viernes, 9 de enero de 2009

EL ODIO DESPROPORCIONADO/ Ariel Segal (columnista invitado)


Hay quienes acusan a Israel de actuar con “desproporción” en el actual conflicto en Gaza y sin embargo, son los mismos que, durante años, no alzaron su voz ante la ONU y otros organismos internacionales ante los desproporcionados ataques del movimiento islamista Hamas contra población civil de Israel.

El artículo 51 de la ONU, que reserva el derecho a toda nación a la defensa contra ataques armados, fue concebido para regular conflictos entre países y, por lo tanto, difícilmente se puede aplicar a la lucha entre un Estado y una guerrilla. Según el principio de proporcionalidad que algunos reclaman a Israel en esta guerra podríamos con cierto cinismo: ¿Tendría Israel que esperar a que Hamas tenga una capacidad militar similar a la suya, gracias a las armas que Irán, La Hermandad Musulmana de Egipto, Al Qaeda y otras organizaciones islamistas le proveen? ¿O mejor sería que Israel luche con los mismos métodos de Hamas bombardeando deliberadamente objetivos civiles y ejecutando atentados suicidas? ¿Quizá Israel deba exigir a sus ciudadanos del sur no ir a los refugios antiaéreos cuando Hamas lanza cohetes para que haya una proporcionalidad de víctimas inocentes en ambas partes, y así, el mundo de su consentimiento a la operación militar en Gaza?

Estas preguntas retóricas tienen la finalidad de desmontar el absurdo argumento de la proporcionalidad que no es aplicable para un conflicto que, por sus características, jamás fue proporcional, como no lo son la mayoría de los que hoy ocurren en el mundo.

¿Qué le sugieren a Israel aquellos que ahora la critican para detener a un grupo terrorista como Hamas, que explícitamente predica su destrucción total? ¿Quizá, que haga gestos que demuestren que está dispuesto a otorgar a los palestinos soberanía, gradualmente, sí ellos demuestran que pueden ser buenos vecinos? Eso ya se hizo en el 2005 y por primera vez los palestinos tuvieron un territorio con continuidad territorial en Gaza para gobernarse a sí mismos luego de la retirada unilateral de Israel. Si se les hubiese otorgado soberanía marítima y aérea en ese entonces, entonces, ¿hoy Hamas estaría en paz con Israel o dispondría de armas sofisticadas, e incluso aviones, para atacarla?

A ningún país le exigen como a Israel que se contenga en su capacidad disuasiva para intentar acabar con un status quo insostenible. Es por eso que el gobierno de Jerusalén decidió ejecutar la actual operación militar en Gaza con la intención de acabar, de raíz, con el terrorismo de Hamas.

Hay muchos cuestionamientos a Israel por la lamentable muerte de muchos palestinos inocentes, aunque, según el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, el gobierno egipcio, varios líderes mundiales como Sarkozy y Merkel, son responsabilidad exclusiva de Hamas. Entonces, ¿no sería también el momento de hacer cuestionamientos a este grupo terrorista?

En el nombre de la utópica proporcionalidad, hagamos preguntas adicionales: ¿Y si Hamas se hubiese dedicado a construir escuelas, industrias y a generar empleos, en lugar de gastar el poco dinero que recibía de la comunidad internacional para comprar armas y prepararse para una guerra urbana, ocurrirían los trágicos eventos del presente? ¿Y si en lugar de hacer túneles en la frontera con Egipto para contrabandear armas, hubiesen hecho refugios antiaéreos, como Israel, para proteger a los civiles durante la “guerra santa” que dicen ejecutar? ¿Y si hubiesen recibido, luego de la retirada de Israel de Gaza, los tractores que le prometieron los saudíes, los médicos y equipos modernos de cirugía que ofrecieron los kuwaitíes, los edificios que arquitectos de Indonesia proyectaron levantar?

El odio ilimitado de Hamas, que no le permite reconocer la existencia de un Estado Judío en ningún milímetro del Medio Oriente, es el origen de la desproporción que causa que se dedique más recursos – económicos, políticos y humanos - al sueño de destruir a Israel que al de construir Palestina. Esa es la más trágica de todas las desproporciones, por la cual hoy, mueren cientos de civiles en Gaza.

7 comentarios:

JoséCarlos Maguiña dijo...

Señor Segal, Ud. tiene razón. Sus argumentos son válidos (aunque escasos), contundentes y prácticos; bien por ello. Pero no hay ningún argumento que detrás de tanta politiquería, historia, economía, monetarismo, sistema, intelectualidad, diplomacia, (todas con minúsculas)etc. etc. DE AMBAS PARTES, que justifique el estado a que han llegado las cosas. Ello se pudo evitar. Ni Usted ni nadie (que se sepa) pueden explicar ni argumentar por qué la guerra (o el mantenimiento de la paz) pasan por las razones de los mercaderes de la guerra (y otros más), los banqueros de la miseria y los ególatras del dominio del sistema.
Tengamos mas humilad y un poco de decencia, todos; para intentar explicar algo que la mayoría desconoce: A Caín y Abel redivivos.

