. Ian McCarthy: presidente de la constructora Blazer Homes, que desarrolló una estrategia infalible para ganar dinero. Atraía a los compradores que no tenían ingresos; no sólo les ofrecía las casas sino también dinero en efectivo para pagar las primeras cuotas de los préstamos. Con esta cartera de clientes, elaboraba historias de crédito impecables que avalaban más fondos para multiplicar su sistema. Por cada venta, por su supuesto, lo primero que cobraba era su comisión.

9. Frank Raines: presidió Fannie Mae, parte del oligopolio de a dos, que dominó el mercado de los préstamos hipotecarios en USA, hoy día estatizada. Dejó el cargo acusado de haber cometido diversos delitos. Bajo presión del gobierno y del Congreso, expandió los créditos hipotecarios a sectores de bajos ingresos, muchos de los cuales no tenían cómo pagarlos.

10. Kathleen Corbet: dirigió la agencia clasificadora de riesgo Standard and Poors, una de las tres mayores empresas en este sector. Avaló como ultra seguras inversiones que, en la realidad, eran extremadamente riesgosas. Con ello, atrajo a miles de inversionistas individuales e institucionales y los llevó a la ruina.

11. Dick Fuld: conocido como el “gorila de Wall Street”, colocó a Lehman Brothers en el área de las hipotecas. Se especializó en mezclar, dentro de un mismo producto financiero, créditos malos con buenos, argumentando que los buenos cubrirían los riesgos de los malos. Se embolsó 485 millones de dólares entre bonos y salarios.

12. Marion y Herb Sandler: crearon el Sandler’s World Savings Bank, el primero en ofrecer créditos que exoneraron a los deudores de pagar las cuotas iniciales, inclusive los intereses (es decir, no pagaban nada), empujando indefinidamente los plazos de los préstamos, para mantener una cartera “sana” (sin morosidad). La pareja se llevo 2.3 billones de dólares cuando vendieron su banco a otra institución financiera (que recién se debe estar enterando de las malas deudas).

13. Bill Clinton: lideró a los Estados Unidos a una prolongada era de prosperidad, y también de desregulación. Presionó al sistema financiero para conceder un volumen cada vez mayor de créditos inmobiliarios a sectores de bajos ingresos. También aceptó una menor fiscalización de los bancos.

14. George Bush: por razones ideológicas, ablandó drásticamente la regulación de las empresas y los bancos. Sus asesores bloquearon cualquier intento de fiscalizar los “hedge funds” y otros instrumentos financieros dudosos. La especulación financiera y las estafas, si bien vinieron de atrás, se aceleraron notoriamente durante su mandato. Tendrá el dudoso honor de haber estado gobernando Estados Unidos cuando estalló la crisis, a fines del 2008, quemándole el pastel a su sucesor, el senador MacCain.

15. Stan O’Neal: durante su presidencia, Merrill Lynch dejó de ser un banco de inversiones convencional, con ingresos basados en honorarios por sus consejos y asesoría a los inversionistas, y pasó a comprar créditos dudosos para luego venderlos empaquetados como si fueran una buena inversión.

16. Wen Jiabao: si el crédito barato fue la cocaína de la crisis financiera, China fue uno de los principales proveedores del producto. Bajo su mandato como presidente, China se transformó en el principal acreedor de Estados Unidos, al estimular las exportaciones chinas, generar el agudo desbalance comercial con USA, una avalancha de dólares y masivas compras de bonos del tesoro, que le permitieron al gobierno norteamericano seguir incrementando sus déficits, tanto fiscales, como de balanza comercial. La china tiene hoy día 1.7 trillones (millones de millones) de dólares en títulos del gobierno de USA.

17. David Lereah: ex economista en jefe de la Asociación Nacional de Corredores de Vivienda que proclamaba que el valor de las casas crecería para siempre. En su muy vendido libro “Are you missing the real state boom?” (¿Se está perdiendo el boom inmobiliario?), alimentó la especulación y el sobre consumo de los norteamericanos.

18. John Devaney: fue un entusiasta promotor del ingreso de los hedge funds al mercado de los créditos basura. Su desfachatez fue impresionante; en una entrevista para la TV dijo: “los inversionistas que compraban mis productos financieros eran unos verdaderos idiotas”.

19. Bernard Madoff: su pirámide financiera de 50 billones de dólares engañó a empresas, instituciones, individuos, iglesias y sociedades de beneficencia. Los inversionistas y los bancos que le entregaban su dinero nunca desconfiaron porque estaban muy satisfechos con los altos retornos que ofrecía. Era considerado un genio de las finanzas en Wall Street.

20. Lew Ranieri: en los años 70s inventó la “securitización”, proceso por el cual los bancos podían empaquetar los préstamos y venderlos a inversionistas institucionales, principalmente a los fondos de pensiones. Esta innovación “redujo los riesgos” y elevó exponencialmente el volumen de los créditos; al mismo tiempo, ocultó el origen de los préstamos y a los deudores primarios de los mismos.

21. Burton Jablin: Dueño de una cadena de TV que se dedicaba a inflar la burbuja inmobiliaria. Enseñaba a sus espectadores a obtener créditos baratos y con las mejores condiciones para comprar sus casas, pagando el mínimo (o no pagando). Los nombres de sus programas eran: “Cuánto vale mi casa” y “Cazadores de inmuebles”.

22. Fred Goodwin: con adquisiciones arriesgadas transformó al Royal Bank of Scotland, del que era presidente, en un banco global. Su mayor operación fue la compra de su rival holandés, ABN Amro, por 100 billones de dólares. El problema fue que no tenía este capital para comprarlo, es decir, para alimentar su voracidad.

23. Sandy Weill: fue el que decidió que los bancos podían ofrecer “cualquier cosa” a sus clientes. Bajo su comando, el Citigroup, que tenía una estrategia de crecimiento prudente, adoptó la cultura de las adquisiciones agresivas. Fue el símbolo de la megalomanía financiera. Hoy su banco tiene que ser “salvado” por el gobierno.

