miércoles, 7 de enero de 2009

GAZA Y LA SINRAZÓN/ Ramiro Escobar


Qué fácil es, cuando comienzan a sonar los cañones, caer por la pendiente de la sinrazón. Quizás no nos damos cuenta de ello, pero, una vez que se calla la palabra y suena la pólvora, incluso los que estamos lejos del escenario feroz podemos perdernos en el laberinto del absurdo y la desinformación. De allí a decir “desgraciadamente hay que hacerlo” para aprobar un bombardeo desquiciado, inmoral e ilegal hay sólo un paso.

 Ya he escrito sobre lo que ocurre en Gaza y precisado mi opinión clara sobre la violencia (http://www.larepublica.pe/meditamundo/03/01/2009/gaza-sin-cura) y como me niego a entrar por el maniqueo camino de “cuándo pasó esto, nadie dijo nada….” intentaré dar otros argumentos. No sin antes insistir en que no es cierto que la gente o los diarios callen cuando hay atentados contra Israel. Hay que leer la prensa y la historia, simplemente.

Pero viajemos brevemente a los orígenes del turbulento asunto. En el año 1947, la ONU parte el territorio de Palestina, que hasta entonces era un protectorado británico, en dos. Una parte sería para el futuro estado judío y otra para un estado árabe. Al año siguiente, en 1948, Ben Gurión proclama el Estado de Israel, un acto que celebraron los judíos de todo el mundo, pero que los árabes rechazaron por considerar que la partición fue injusta.

Al día siguiente, Israel es atacado por 5 ejércitos árabes (Siria, Jordania, Egipto, Líbano, Irak). De primera impresión, pareciera David contra Goliath, pero más de un historiador ha señalado que, a pesar del número de involucrados, las fuerzas israelíes y árabes eran similares. Israel ganó entonces su primera guerra, pero, como luego señalaría su futuro canciller Shlomo Ben Ami, ganaría todas las otras guerras, pero no sabría ganar la paz.

Posteriormente, hubo –aparte de continuas escaramuzas- guerras en 1956, 1967, 1973 y 1982. La de 1967, la Guerra de los Seis Días, es capital en esta discusión, pues fue entonces cuando el ejército israelí ocupó Cisjordania, Gaza, los Altos del Golán y la península del Sinaí. Desde entonces se habla de  esas zonas como ‘territorios ocupados’, pues fueron porciones de tierra que la ONU no le entregó al nuevo Estado judío.

Israel devolvió el Sinaí totalmente en 1982, tras un tratado de paz que firmó con Egipto en 1978. El resto de territorios siguieron ocupados, en parte bajo el argumento de que se hacía por “seguridad”. Sin embargo, durante años se ha seguido construyendo colonias judías en esas zonas. Si la ocupación era temporal, ¿para qué asentamientos nuevos en esas tierras? La única explicación es clamorosa y escandalosa: para no devolverlas.

En el ínterin, ciertamente Israel aflojó, entró en negociaciones con los palestinos, desde comienzos de los 90 (en Madrid y Oslo) y en 1993 vimos el famoso apretón de manos entre Isaac Rabin y Yasser Arafat, bajo el auspicio de Bill Clinton. Que no significaba el fin del conflicto, sino el comienzo de la ruta para ir al fin, que es distinto. En el camino, quedaban piedras que sacar, por parte de la cerrazón política de ambas dirigencias.

Arafat siempre fue ambiguo con las negociaciones y con los grupos integristas, acaso por temor a ocasionar una guerra civil al interior de su propio pueblo. Rabin, en cambio, sí estaba más decidido a cruzar el desierto y soportar críticas en nombre de la paz. Pero ya sabemos lo que le ocurrió: en noviembre de 1995, el extremista judío Yigal Amir lo mató de un balazo. ¿Hablamos también de ese fundamentalismo o sólo del musulmán?