Hasta cuándo?

Y no es ninguna paranoia ni terror conspirativo.

Saludos. José Carlos Maguiña.
PS: Lo sigo siempre, y a los otros también.

Luis Enrique dijo...

Todo esto suscita, aparte de pasiones, algunas reflexiones con respecto a la Democracia.

Teóricamente la Democracia es el gobierno elegido por las mayorías. Siguiendo este criterio, gobiernos como el de Chávez, el de Musharraf, el de Hitler y muchos otros son legítimos, porque han llegado con los votos del pueblo. Pero una cosa es un gobierno elegido legítimamente por mayoría y otra un gobierno que no piensa continuar con la política estatal seguida por dicho país. Aquí lo que aparece es la forma "democrática liberal", aquella que mantiene el sistema electoral pero no permite que suban gobiernos que pretendan trastocar el sistema liberal imperante. El caso más emblemático es el Chile de Allende, un gobierno elegido democráticamente pero que no sostenía las leyes habituales del mercado. Es en estos casos en los que, siguiendo el esquema de la Democracia Liberal, no conviene que dicho gobierno sea aceptado por la Comunidad Internacional y, por lo tanto, inevitablemente debe ser derrocado. (También se da el caso de gobiernos que no son democráticos pero que siguen el sistema económico imperante y son mantenidos antidemocráticamente, como el de Egipto, pero ese es otro tema).

Todo esto va al caso de lo que parece que ocurre en la franja de Gaza. Allí, apelando a la Democracia en sí, se ha elegido democráticamente a un gobierno: el de Hamas. El problema es que ese gobierno democrático no es el más conveniente para muchos, incluida la OLP de Cisjordania. Entonces viene el problema de que, en casos como estos, la Democracia en sí no es lo más conveniente y hay que ponerle límites. En tal caso, lo que parece que está aplicando Israel, empujado obviamente por EEUU, es corregir el error del pueblo palestino para que ellos se den cuenta que Democracia no es elegir a cualquiera, sino al que sea más viable, es decir, al grupo que internacionalmente se ajuste a los intereses de las grandes potencias. Me parece que, después que pase todo, la moraleja o enseñanza que quedará para el pueblo palestino va a ser esta (la misma que se aplicó para Chile): no elijas al gobierno equivocado, sé prudente, fíjate en lo que haces, observa cómo hacen en la Cisjordania.

¿Es importante esto para el Perú? Por supuesto, porque esa misma lógica es la que nos dice que, si elegimos equivocadamente a personas como Humala, no dudemos de que Chile se encargará de hacernos entender el "error" de poner a un gobierno de "terroristas", puesto que no hay duda que los chilenos entrarán al Perú, no a atacar a los civiles peruanos, sino a perseguir a los "terroristas antichilenos que no buscan la paz sino acabar con Chile y a sus inversiones". Se trata, entonces, de esquemas y argumentos de dominio geopolítico que es bueno saber y aplicar para otros contextos. Deja entonces, este suceso, muchas enseñanzas para todos los pueblos del mundo.
Muchas gracias.

Chino Migraña dijo...

Sus reflexionen no explican sin embargo por qué no se deja entrar a Gaza a la prensa internacional, ni por qué se dispara a los miembros de la ONU y la Cruz Roja, ni por qué se violan los horarios de alto al fuego disparando a civiles, ni por qué se recluyen a decenas de hombres inocentes en ropa interior en cuartos a muy baja temperatura, entre otras cosas. Sin contar con la (denominada por usted) "utopía" de esperar que no mueran 100 palestinos (40% de los cuales son civiles) por cada israelí.

Los eventos lamentablemente nos hacen pensar en el estado israelí como uno parecido al régimen nazi y nos hacen pensar además por qué los judíos no han aprendido la lección acerca del valor de la vida humana luego de sufrir ellos mismos una catástrofe humana, aún peor (si cabe el término) que ésta.
Oscar Súmar

JoséCarlos Maguiña dijo...

No aprenden. O no conviene aprender?

Fabber dijo...

Profesor Segal, el problema de la proporcionalidad viene de acuerdo a lo que se hace para acabar con los primitivos y totalmente móviles cohetes de Hamas, que han causado 4 víctimas mortales en un año: 800 muertos, miles de heridos, devastación sobre más devastación, y contando solo hasta el día de hoy.