24. David Oddsson: como primer ministro y presidente del Banco Central de Islandia, transformó a su pequeño país en un experimento del libre mercado (ver los comentarios elogiosos de todos los neoliberales del mundo). Estimuló la versión radical del emprendedorismo financiero, basado en los préstamos irresponsables. Hoy día su país es el más afectado por la crisis, y está al borde de la falencia total.

25. Jimmy Cayne: ningún CEO de las instituciones financieras jugó tanto golf como este señor. En el tiempo que le quedaba libre, luego de estos interminables torneos en las canchas de todo el mundo, se dedicó a contaminar su Banco, el Bear Stearns, con los instrumentos financieros más tóxicos del mercado. Eso si, nunca dejo de cobrar su estratosférico sueldo y las jugosas comisiones de cada una de estas operaciones.

domingo, 8 de marzo de 2009

VARGAS LLOSA: UN ARTÍCULO PARA LA MEMORIA/ Carlos Basombrío Iglesias


En su columna Piedra de Toque “El Perú no necesita museos”, Mario Vargas Llosa hace un aporte extraordinario a la discusión sobre el Museo de la Memoria. http://www.elcomercio.com.pe/impresa/notas/peru-no-necesita-museos/20090308/256015

El artículo marca un hito por quién lo escribe, por el momento en que lo hace y por la solidez y contundencia de lo que dice.

Para empezar, Vargas Llosa destroza el argumento de Flórez Aráoz y Simon sobre las otras prioridades a atender:


“El ministro ha explicado que en un país donde faltan tantas escuelas y hospitales y donde tantos peruanos pasan hambre, un museo no puede ser una prioridad. Según esta filosofía, los países solo deberían invertir recursos en defensa de su patrimonio arqueológico, monumental y artístico una vez que hubieran asegurado la prosperidad y el bienestar para toda su población. Si semejante pragmatismo hubiera prevalecido en el pasado, no existirían el Prado, el Louvre, la National Gallery ni el Hermitage y Machu Picchu hubiera debido ser rematado en subasta pública para comprar lápices, abecedarios y zapatos”.

Vargas Llosa ubica el Museo en la discusión más amplia sobre la CVR. En su artículo explica y defiende el proceso que da origen a la CVR y luego a la muestra “Yuyanapaq”, que será la base de ese museo:

“Al terminar la dictadura de Alberto Fujimori (a punto de ser condenado en estos días por los crímenes contra los derechos humanos perpetrados durante su régimen), el gobierno democrático nombró una Comisión de la Verdad y la Reconciliación para investigar la magnitud de esta tragedia social. Presidida por un respetado intelectual y filósofo, el doctor Salomón Lerner, ex rector de la Pontificia Universidad Católica del Perú, la comisión elaboró un documentado estudio de esos años sangrientos y un cuidadoso análisis de las causas, consecuencias y el saldo en vidas humanas, destrucción de bienes públicos y privados, torturas, secuestros, desaparición de personas y de aldeas de la violencia de esos años. Un vasto sector de opinión pública reconoció el valioso trabajo de la comisión, pero, como era de esperar, sus conclusiones fueron criticadas y rechazadas por círculos militares y por las pandillas sobrevivientes del fujimorismo que, de este modo, se curaban en salud de su complicidad con un régimen autoritario que, además de cleptómano y corrompido hasta los tuétanos, detenta un pavoroso prontuario de asesinatos, torturas y desapariciones perpetrados con el pretexto de la lucha antisubversiva”.

“La comisión organizó, con los materiales de su investigación, una de las más conmovedoras exposiciones que se hayan visto jamás en el Perú y que todavía se puede visitar, aunque en formato algo reducido, en el Museo de la Nación, en Lima. Llamada “Yuyanapaq” (Para recordar), muestra, en fotos, películas, cuadros sinópticos y testimonios diversos la ferocidad demencial con que los terroristas de Sendero Luminoso y del MRTA (Movimiento Revolucionario Túpac Amaru), y, también, comandos de las Fuerzas Especiales y grupos de aniquilamiento —como el tristemente célebre grupo Colina— sembraron el horror segando decenas de millares de vidas humanas inocentes y la impotencia y desesperación de los sectores más humildes y desamparados del país ante ese vendaval que se abatió sobre ellos desencadenado por el fanatismo ideológico y el desprecio generalizado de la moral y de la ley”.

Muy importante, Vargas Llosa no cae en la trampa de decir, bueno Museo sí, pero lo que hay ahora es la verdad de algunos (los de la CVR) y falta la de los otros. Vargas Llosa hace, en cambio, una cerrada defensa de la validez y amplitud de miras de las conclusiones del informe. Y, para ello, hace algo que estoy seguro han obviado la inmensa mayoría de los que las critican, a saber, leer el informe antes de opinar:

“…el ministro ha refrendado las críticas que ya se habían hecho en el pasado a la Comisión de la Verdad y la Reconciliación y a “Yuyanapaq”: falta de imparcialidad, mantener una abusiva equidistancia entre los terroristas y las fuerzas del orden”.