Los palestinos y el mundo árabe han cometido graves errores, como el de no preservar su unidad. Y sus sectores integristas (Hamás, la Yihad Islámica) han cometido, a su vez, grandes y feroces crímenes, como los atentados suicidas. Israel, por su parte, ha incurrido frecuentemente, y de manera desvergonzada, en represalias furiosas, y ha hecho algo injustificable: ha vulnerado, muchas veces, el Derecho Internacional.

Es cierto que, si se mira al Estado de Israel, desde el punto de vista del sistema político, es el único Estado democrático de Oriente Medio. Pero, ¿eso basta? ¿Es plenamente “democrático” un Estado que pasa por encima de la legalidad internacional desoyendo numerosas resoluciones de la ONU, vulnerando los Convenios de Ginebra, como ahora ocurre en Gaza cuando se ataca población civil o no se deja entrar ayuda a hospitales?

Recuerdo, incluso, haber conversado en el 2001, en Israel mismo, con un militar de alto rango. Para sorpresa mía, y la de los periodistas que me acompañaban, en un momento nos explicó cómo, en determinados casos, la ley israelí permitía torturar a un detenido. No sé si esa norma sigue vigente, pero es difícil llamar ‘democrático’ a un Estado que admite eso o que se niega a firmar la Convención contra las letales bombas de racimo.

Que al parecer se estarían utilizando en este momento, como se hizo en el Líbano en el 2006. ¿¡Se justifica esa barbarie!? Entre los mismos israelíes hay voces lúcidas que apuestan por otro camino, pero de los que, eso sí, casi “nadie habla”. Cito nombres, para que los bloggers se deleiten en la búsqueda: Dany Baremboim, Ilan Papé, el grupo pacifista B’Tselem. O, más antes, Isaac Deustscher, citado ya por Nelson Manrique (&) 

No puedo extenderme más en este espacio. Sólo quisiera añadir que encuentro un tenebroso parentesco entre este ataque contra Gaza y el caso El Frontón. En ambas situaciones, se trata de un grupo de terroristas atrincherados, a los que, finalmente, se les aplica la fórmula del arrasamiento, lanzando bombas en un espacio cerrado, donde casi no hay escapatoria y donde, en aras de extirpar el mal, caen cientos de personas más.

Gaza no es una prisión formal, pero en los hechos se parece mucho. En sus escasos 360 kilómetros cuadrados, viven apelotonados 1 millón y medio de personas, muchas de las cuales están allí porque tuvieron que refugiarse luego de que Israel ocupó sus territorios.

Entre ellos hay innumerables personas que no tienen nada que ver con Hamás y también extranjeros (españoles, por ejemplo). ¿Sus vidas son el costo de una ‘razón de Estado’?

Israel tiene derecho a existir, plenamente; Palestina también, justamente. No me cansaré de decir que los atentados suicidas, o los misiles de Hamás contra civiles, son salvajes, crueles, estúpidos. Pero reconocer eso no me puede hacer callar frente al ataque deproporcionado contra Gaza, donde incluso ha sido bombardeado un hospital regentado por la ONU. O donde han muerto decenas de niños. ¿Eso es culpa de los árabes?

Todos los muertos nos pertenecen. Le pertenecen a la humanidad sufrida y a estos dos pueblos semitas que, quiero creer, algún día podrán sentarse juntos en la misma mesa. Pero, si reducimos todo a que la culpa absoluta es de unos cuantos musulmanes orates y fundamentalistas, llevaremos hacia el despeñadero a la dignidad humana e incluso a la razón. Propongo entonces que nos declaremos todos locos y que siga la matanza…

(&) Leer su ‘Columna en Construcción’ en La República 7/1/09 http://www.larepublica.pe/columna-en-construccion/07/01/2009/el-martirio-de-gaza

6 comentarios:

Toño Arista dijo...

