martes, 17 de febrero de 2009

HUEVOS DE ESTURIÓN / Consecuencias de malas políticas / Fernando Rospigliosi

Hace pocos días, el 2 de febrero, falleció otro policía, Alberto Luís Cuellar Cevallos, muerto por un disparo de un compañero suyo en la Escuela policial de Puno. En los últimos tiempos ha aumentado la cantidad de accidentes por mal uso de armas de fuego que causan el deceso de policías. No es casualidad.

El tema central de la política de Luís Alva Castro y Octavio Salazar en el Ministerio del Interior, fue más policías y más patrulleros. Ellos sostenían que los problemas de inseguridad ciudadana se resolvían con números más grandes.

Por eso proliferaron las escuelas de policía en provincias. Hay por lo menos veinte de ellas, la mayoría de las cuales no cuenta con personal instructor capacitado ni con la mínima infraestructura necesaria.

La exigencia para el ingreso es minúscula. Cualquiera se alista. Hay ejemplos deplorables, como el que ocurrió en Huancavelica, donde entraron todos los que se presentaron y aun así sobraron vacantes. Trajeron entonces a 50 postulantes que no habían ingresado en Huancayo y los hicieron alumnos en Huancavelica.

En muchas de esas escuelas los estudiantes aprenden poco o nada. En algunos casos, solo asimilan las malas artes de algunos instructores corruptos.

Y nunca hacen prácticas de tiro. Futuros policías, que van a portar un arma, solo se enteran de cómo funciona por algunas clases teóricas.

Un reciente artículo de IDL-Seguridad Ciudadana confirma esa patética situación: “¿Cuánto practican y cómo se entrenan los policías en el manejo de armas? En algunos casos, sobre todo ahora, pasan por la Escuela, salen de ella, ascienden varias veces de grado, sin haber disparado un solo tiro de entrenamiento en el polígono.”

Peor todavía. Agrega IDL que “durante la gestión del ex director general de la PNP, Octavio Salazar, se eliminó como requisito obligatorio el examen de tiro para los exámenes de ascenso.”

Así, ni en la escuela ni fuera de ella, los policías practican con un arma. Por eso los accidentes no son casuales.

El 15 de enero, la suboficial Marilyn Díaz, cajamarquina, de 21 años, recién egresada de la escuela, mató de un balazo al comandante Alex Arteaga, en el Callao.

Ella iba en el asiento posterior del patrullero y el oficial en el del copiloto. Se le escapó un tiro cuando manipulaba el arma que no sabía usar. Luego trataron, con el chofer del patrullero, de fingir un enfrentamiento con pandilleros para ocultar la negligencia. 

El 1 de febrero, en Breña, un policía mató a otro cuando trataban de detener a varios pandilleros. Al sub oficial Mario Meza Donayre se le disparó el arma y mató a otro sub oficial,  Daniel Salas Vásquez.

Un caso escalofriante es el de un muchacho de 20 años, Pablo Poma, sub oficial de la Policía, al que se le disparó accidentalmente el revólver Smith & Wesson en la comisaría de Los Olivos, el 5 de junio de 2008, matando de un balazo a dos de sus compañeros, uno de los cuales tenía apenas 18 años.

Los dos muertos estaban descansando en la misma cama. Esa situación es producto de la distritalización de la Policía, llevada a cabo por Octavio Salazar, que envió a miles de policías a comisarías que no estaban preparadas para eso.

El resultado fue el hacinamiento. Y ninguna mejora en la seguridad ciudadana, porque los problemas de la Policía no se resuelven simplemente con más policías y más patrulleros, o con reorganizaciones administrativas, moviendo efectivos de un organismo a otro, sino con una reforma policial que combata la corrupción y mejore la eficacia.

Como dice el IDL, la proliferación de accidentes fatales se explica por “la criminal negligencia de los mandos policiales en la instrucción en el manejo del armamento, incluyendo las prácticas de tiro”.

Hoy día, miles y miles de esos policías sin preparación han egresado de las escuelas de Alva Castro y Salazar. Visten un uniforme y portan un arma. Estarán 35 años en la Policía. Muchos de ellos son, en realidad, un peligro público. Para sus compañeros y para los ciudadanos.

2 comentarios:

Walter Ibarra Carpio dijo...

Y entonces... de qué seguridad ciudadana estamos hablando?

Defensor de la Seguridad Ciudadana dijo...

PARECEN NIÑOS JUGANDO A SER POLICIAS. ELLOS NO SE SIENTEN POLICIAS, SE SIENTEN NIÑOS JUGANDO A SER POLICIAS. No son conscientes de su realidad porque no fueron seleccionados adecuadamente, no pueden alcanzar la madurez debido a su edad y por el corto y deficiente periodo de instruccion al que son sometidos, escasamente un año y salen a la calle vistiendo el uniforme de una Gloriosa Instituciòn Policial con una trayectoria de prestigio, heroismo, sacrificio ganado por veteranos y veteranas mujeres y hombres POLICIAS, muchos de los cuales han ofrendado sus propias vidas por cumplir con su deber. Pero estos jòvenes o" niños", no tienen la menor idea de lo que significa la autoridad que el Estado les ha conferido como Policìas, estan de servicio en las calles de la ciudad pero entran a un establecimiento pùblico como cualquier ciudadano porque les provoca saborear un helado, ver una pelìcula, hacer compras, mientras tanto, juegan y manipulan peligrosamente sus armas frente a todas las personas (Ver Fotos: ¿De quienes son estas imàgenes, son integrantes de la Policia Nacional, alguien se ha tomado la molestia de investigar?), se toman fotos, conversan, rien, hacen muecas, charlan por celular, etc. etc. En la calle, mientras tanto, la delincuencia hace de Lima y de las principales ciudades del PERU, ciudades inseguras. Ellos no lo saben y si lo saben me parece que no les interesa mucho, asi lo demuestran sus actitudes y estas fotos que se publican diariamente en el Hi5 y que a parecer resultarìan siendo ellos mismos quienes aparecen en ellas. Son hasta ahora, los paradigmas del modelo de Policia del Siglo XXI con la complacencia de Jefes y Oficiales de la PNP responsables de su selecciòn, formaciòn y supervisiòn; y, que permiten que esto lamentablemente, siga sucediendo todos los dìas y en todo el Perù. La Policia Nacional del Peru indudablemente esta en crisis. La reciente muerte del Comandante PNP Álex Arteaga Breinding, producida por impacto de proyectil de arma de fuego, presuntamente ocasionado de manera accidental por una joven Policìa Femenina de reciente egreso, deberìa ser un hecho que debe preocupar a la Policia Nacional como Instituciòn encargada de brindar seguridad a la comunidad. A parecer, ELLOS AUN NO SE SIENTEN POLICIAS, SE SIENTEN NIÑOS JUGANDO A SER POLICIAS y eso es un peligro para la comunidad. Estamos advertidos.