“Esas críticas son de una injusticia flagrante. Nadie criticó al terrorismo de Sendero Luminoso y del MRTA más que yo. Fui candidato aquellos años y dediqué buena parte de mi campaña a denunciar sus crímenes y su locura fanática y a defender la necesidad de combatirlos con la máxima energía, pero dentro de la ley, porque si un gobierno democrático empieza a utilizar los métodos de los terroristas para derrotar al terrorismo, como hizo Fujimori, aquellos de algún modo ganan la guerra aunque parezca que la pierdan. Por eso, hubo dos atentados fallidos contra mi vida, uno en Pucallpa y otro en Lima. Por otra parte, creo haber criticado con la misma constancia las contemporizaciones, cobardías y medias tintas de los intelectuales de izquierda frente al terrorismo. Por todo ello creo poder decir, con total objetividad, sin ser acusado de simpatías extremistas, después de haber pasado muchas horas leyendo los trabajos de la comisión, que hay en ellos un esfuerzo sostenido para desenterrar la verdad histórica entre el dédalo de documentos, testimonios, informes, declaraciones y manipulaciones contradictorios que debió cotejar. Sin duda que en esos nueve abultados volúmenes se han deslizados errores. Pero ni en sus considerandos ni en sus conclusiones hay la menor intención de parcialidad, sino, por el contrario, un afán honesto y casi obsesivo por mostrar con la mayor exactitud lo ocurrido, señalando de manera inequívoca que la primera y mayor responsabilidad de esa monstruosa carnicería la tuvieron los fanáticos senderistas y emerretistas convencidos de que asesinando a mansalva a todos sus opositores traerían al Perú el paraíso socialista”.

Las líneas precedentes cobran incluso mayor importancia dado que el Premier Yehude Simon ha propuesto:

“que las Fuerzas Armadas emitan informe propio sobre su participación en la guerra contra el terrorismo”.

Más todavía:

“El informe de la Comisión de la Verdad no es el documento perfecto, pero creo que hay faltas. El Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas puede hacer su versión, desde el punto de vista militar, sobre los hechos, para escucharlos. Este documento no significa que vamos a renegar de la Comisión de la Verdad (sino) que sea parte de una gran reconciliación”.
http://www.larepublica.pe/politica/07/03/2009/simon-propone-informe-sobre-la-violencia-politica-de-las-ff-aa

¿Qué decir? Quizás sólo que Yehude Simon, en su esfuerzo por mimetizarse con García continúa desvaneciéndose como político y como persona. Está, más bien, en camino de disputarle al inefable congresista Edgard Núñez su rol como vocero del militarismo en el Perú.

En fin, como que ya no sorprende…

Pero volvamos al artículo de Vargas Llosa que concluye ratificando la necesidad de un Museo de la Memoria y –muy oportuno- su importancia como vacuna contra políticos obtusos:

“Los museos son tan necesarios para los países como las escuelas y los hospitales. Ellos educan tanto y a veces más que las aulas y sobre todo de una manera más sutil, privada y permanente que como lo hacen los maestros. Ellos también curan, no los cuerpos, pero sí las mentes, de la tiniebla que es la ignorancia, el prejuicio, la superstición y todas las taras que incomunican a los seres humanos entre sí y los enconan y empujan a matarse. Los museos reemplazan la visión pequeñita, provinciana, mezquina, unilateral, de campanario, de la vida y las cosas por una visión ancha, generosa, plural. Afinan la sensibilidad, estimulan la imaginación, refinan los sentimientos y despiertan en las personas un espíritu crítico y autocrítico. El progreso no significa solo muchos colegios, hospitales y carreteras. También, y acaso, sobre todo, esa sabiduría que nos hace capaces de diferenciar lo feo de lo bello, lo inteligente de lo estúpido, lo bueno de lo malo y lo tolerable de lo intolerable, que llamamos la cultura. En los países donde hay muchos museos la clase política suele ser bastante más presentable que en los nuestros y en ellos no es tan frecuente que quienes gobiernan digan o hagan tonterías”.

Algún día cuando estas cosas ya no las decidan Alan García, Yehude Simon o Antero Flórez Aráoz y tengamos un Museo de la Memoria, habría que incluir en sus primeras salas las discusiones que se dieron en torno a su creación. Entre otros, este artículo de Mario Vargas Llosa debiera colocarse en un panel muy grande y con letra de molde, para que no se olviden los argumentos que se dieron desde el poder para oponerse y a quiénes se la jugaron por su existencia.

jueves, 5 de marzo de 2009

EL PANTALONCITO DE LA DISCORDIA / Celeste Viale Yerovi

No soy partidaria de los deportes rudos que entrañan un alto riesgo de lesiones físicas severas o incluso de muerte.  No entiendo bien el  alpinismo, las carreras de motos, de autos o el boxeo.  Sin embargo, el triunfo de Kina  Malpartida, me provoca un comentario no solo por la corona obtenida a mérito propio, a puños de una mujer joven, audaz y valiente, sino  por los “desaguisados” salidos de boca  de algunas autoridades deportivas como las del Presidente del Consejo Superior de Justicia Deportiva y Honores del Deporte (CSJDHD) del Instituto Peruano del Deporte, Jorge Guisado.

Somos un país destacado en no ganar competencias deportivas. Sí, creo, que somos un país de gente que quiere y puede ganar muchos más lauros de los que se logran si otra cara tuviera la madre del cordero: si existiera una verdadera política de Estado de apoyo al deporte. Pero a este Estado peruano no le interesa el deporte ni la cultura. Ya estamos acostumbrados a leer, ver o escuchar en los medios de comunicación a deportistas o a delegaciones enteras, estirar la manito para que entidades privadas ayuden a financiar su pasaje, su estadía y sus viáticos a los lugares de las competencias, porque el Estado, bien gracias. “El triunfo de Kina y el de la película (La teta asustada), son evidencia de que los peruanos podemos llegar muy lejos y ganar las mejores medallas del mundo” ha declarado recientemente el Presidente García,  sin  añadir  nada más, ni una palabra sobre un mayor apoyo al deporte y a la cultura, ni una  promesa, ni un atisbo de una mayor reflexión sobre el asunto.

Por eso Kina, recia como es, procedió inteligentemente: no esperó nada y dedicó todos sus esfuerzos a entrenar, a competir y a ganar. Ella tenía muy claro que quería ser no solo deportista destacada, sino campeona, y que permaneciendo bajo la tutela del Estado peruano no iba a lograr absolutamente nada. Así que se echó a andar con sus propias zapatillas sin parar ni mirar atrás, hasta conseguir su coronación como campeona mundial.

