viernes, 23 de enero de 2009

EL ÚLTIMO VALS/ Farid Kahhat (columnista invitado)


León Trahtemberg advierte en uno de sus artículos que todos tenemos algún sesgo cuando opinamos sobre el Medio Oriente. Esa verdad de Perogrullo merece, sin embargo, ser matizada: algunos sesgos son producto de opciones personales, otros son producto de compromisos institucionales. El artículo de Trahtemberg, por ejemplo, me llegó (al igual que el segundo artículo de Fernando Rospigliosi), como un boletín de la embajada israelí. Si a eso le añadimos que sus argumentos tienden a coincidir con el discurso oficial israelí (los de Trahtemberg, los de Rospigliosi son idénticos), y que la única fuente que cita Rospigliosi en sus dos artículos son tres videos, dos de los cuales provienen de las fuerzas armadas israelíes, uno comienza a entender por qué les cuesta tanto tomar una distancia crítica respecto a las acciones del Estado de Israel (dicho sea de paso, vea el lector el siguiente video donde se entrevista a integrantes de la organización de derechos humanos israelí “Betselem”, que constata la falsedad del contenido de uno de los videos propalados por las fuerzas armadas israelíes: http://www.youtube.com/watch?v=6Tg-F9oqyrE).

Lo anterior explica, por ejemplo, por qué mientras quien escribe condena sin ambages los cohetes de Hamas, que durante la invasión de Gaza causaron la muerte de tres civiles israelíes, ni Trahtemberg ni Rospigliosi se atreven a criticar (no digamos ya condenar) una sola de las acciones del ejército israelí que causaron más de 700 muertes entre civiles palestinos.

Trahtemberg comienza su artículo diciendo que “Frente a una fotografía de un niño muerto en Gaza o que corre presa de pánico a un refugio ante la inminencia de un ataque, no tengo mucho que decir. Siento que ese niño es tan mío como los niños israelíes que pasan por igual trance, aunque los medios prefieran no mostrarlos. La foto mata cualquier análisis”.

En lo personal, podría haber suscrito buena parte de esas afirmaciones, si no fuera por el hecho de que durante el primer (y único) debate que sostuve con él, Trahtemberg apeló profusamente a imágenes de civiles israelíes (incluyendo niños), que habían sido víctimas de atentados perpetrados por organizaciones palestinas. Si fuera maledicente, sugeriría que la actitud reflexiva que prefiere asumir ahora tal vez se deba al hecho de que, en esta ocasión, no hay niños israelíes que mostrar: los más de 400 menores muertos durante la invasión de Gaza eran todos palestinos.

El artículo de Trahtemberg continúa desestimando cualquier argumentación sobre “quién empezó, quién tiene la culpa, cuál es la fecha o incidente clave que da origen a la represalia consecuente”. Luego añade que “Frente a quienes reclaman una proporcionalidad en las respuestas, frente a un ataque tampoco hay mucho que concordar”, y que “Frente a quienes reclaman el respeto a las resoluciones de la ONU tampoco hay mucho que concordar”. Si ni los hechos ni el derecho internacional son relevantes en este debate, ¿qué queda entonces por debatir? Presumo que, desde esa perspectiva, lo único que cabe concluir es que, salvo el poder, todo es ilusión.

Rospigliosi por su parte sostiene que “El asunto es que los analistas y voceros palestinos, aún los más moderados, consideran que Israel ocupa ilegalmente su pequeñísimo territorio”. Lo que sigue es un pronunciamiento suscrito por unos 2000 integrantes de las fuerzas armadas de Israel:

"Nosotros, soldados y oficiales de reserva de las Fuerzas de Defensa Israelíes, (...), que hemos servido al Estado de Israel, pero que sabemos que los territorios ocupados no son parte de Israel, (...) y que ahora entendemos que el precio de la ocupación es la corrupción de la sociedad israelí en su conjunto (...). Declaramos que no seguiremos luchando más allá de las fronteras de 1967 para dominar, expulsar, someter al hambre y humillar a todo un pueblo".

Quienes suscriben el pronunciamiento denuncian haber sido sometidos a penas de prisión, trabajos forzados, y a un trato vejatorio por parte de sus superiores. Todo por oponerse a una ocupación que, según Rospigliosi, solo existe en sus mentes. Pero no es la salud mental de esos soldados israelíes la que debería preocuparnos. Porque el término “Territorios Ocupados” es el que emplea, de manera oficial, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en sus resoluciones desde la 242 aprobada en 1967 (el término se refiere a los territorios palestinos de Cisjordania, Jerusalén Oriental y Gaza, así como al territorio sirio de las alturas del Golán). Y menciono el Consejo de Seguridad porque esas resoluciones no podrían haberse aprobado sin la anuencia de todos los miembros permanentes con derecho a veto: hasta el gobierno de George W. Bush empleaba la expresión “Territorios Ocupados”.

En cuanto al repliegue israelí de Gaza, el reporte presentado al Secretario General de la ONU por nuestro compatriota Álvaro De Soto, sostiene lo siguiente: “Dado que la prueba de ocupación bajo el derecho internacional es el control efectivo de la población, pocos especialistas cuestionan la tesis de que Gaza continúa ocupada, pues sus conexiones con el mundo exterior por aire, mar y tierra siguen en manos de Israel”.