Recordemos que Gaza es un territorio cercado poblado de refigiados de zonas donde Israel se asentó y que podría estar gobernado por los moderados de Al Fatah de no ser por la complacencia de EEUU e Israel, que le tendieron cables a Hamas para llegar al poder legal, solo para desconocerlo inmediatamemnte.

Hamas, por su accionar, es calificada como organización terrorista, algo con lo cual concuerdo. Los métodos del gobierno Israelí son similares, pero con una potencia cientos de veces más mortal. La misma lógica para reconocer a Hamas como terrorista, deja al gobierno de Israel en el mismo campo. Pero, y he aquí una diferencia para nada sutil, Israel puede causar 800 muertos en una semana, sin que exista capacidad de respuesta del otro bando.

nunezcarvallo.blogspot.com dijo...

Qué sesgado es usted. Tiene la estructura mental de todo sionista.
Triste destino el del pueblo judío. Convertirse de víctima en verdugo por acción del estado que ayudaron a levantar en tierras ajenas, capitalizando la compasión mundial tras el holocausto. Los nietos y sobrinos de los que murieron en Auschwitz, Dachau o Treblinka hoy apoyan a las tropas de Olmert, el corrupto, en su política de exterminio de la población de la franja de Gaza. Los hijos de Israel aíslan la ciudad, la dejan morir de hambre y luego bombardean a la población civil refugiada en túneles, universidades y sedes del gobierno de Hamás. Una brutal carnicería, una salvajada sin nombre en nombre de Yahvé y del espurio estado del “pueblo escogido”. Un genocidio contra el pueblo palestino, que va dejando ya quinientos muertos, fuera de los cientos de miles que ha provocado la larga ocupación.


Una religión y un nacionalismo que en pleno siglo XXI necesitan recurrir a la matanza y a la muerte de civiles indefensos tienen algo de perversos y diabólicos. Yahvé, ese dios sanguinario, excluyente y vengativo, alumbra con una difusa luz infernal. (En verdad todos los monoteísmos son una buena mierda y son causantes del mayor numero de muertes de la historia del planeta). ¿Qué tipo de hijos de puta gobierna hoy Israel? ¿Dónde los reclutaron? ¿En las oficinas de la gestapo y la SS? No, en la Mossad y fueron educados por gringos en la doctrina de la seguridad nacional. La verdad sea dicha. Israel fue fundada por una manga de millonarios, sólo como autoafirmación egomaníaca del capital judío, frente a siglos de marginación. Y para consumar esta vendetta histórica se azuzaron los sentimientos religiosos de millones de parias repartidos en tres continentes, y se reconstruyó una lengua muerta, el hebreo. Esa fue la estrategia del sionismo.


Unos perdidos pastores semitas de la Mesopotamia fundaron la primera experiencia humana de alfabetización universal, como directa consecuencia de la religión del libro. De allí, la cantidad de intelectuales y sabios judíos. Pero también es cierto que dos milenios de diáspora los condenaron muchas veces a oficios vinculados al dinero. De los ghettos surgieron agiotistas y traficantes, pero también escritores y artistas, puesto que las profesiones liberales les estaban vedadas. Y así como hubo un Schindler, había también algunos que delataban hermanos judíos por un plato de lentejas o un puñado de monedas.


Hoy Israel es un estado de ficción, más propiamente un estado de mentira. Se mantiene en medio del Asia Menor gracias a los comerciantes de armas, los especuladores financieros y el gran lobby judío norteamericano, que quiere una guerra permanente en el mundo árabe, y una cabeza de playa en el orbe musulmán, para controlar el acceso a las vías petroleras del Oriente Medio. Sin esa colosal ayuda la permanencia de los ocho millones de colonos judíos que se confunden con tropas de ocupación, sería imposible.


Sin duda Israel es una gran equivocación histórica. La interminable guerra que ha supuesto la creación de un estado sionista en tierras palestinas, demuestra que cualquier convivencia es inviable. Es más, Israel no debe existir. Hay que apoyar el retorno de los colonos judíos a Estados Unidos y Europa, porque ellos crearon el problema.


Un nacionalismo enfermo, asociado a una religión excluyente, y todo ello al servicio del gigantesco poder económico judío, constituyen la trampa de la ideología sionista. Denostando a Theodor Herzl, el padre del sionismo, el capital no necesita patria, las teocracias son anacrónicas, y a los judíos contemporáneos les basta y les sobra con ser ciudadanos del mundo. Para qué más… ¿No es verdad, Mr. Chomsky?

Publicado por http://rodrigonunezcarvallo.blogspot.com

Bernie dijo...

JAJAJAJAJA que sesgado...si claro la posicion tan bacana esta no