Pero luego de la competencia le llegó otro derechazo, directo  al corazón,  de parte de un representante del Consejo Superior de Justicia Deportiva y Honores del Deporte, que aunque hablando a título personal, puso en duda la nacionalidad del logro, esgrimiendo como prueba el pantaloncito que llevaba puesto.

Mirándolo bien, quizás tengan razón los del Consejo Superior de Justicia Deportiva y Honores del Deporte al cuestionar la nacionalidad del lauro, porque una cosa es procrear a la criatura, y otra muy distinta darle de comer. Ella, si ostenta las dos nacionalidades, tal vez podría elegir a cuál de los dos países dedica su presea. Su primer impulso fue dedicársela al Perú. Pero quizás mientras los miembros del Consejo piensan y repiensan, ella cambie de opinión. ¿Qué pasaría si finalmente decidieran otorgárselos y ella los rechazara? Estaría en su derecho. Aunque, de todas formas, el primer asalto de esta pelea simbólica ya lo perdió el Perú. 

Lo logrado por Kina, en el fondo, representa más que una banderita rojiblanca con la que nos gusta identificarnos. Ella, ha encarnado el esfuerzo de cada peruano y peruana por tratar de salir adelante, sin esperar ni recibir nada.

 

miércoles, 4 de marzo de 2009

HUEVOS DE ESTURIÓN / ¿Nuevo Director de la Policía? / Fernando Rospigliosi


        El general retirado Eduardo Pérez Rocha, nombrado por Mercedes Cabanillas como secretario técnico del CONASEC, cree que es el nuevo Director de la Policía Nacional. Sus primeras declaraciones fueron para informar como manejaría el orden público (La República 3.3.09), asunto completamente ajeno al CONASEC. Y luego ha dado instrucciones a los comisarios sobre como realizar el patrullaje y ha prometido cambiar la ley de Régimen Disciplinario en un mes.

         El CONASEC (Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana), es un organismo creado en el proceso de reforma policial para coordinar las actividades del Ministerio del Interior, los alcaldes y presidentes regionales, el Poder Judicial, la Fiscalía y los ministerios de Economía, Educación y Salud.

         Pérez Rocha fue Director de la PNP durante un corto período, el primer semestre de 2003, durante la gestión de Alberto Sanabria. Fue removido de ese cargo a principios de agosto de 2003 y enviado a retiro en diciembre de ese año, por ser un oficial conservador, retrógrado, explícitamente opuesto a la indispensable reforma de la Policía.

         El CONASEC ha estado abandonado mucho tiempo. Es positivo que la ministra Cabanillas trate de revitalizarlo. Pero nuevamente ha cometido un error al poner a Pérez Rocha, que no solamente es un conservador anti reformista, sino que cree que va a reasumir la Dirección de la Policía Nacional.

         Está, por supuesto, totalmente desubicado. Su función principal es realizar el paciente trabajo diario de reestablecer las difíciles relaciones entre el Ministerio del Interior y los municipios y gobiernos regionales. En muchos casos hay desinterés y en otros, celos y absurdas competencias que anulan las posibilidades de cooperación.

         Pero Pérez Rocha, que se quedó con la miel en los labios por su corta estancia en la Dirección de la Policía, ahora pretende asumir funciones que no le competen. Va a chocar, por supuesto, con el Director de la PNP Mauro Remicio, un hombre callado y sumiso, pero hábil en los cubileteos. Si no, no hubiera llegado a Director, siendo una persona de notorias limitaciones intelectuales.

         También va a encontrarse con la resistencia pasiva de otros oficiales de la Policía, que se van a negar a obedecer a alguien que no tiene autoridad para mandar.

        Pérez Rocha si ha encontrado receptividad en la ministra Cabanillas para cambiar radicalmente la ley de Régimen Disciplinario, como es el anhelo de todos los oficiales corruptos y reaccionarios de la institución. De esa manera, en apariencia, se volverán más duras y rápidas las sanciones (y también más arbitrarias). Y, en algún tiempo, los castigados recurrirán al Poder Judicial y anularán las sanciones.

         Pero en ese momento Cabanillas ya no estará en el Ministerio del Interior. Así es que eso no le interesa. Lo único que le importa es ganar puntos en las encuestas hoy, con miras a la próxima campaña electoral.

         En suma, un desacierto más de Cabanillas. El nombramiento de Pérez Rocha no ayudará a revitalizar el CONASEC, y desatará más rencillas intestinas en la Policía.

HOMENAJE A GEORGE W. BUSH / Carlos Basombrío Iglesias

En la misma línea del post anterior de Fernando Rospigliosi, en dónde se le rinde merecido homenaje a los indiscutibles y extraordinarios dotes de escritor y manejo del bello idioma español de Hugo Chávez, quiero hacer lo propio con otro inolvidable personaje de nuestra América: George W. Bush.

En el video que sigue, el ex - presidente de los Estados Unidos, nos ofrece una apretadísima muestra de las muchas joyas oratorias de sus años en el poder. Lamentablemente lo hace en inglés -aún cuando muchos norteamericanos lo duden- pero el lenguaje de los gestos compensa cualquier dificultad de entendimiento.


martes, 3 de marzo de 2009

HUEVOS DE ESTURIÓN / Chávez en cuerpo y alma / Fernando Rospigliosi


A sus múltiples cualidades como conductor del socialismo del siglo XXI en América Latina y el mundo, y teórico de la revolución mundial, el presidente venezolano Hugo Chávez suma una que hasta ahora no le era reconocida: maestro de las letras, artista de la palabra, monstruo de la literatura. Eso es lo que acaba de descubrir su amigo y mentor Fidel Castro.