Interesante tu punto de vista, pero la mayoría de estados, por no decir casi todos son complices por comisión y/o omisión de esta masacre palestina, lo peor de todo es que hay personas que piensan que hamas tuvo la culpa de todo este lio, cuando los asesinatos de palestinos tiene ya una larga data.

Saludos

llMarcoll dijo...

hasta ayer 629 victimas en ya 10 dias... no es dficil sacar el promedio diario de victimas.

yo no entiendo como pueden haber esas personas que dicen y cuando ellos les hicieron esto quien dijo algo? ahi no hay ningun argumento y solo estan demostrando sus malas intenciones en sus discursos.

que son estas 629 personas? perros? y como bien se hablo del fronton hoy caminaba por la calle y pense como una persona que literalmente asesino mas de 500 personas en un solo dia puede ser presidente? alguien tiene una respuesta a eso?


mi fuente y una foto para que cualquier SER HUMANO se aterrorize
http://www.thesun.co.uk/sol/homepage/news/article2099136.ece

GUILLE da MAUS dijo...

El proyecto palestino se plantea teniendo como premisa la destrucción de Israel. En cambio Israel desde un principio aceptó que hubiera un estado Palestino intercalado con el suyo. La injusticia según los palestinos es que Israel exista. La injusticia según los israelíes es que sus vecinos no quieren dejarle vivir en paz.

La diferencia moral entre ambas causas es enorme.

ramiro dijo...

A ver, precisiones de autor, indispensables....

1. Decir que 'el proyecto palestino se plantea como premisa la destrucción de Israel' es una afirmación profundamente equivocada. Quienes plantean eso son solo los palestino de Hamás, no todos los palestinos. La prueba fehaciente de ello es que los propios israelíes están negociando con Al Fatah, la organización palestina que gobierna en Cisjordania. Por favor, no totalicemos ni distorsionemos la realidad política e histórica.
2. Asimismo, argumentar que "Israel desde un comienzo aceptó que hubiera un Estado palestino" también es insostenible. Varios líderes israelíes fundadores, luego políticos en ejercicio, sostenían que Palestina era "una tierra sin pueblo" para "un pueblo sin tierra". Por no poca añadidura, durante años, y hasta ahora, Israel ha construido colonias en los territorios que ocupó, ilegalmente, luego de la Guerra de los Seis Días en 1967. Difícilmente se puede decir que eso es aceptar plenamente a un Estado Palestino.
3. El reconocimiento mutuo, oficial, de ambos pueblos, recién comenzó hacia 1990, con lentas y primero secretas negociaciones. No fue fácil. Pero aún hoy hay sectores palestinos (por ejemplo, Hamás) e israelíes que no aceptan este reconocimiento. No son TODOS, pero son y son ellos, precisamente, los que complican un acuerdo.
4. Por lo tanto, sugerir que la causa israelí es superior, desde el punto de vista moral, a la causa palestina es, a mi juicio, errado, extraviado, desinformado. Una afirmación así puede ser comprensible, por la pobre información que dan algunos medios, pero vayamos a un debate serio, no a alambicadas interpretaciones.

No entiendo qué superioridad moral hay en un bombardeo como el que se está aplicando en Gaza. Como tampoco hay ninguna moral en atacar civiles con misiles por parte de Hámás. La guerra, o los conflictos armados, son actos alejados de la moral, son necedades de nuestra especie.

Alfredo Tapia García dijo...

Cuando la representante israelí exponía ante la ONU la supuesta justificación para iniciar la eliminación de los luchadores palestinos en Gaza me pareció que estaba escuchando a un miembro del Grupo Colina explicando las “razones” que tuvieron para realizar la matanza de los Barrios Altos o la de un jefe nazi defendiendo la masacre de los judíos en el Gueto de Varsovia.

Bernie dijo...

Nooooo no es cierto que no se informaba, como cuando decian de vez en cuando en algun noticiero que un """""""""""""militante""""""""" se hizo pure y mato unos cuantos distraidos transeuntes