miércoles, 18 de marzo de 2009

¡LOS DIOSES DEBEN ESTAR LOCOS! /Carlos Basombrío Iglesias


Las declaraciones del Papa Benedicto XVI en el África son indignantes y, además, en el caso de tener efectos prácticos en la conducta de la gente de allá, tendrían un potencial de destrucción humana sin precedentes.

El Papa Benedicto XVI rechazó en su viaje a Camerún y Angola, dos de los países más pobres del mundo, el uso del preservativo para combatir el Síndrome de la Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) en el continente africano: “…el Sida no se supera con condones, al contrario, sólo agrava el problema”, declaró el Pontífice. En su lugar abogó “por una renovación espiritual y humana como única vía para contener la epidemia”. El Papa achacó el problema a “la falta de ética”.

El África no sólo concentra lo peor de la pobreza, allá esta viene acompañada de enfermedades que matan millones. Entre ellas el SIDA que asesina diariamente a 6.000 personas, más que cualquier guerra, hambruna o inundación. Millones de niños son huérfanos a causa del mal y/o son seropositivos. 95% de los huérfanos causados por el SIDA en el mundo viven en el África. 23 millones de personas que viven con el SIDA o con el VIH en África. Y las cifras del horror podrían continuar por páginas.

Pues sucede que los condones son la mejor protección contra ese monstruo. Sucede que todas las agencias humanitarias hacen denodados esfuerzos por introducir medidas preventivas, entre ellas el uso masivo de preservativos en el África.

¿Se puede ser tan fanático para declarar algo así cuando ello puede causar millones de muertes en caso de ser escuchado? Son increíbles los niveles de ceguera ideológica a los que se puede llegar. ¿En qué se diferencian estas declaraciones hiper ideologizadas e indiferentes a la realidad concreta de la gente de las de los Ayatolas de Irán y otros obsesionados con “verdades reveladas”?

Por supuesto que ya hay reacciones horrorizadas en diferentes partes.

Tanto Alemania como Francia consideran que las palabras de Benedicto XVI, “ponen en peligro la salud pública”. En tanto, España enviará al continente africano un millón de preservativos en señal de protesta.

Por cierto, Benedicto XVI fue protagonista de la indignación mundial hace pocas semanas con la rehabilitación parcial de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X que incluye al obispo inglés que simplemente niega que el holocausto nazi existió.

Millones de muertos negados entonces. Millones de vidas en riesgo hoy.

No soy creyente, pero admiro la labor de la iglesia en muchos lugares. Conozco muchísimos curas, monjas y laicos que se fajan día a día y a veces en las peores condiciones materiales y de seguridad, luchando por ayudar a preservar y mejorar la vida de los más pobres en nuestro país y en tantos otros lugares del planeta.

Qué lejanos se deben sentir ellos de declaraciones tan insensibles y hasta inhumanas como las del Papa en África. Son casi como una puñalada en sus espaldas.

2 comentarios:

carlos dijo...

Admiro a cristo, pero cuando observo a sus seguidores me da mucho alivio no ser uno de ellos.Son tan distintos.

Eduardo dijo...

Si bien la iglesia católica enfocaría el problema en la forma mencionada, los cristianos evangélicos, en general, simpatizamos con aquéllos que han intentado refrenar la propagación del VIH/SIDA a través de la distribución de condones, pues reconocemos el poder de la naturaleza humana que reside dentro de todos los seres humanos.

Sin embargo, tenemos que aceptar la decepcionante realidad que los condones, que han sido una piedra angular de los esfuerzos mundiales para luchar contra el SIDA, no han producido un descenso en las muertes relacionadas con el SIDA o la propagación de la infección del VIH. Como informó Edward Green de la Escuela de Harvard de Salud Pública al Comité de Energía y Comercio de la Casa del congreso de USA en marzo de 2003, “para la prevención del VIH no es una panacea enfocarlo exclusivamente en el uso del condón… La prevención del SIDA es principalmente un problema de comportamiento que requiere una solución del comportamiento.” Hay que llamar la atención que los recursos no serán mejor gastados limitando simplemente las consecuencias del comportamiento inalterado, sino alentando a las personas para que abracen las exhortaciones bíblicas a fin de encontrar fuerza interna a través del poder de Cristo que cambia vidas, y de adoptar un estilo de vida reflexivo del matrimonio bíblico y de la disciplina sexual.

Es más, reconociendo que verdaderamente pueden suceder transformaciones duraderas del comportamiento mediante el ministerio del Espíritu Santo en las vidas de aquéllos que se someten a Jesucristo, habría que enfatizar que nuestra más grande esperanza en limitar la propagación del VIH/SIDA se encuentra en propagar el mensaje de vida de Jesucristo. Creemos que se harán ganancias más significativas en la guerra contra el SIDA cuando ayudemos a las personas a abrazar que la purificación y el alivio mental y emocional se consiguen en una relación personal con Dios.

Tengamos presente que los intentos naturales para refrenar los efectos de la vida mundana serán en gran medida limitados, pero que nuestro mensaje principal de vida en Cristo, el poder de su Espíritu Santo para cambiar corazones, y la libertad que viene de la obediencia a su Palabra es irreemplazable, y es la manera principal que podemos demostrar compasión por el sufrimiento.