         En un artículo publicado en Gramma, el 13 de febrero, titulado “el artículo de Chávez”, Castro dice:

“Faltaría sin embargo un reconocimiento a Hugo Chávez, por su aporte a la literatura española. Su último artículo publicado ayer 12 de febrero bajo el título "Las líneas de Chávez", es un inspirado documento de excepcional calidad, que solo los grandes escritores pueden elaborar. Es Chávez en cuerpo y alma reflejado en letras de molde, como muy pocos pueden lograrlo.” (http://www.granma.cu/espanol/2009/febrero/sabado14/articulo-e.html)

        Así como lo leen:

  “su aporte a la literatura española,”

 “inspirado documento de excepcional calidad,”

 “solo los grandes escritores pueden elaborar”.

Ah, un pequeño detalle. Estos bien merecidos elogios los vierte Fidel luego de recordar como Chávez, en un evento en México, le dijo “Fidel, dime cuánto petróleo necesita Cuba para vencer el bloqueo yanqui”.

 El descarado oportunismo de Castro no es nuevo, sólo que con la edad se le nota más. La franeleada a Chávez sirve para aceitar la prodigalidad del dictador “bolivariano”, que le regala a Cuba cada año miles de millones de dólares de los venezolanos, en petróleo y en efectivo.

Los elogios de Castro encandilan a Chávez. Fidel lo sabe, y le acaricia el ego sistemáticamente. Todo sea por la sobrevivencia de la dictadura más longeva de América Latina.

domingo, 1 de marzo de 2009

A MÍ ME PARECEN BASTANTE COHERENTES /Carlos Basombrío Iglesias


A mí me parece totalmente coherente que el gobierno actual haya dicho que no a la donación alemana de dos millones de dólares para un Museo de la Memoria; lo contrario me habría parecido inexplicable.

Recordemos que este gobierno tiene como vicepresidentes a dos connotados fujimoristas, que el APRA y el fujimorismo tienen una alianza política que trasciende al Congreso y que ambos comparten la aversión a todo lo que sea derechos humanos, Comisión de la Verdad, etc. No olvidemos que una de las primeras y principales iniciativas del Presidente de la República fue reinstaurar la pena de muerte y que en cada oportunidad que puede el Presidente saca a relucir reflejos profundamente autoritarios.
Se ha usado como argumento para convencerlos que países como Alemania le han dedicado muchísimo esfuerzo a propiciar todo tipo de iniciativas (museos incluidos) para que no se olviden los horrores vividos. Pues eso ocurre en Alemania por una razón muy simple, pero extremadamente poderosa, sus sucesivos gobernantes han roto totalmente con un pasado que los avergüenza y quieren asegurarse de que nada de lo ocurrido se vuelva a repetir. Ese es el telón de fondo por el que apoyan iniciativas de este tipo en diferentes países del mundo.

Pues digamos las cosas como son: salvando las enormes distancias de lo que ocurrió acá con lo que ocurrió en Alemania, quienes hoy nos gobiernan son parte de ese pasado. Lo mismo, por cierto, se aplica para Ollanta Humala, denunciado por la CNDDDHH por crímenes contra la humanidad.
En el caso concreto del APRA, no ha habido nunca un zanjamiento claro y definitivo con ese pasado y sus aliados fujimoristas ni siquiera están convencidos de que lo que sucedió nunca más debería repetirse (el alegato de Nakasaki en esta etapa final del juicio a Fujimori lo confirma). Es más, hay testimonios previos muy concretos de su profunda agresividad contra los esfuerzos por recordar y condenar las atrocidades de esas épocas. Baste recordar la bárbara agresión de los fujimoristas contra el monumento “El ojo que llora” (que sería parte del proyectado Museo de la Memoria), así como la indiferencia, si es que no tolerancia y simpatía, con que fue recibido el hecho en lo alto del poder.

Lo que sí puede haber llamado la atención a muchos es que el Premier Yehude Simon sea parte protagónica de esta decisión de rechazar el apoyo alemán. Simon, por su historia personal, debiera estar entre quienes lideren los esfuerzos para que nunca se olviden las atrocidades que cometieron Sendero Luminoso y el MRTA (los principales culpables de lo vivido en esos años), pero también de tantos y tan graves crímenes que se cometieron desde el Estado.

A mí ya no me sorprende lo de Simon. Como he sostenido en mi artículo anterior en este blog él cruzó ya el Rubicón y atontado por los oropeles del poder, no se ha dado cuenta que en el otro lado está solo. Si a alguien le queda duda de lo de Simon, tiene que leer la entrevista a Salomón Lerner “El gobierno no quiere enfrentarse a un pasado que es incriminatorio” (La República 1-3-2009) . (http://www.larepublica.pe/archive/all/larepublica/2009/03/01/4/node/177402/todos/15

Si bien lo que viene del poder es desalentador es a la vez estimulante ver la cantidad de artículos y opiniones que han dejado en ridículo los argumentos para justificar la decisión tomada por el gobierno peruano.


Destacan por su fuerza institucional el de la Defensoría del Pueblo http://www.defensoria.gob.pe/notas-prensa.php y el plural comunicado firmado por cientos de personas encabezado por Mario Vargas Llosa, Julio Cotler y Pilar Coll. http://www.pucp.edu.pe/idehpucp/images/docs/comunicado%20de%20apoyo%20al%20museo%20de%20la%20memoria%20version%20final%2028.02.09.pdf

Si al final el gobierno retrocede y acepta la donación alemana para el Museo de la Memoria no será por convicciones, sino por la presión de la opinión pública y la vergüenza por la imagen que proyectan ante la opinión pública informada en el exterior.

¿Y si no cambian y se mantienen en sus trece? Pues sólo queda seguir dándole y dándole. El asunto es muy importante para el tipo de país que queremos tener y habrá muchas otras batallas que dar.