Por razones de espacio me limitaré a tocar solo un punto más de los contenidos en el artículo de Rospigliosi: el de los “Escudos Humanos”. Afirma al respecto que “se trata de una política sistemática de los grupos fundamentalistas musulmanes como Hamas, de ocultarse en escuelas, hospitales y locales de la ONU, utilizando a sus propios civiles, niños incluidos, como escudos humanos”. Aquí Rospigliosi escupe al cielo. Según Malcolm Smart, director del Programa de Oriente Medio y Norte de África de Amnistía Internacional:

“Amnistía Internacional no tiene evidencias de que los grupos armados palestinos, incluyendo a Hamas, utilicen de forma recurrente escudos humanos como técnica de guerra. Sin embargo, AI expresa su preocupación por el hecho de que estos grupos luchan en áreas pobladas por civiles. Por otro lado, AI sí tiene pruebas de que el uso de palestinos como escudos humanos por parte del ejército israelí es un patrón recurrente en sus tácticas militares”.

De hecho, existe un fallo del año 2002 en el que la Corte Suprema de Israel constata el uso recurrente de civiles palestinos como escudos humanos por parte del ejército israelí[1], y decide prohibirla. Lamentablemente esa decisión de la Corte Suprema, al igual que otra más reciente que exigía al gobierno israelí permitir el ingreso de periodistas a Gaza, cayó en saco roto.

Creo que, tras docenas de días, artículos y comentarios, esta instancia de debate ha dado todo lo que podía dar. El 22 de enero, Ariel Segal y el suscrito sostuvimos un debate público sobre el tema organizado por la Biblioteca Nacional. Si León Trahtemberg y Fernando Rospigliosi desean continuar con este debate, los invito a seguir el ejemplo de Segal.


[1] Ver, por ejemplo, “El Supremo israelí suspende el uso de ‘escudos humanos’ palestinos”, El País, Madrid, 19 de Agosto, 2002. http://www.elpais.com/global/

8 comentarios:

Gabriel Mazzei dijo...

Ayer estuviste magistral, ganaste el debate de lejos y por ello la mayoría del público asistente en la Biblioteca Nacional terminó aplaudiéndote. Y es que hay que ser antihumano para no darse cuenta que la ocupación y las matanzas son condenables, por donde se le mire!!

Bala dijo...

Excelente, Farid. Concreto y al grano. Ya me llamaba la atención el hecho que este debate en Espacio Compartido se estaba pareciendo más a los boletines del gobierno israelí ...
Y gracias mil, de parte de los muchos compatriotas que necesitan informarse a este respecto, por el debate de la Biblioteca; esas son las acciones que finalmente han de tener más impacto que nuestros rebuznos aislados en los blogs de turno.

Tatiana dijo...

Bravo, objetivo y clarísimo. Lo felicito Sr. Kahhat.

Alonso dijo...

Farid, felicitaciones. Ya estaba pensando en cancelar mi suscripción a este blog. Que espero no sea tan dificil como querer entrar o salir de lo que queda de Palestina sin el permiso de Isrrael. En calidad de "columnista invitado" le brindaste lucidez a este lugar.

Miguel dijo...

Concuerdo absolutamente. En el debate de la BN Farid Kahhat hizo uso de una lógica argumental aplastante y demoledora, y, lo que es importante, nunca dejó de condenar a Hamas.

Balcasan dijo...

Profesor:
Es usted un impecable defensor académico de la causa palestina con su punzante estilo que festejé como muchos en la BNP. Más aún, puesto que hace mención honrosa de los discrepantes judíos,incluso en las mismas Fuerzas de Defensa de Israel y condena el extremismo violento de Hamas.
Pregunto:¿No cree usted que los analistas políticos y otros intelectuales que tratan del tema (incluyendo a MVLl) pudieran estar subvalorando, cuando no ignorando, la importancia de los mundos religiosos con presencia en Jerusalén? Generalmente, cuando son mencionados, se les atribuye culpas, sin esperanza alguna en ellos. Me gustaría contar con su comentario, si esto fuera posible.

LuchinG dijo...

La versión que escucho de parte de quienes aprueban esta intervención del ejército israelí en Gaza es que cualquier país tiene derecho a defenderse de un ataque exterior. Tú dijiste en el anterior post que difícilmente puede pedir derecho a la defensa un estado que comete crímenes constantemente; la respuesta de estas personas es que si se han cometido crímenes durante es u otras intervenciones, esos crímenes deben ser juzgados y castigados, pero que eso no anula el derecho de un estado a defenderse de un ataque exterior.

Esta respuesta me recuerda a lo que yo opinaba durante el secuestro de la embajada de Japón. ¿Iban a ser exterminados los secuestradores? Sí; pocos dudaban de que no iban a salir vivos de ahí. Por lo tanto ¿debíamos oponernos a la intervención? No; la intervención debía darse; si se asesinaba a los secuestradores rendidos, los asesinos deberían ser juzgados y castigados.

Por supuesto, esta es una analogía, y, como todas las analogías, no refleja completamente la realidad que estamos tratando de entender. ¿Dónde es que falla este razonamiento? (Tengo una idea de dónde, pero es intuitiva; preferiría encontrar hechos o argumentos)

Julio César Fernández dijo...

Yo creo que si el debate pasa por justificar lo injustificable o por otro lado ratificar justificadamente la injusticia que se esta viviendo alli,no hay nada más por decir. Si,entender la situación mostrando simplemente lo que pasa, es ilegal la ocupación ,priva la libertad, mata gente y eso no se puede justificar bajo ningún argumento.