Entre tanto, defendámonos de esta gente con un poco de humor. Y qué mejor que con esta extraordinaria caricatura de Heduardo (Perú21, 1-3-2008)





HIJOS DE LA CRISIS 4: LOS ESPECULADORES / Fernando Villarán


Me quedé un poco corto en la anterior entrega; en realidad existen tres tipos de mercados: el de bienes y servicios (sector real), el financiero y el de valores. Al considerarlos iguales, los economistas neoliberales aflojaron la guardia en los dos últimos, y ya vimos las consecuencias. Concentrémonos en el mercado de valores.

La primera bolsa fue la de Ámsterdam creada a principios de siglo 17; la de Londres le quitó la hegemonía a principios del 19. A su vez, ésta la pierde frente a la de Nueva York, a principios del 20, acompañando los cambios en el poder económico y político mundial. Alimentaron el desarrollo del capitalismo de manera muy eficaz, transfiriendo la propiedad de las acciones, bonos y valores de unas manos a otras. Se convirtieron en poderosos instrumentos para la democratización de la propiedad. En efecto, los obreros, empleados y clases medias compraban acciones de las compañías, luego lo hicieron en gran escala sus fondos de pensiones, que se convirtieron en actores claves de las bolsas. Mucho antes de la caída del comunismo ya le habían quitado uno de sus principales argumentos contra el capitalismo: la concentración de la propiedad en pocas manos.

¿En qué momento se convirtieron en su contrario? ¿En que momento las bolsas de valores (me refiero principalmente a Wall Street, pero no sólo a ella) empezaron a ser poderosos instrumentos de la concentración de capitales, de la especulación y de la estafa? Esta es una investigación que muchos deben estar haciendo. Una pista para responder estas preguntas es mirar los principales actores de las bolsas: la banca de inversión, instituciones financieras que no eran reguladas como los bancos comerciales; en ese sentido, son las auténticas expresiones del neoliberalismo. Fueron las que mas movieron los famosos securities (27 trillones-millones de millones- de dólares han sido vendidos desde el 2001), derivatives y bonos basura (ni siquiera se cuidaron en maquillar el nombre), que ocultaron el origen de las malas deudas e impidieron el calculo del riesgo. Si bien los problemas empezaron en el mercado de las hipotecas, estos intermediarios multiplicaron los instrumentos financieros tóxicos por todo el mundo, sin importarles las consecuencias de esto, ya que estaban fijándose sólo en sus altas comisiones y ganancias. Los nombres de Lehman Brothers, Merril Lynch, Goldman Sachs y Morgan Stanley estarán asociados para siempre a esta gran recesión.

El problema más grave escapa a la economía; le pusieron su sello especulativo a toda la sociedad norteamericana, y sin exagerar demasiado, a casi todo el mundo. Se ubicaron en la cúspide de la pirámide del dinero, se convirtieron en los campeones, en los envidiados, en los imitados. Todos los jóvenes querían ir a trabajar a Wall Street, a estos bancos de inversión, a ganar mucha plata, en poco tiempo; los mejores alumnos de las mejores universidades terminaron en las lujosas oficinas que miran al río Hudson.

El presidente Lula da Silva caracterizó bien la situación: "Ellos no cumplieron su rol para que el capital pudiese circular libremente por el mundo generando empleo y riqueza, sino determinaron que la especulación financiera, el casino del sistema financiero internacional, pudiera imponer la lógica a toda la economía". Nicolás Sarkozy fue otro político que la vio: “El capitalismo no es el corto plazo, es el largo plazo, la acumulación de capital, el crecimiento a largo plazo. El capitalismo no es la primacía del especulador. Es la primacía del emprendedor, la recompensa del trabajo, del esfuerzo, de la iniciativa”.

Los especuladores se convirtieron en los dioses del olimpo (Madoff y Stanford son buenos ejemplos), los que determinaban qué empresas vivían y qué empresas morían, qué monedas se valorizaban o perdían valor, qué países crecían y cuales se estancaban; con simples movidas de sus billones de dólares. No les importaban las consecuencias en el mundo real, en la pérdida de empleos, en la inestabilidad política, en el malestar de la gente. Algunos se daban el lujo de usar unos pocos milloncitos para hacer filantropía y levantar su imagen personal, devaluando el concepto de responsabilidad social.

¿Qué hacer con estas instituciones? Ellas requieren cirugía mayor; no ganamos nada con volver dentro de dos o tres años a la misma especulación. Como dice acertadamente el ministro de gestión estratégica de Brasil, Roberto Mangabeira Unger: hay que reconstruir la relación entre el sector financiero y la producción, poniendo al primero al servicio de la segunda. Respecto a las bolsas de valores tiene una propuesta muy interesante: que se dediquen al capital de riesgo (venture capital); esto quiere decir que las bolsas y los bancos de inversión busquen a las nuevas empresas, los nuevos proyectos, a los innovadores e inviertan en ellos, haciendo plata, y al mismo tiempo generando riqueza y empleo.

Queda todavía una pregunta más ¿Quién va a reformar las bolsas y sus reglas de juego? Obviamente las instituciones llamadas a ello serían el FMI y el Banco Mundial; sin embargo estas instituciones tendrían que ser previamente reformadas, ya que es imposible que encaren estas gigantescas responsabilidades y retos con las ideas de los noventas (que todavía están en la cabeza de sus directivos y principales funcionarios). El presidente Obama debería apresurase en nombrar a Paul Krugman como Director General del FMI y a Joseph Stiglitz como presidente del Banco Mundial; haría un gran servicio al mundo y a su propio país.

sábado, 28 de febrero de 2009

(CAJÓN DE/SASTRE) / El roche de los museos / Liuba Kogan


Siete películas:

La boca del lobo (Francisco Lombardi, 1988),
Ni con dios ni con el diablo (Nilo Pereira, 1990),
La vida es una sola (Marianne Eyde, 1992),
Paloma de papel (Fabrizio Aguilar, 2003),
Estado de Miedo (Pamela Yates, Paco de Onis y Peter Kinoy, 2005),
Vidas paralelas (Rocío Lladó, 2008),
La teta asustada (Claudia Llosa, 2008).

Siete películas -que desde diversos puntos de vista -narran los años de violencia armada interna o sus consecuencias. Quedan en el tintero arduos debates sobre la función del cine respecto de su capacidad de representación de la realidad, sobre las relaciones y tensiones entre ficción y documental, sobre los puntos de vista ideológicos de los directores, etc. Debates que estoy segura volverán a la agenda, a raíz del estreno en nuestro país de La teta asustada.

De cara a las desafortunadas posturas de funcionarios del gobierno –incluido obviamente Alan García- en contra de la edificación de un Museo de la Memoria; me pregunto, qué diferencia narrar el fenómeno de la violencia armada interna que vivió nuestro país desde el lenguaje cinematográfico versus las salas de un museo.

Y aquí aparece una primera respuesta: el museo implica “fijar” narrativas. En otras palabras, al escoger los hechos a narrar y al ordenarlos, construye sentido. Sentido que está y podrá estar disponible para todos los ciudadanos. ¿Cuántos peruanos y peruanas han visto o pueden volver a ver las películas que mencionamos? Muy pocos.

De otra parte, otro elemento fundamental que diferencia a las narrativas fragmentadas de las películas, es que el museo brinda una perspectiva global y oficial de la memoria. Tal vez el gran temor de quienes se oponen al Museo de la Memoria, sea quién va a construir la narrativa sobre lo acontecido. Si el informe de la CVR quedó como suspendido en el aire, el museo implica un soporte físico y espacial ineludible.

Todo Museo de la Memoria implica un asunto eminentemente político: un asunto sobre el poder: quién y para qué construye la memoria. Los textos académicos y las películas parecen generar menos escozor que la exposición fotográfica "Yuyanapaq: Para Recordar", o el monumento de la memoria “El ojo que llora”. La dimensión física, material y fija del monumento o museo cristalizan las ideas y los sentimientos. No es lo mismo recordar memorias vividas que memorias imaginadas.

Los peruanos tenemos una nueva oportunidad para volver a revisar lo acontecido en esos años de violencia, incluyendo a todos aquellos dispuestos a dialogar respetuosamente. O en última instancia, para discutir sobre qué significa la memoria local, regional o nacional en un mundo donde tenemos un excedente de presente.

viernes, 27 de febrero de 2009

CRUZÓ EL RUBICÓN… Y NO HABÍA NADIE DEL OTRO LADO/ Carlos Basombrío Iglesias


A muchos nos sorprendió en su momento que Yehude Simon aceptara ser Premier de Alan García.


Ser el Presidente del Consejo de Ministros no es cualquier cosa. No me refiero a la indudable y obvia importancia del cargo, sino al nivel de compromiso, cercanía e identidad que quien lo ejerce debe tener con el Presidente de la República que lo nombra.


Más allá de las diferencias ideológicas, las que cada vez me preocupan menos como elemento para partir aguas en la vida pública, pensaba que en formas de ver la política y en valores había diferencias sustantivas entre García y Simon.


Parecía que era como mezclar el agua con el aceite. Que iba a haber fricciones y hasta encontronazos. Que la cosa no podía durar.


No los ha habido y la cosa sigue. Casi cinco meses después quizás la respuesta es que había más empatía y sintonía de la que realmente se pensaba.


¿García cambió? Diera la impresión que más bien fue Simon. O que lo conocimos mejor.


Algunos ejemplos. Aceptó el veto del fujimorismo (¡que lo tuvo 8 años preso!) a un candidato a ministro que él proponía. Firmó una propuesta de ley al Congreso que permitía clausurar cualquier sociedad que amenazase el orden público o las buenas costumbres. Acusó a las ONG de derechos humanos de no entender a los militares y ser tolerantes con los terroristas. Firmó un proyecto de ley para sancionar a los medios que difundan documentación que las fuentes hayan obtenido ilegalmente (en otras palabras, para que no se hubiese podido difundir el “faenón” de León Alegría de haber estado vigente). Ha avalado el rechazo de una donación del gobierno alemán para hacer un museo a la memoria a las víctimas del terrorismo y el crimen de Estado. En muchas cosas luego se ha retractado o retirado la firma, pero como que ya son muchas, para ser casualidad.


Pero mucho más relevante que las críticas a lo que ha hecho o dicho es lo que no ha ocurrido. Lo principal del drama político del Premier es que no está pasando nada.


Se puede tener opiniones encontradas sobre las políticas de los primeros ministros en el Perú luego de la restauración de la democracia, pero cada uno a su manera tuvo una importancia central en sus respectivos momentos. Javier Pérez de Cuéllar, Roberto Dañino, Luis Solari, Beatriz Merino, Carlos Ferrero, Pedro Pablo Kuczynski y Jorge del Castillo fueron importantes en las decisiones de políticas y en la interlocución con el presidente.


En cambio en este caso, la nada o el casi nada, resumen el premierato Simon.


Se subió al gobierno con el explícito y nada oculto propósito de hacerse popular y conocido de cara a su candidatura al 2011. Casi cinco meses después ya lo conocen hasta las piedras y en las encuestas no pasa del 2% de intención de voto. Su aceptación es incluso inferior a la de Alan García.


En términos de gestión de gobierno uno se pregunta en dónde está “el sello Simon”. Se suponía que su principal aporte debía ser el dar un giro fundamental a la lucha contra la corrupción. De eso queda un documento pomposamente entregado en diciembre pasado y punto.


Por su parte Alan García lo deja hacer en temas más o menos marginales, mientras dobletea como primer ministro. No le conviene un cambio… por ahora. Simon le sigue siendo razonablemente funcional y no habría por qué sacarlo… aún.


Simon está también cada vez más solo en el gabinete. El APRA ha regresado con fuerza -según él, por su iniciativa- y es casi unánime la percepción que Cabanillas ya mira a la PCM… y no tan de reojo.


Está solo también en la arena política. Su iniciativa de un frente entre la “izquierda responsable” y el APRA, no sólo es desubicada en el tiempo y contradictoria con las prioridades a las que debiera estar dedicado, sino que ha sido respondida con un portazo por casi todos los posibles interlocutores. Para lo único que ha servido es para darle tribuna fácil y gratuita a Ollanta Humala.


Es verdad que el APRA ha tenido algo más de condescendencia, le ha dado una palmadita en el hombro y le ha dicho “es prematuro, pero vamos a ver”. Incluso Alan García, ha respaldado la propuesta, con lo que Simon deben ser el catorce o el quince en la lista de poliíticos que han recibido su pormesa de apoyo para el 2011.

Surge una pregunta elemental, una que Simon debió hacerse antes de lanzar una iniciativa tan descabellada: ¿por qué el APRA necesitaría ponerse detrás suyo el 2011?


Yehude Simon era un buen presidente regional, con imagen de eficiencia y honestidad y con proyecciones políticas relativamente importantes. La ambición de poder lo cegó y cruzó el Rubicón. Lo terrible es que no había nada del otro lado.


Simon no se está quemando en la PCM, se está desvaneciendo.

MUSEO DE LA MEMORIA: DE LA MEMORIA LESIONADA AL FUTURO LACERADO / León Trahtemberg (columnista invitado)


El ABC de la psicología enseña que toda persona tiene su historia, desde el momento que sus padres deciden concebirla. Los genes paternos, el vientre materno y luego la interacción con el medio ambiente harán única a esta persona. Cada una de sus actitudes y acciones tendrán el ADN de su historia y memoria personal, que queda registrada por siempre en su memoria consciente e inconsciente.

Los países tienen una vivencia análoga. El pasado pesa, marca y condiciona el presente y el futuro. Si ese proceso es sólido, acumulativo, autoregenerativo –cada vez que hay una lesión se procesa y cicatriza- la nación será integrada y sus ciudadanos podrán tolerarse con respeto y convivir democráticamente en paz. Si el proceso es discontinuo, reprime o pasa por alto sus lesiones, traumas y fracturas, habrá heridas sangrantes perpetuas que no cicatrizarán, impidiendo la convivencia en paz.

Los países que estudian su historia con la mayor honestidad e inclusive construyen monumentos y museos, no lo hacen con un afán masoquista sino más bien de recuerdo, catarsis, para tener a la vista aquello que quieren recordar para prevenir y para reconocer las huellas dejadas y los costos pagados por estos episodios.

Es lamentable que el gobierno y diversas autoridades locales se hayan negado sistemáticamente a mirarse en el espejo de la historia y hacer algo al respecto. En su opinión, las iniciativas que surgen de sectores preocupados por los Derechos Humanos no responden a la ideología política oficialista. Se resisten a facilitar que haya parques, museos, memorias. Se niegan a aceptar donaciones que hagan que, resuelto el tema económico, se abra el espacio para la ética del recuerdo honesto y necesario. Se asesina por segunda vez a los ya muertos por la demencia terrorista y las sinergias negativas que ésta produjo en algunos ámbitos militares y policiales.

Así, la desconfianza entre peruanos, la siempre latente intención electoral antisistema, la mutua discriminación entre peruanos, la sospecha subyacente contra la prédica o acción de cualquier autoridad, la intolerancia, el dolor y la rabia, serán los ingredientes de la arena movediza sobre la que se intenta construir el futuro del Perú.

Debemos protestar por el intento del gobierno de Alan García de acomodar a su criterio aquello que debe recordarse de nuestra historia, salteándose los episodios de violencia intraperuana de los años 1980 al 2000, rechazando los dos millones de dólares donados por el Gobierno alemán para la construcción de un Museo de la Memoria en homenaje a las víctimas de la violencia política entre 1980 y 2000.

Hay quienes reaccionan con hostilidad ante las iniciativas de recordar a las víctimas civiles, señalando la existencia de una injusta asimetría porque a las víctimas militares de la demencia senderista no se las pondera y recuerda adecuadamente. Sostienen que los defensores de los Derechos Humanos sesgan su foco de defensa hacia las víctimas del lado civil, y orientan su foco acusador no solo hacia los terroristas sino también hacia los policías y militares criminales y violadores.

Lo que quizá no entienden es que así ocurre en todas partes del mundo, no porque no se aprecie la vida de los militares y policías caídos, sino porque el estado tiene la responsabilidad y los medios para velar por la justicia y la legalidad, así como la obligación de ejercer el debido control cuando alguna de sus instituciones o agentes abusan o transgreden los límites del derecho. Esa desproporción de poder y capacidad de control y sanción del estado no la tienen las víctimas civiles individuales, sea que fueron afectados por los terroristas o por excesos criminales de las fuerzas del orden.

Es válido el reclamo de los oficialistas respecto a que debemos ponernos en ambos lados de la cancha. Es importante colocarse en el contexto de la enorme tensión en la que vivieron militares y policías, con muchas víctimas entre sus propias filas, para entender que muchas veces el contexto violento transforma a personas buenas en trasgresores. Pero esa búsqueda de comprensión, entendimiento, consideración y en algunos casos perdón requiere previamente conectarse con los hechos, aproximarse a la verdad sin vendajes, tocar las heridas y cocerlas, para luego sanarlas. El museo de la memoria puede ser un buen instrumento para ello, junto con un debate público alturado, comprensivo, conciliador con un presidente estadista en el rol orientador.

Si Alan García quiere reparar en su segundo gobierno no solo sus errores económicos del primero sino también las ocurrencias violentas de su primer gobierno, puede tener una buena oportunidad liderando esta apertura honesta al pasado. Ojalá tenga la visión de estadista y se rectifique, para que los peruanos finalmente tengan la oportunidad de reconciliarse con su pasado y trabajar juntos por un futuro prometedor.